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FUJIFILM Kangaroo LITE: archivado seguro y económico a largo plazo en cinta LTO

Sí. El titular es correcto y sintetiza los conceptos fundamentales de la nueva propuesta de Fujifilm: archivado de contenidos digitales a largo plazo, en un formato seguro y económico, garantizado a 30 años, en formato cinta. Sí, de nuevo es correcto: cinta


* Este artículo está incluido en el número de julio/agosto de TM BROADCAST. Puedes acceder a la revista completa aquí.

En todos nuestros laboratorios nos gusta hacer una introducción explicando y posicionando los productos a analizar con la mayor precisión posible, con intención de ofrecer a nuestros lectores la mejor perspectiva de acercamiento antes de profundizar. En esta ocasión consideramos que se hace especialmente necesario.

Antes de avanzar, deseamos agradecer tanto a FUJIFILM España como a su distribuidor M. Hermida Informática S.L. todos los recursos, facilidades y tiempo que nos han dedicado para que este laboratorio haya sido posible.

Para la gran mayoría, el formato de archivado de datos secuencial en cinta es algo del pasado, que paulatinamente fue desapareciendo en favor de los discos duros, a medida que éstos se fueron haciendo más asequibles, reduciendo precios al tiempo que aumentaban capacidades. Además, el archivado en disco nos ofrece un tiempo de acceso a la información extraordinariamente más rápido que el acceso a cinta.

Incluso las últimas generaciones de cinta de hoy en día adolecen de unos tiempos de acceso mucho más lentos que los discos. Entonces, ¿qué sentido tiene volver a pensar ahora en ellas? Muy sencillo: todavía ofrecen algunas ventajas que los discos no tienen, ni se espera que puedan alcanzarlas con la tecnología actual.

Una vez grabado, el cartucho de datos se puede guardar en un armario reduciendo a cero absoluto el coste en energía de uso, el calor generado, y el acceso no deseado desde la red. Si, cierto que eso también se puede hacer con un disco duro, pero… ¿seguiremos teniendo el interfaz adecuado y nuestros datos permanecerán incorruptos cuando volvamos a enchufar nuestro disco dentro de, por ejemplo, 3 o 4 años? ¿o  10…? La experiencia nos dice que a veces sí, y a veces no…

No nos malinterpretéis, por favor. No estamos diciendo que el archivado en disco no sea seguro. Al contrario, todas las grandes corporaciones cuentan con sistemas perfectamente seguros a base de cabinas, sistemas NAS, configuraciones RAID, etc., que hacen que el archivado en disco sea absolutamente fiable y seguro sin ninguna duda. Y además con todos nuestros datos accesibles de forma prácticamente instantánea.

Pero con un importante coste de mantenimiento, porque además de la inversión en los propios discos necesitamos diversas infraestructuras: de datos para acceder a ellos, de alimentación para mantenerlos girando, de climatización para mantener la temperatura adecuada en las salas, y de seguridad para mantener nuestros datos a salvo de todos los ciberataques que también forman parte del día a día.

Es la infraestructura propia de las grandes corporaciones, habitualmente interna para sus grandes volúmenes de información, o contratada como servicio en la nube para otras no tan grandes.

¿Pero qué sucede con otras organizaciones que, a pesar de no ser tan grandes, generan un inmenso volumen de información, como nuestros queridos medios audiovisuales? Cierto que son de las más exigentes en accesos instantáneos con máximas velocidades de transferencia y múltiples usuarios concurrentes a menudo deslocalizados. Pero una vez terminada una producción, simplemente quieren conservar un histórico de sus brutos de rodaje, pero ya sin ninguna de esas exigencias de acceso permanente e inmediato.

Es la misma necesidad de archivado histórico a muy largo plazo sin necesidad de acceso instantáneo que también se da en otros muchos sectores, como podrían ser sanidad, investigación científica, fondos documentales, registros legales, etc. por poner sólo unos pocos ejemplos.

Entendemos que esta es una de las claves principales que mantiene vigente este formato: el largo plazo. Insistiendo en que no es el idóneo para archivar contenidos a los que necesitemos acceder instantáneamente en el día a día, sí resulta serlo para el archivado sencillo y seguro de nuestros contenidos, originales de rodaje o cualquier otro dato que precise un histórico a largo plazo.

El sistema es capaz de interconectarse con otros sistemas de almacenamiento externo para la escritura y recuperación de datos, comportándose entonces como el centro neurálgico de nuestro sistema de almacenamiento

Porque en una sencilla mañana de rodaje nosotros generamos más volumen de información del que puede generar toda la contabilidad de una gran gestoría o un despacho de abogados en 20 años. Y mantener la accesibilidad en caliente de esos contenidos crecientes dispararía los costes de forma inviable e innecesaria.

No descubrimos nada nuevo cuando decimos que los tiempos de acceso, escritura y lectura de los datos en cinta pueden llevar bastantes segundos o minutos, cuando el mismo volumen de información en disco duro se localiza en milisegundos, incluso nanosegundos con discos de estado sólido.

 

 

Las cintas todavía ofrecen algunas ventajas que los discos no tienen, ni se espera que puedan alcanzarlas con la tecnología actual

 

 

 

Pero sí dejamos abierta la reflexión de cómo conservar Petabytes (que son miles de Terabytes, o millones de Gigabytes) de información que deseamos conservar, pero a la que es posible que no necesitemos acceder durante meses, o años. Pero saber que estarán disponibles y legibles con todas las garantías cuando llegue el momento. Y poder conservarlos, además, con un consumo nulo en energía, permanencia en el soporte durante un período de más de 30 años, y la tranquilidad adicional de tenerlos desvinculados de la red.

¿O es que nadie ha echado de menos aquellos planos de otra producción que tan bien nos hubiesen venido, pero hubo que borrar porque necesitábamos los discos para la siguiente…? ¿Qué sería hoy de la historia del cine si no se hubiesen cuidado los celuloides?

Ahí es donde el nuevo dispositivo FUJIFILM Kangaroo LITE viene a proporcionar una interesante solución para gestionar esa necesidad. Y decimos solución porque no se trata sólo del hardware, sino también del software “FUJIFILM Object Archive” asociado para su gestión, que siempre conforman una solución llave en mano. Así que, una vez completada esta extensa introducción, vamos a ir repasando los tres elementos clave: el hardware por un lado, el software por otro, y una sucinta información relativa a los cartuchos LTO, como soporte necesario para que todo funcione como esperamos.

En cuanto al hardware, la familia de soluciones de archivo Kangaroo existe en dos variantes: una de gran formato, FUJIFILM Kangaroo presentada en un gran arcón que incluye incluso su propio SAI; y FUJIFILM Kangaroo LITE que es la que hemos tenido ocasión de probar. Hemos de reseñar que nuestra unidad de prueba era un prototipo y no todas las funcionalidades estaban depuradas en el momento de realización de este laboratorio.

La versión LITE está disponible en variantes de sobremesa o de rack, y en cualquiera de ellas su presencia es imponente: aunque frontalmente tiene las dimensiones de un rack estándar de 4 alturas (48 cm de ancho y 13,5 cm de alto para la versión rack, o 19,5 cm de alto para la de sobremesa), su profundidad ronda el metro. Concretamente 91 cm para la versión rack y 101 cm para la de sobremesa.

Si el tamaño impresiona, su peso tampoco es nada desdeñable: 27 Kg para la versión de rack y nada menos que 39 Kg para la de sobremesa. De hecho, el fabricante recomienda que el desembalaje y movimiento del equipo se realice al menos entre dos personas.

Cierto que esas dimensiones son necesarias para todo lo que alberga, ya que internamente cuenta con una unidad de procesamiento suficientemente potente con procesador Intel XEON y 64 Gb de RAM, fuentes de alimentación redundantes, una librería de cintas robotizada capaz de gestionar hasta 40 cintas LTO y dos unidades LTO que permiten trabajar con dos cartuchos LTO simultáneamente.

Su comunicación con el exterior para transferencia de datos se realiza a través de interfaces SAS con dos puertos de hasta 10Gb, contando con puertos de red adicionales para la gestión y administración del sistema que se realiza de forma remota accediendo con usuario y contraseña a través de su IP.

En este punto también es importante destacar que el sistema es capaz de interconectarse con otros sistemas de almacenamiento externo para la escritura y recuperación de datos, comportándose entonces como el centro neurálgico de nuestro sistema de almacenamiento. Para las funcionalidades de lectura y escritura soporta los protocolos SMB, CIFS y NFS. También S3, pero sólo para escritura externa en este último caso.

Es decir, que resulta perfectamente posible conectar simultáneamente nuestra solución FUJIFILM Kangaroo LITE a nuestro sistema principal de discos con datos en caliente (de acceso inmediato) y al mismo tiempo a nuestra nube pública. Como veremos en su momento, gracias a sus políticas de copia podremos programar y automatizar todo lo necesario para que nuestras copias de seguridad se realicen y mantengan sin prácticamente intervención por nuestra parte.

Obviamente, toda esta transferencia de datos se realiza con protocolos y certificados de seguridad TLS, con claves privadas almacenadas de forma segura en la base de datos interna del sistema, para garantizar la seguridad y confidencialidad de estos contenidos.

Dadas las características del equipo, la primera puesta en marcha requiere de algunos minutos, necesarios para el arranque de su sistema operativo y sus propias comprobaciones de librería de cintas antes de poder extraer los dos largos cajones frontales, donde cargaremos hasta 20 cartuchos LTO en cada uno de ellos.

Aunque completaremos información de los cartuchos LTO antes de terminar, adelantamos ya algunos datos que nos parecen significativos y muy necesarios para considerar correctamente el equipo: un cartucho LTO Ultrium 9 es capaz de albergar 18 Tb de datos nativos (o 45 Tb en formato comprimido) con un precio en el entorno e incluso por debajo de los 100€. Con la librería llena de cartuchos y en formato nativo ya estamos en 720 Tb, ¡1,8 Petabytes comprimidos! Y la siguiente generación (LTO-10) presentada casi al mismo tiempo que realizábamos este laboratorio, ya ofrece 30 Tb nativos por cartucho de datos, 75 Tb en comprimido.

Una vez que el sistema ha completado su inicialización y comprobaciones nos permite abrir los cajones (magazines) y estamos en disposición de cargar tantos cartuchos LTO como deseemos con una salvedad: se recomienda que haya al menos una cinta LTO limpiadora por unidad de lectura/grabación LTO. Esto nos deja una capacidad real para 38 cartuchos de datos LTO, ya que el equipo FUJIFILM Kangaroo LITE, viene con 2 unidades LTO.

Las posiciones de los cartuchos son indistintas ya que el sistema los gestiona, mueve, carga y descarga conforme a sus necesidades. De hecho, todo cartucho LTO pasa por un primer proceso de reconocimiento totalmente automatizado.

Estos no se asignan a una posición fija, y podremos encontrarlos en una posición distinta a dónde los dejamos, ya que se reconocen por sus propios identificadores únicos, como la matrícula de un coche. Además de un chip RF interno, cuentan con impresiones en distintos formatos para nosotros: texto alfanumérico y código de barras.

 

 

El equipo nos ofrece una versatilidad ampliada que modularemos en función de nuestras necesidades en cada escenario sin cambiar ni de plataforma ni de interfaz.

 

 

 

Es decir, que realmente no tendremos que estar buscando y sacando cartuchos LTO de ningún armario para introducirlos. Gracias a la librería robotizada integrada, y mientras no superemos la capacidad máxima, todos los cartuchos estarán siempre en el “armario interior” de nuestra librería robotizada. Pero contando también con la posibilidad de extraerlos para guardar copias adicionales en distintos lugares, replicar datos en equipos distantes, o distribuirlos conforme a nuestros gustos o necesidades, sean las que sean.

En el panel frontal disponemos de un display, y unos pocos botones para acceder a un menú y las funciones básicas. Con un botón dedicado por magazine que nos permite abrirlos ordenadamente para cargar y descargar cartuchos llegado el momento. Una vez cargados y completada esta parte del proceso de inicialización, siguiendo por cierto las claras y detalladas indicaciones rápidas que se entregan con el equipo, estamos en disposición de irnos a cualquier ordenador para darle auténtica vida al conjunto.

Recordemos que contamos con distintas conexiones de red: un gigabit Ethernet dedicado al acceso de los administradores del sistema, mientras que las otras dos con acceso hasta 10Gb Ethernet pueden estar conectadas a una red independiente, en la que residen los datos a transferir hacia/desde los cartuchos LTO. Esta es una garantía adicional, permitiendo aislar totalmente la administración del equipo del acceso de los usuarios o la automatización para mover datos.

Tanto el acceso de administración como el acceso a los datos se puede hacer desde ordenadores ubicados en cualquier lugar del planeta con acceso a las respectivas redes, que lógicamente también pueden ser la misma.

Entrando ya en el software de control FUJIFILM Object Archive, es de reseñar que se trata de un desarrollo de FUJIFILM que permite el archivado de datos tanto estructurados como no estructurados en formato abierto y autodescriptivo en estándar “TAR Posix”. Sin entrar en los pormenores, nos quedamos con el concepto de permitirnos una integración sencilla con prácticamente todas las aplicaciones de datos y plataformas de almacenamiento (incluso públicas) de prácticamente todo tipo de usuarios.

Adicionalmente, este mismo software nos permite gestionar tres posibles destinos: en nuestro dispositivo local, en una nube privada de FUJIFILM, o en nubes públicas. De esta forma el equipo nos ofrece una versatilidad ampliada que modularemos en función de nuestras necesidades en cada escenario sin cambiar ni de plataforma ni de interfaz.

Por último, permite programar y configurar todo tipo de políticas de seguridad, como copias automáticas, número de copias simultáneas incluso con criterios discriminados por regiones, y lógicamente el borrado si también forma parte de nuestras necesidades.

Este formato resulta idóneo para el archivado sencillo y seguro de nuestros contenidos, originales de rodaje o cualquier otro dato que precise un histórico a largo plazo

Comenzamos accediendo a la administración del equipo apuntando nuestro navegador a su IP, que nos requerirá usuario y contraseña. Con un menú estructurado en forma de árbol en la columna izquierda nos encontramos las principales secciones: Administración, Configuración Externa, Configuración Interna, Operación, Informes, Información de sistema, Cambiador de medios, y el Manual del equipo.

 

Admin – Árbol navegación cerrado

Cada una de ellas está dividida en submenús que nos permitirán acceder a todas las características necesarias para cualesquiera que sean nuestras necesidades. Pero continuemos con lo que sería el orden lógico de operación.

Comenzaremos siempre por la inicialización de los cartuchos LTO: una vez que éstos se han introducido físicamente en los magazines y la librería de cintas los ha identificado, debemos inicializarlos. Este proceso se hace sólo una vez por cartucho y sería comparable al formateado de los discos duros. De esta forma el equipo ya podrá manejarlo.

Admin – Árbol navegación abierto

Continuamos entonces definiendo nuestras fuentes de datos, que serán los directorios o discos locales o remotos cuyos contenidos desearemos guardar en algún momento; y de forma independiente los destinos, que serán los lugares dónde desearemos guardar datos llegado el caso. Recordemos que estos destinos pueden ser tanto internos en cartuchos LTO en nuestro equipo FUJIFILM Kangaroo LITE como en nubes externas.

El paso siguiente será establecer las conexiones, es decir, los vínculos con los que estableceremos que fuente se va a guardar en que destino. Y algunos parámetros más, como por ejemplo si las copias serán incrementales o totales.

Una vez que todos nuestros parámetros están definidos, el sistema puede comenzar a salvar datos, acción que podemos lanzar de forma manual, automatizar conforme a períodos de tiempo, definir estrategias como copiar o mover datos eliminándolos de su lugar original, e incluso proceder a crear las políticas con las que estableceremos si queremos copias múltiples, o distribuidas en distintos destinos, etc.

Sin sobresaltos con eso de eliminar los originales. Tengamos en cuenta que, con una política de seguridad correctamente implementada, es sencillo tener identificadas colecciones de datos que, por ejemplo, al cabo de un tiempo como un año o dos, ya no necesitamos tener en caliente (acceso inmediato), y es suficiente conservar en frío (acceso ocasional bajo demanda).

El concepto del software nos permite una integración sencilla con prácticamente todas las aplicaciones de datos y plataformas de almacenamiento (incluso públicas) de prácticamente todo tipo de usuarios

Lógicamente, también tenemos un importante apartado donde establecemos todos los permisos relacionados con los distintos usuarios que, mediante una interfaz diferente podrán realizar las distintas acciones sobre el sistema para las que les hayamos otorgado acceso como obtener informes, programar acciones, lanzar copias o restauraciones de datos, etc.

Aunque contamos con muchas más funcionalidades como registros de uso y estados del sistema, a partir de este punto ya podríamos dejar el sistema funcionando con toda tranquilidad como administrador.

Con una alerta: el sistema admite un único usuario administrador, de forma que si se produce cualquier incidencia con sus credenciales, tendríamos un importante problema. Entendemos que este es uno de los puntos a mejorar en próximas versiones.

Avanzamos ahora para averiguar la utilidad del acceso de usuario, teniendo claro que todas y cada una de sus posibilidades siempre se podrán permitir o restringir a través de los permisos que estipula el administrador.

Lo primero que llama la atención es que esta interfaz de usuario resulta mucho más agradable visualmente, y, como es de esperar, nos permite la mayor parte de tareas que no afectan a la configuración de equipo ni de sus usuarios.

Su menú principal, también en forma de árbol a la izquierda, cuenta con menos opciones y submenús, haciendo además un gestión mucho más sencilla e intuitiva: Panel principal, Permisos, Conexiones, y Papelera.

User GUI Dashboard

 

User GUI Permissions

 

User GUI Connections

 

User GUI History

Al igual que con las funciones de Administrador, a través de la pestaña conexiones se pueden establecer todas aquellas que deseamos entre las fuentes y los destinos, con la importante diferencia que, en este caso, no será posible establecer nuevas fuentes ni nuevos destinos más allá de aquellos que hayan sido configurados por los administradores. Y siempre y cuando nuestro usuario tenga acceso a dicha funcionalidad.

Esto permite una flexibilidad de configuración importante, ya que se puede facilitar enormemente la tarea del manejo por parte de los usuarios y operadores sin sobrecargar de tareas rutinarias a los administradores por una parte, y la adaptación a las nuevas necesidades y escenarios a medida que éstas evolucionen con el tiempo.

Volviendo a las generalidades del software FUJIFILM Object Archive, nos parece interesante conocer el criterio de uso que la marca ha establecido para él. Actualmente es muy frecuente que los desarrolladores nos ofrezcan modelos de comercialización basados en suscripciones o cuotas mensuales para las licencias de acceso y uso de sus aplicaciones.

Pero a diferencia de esto, FUJIFILM ha decidido que su modelo de licencia esté vinculado al volumen de datos escritos en cinta LTO para un periodo determinado, 3 o 5 años.  De esta forma, el equipo se suministra una licencia activa para mover un determinado volumen de datos a cinta LTO y un periodo determinado que, una vez alcanzado este volumen y periodo, tendremos ocasión de extender con el volumen que estimemos necesario.

En cualquier caso, y dado que LTO por definición es un formato abierto, es más que probable que haya otras opciones disponibles y que nunca quedemos cautivos. Aunque también es cierto que vista la potencia, eficiencia y posibilidades de la plataforma no encontremos otras soluciones capaces de igualarla.

Como de costumbre, y dada la gran variedad de clientes, distribuidores y modelos de comercialización, evitamos publicar precios genéricos y recomendamos acudir a vuestro proveedor.

Para terminar de completar nuestro laboratorio, hablemos del concepto de cartucho de datos LTO Ultrium. El acrónimo viene de “Linear Tape Open”, respondiendo a su configuración de archivado de datos lineales, en soporte cinta y como formato abierto. Se diseñó como alternativa a los sistemas de cinta propietarios, lo que significa que no está sujeto a un fabricante concreto, y seguramente esta ha sido una de las características que le ha permitido llegar a nuestros días. Y además contar todavía con un futuro previsiblemente largo por delante.

Físicamente nosotros manejaremos un cartucho ligero y compacto, una caja cerrada de poquito más de 10 x 10 x 2 cm (102 x 105,4 x 21,5 mm para ser exactos) y de alrededor de 250 gr de peso. En ningún momento veremos ni tendremos acceso a la cinta de media pulgada que alberga, y aunque sus características físicas no han cambiado desde su concepción a finales de los años 90, sí lo han hecho sus capacidades.

Cuando se concibieron ya quedaron definidas las características que deberían cumplir las distintas generaciones, para asegurar el mantenimiento de la compatibilidad sin condicionar las mejoras que pudieran tener. Estas mejoras se han centrado alrededor del aumento de la capacidad y las velocidades de transferencia.

La primera generación LTO-1 data del año 2000 y tenía una capacidad de 100 Gb. Poniéndonos en situación respecto a los discos duros, debemos considerar que en ese año un disco de 40 Gb no estaba al alcance de todo el mundo, y el récord de capacidad lo ostentaba un IBM de 75 Gb a un precio astronómico.

Desde hace pocos años disponemos de la novena generación, LTO-9, que ofrece una capacidad de 18 Tb nativos, ampliables hasta 45 Tb si utilizamos formato comprimido, y alcanza una transferencia de datos de 400Mb/s. Cierto que hoy existen discos de la misma capacidad, con precios a partir de unos 400€, mientras que la cinta ronda los 100€ e incluso menos.

Este mismo 2025 se ha lanzado la décima generación, LTO-10, con capacidades de 30 Tb nativos que se elevan hasta los 75 Tb en formato comprimido. Aunque las especificaciones de la hoja de ruta contemplaban capacidades algo mayores, ha sido una decisión conjunta del consorcio LTO. Y la evolución no terminará aquí, puesto que ya están establecidas las especificaciones de las próximas generaciones, al menos hasta la catorceava, LTO-14, con una capacidad nativa prevista de hasta 576 Tb y comprimida de 1,4 Petabytes por cartucho.

Aunque normalmente transcurren aproximadamente entre 2-3 años entre generación y generación, estos no son simples datos teóricos, sino que FUJIFILM tiene patentada la tecnología que lo hará posible desde 2020, a base de partículas de ferrita de estroncio (SrFe) con un récord de 317 Gbpsi (Gigabytes por pulgada cuadrada).

En definitiva, desde la concepción de las cintas LTO hace  25 años hasta hoy en día, éstas siguen estando en algunos aspectos como el nivel de protección de datos, coste por Tb almacenado, huella ecológica y hoja de ruta un paso por delante de lo que ofrecen los discos duros o de estado sólido, y no nos cabe duda de que continúan trabajando para mantener alto el listón.

Así que, por el bien de nuestros datos y nuestro archivo, no perdamos de vista las soluciones de archivo basadas en cinta LTO como la que nos ofrece este equipo FUJIFILM Kangaroo LITE  con su software integrado de gestión y archivo de datos, FUJIFILM Object Archive.

 

FUJIFILM ha decidido que su modelo de licencia esté vinculado al volumen de datos escritos en cinta LTO para un periodo determinado, 3 o 5 años

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