El cortometraje se apoya en colores intensos y una estética amplia con primeros planos. Además, optaron por filmar en gran formato con la intención de que esta pequeña historia cobrara una mayor dimensión
“Deadheading” fue galardonado con un premio en la categoría de Ficción de los Sony Future Filmmaker Awards. Dirigido por Jack Hughes y rodado por el director de fotografía Ash Connaughton, narra la historia de Doreen, una mujer mayor que intenta cumplir el sueño de su marido, quien padece una enfermedad terminal, de ser dueño de una parcela de tierra, para lo cual recurre a medios cada vez más extremos, según ha informado Blackmagic a través de un comunicado.
Desde las conversaciones iniciales sobre el tono hasta la etapa de etalonaje, Hughes y Connaughton trabajaron juntos para crear un cortometraje que pareciera trascender el pequeño rincón de la cultura británica.
Para la fotografía principal, se recurrió a una cámara cinematográfica digital Blackmagic URSA Cine 12K LF y a objetivos Vega de TLS. Esta combinación permitió a la producción conseguir un lenguaje visual distintivo sin comprometer los aspectos prácticos reales de una producción cinematográfica independiente.
“La idea surgió de un artículo que había leído sobre la escasez de parcelas en Gran Bretaña”, explica Hughes. “Muchas se han destinado a desarrollos inmobiliarios, y la gente se pasa años en listas de espera. Esa se convirtió en la premisa de lo que ahora es ‘Deadheading’”.
En esencia, este cortometraje hace hincapié no tanto en los homicidios, sino más bien en la motivación. Hughes quería asegurarse de que, si bien Doreen, la protagonista, idea muertes ingeniosas, el público aún pudiese sentir empatía por ella. “Sabíamos que conseguir el tono adecuado iba a ser la parte más difícil”, señala Hughes. “Ella simplemente está tratando de cumplir el último deseo del amor de su vida, pero a la vez, está asesinando a personas”.
Ese equilibrio determinó cómo trataban los homicidios. La producción evitó incluir escenas excesivamente sanguinarias, centrando el componente cómico en lo absurdo de los métodos de Doreen, sin alejarse de sus motivaciones.
Connaughton reconoció el desafío inmediatamente después de haber leído el libreto. “Jack la describió como una ‘abuela acuchilladora’”, recuerda entre risas. “De hecho, es una historia bastante íntima, ambientada en un mundo muy reducido, pero la narrativa en sí tiene un gran alcance y es insólita y maravillosamente descabellada”.
Estética
Desde el inicio, el dúo evitó intencionalmente seguir las tendencias visuales que observaban en el circuito de festivales de cine. “Estábamos viendo muchas películas con imágenes preciosas que adoptaban el grano, el uso de objetivos clásicos y una estética sombría”, observa Hughes. “Nosotros queríamos tomar otro camino”.
En cambio, se inspiraron en “El mercader de la muerte” (también conocida como “Matar o no matar, este es el problema” en España), y se apoyaron en colores intensos y una estética amplia con primeros planos. Además, optaron por filmar en gran formato con la intención de que esta pequeña historia cobrara una mayor dimensión.
“Buscábamos una apariencia limpia, sin que pareciera estéril”, afirma Connaughton. “Los objetivos Vega tienen muchísimo carácter, y eso, sumado al sensor de gran formato y la colorimetría de la URSA Cine, se convirtió en una combinación mágica”.
“A menudo filmábamos bastante cerca de los actores usando objetivos más angulares. Esto nos permitió conseguir lo que Jack buscaba en el encuadre, sin que las imágenes perdieran profundidad. Con el sensor de mayor tamaño, podíamos filmar de cerca con objetivos angulares y, a la vez, conservar la profundidad del espacio detrás de los personajes”, añade.
Connaughton remarca: “Queríamos conseguir esas perspectivas exageradas y también mantener la profundidad entre los personajes y el fondo. El gran formato nos permitió hacerlo”.
Narrativa visual
Una de las secuencias demuestra esa filosofía. El primer homicidio de la película comienza con composiciones entre Doreen y su víctima que coinciden y sitúan a la protagonista en una posición más débil hasta que el equilibrio visual cambia gradualmente, a medida que ella se compromete a llevar a cabo su decisión.
“Los objetivos gran angulares introducen la cantidad justa de distorsión que hace que los espectadores se sientan incómodos mucho antes de que nada suceda”, explica Connaughton. “Incluso durante los homicidios, el público experimenta todo desde la perspectiva de Doreen. Nos interesaba mucho más su reacción que la violencia en sí”.
A pesar de que la URSA Cine 12K LF es capaz de grabar a resoluciones extremadamente altas, “Deadheading” se rodó principalmente en 4K, en formato Blackmagic RAW, con una compresión de 5:1, a una velocidad de transferencia constante, aprovechando toda el área del sensor de la cámara gracias al escalado integrado.
“Cuando la gente ve 12K, inmediatamente piensa en flujos de trabajo enormes”, comenta Connaughton. “La realidad es que contar con un sensor de gran formato y grabar en 4K fue un beneficio para nosotros, y la dinámica de trabajo fue muy manejable”.
Esto fue particularmente ventajoso en una producción que se finalizó en diversas localizaciones, en tan solo unos pocos días de rodaje y con condiciones de iluminación variables.
“El sensor de gran formato naturalmente tiene sus ventajas en situaciones de poca luminosidad. Capta más luz, simplemente por una cuestión física”, narra Connaughton. “Hubo secuencias en las que esto fue de gran ayuda”.
“Nuestro calendario era muy ajustado y no nos podíamos dar el lujo de pasar horas calibrando la iluminación. Incluso tuvimos que armar rápido nuestros equipos más grandes y complejos, y no pudimos usar tantos accesorios como habríamos querido. Las imágenes generadas con el sensor de gran formato de la cámara y su excelente colorimetría nos dieron la confianza de que incluso cualquier mínimo ajuste luciría impecable”.
Continúa: “La flexibilidad del formato Blackmagic RAW y la colorimetría de sexta generación nos brindó la capacidad de recuperar los detalles en las zonas claras en algunas de las tomas más luminosas en exteriores, aumentar levemente las sombras, además de retocar y equilibrar ciertos aspectos de la imagen en la posproducción”.
Esa flexibilidad se vio reflejada en momentos como la secuencia en la que explota un cobertizo, que tenía que aparecer junto a otras imágenes captadas meses antes. “Filmé la explosión en miniatura con mi propia URSA Mini Pro 4.6K G2, y luego asemejé esa estética a la del material captado con la URSA Cine 12K LF al hacer el etalonaje en DaVinci Resolve, y todo esto fue más fácil gracias a que comparten la misma colorimetría de Blackmagic”, señala.
Según Hughes, el aprendizaje que se lleva de “Deadheading” es lo valiosa que es la preparación. “Cada secuencia se planificó meticulosamente con bocetos conceptuales”, indica. Antes de la producción, desarrollamos montajes completos en forma de animáticas y los sincronizamos con la música con la idea de tener claro el ritmo antes de llegar al set. Podrá parecer obvio, pero cuanto más trabajo hagas durante la preproducción, más fácil te resultará la producción”.













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