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Emili Planas, CTO de Grup Mediapro: “Tenemos que redefinir mejor el nivel mínimo de exigencia técnica”

emili planas mediapro

El director técnico de la compañía ofrece su radiografía de un mercado en plena transformación: “Me atrevo a decir que ya no estamos en evolución, sino en una revolución”


* Este artículo está incluido en el número de febrero de TM BROADCAST. Puedes acceder a la revista completa aquí.

Emili Planas figura entre los históricos del sector. Protagonista directo desde Grup Mediapro de transformaciones clave como la transición a IP, la producción remota o el salto a UHD, el CTO de la compañía repasa en esta conversación para Off the Record los grandes cambios que han marcado las últimas décadas y los retos que hoy afronta la industria.

Su trayectoria le otorga, además, una perspectiva autorizada para anticipar hacia dónde puede dirigirse el mercado. Uno de los ejes sobre los que pone el acento es la incógnita de la calidad, un debate central que puede condicionar la forma de producir en los próximos años, especialmente en el ámbito deportivo. “Ahora la calidad técnica pierde peso cuando el contenido en sí tiene suficiente interés”, señala. “Hay un cierto desbalance entre exigencia técnica e interés narrativo. Hoy se aceptan cosas que hace años habríamos considerado inaceptables, sobre todo en la producción de contenidos de nivel medio”.

Esto, reconoce, “sabe mal decirlo desde el punto de vista de un profesional obsesionado con hacerlo cada día mejor”, pero no le impide analizar con criterio la situación. Por eso sostiene que “en los próximos años tendremos que redefinir mejor el nivel mínimo de exigencia técnica en cada producción, y saber identificar bien el nivel requerido. Ya no todo se produce con los modelos de exigencia ‘broadcast’, hay un mundo de producciones donde el requerimiento ha bajado. La clave estará en saberlas combinar e identificar correctamente”.

La compañía acaparó al foco mediático el año pasado tras la decisión de LaLiga de poner fin a su acuerdo con Mediapro, una cuestión que también aflora de soslayo en la conversación. “Hay mundo más allá. LaLiga es un tipo de producción de altísimo nivel, pero hay más producciones de altísimo nivel en el mundo por las que seguiremos luchando: Copas de Mundo de la FIFA, competiciones de la UEFA… Seguimos siendo ambiciosos y queriendo hacer todo lo que sabemos hacer y más”.

En la entrevista también reflexiona sobre tecnologías que generaron grandes expectativas sin traducirse en impacto real y lanza una propuesta que ha despertado interés entre algunos fabricantes: la posibilidad de que los televisores incorporen un modo que permita ver la imagen tal y como fue producida originalmente. “Puede ayudar mucho a poner en valor el HDR”, explica. “Es una cuestión pequeña, pero puede tener un impacto relevante en cómo el espectador percibe la calidad real de una producción”.

“Los que empezamos a finales de los 80 tuvimos la suerte de vivir una etapa en la que había mucho por inventar. El crecimiento del mundo broadcast iba bastante alineado con esa capacidad de inventiva y de desarrollo”

En primer lugar, me gustaría saber cómo has llegado al puesto que ocupas actualmente. ¿Cómo ha sido tu trayectoria hasta convertirte en CTO de Grup Mediapro? ¿Dónde situarías tus primeros pasos en el sector broadcast?

Yo no empecé exactamente en el mundo broadcast, sino en el audiovisual. Nací en Figueres, cerca de la frontera francesa, y en la época en la que tuve acceso a una cámara y un grabador era prácticamente la única persona del entorno que tenía este equipo. Eso me permitió empezar a grabar todo lo que consideraba interesante y, poco después, a colaborar con un fotógrafo que cubría eventos.

Ahí descubrí que este mundo me interesaba y decidí venir a estudiar a Barcelona. Mientras estudiaba, empecé a trabajar ya en el ámbito profesional como ENG en Editmedia, donde estuve desde el 89 hasta finales del 92. Empecé en captación y acabé en postproducción, gestionando lo que entonces se llamaba A-B roll, con dos players, un recorder, mesa de mezclas, etc.

Siempre digo que la postproducción es el lugar donde se unen la parte tecnológica y la creativa. Yo no tenía claro hacia cuál me inclinaba más, y ahí entendí que podían convivir. Además, empecé a dar clases en la escuela donde había estudiado, impartiendo cursos de postproducción.

Tras el cierre de la empresa pasé por una etapa como freelance hasta que entré como técnico audiovisual en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), donde estuve casi tres años trabajando en televisión, radio y platós. No era profesor, sino técnico de apoyo a la formación.

Un día me ofrecieron un contrato de seis meses para trabajar en la serie ‘Maki Navaja’. Dejé un puesto estable y cómodo en la universidad por ese proyecto temporal. Allí conocí a profesionales de Unidades Móviles con los que sigo trabajando.

Después entré en Intervideo, una empresa familiar en Girona que contaba con una pequeña unidad móvil montada en una Renault Espace. A partir de ahí empezamos a crecer: nuevas unidades, ampliaciones, compra de equipamiento… y entre los clientes estaba Mediapro.

En 1998 Mediapro entró en el accionariado y ahí empezó mi etapa en el grupo. Comencé en unidades móviles, asumí la dirección técnica de la empresa Mediamovil y, con el tiempo, pedí un cambio para tener mayor conciliación familiar. Coincidió con la inauguración del edificio corporativo de Esplugues donde se concentraron gran parte de las empresas que fueron entrando a formar parte de Mediapro, y donde asumí la responsabilidad tecnológica del complejo. Ese fue el punto de inflexión que me llevó hasta la dirección técnica del Grup Mediapro.

“Cuando esos tres factores se alinean -la necesidad del cambio, la convicción de que hay que hacerlo y la capacidad técnica para ejecutarlo-, es cuando realmente puedes avanzar”

En todo este tiempo desde el 98, habrás vivido muchas etapas. ¿Destacarías algún momento especialmente relevante?

EMILI PLANAS MEDIAPRO
EMILI PLANAS EN EDIT MEDIA (1990)

No creo que haya un único momento, porque la vida es larga y han ido pasando muchas cosas. Los que empezamos a finales de los 80 tuvimos la suerte de vivir una etapa en la que había mucho por inventar. El crecimiento del mundo broadcast iba bastante alineado con esa capacidad de inventiva y de desarrollo. Visto con perspectiva, fue una época de mucho trabajo, pero también de evolución constante y bastante natural. No ha habido en estos últimos 25 años un cambio traumático que obligara a una ruptura brusca. Pasamos del 4/3 al 16/9, del SD al HD, pero fueron transiciones progresivas.

Más que un momento concreto, lo que destacaría es estar con la gente adecuada, en el momento adecuado y en el lugar adecuado. Cuando esos tres factores se alinean -la necesidad del cambio, la convicción de que hay que hacerlo y la capacidad técnica para ejecutarlo-, es cuando realmente puedes avanzar.

Si falta uno de esos elementos, vas un poco a remolque. Pero cuando tienes la suerte de que la necesidad existe, hay quien cree en ella y además cuentas con el equipo capaz de llevarla a cabo, ese es el mejor momento. Es cuando puedes hacer lo que te gusta y hacerlo bien.

Has mencionado varias transiciones tecnológicas. ¿Qué avances dirías que han tenido mayor impacto en tu trabajo?

Yo diría que hay tres momentos clave en los últimos años. El primero fue alrededor de 2005, cuando Mediapro integró varias empresas en los edificios de Barcelona y Madrid. En aquel momento decidimos hacer algo que generó tanto entusiasmo como escepticismo: transportar vídeo sobre redes IP.

Todo empezó con una pregunta muy simple: si una señal SD comprimida por satélite ocupa en torno a 9 o 12 megabits por segundo, ¿por qué no íbamos a poder transportar varias por una red IP de 100 megabits? Desde un punto de vista matemático tenía sentido. La duda era si alguien lo estaba haciendo en ese momento.

Empezamos a investigar junto con el responsable de IT de Mediapro. Sin él no habría sido posible, porque era el que sabía de redes IP. Coincidimos con un operador telco dispuesto a probar y con un fabricante que acababa de presentar una tarjeta para contribuir sobre IP. Empezamos a experimentar y acabamos desplegando una red que, evolucionada, sigue funcionando hoy con la misma base tecnológica.

El segundo hito llegó en 2013 con la producción remota para LaLiga. Utilizamos esa red como punto de partida y desarrollamos un modelo que, en aquel momento, no tenía integración previa ni equipamiento específico en el mercado. Lo relevante fue que no partió solo de ingeniería. Formamos un grupo multidisciplinar con realización, producción, ingeniería, redes, encoding… Teníamos muy claro un requisito: la latencia debía estar por debajo de medio segundo. Si no, realización y operadores de control de cámara no podían trabajar con comodidad.

Tuvimos que definir setups de codificación y transporte para reducir latencia sin comprometer la fiabilidad, integrar tallys, audio, sistemas de backup y adaptar las configuraciones a las preferencias de cada realizador sin alterar la lógica operativa. Cuando la parte técnica estuvo resuelta, quedaba convencer al negocio. Varias empresas del grupo -unidades móviles, platós, control central, transporte de señales- tenían que cambiar su modelo operativo. Fue un cambio importante, pero conseguimos consolidarlo.

El tercer momento fue en 2015, cuando decidimos empezar a producir en ultra alta definición. Hicimos un primer partido en 4K con cámaras de cine, porque eran las únicas que ofrecían esa resolución. El resultado era espectacular en proximidad, pero el sobrecoste y la complejidad no justificaban una adopción inmediata.

Entonces decidimos no retroceder, sino saltar directamente al HDR. En aquel momento no existían cámaras, mezcladores o monitores plenamente preparados para trabajar así. Faltaban piezas. Tuvimos la suerte de coincidir con fabricantes que estaban desarrollando esas tecnologías y trabajamos juntos para definir un modelo de producción HDR en simulcast con SDR. La premisa era clara: el HDR debía lucir, pero el SDR no podía verse peor que una producción nativa en SDR.

Con esa base definimos una forma de trabajar que hoy es habitual en producciones UHD/HDR en simulcast. No es que lo inventáramos, pero entendimos pronto cuál era el enfoque más eficiente y, con el tiempo, el mercado acabó convergiendo hacia ese modelo.

“Trabajamos para clientes muy distintos, en mercados muy diversos, y eso nos obliga a tener una visión amplia. Lo que diseñamos debe funcionar tanto para estructuras muy organizadas como para entornos más flexibles, incluso improvisados”

A la luz de vuestra posición ante estos avances tecnológicos, ¿crees que Mediapro ha asumido un papel pionero en su implantación?

Sería pretencioso decir que hemos sido pioneros de forma deliberada. Más bien forma parte de la filosofía de Mediapro y de cómo entendemos que deben hacerse las cosas. No nos vale la frase de “esto se hace así porque lo hace otro”. Es habitual tomar referencias -si lo hace la BBC o cualquier otra gran televisión, probablemente esté bien-, pero puede que esté bien para ellos, no necesariamente para nosotros.

La diferencia es que trabajamos para clientes muy distintos, en mercados muy diversos, y eso nos obliga a tener una visión amplia. Lo que diseñamos debe funcionar tanto para estructuras muy organizadas como para entornos más flexibles, incluso improvisados.

En el caso de las unidades móviles, por ejemplo, necesitamos poder hacer casi cualquier cosa para cualquier cliente y además a un coste razonable. Ser flexible añadiendo más recursos es fácil, hacerlo sin disparar el coste es lo complicado.

A veces se alinean los astros y haces algo antes que otros, no por querer ser el primero, sino porque crees que es la forma correcta de hacerlo y existe una necesidad real. En ese sentido, sí hemos sido los primeros en varias cosas.

Por el contrario, ¿recuerdas alguna tecnología que en su momento generara grandes expectativas pero cuyo impacto real haya sido menor de lo previsto?

El 3D con gafas. Fue interesante porque internamente hubo bastante debate. Había quien era muy fan y veía el 3D como el siguiente gran salto, y otros eran más prudentes. Pero había demanda y decidimos meternos con un objetivo claro: poder producir en 3D en directo a un precio razonable. Ese “precio razonable” lo fijamos en que costara aproximadamente el doble que una producción normal, siguiendo una lógica sencilla: cada cámara eran dos cámaras, más el rig y toda la complejidad añadida. No podía irse mucho más allá de eso.

En aquel momento, muchas de las primeras producciones en 3D estaban en costes que multiplicaban por diez una producción estándar. Eso servía para hacer una prueba o un titular, pero nuestro enfoque nunca ha sido hacer algo puntual, sino ver si puede sostenerse en el tiempo.

Desarrollamos rigs que ajustaban la convergencia en función de la distancia focal y del objeto, optimizamos procesos y conseguimos hacer producciones 3D en directo con un muy buen nivel técnico. Hicimos el primer partido, creo que el segundo… y la demanda desapareció. Se acabó.

Si algo positivo dejó aquella etapa fue el equipo humano que se formó alrededor del proyecto. Muchas de esas personas siguen hoy en el área de cámaras especiales de Mediapro y han desarrollado una capacidad notable para diseñar gadgets y ‘cacharrería’ técnica muy específica.

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EMILI PLANAS EN MEDIAMOVIL (2001)

¿Cuál consideras que ha sido la noticia más relevante del sector en el último año?

Es una pregunta complicada. Tengo una, pero todavía no ha sido noticia. Y puede que ni lo sea, porque parece algo pequeño. Cuando empezamos a promocionar la producción en HDR, enseguida vimos que había que explicarla con televisores domésticos: poner uno al lado de otro y comparar HDR y SDR.

En entornos controlados, con televisores nuestros, sabíamos cómo ajustarlos para que se parecieran lo máximo posible a lo que veíamos en los monitores de producción. El problema vino cuando intentamos hacer lo mismo en entornos donde teníamos menos control sobre las pantallas utilizadas. Descubrimos que era extremadamente complicado ajustar televisores domésticos actuales -con prestaciones muy superiores a las de hace unos años- para que respetaran el estándar. Los menús no utilizan el lenguaje profesional y, si no sabes exactamente qué tocar, siempre terminan mostrando más brillo, más saturación y más contraste de lo que marca la norma. Asumimos que el mercado funciona así: los fabricantes buscan que la imagen impacte, y es legítimo.

Hace poco, en un evento de la UHD World Association en Shenzhen, planteé que, igual que existen presets como “Vivid” o “Cine”, debería existir uno que respetara estrictamente la norma BT.709 en SDR. Un modo que permitiera ver la imagen como fue producida originalmente. Repetí la idea en el UHD Fórum en Sevilla y, a partir de ahí, algunos fabricantes han mostrado interés en explorar esa posibilidad.

No sé si acabará en algo concreto, pero si se consigue, puede ayudar mucho a poner en valor el HDR. Porque el salto existe -más rango dinámico, más color, más contraste-, pero muchas veces ese efecto se diluye en televisores que ‘vitaminan’ la señal para hacerla más espectacular. Es una cuestión pequeña, pero puede tener un impacto relevante en cómo el espectador percibe la calidad real de una producción.

“A veces se alinean los astros y haces algo antes que otros, no por querer ser el primero, sino porque crees que es la forma correcta de hacerlo y existe una necesidad real”

No puedo eludir preguntarte por la decisión de LaLiga de cambiar de proveedor audiovisual y poner fin a su acuerdo con Grup Mediapro. ¿Te gustaría trasladar algún mensaje al mercado?

Hay mundo más allá. LaLiga es un tipo de producción de altísimo nivel, pero hay más producciones de altísimo nivel en el mundo por las que seguiremos luchando: Copas de Mundo de la FIFA, competiciones de la UEFA… Seguimos siendo ambiciosos y queriendo hacer todo lo que sabemos hacer y más.

¿Cuáles consideras que son los retos más acuciantes que afronta la industria?

Históricamente hemos vivido en una evolución constante. Pasamos de SD a HD, del 4/3 al 16/9, añadimos audio 5.1, migramos de analógico a digital… han sido cambios continuos, pero progresivos. Hoy me atrevo a decir que ya no estamos en evolución, sino en una revolución.

Siendo un poco simplista, ahora puedes hacer un multicámara con tres teléfonos -o dos o cinco-, producido en el cloud, con un coste de inversión prácticamente equivalente al precio de esos dispositivos. Y entre ese extremo y una final de Champions con 40 cámaras hay un abanico brutal de posibilidades. Y ese rango intermedio es en el que normalmente nos hemos movido los que producimos, pero produciendo de una forma que podríamos llamar clásica.

La producción clásica sigue existiendo y sigue teniendo demanda, no es que desaparezca. Pero al mismo tiempo ha aparecido un volumen muy alto de producciones que pueden hacerse de otra manera, con costes mucho más asumibles y que permiten multiplicar el número de eventos retransmitidos.

El reto es que esto obliga a resetear conocimiento. Lo que llevábamos haciendo durante años con un modelo determinado ahora puede hacerse de forma distinta. Y eso genera incomodidad. No es solo un cambio de ingeniería. Afecta a operación, realización, a toda la cadena. Hay que ser capaces de producir en el modelo clásico, pero también entender y dominar los nuevos modelos. Ese es, probablemente, el gran reto actual de toda la industria. No es un tema individual de una empresa concreta.

“El salto [a HDR] existe -más rango dinámico, más color, más contraste-, pero muchas veces ese efecto se diluye en televisores que ‘vitaminan’ la señal para hacerla más espectacular”

En relación con esto, Jesús Sánchez Villalba, director técnico de CMM TV, dejó la siguiente pregunta para el próximo invitado: ¿Cómo imaginas el futuro de la televisión en un horizonte de cinco años?

Voy a tener que releer esta entrevista dentro de cinco años para ver si he acertado [risas]. Lo primero es definir qué entendemos por mundo broadcast. Si lo limitamos a lo que llega por TDT o satélite, probablemente no desaparezca, pero puede estabilizarse o incluso decrecer ligeramente.

Sin embargo, si entendemos broadcast como producción profesional de contenidos para el público, independientemente de la tecnología de distribución, el volumen va a crecer seguro. Estamos consumiendo más horas que nunca, especialmente en pantallas individuales.

La gran incógnita es la calidad. Y esto sabe mal decirlo desde el punto de vista de un profesional obsesionado con hacerlo cada día mejor, pero ahora la calidad técnica pierde peso cuando el contenido en sí tiene suficiente interés. Hay un cierto desbalance entre exigencia técnica e interés narrativo. Hoy se aceptan cosas que hace años habríamos considerado inaceptables, sobre todo en la producción de contenidos de nivel medio.

En los próximos años tendremos que redefinir mejor el nivel mínimo de exigencia técnica en cada producción, y saber identificar bien el nivel requerido. Ya no todo se produce con los modelos de exigencia “broadcast”, hay un mundo de producciones donde el requerimiento ha bajado. La clave estará en saberlas combinar e identificar correctamente.

¿Crees que aumentará la producción de contenidos pensados para consumo vertical en móviles? Y, en ese caso, ¿tendrá impacto en la forma de producir y en el concepto de calidad que mencionas?

Cuando hablo de calidad no me refiero solo a la parte técnica -Ultra HD, HDR, espacio de color 2020-. Eso es una dimensión de la calidad. La otra es la calidad narrativa y de producción. Hoy es muy fácil producir. Cualquiera puede generar contenido, incluso contenido interesante. Pero industrializar esa producción, conseguir que siga siendo interesante en el tiempo y construir una historia sólida alrededor de ese contenido es otra cosa.

Eso no se consigue simplemente grabando con un teléfono. Puede hacerse en casos puntuales, pero no es lo habitual. En producción deportiva, por ejemplo, no basta con mostrar lo que ocurre. Se trata de contar cómo se gana, cómo se pierde, es imprescindible construir una narrativa alrededor del evento. Eso requiere tecnología, sí, pero también profesionales y criterio.

En los próximos cinco años veremos la TDT en Ultra HD, eso está bastante claro -espero no equivocarme-. Y eso implicará un cambio relevante, porque muchos profesionales que trabajan hoy en entornos lineales tradicionales tendrán que adaptarse a nuevos estándares.

En SDR es difícil generar incomodidad visual. En HDR, no. Entonces tienes que plantearte cómo produces para que el confort visual sea adecuado. Cómo, cuando quieras impactar, utilizas todo el rango de contraste. O cómo, aunque tengas mucho rango de contraste, en determinados planos tienes que trabajar más desde la dirección de fotografía que desde el control de cámara tradicional. Todo eso cambia. Y en los próximos años todos los profesionales que tienen algo que ver con la gestión de color o de imagen van a tener que adaptarse a trabajar con los nuevos estándares.

Teniendo en cuenta tu vinculación con la formación, ¿qué consejo darías a quienes empiezan en el sector?

Siempre lo comento en las primeras clases cuando estoy con estudiantes. Lo primero que les pregunto es: ¿estás aquí porque realmente te gusta esto o porque es una industria que parece ‘sexy’? Es importante que averigüen esto. Si realmente te gusta, el siguiente paso es involucración máxima. Cada día se aprende algo nuevo, y no es un tópico.

Si te involucras, si te fijas en todo, si te interesas, si te conviertes en un preguntón -porque preguntar no va en contra de tener conocimiento-, llegará un día, y tienes que ser consciente de ello, en el que podrás empezar a poner en duda cómo se están haciendo las cosas. Y cuando llegue ese día, si crees que hay una forma mejor, intenta ponerla en práctica. Puede salir mal. Y si sale mal, hay que analizar por qué y aprender de ello. Aprende de eso, porque te servirá después.

En resumen: no aceptar nunca el “esto se hace así porque siempre se ha hecho así”. Pensar por uno mismo a partir de lo aprendido y no dejar de aprender nunca. Cuando acabas la carrera no termina la formación, empieza de verdad.

Por último, ¿qué pregunta te gustaría dejar al próximo invitado?

Depende de su perfil… aunque hay una cosa que creo que sí puede contestar todo el mundo como espectador, tenga el perfil que tenga: técnico, creativo o de cualquier tipo:

Cuando estás viendo tu deporte favorito, sea cual sea, ¿qué prefieres? ¿Unos buenos comentaristas? ¿Más cámaras para tener más puntos de vista? ¿Herramientas de IA que te analicen mejor el juego? ¿Que esté producido en UHD, en HDR, que tenga sonido inmersivo…? ¿En qué orden de importancia pondrías ese tipo de cosas, o las que tú consideres?


El futuro del sector, en tres claves 

“Lo que llevábamos haciendo durante años con un modelo determinado ahora puede hacerse de forma distinta. Y eso genera incomodidad”

“En los próximos cinco años veremos la TDT en UHD. Y eso implicará un cambio relevante, porque muchos profesionales que trabajan hoy en entornos lineales tradicionales tendrán que adaptarse a nuevos estándares”

“Si te involucras, si te fijas en todo, si te interesas, si te conviertes en un preguntón -porque preguntar no va en contra de tener conocimiento-, llegará un día, y tienes que ser consciente de ello, en el que podrás empezar a poner en duda cómo se están haciendo las cosas”

EMILI PLANAS MEDIAPRO
EMILI PLANAS EN LA CUMBRE DE LA UHD WORLD ASSOCIATION EN SHENZHEN (2025)
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