El paso de la cinta al archivo o la inteligencia artificial son algunas de las claves que atraviesan la conversación, salpicada de ejemplos y reflexiones sobre la evolución del sector, que ha mantenido TM BROADCAST con Ángel Mancebo, actual director de UNED Media
* Este artículo está incluido en el número de marzo de TM BROADCAST. Puedes acceder a la revista completa aquí.
Ángel Mancebo pasó de FOX a la UNED en 2012 tras encontrarse, por casualidad, con una oferta laboral en el periódico. Ha pasado más de una década desde entonces, y hoy una escena así resultaría prácticamente impensable. En este tiempo, la tecnología -y con ella la industria- ha cambiado profundamente. Sin embargo, hay una constante que permanece: la necesidad de estar siempre al día.
“Es fundamental seguir aprendiendo, mantenerse al día, ir a ferias, hablar con proveedores, ver demos… en definitiva, encontrar la forma de estar siempre conectado con lo último”, afirma Mancebo, actual director de UNED Media, que visita Off the record, el espacio de TM BROADCAST por el que pasan algunos de los principales profesionales del sector.
Entre los grandes avances tecnológicos de las últimas décadas, Mancebo destaca el paso de la cinta al archivo como uno de los hitos clave. Y lo ilustra con un ejemplo de su etapa en FOX: “Ese avance permitió, por ejemplo, montar hubs de canales -nosotros llegamos a desplegar uno en Bulgaria- sin que supusiera el reto que implicaban las operaciones basadas en cinta. Para mí, probablemente ha sido el cambio más radical en la industria broadcast”.
En cuanto al último año, el protagonismo recae claramente en la inteligencia artificial, el gran elemento disruptivo que el sector está integrando de forma acelerada, tal y como venimos contando en estas páginas. Un cambio que, en opinión de Ángel Mancebo, redefine las reglas del juego y plantea el principal reto de los próximos años: “Ya no basta con producir contenido, hay que hacerlo mejor y con una identidad propia. Es necesario aportar una impronta que marque la diferencia frente a lo que puede generar cualquier usuario con inteligencia artificial”.
Estas son algunas de las claves que atraviesan la conversación, salpicada de ejemplos y reflexiones sobre la evolución del sector. A continuación, la entrevista.
¿Cuáles fueron tus primeros pasos en la industria y cómo has llegado al puesto que ocupas actualmente en la UNED?
Empecé mi trayectoria en 1993 en Canal Plus. En ese momento se pusieron en marcha los cuatro primeros canales de pago por satélite, y nos enviaron a varios a Luxemburgo porque la emisión se realizaba desde el satélite Astra. Desde España, en aquel momento, no se podía hacer uplink a otro satélite que no fuera Hispasat, así que tuvimos que desplazarnos allí para gestionar la continuidad. Allí estuve hasta el 96.
En el 97 me hice cargo del departamento de emisión y procesos de Canal Satélite analógico. Entre el 99 y el 2000 se produjo la migración a Canal Satélite Digital, donde ya se incorporaron muchos más canales. Pasamos de tener cuatro a tener 30 gracias a la digitalización y a la compresión para la emisión por satélite, lo que supuso una expansión enorme. Estuve en Canal Plus hasta 2001. Ese año me incorporé a FOX, dentro de News Corporation, como director de operaciones. Inicialmente mi responsabilidad se centraba en Iberia, pero posteriormente se amplió a toda Europa. Llevaba todo lo relacionado con broadcast operations en Europa y en Emerging Markets, incluyendo Turquía, los Balcanes y otros territorios.
Allí estuve hasta 2012. En ese momento decidí dar un giro a mi vida. Estaba algo cansado del entorno de las multinacionales: exigen mucho compromiso y yo buscaba otro tipo de equilibrio. Fue entonces cuando me incorporé a la universidad para dirigir lo que en aquel momento era el departamento de audiovisuales, el Centro de Medios Audiovisuales.
La UNED, al ser una universidad a distancia, depende en gran medida de la tecnología audiovisual en todos los sentidos, empezando por la propia producción. Aquí realizamos programas para La 2 -un espacio semanal de una hora que se emite los viernes por la mañana-, así como contenidos para Radio Nacional, Radio 3 y Radio 5. Anteriormente también producíamos para Radio Exterior. No obstante, esta producción se ha reducido en los últimos años, principalmente por falta de personal.
Además, desarrollamos toda la producción interna de vídeos para los docentes, que les permite complementar sus asignaturas, realizar practicum -por ejemplo, en Psicología o Derecho- o mostrar procesos como la cadena de producción de una fábrica para que el alumno pueda visualizarla. También producimos pódcast… en definitiva, el volumen es muy amplio.
A esto se suma toda la producción en directo de la universidad, que es muy variada: desde actos docentes, seminarios o cursos, hasta eventos institucionales. Todo se realiza en streaming y queda grabado para su consulta posterior. En total, estamos hablando de una producción de más de 3.000 horas al año.
“Hubo un boom en el que todo el mundo empezó a producir en 3D, pero al final ha quedado como algo residual, limitado prácticamente al cine y a experiencias muy concretas”
¿Cómo fue el cambio de pasar de FOX a la UNED?
Sinceramente, fue bastante casual. Un domingo estaba en casa, viendo el periódico, encontré un anuncio y pensé: “Anda, mira, esto qué pinta tiene”. Envié el currículum y, al final del proceso de selección, me eligieron a mí. Fue una de esas cosas que surgen por casualidad.
También quería preguntarte por el momento más importante o decisivo de tu carrera. No sé si precisamente es ese cambio de FOX a la UNED.
No, el momento del que más orgulloso estoy fue en el año 1999-2000. Como te comentaba antes, al principio tuve que irme a Luxemburgo. Cuando lanzamos Canal Satélite Digital, en el 97, ocurrió algo similar: en España no existía infraestructura para hacer un playout de más de 30 canales. En ese contexto, Bertelsmann -un operador alemán- había construido un playout en Luxemburgo, en las instalaciones de Astra, que finalmente no llegó a utilizarse para la plataforma prevista. Nosotros lo alquilamos para poder lanzar Canal Satélite Digital.
Estuve allí varios meses durante el lanzamiento y, posteriormente, asumí la responsabilidad de toda la operación desde Madrid. En el año 99-2000 tuvimos que migrar toda la operativa -estamos hablando de unos 40 canales- desde Luxemburgo a Madrid. Para ello construimos en Madrid, en Telson -donde alquilamos las instalaciones-, una planta completa dedicada a la continuidad, supervisión y codificación de los canales. La migración se realizó por fases, trasladando progresivamente la operación desde Luxemburgo a España.
Fue una operación redonda, sin incidencias. De hecho, pasó completamente desapercibida: mucha gente preguntaba cuándo íbamos a trasladar los canales… y ya estaban en Madrid. Fue un proyecto muy ambicioso. Hay que tener en cuenta que en aquel momento trabajábamos todavía con cintas, no existían sistemas tapeless ni MAM. Todo se basaba en soluciones como Flexicart, robots de cintas o sistemas de automatización como LOUTH. Era un entorno mucho más manual, sin nada que ver con las herramientas actuales.
El traslado implicaba duplicar emisiones, definir un día de corte y ejecutar el cambio sin afectar a la emisión. Era una operación muy compleja, especialmente sin el soporte tecnológico del que disponemos hoy. Más adelante, en FOX, realizamos una migración desde una emisión basada en cintas a un sistema MAM completamente digital y automatizado. Pero en ese momento ya existían más herramientas y soporte tecnológico, por lo que, en términos de reto, no fue comparable con el traslado de Luxemburgo a España.
Por cerrar el capítulo dedicado a la trayectoria profesional, si tuvieras que quedarte con una lección de todos estos años, ¿cuál sería?
Que tienes que estar siempre al día. En este ámbito, la tecnología -ahora más que nunca, con todo lo que estamos viendo- exige una actualización constante. Es fundamental seguir aprendiendo, mantenerse al día, ir a ferias, hablar con proveedores, ver demos… en definitiva, encontrar la forma de estar siempre conectado con lo último. Puede ser dentro de tu ámbito, tampoco se trata de saber de todo, obviamente, pero sí de dominar y mantener actualizada la parte en la que tienes responsabilidad. Esa actualización constante es clave.
Sí, es verdad que es algo que me suelen destacar los profesionales que han pasado por la sección: es un sector en el que no te puedes relajar.
Exacto, es fundamental. Y ahora menos que nunca.

Centrándonos ya precisamente en evolución tecnológica, ¿cuál dirías que ha sido el desarrollo o innovación que más impacto ha tenido en tu día a día?
Hay varios. El paso de la cinta al archivo -es decir, la aparición de los sistemas MAM y el llamado tapeless- fue un salto enorme. De repente pasabas de trabajar en tiempo real -si tenías que copiar una cinta, dependías de su duración- a poder copiar un archivo en cuestión de segundos. Además, se abrían muchas más posibilidades: gestión de múltiples audios, distintas versiones, subtítulos… En definitiva, un cambio que, al menos en el ámbito de la emisión -que era donde yo trabajaba-, fue absolutamente transformador. Ese avance permitió, por ejemplo, montar hubs de canales -nosotros llegamos a desplegar uno en Bulgaria- sin que supusiera el reto que implicaban las operaciones basadas en cinta. Para mí, probablemente ha sido el cambio más radical en la industria broadcast.
Después, destacaría la automatización. El paso de continuidades asistidas por operadores -que cargaban y verificaban listas y supervisaban la emisión- a sistemas completamente automatizados. Fue la última etapa que viví en FOX antes de incorporarme a la UNED y tuvo también un impacto muy importante. De repente, los costes se reducían de forma significativa. Estos sistemas eran capaces de gestionar toda la cadena de emisión: comprobar escaletas, verificar la disponibilidad del material, generar alertas si algo fallaba y ejecutar la emisión con mecanismos de respaldo. Esto permitió además segmentar la oferta de canales: por un lado, los canales premium, que mantenían una continuidad asistida, y por otro, canales más pequeños, destinados a mercados con menos abonados, donde un modelo tradicional no era rentable. Gracias a la automatización, esos canales sí podían operar, lo que abrió la puerta a nuevos despliegues que antes no eran viables.
Y ahora, por supuesto, todo el ámbito de la inteligencia artificial, que ya está suponiendo una auténtica revolución.
Respecto a la inteligencia artificial, puesto que trabajas en una institución formativa, me gustaría saber cómo crees que afecta a la propia curva de aprendizaje, ¿cuál crees que es el impacto presente y también futuro que puede tener?
Aquí hay varias vertientes. Por un lado, está la inteligencia artificial generativa, que ya estamos utilizando cada vez más en la producción de vídeo. Hace poco, por ejemplo, realizamos un reportaje para La 2 en el que, a partir de fotografías fijas del siglo XIX, pudimos construir prácticamente toda la narrativa visual animándolas. Esto supone un salto muy importante. De repente, abordar un reportaje sin apenas recursos de imagen deja de ser una limitación: con material estático puedes generar contenido visual suficiente para sostener una pieza completa. Evidentemente, siempre dejando claro que se trata de contenido generado con inteligencia artificial, pero permite hacer cosas que antes eran impensables: recrear imágenes que no existen y utilizarlas como apoyo narrativo. Porque, al final, uno de los grandes retos en producción es cómo ilustrar un contenido de cierta duración sin depender constantemente de entrevistas a cámara, que hoy en día resultan menos atractivas para el espectador.
En paralelo, toda la parte de diseño ha avanzado enormemente. Herramientas como Nano Banana -que tuvo un gran despegue en el verano de 2025- permiten generar animaciones prácticamente desde cero, con resultados muy realistas, en muchos casos difíciles de distinguir de imágenes reales.
A esto se suman los generadores de vídeo -Sora, Veo y otros-, que ofrecen soluciones específicas según el tipo de contenido. Esto introduce también un reto en la curva de aprendizaje: es necesario probar múltiples herramientas, porque cada una está especializada en un ámbito concreto. Limitarse a una sola suele quedarse corto, pero al mismo tiempo la oferta es ya amplísima.
Por otro lado, está la inteligencia artificial como herramienta de automatización. Muchos procesos mecánicos ya no tiene sentido que los realicen personas. Estamos automatizando todo lo que es repetitivo y no requiere intervención humana directa. Esto no solo responde a una cuestión de recursos, sino también de enfoque: tiene más sentido dedicar el talento humano a tareas creativas, donde realmente aporta valor, y dejar que los sistemas se encarguen de las tareas más operativas. En este sentido, la automatización es casi tan relevante -o incluso más- que la propia IA generativa. Permite liberar tiempo y optimizar procesos que antes consumían muchos recursos, como la introducción manual de metadatos, que ahora puede realizarse de forma automática.
Y, por el contrario, ¿identificas alguna tendencia o tecnología que esté generando -o haya generado en el pasado- más ruido que resultados prácticos reales?
El 3D. Fue un fiasco importante. Lo recuerdo bien porque en News Corporation, además de FOX, también estaba National Geographic, y en aquel momento se decidió apostar fuerte por el 3D. Yo era bastante escéptico. Pensaba que, mientras requiriera gafas y otros dispositivos adicionales, no iba a funcionar. Hubo un boom en el que todo el mundo empezó a producir en 3D, pero al final ha quedado como algo residual, limitado prácticamente al cine y a experiencias muy concretas. Creo que en algún momento podría haber un salto tecnológico que lo reactive -por ejemplo, si deja de requerir esos dispositivos o si estos se simplifican mucho-, pero en aquel momento, coincidiendo con el auge que generó Avatar, fue claramente una expectativa que no se cumplió.
En cambio, otras tecnologías como el HD se consolidaron plenamente, y el 4K -o más bien UHD-, aunque todavía presenta ciertas limitaciones, por ejemplo en ancho de banda, sí ha encontrado su espacio. Son evoluciones que han podido implementarse de forma progresiva. El 3D, sin embargo, quedó relegado.
“Hoy en día se exige cada vez más un perfil multitarea, capaz de abordar de forma autónoma todo el proceso de producción. Es una tendencia que ya está en marcha y que irá a más”
Volviendo al presente, ¿cuál consideras que ha sido la noticia más relevante del sector en los últimos 12 meses?
En línea con lo que comentábamos antes, para mí el gran punto de inflexión ha sido el salto cualitativo en la inteligencia artificial generativa a partir del verano pasado, con la aparición de herramientas como Nano Banana y, en general, todo el ecosistema impulsado por Google. Supuso un avance muy significativo. Hasta ese momento ya existían aplicaciones de diseño, pero no alcanzaban el nivel de calidad y realismo que empezaron a ofrecer estas nuevas herramientas, que además siguen evolucionando a gran velocidad. Y eso plantea un reto importante: la necesidad de adaptarse. Los perfiles creativos, especialmente los diseñadores, tienen que redefinir su papel. Ya no se trata únicamente de crear, sino de cómo crear más y mejor utilizando estas herramientas. Porque la capacidad de generar contenido se ha democratizado: cualquiera puede hacerlo desde casa. El verdadero valor ahora está en dar un salto cualitativo. En aportar criterio, creatividad y capacidad para dirigir esas herramientas -por ejemplo, a través del diseño de prompts- para conseguir resultados diferenciales.
Ese es, probablemente, el gran reto para toda la industria audiovisual: ya no basta con producir contenido, hay que hacerlo mejor y con una identidad propia. Es necesario aportar una impronta que marque la diferencia frente a lo que puede generar cualquier usuario con inteligencia artificial. Y esto no se limita al audiovisual: es una transformación que afecta también a ámbitos como la docencia o la medicina. Lo que antes era suficiente, ahora ya no lo es. Hay que ir un paso más allá, aportar valor añadido. Para mí, ese ha sido el gran cambio en este último año.
¿Dirías entonces que el impacto de la inteligencia artificial -y la necesidad de adaptarse al nuevo escenario que plantea- constituye el principal reto de la industria de cara al futuro?
Sí. El gran reto es identificar qué puedes aportar tú que la inteligencia artificial no te está dando. Cómo utilizarla de forma que los resultados no sean los mismos que obtendría alguien sin experiencia en tu campo. En el ámbito docente, por ejemplo, al profesor ya no le basta con la clase magistral. Tiene que replantearse su papel: si el alumno puede acceder a esos contenidos -y a veces incluso mejor explicados-, ¿qué valor diferencial puede ofrecer? Ahí entran factores como la cercanía, la capacidad de resolver dudas o una visión más holística del conocimiento.
En el sector audiovisual ocurre algo muy similar. Ya no se trata de crear por crear, sino de aportar una dimensión humana que la inteligencia artificial, por sí sola, no puede ofrecer. Ese es, para mí, el gran reto. Y no es sencillo, especialmente en nuestro sector, pero tampoco hay alternativa.
Teniendo todo esto en cuenta, ¿cómo te imaginas una producción broadcast en cinco años?
Hay una intervención que vi en LinkedIn, de Antonio Banderas, que lo explicaba bastante bien. Venía a decir que, cuando la industria asuma que los actores pueden ser simulados, o que el doblaje puede realizarse sin necesidad de actores de voz -utilizando la propia voz del actor original adaptada a otros idiomas-, el escenario cambiará por completo. Ahora mismo todavía existen barreras -entre otras, la reticencia de los propios actores-, pero es probable que con el tiempo se vayan superando. Y, en ese contexto, lo que acabará cobrando más valor será la aportación puramente humana. Por ejemplo, el teatro, donde la presencia del actor es insustituible, podría adquirir un valor mayor del que tiene hoy. Creo que, en cierto modo, se invertirá la lógica actual: lo diferencial será precisamente lo directo, lo tangible, aquello que la inteligencia artificial no puede replicar.
En la producción audiovisual ya estamos viendo señales en esa dirección: el uso de avatares, la simulación de actores, incluso la recreación de intérpretes que ya no están. Es una tendencia que previsiblemente irá a más. Y, paradójicamente, es posible que en el futuro aquello que más se valore -y por lo que el público esté dispuesto a pagar más- sea una obra en la que la intervención humana sea total o claramente predominante.
Es una visión quizá algo distópica, pero responde a una realidad: las barreras actuales se irán superando y la inteligencia artificial irá integrándose de forma progresiva en todo el proceso de producción.
Voy a sacar a colación una pregunta que dejó el anterior entrevistado de esta sección, Emili Planas, CTO de Mediapro. Hablando del futuro -aunque aplicado al deporte-, planteaba lo siguiente: cuando estás viendo tu deporte favorito, ¿qué es lo que más valoras: unos buenos comentaristas, más cámaras para tener distintos puntos de vista, herramientas de IA para analizar o generar estadísticas, calidad UHD, HDR, sonido…? En definitiva, ¿cómo jerarquizarías estas prioridades de cara a mejorar la producción deportiva en el futuro?
Yo, personalmente, lo que más valoro son los comentaristas. De hecho, cuando veo un partido, suelo escuchar la radio. La opción que ofrece Movistar de elegir el audio y tener una retransmisión de radio integrada en cada canal me parece una maravilla, porque evita tener que sincronizarla manualmente. Para mí, unos buenos comentarios son fundamentales. Después, la calidad de imagen. En deporte, contar con una buena calidad visual es clave.
Todo lo demás -estadísticas, capas de información adicional-, para mí es más ruido que otra cosa. Por ejemplo, que al lanzar un córner te indiquen porcentajes o datos históricos… personalmente no me aporta valor en ese momento, ni siquiera suelo prestarle atención. Así que, en mi caso, la prioridad es clara: en primer lugar, unos buenos comentaristas y, al mismo nivel, una buena calidad de imagen.
Por ir cerrando, ¿qué consejo le darías a una persona que está empezando -recién salida de la universidad o terminando su formación- y quiere entrar en esta industria?

Es un sector muy complejo en estos momentos. Estamos en un proceso de cambios muy profundos, como hemos ido comentando a lo largo de la entrevista. En ese contexto, la formación en inteligencia artificial es clave, incluso por encima de los enfoques más tradicionales. Hoy en día se exige cada vez más un perfil multitarea, capaz de abordar de forma autónoma todo el proceso de producción -ya sea una noticia, un programa o cualquier otro contenido-. Es una tendencia que ya está en marcha y que irá a más.
Por tanto, es fundamental estar muy familiarizado con estas herramientas, saber utilizarlas con solvencia y, al mismo tiempo, aportar un valor creativo propio apoyándose en ellas. Porque, si no, te quedas atrás. Saber editar en Premiere o en herramientas similares sigue siendo importante, pero cada vez tiene menos peso por sí solo. Hace falta eso… y mucho más.
La pregunta del entrevistado
Por último, ¿te gustaría dejar alguna pregunta para el siguiente entrevistado?
¿Cuál cree que es el futuro de los canales lineales? Llevamos muchos años diciendo que están muertos, que van a desaparecer… y, sin embargo, siguen ahí. Creo que hay un componente generacional importante. Es posible que su desaparición llegue cuando lo haga también la generación menos habituada a los entornos digitales. Pero lo cierto es que llevamos tiempo anticipándolo… y todavía no ha ocurrido.
Además, estamos viendo fenómenos como los canales FAST, que en cierto modo representan una especie de resurgir del modelo lineal.
Sí es verdad que, hace un par de años, incluso Netflix hizo pruebas con canales lineales -si no recuerdo mal, en Italia-. Y eso me llamó mucho la atención. Si partimos de la idea de que el modelo lineal va a desaparecer, resulta curioso que plataformas nativas bajo demanda se planteen explorar este formato. En muchos casos funcionan como un escaparate, una forma de mostrar contenidos para después dirigir al usuario a la plataforma. Pero, en esencia, siguen siendo canales lineales. Durante mucho tiempo pensé que acabarían desapareciendo, pero ahora ya no lo tengo tan claro. Por eso, la pregunta sería precisamente esa: cuál es su visión sobre el futuro de los canales lineales, su estructura y su evolución.
Impacto de la IA en el AV
“Abordar un reportaje sin apenas recursos de imagen deja de ser una limitación: con material estático puedes generar contenido visual suficiente para sostener una pieza completa”
“Muchos procesos mecánicos ya no tiene sentido que los realicen personas. Estamos automatizando todo lo que es repetitivo y no requiere intervención humana directa”
“Los perfiles creativos, especialmente los diseñadores, tienen que redefinir su papel. Ya no se trata únicamente de crear, sino de cómo crear más y mejor utilizando estas herramientas”











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