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Antorcha autónoma Camlight PL-88D de VA Sistemas

Camlight PL-88D

Un trozo de sol en el bolsillo, y sin cables
En el momento de la redacción de este artículo (verano de 2009), hay disponibles discos con dos temperaturas de color (3.200 y 5.600 ºK) y tres conos de iluminación (45º, 30º y 15º), haciendo un total de 6 variantes, pero recomendamos acudir al distribuidor para conocer las nuevas opciones que previsiblemente irán apareciendo.

Con los avances de los últimos años en tecnología de leds de alta intensidad para iluminación, y su generalización en ámbitos deportivos e incluso domésticos, el mundo del video resulta el entorno ideal para aplicar las características innatas de este sistema de iluminación: ligereza y bajo consumo. Estas dos características se traducen directamente en portabilidad y autonomía, necesidades básicas para cualquier equipo EFP – ENG (electronic field production – electronic news gathering).
Pero para que una fuente de luz sea apta para vídeo debe cumplir otras características fundamentales, que la distinguen de otras fuentes de luz, siendo la más importante su temperatura de color, controlada conforme a parámetros estándar, y estable en el tiempo. El equipo que hoy traemos a nuestras páginas cumple éstos requisitos, e incluye algunos más que la hacen diferente y enseguida detallaremos.
Antes de entrar en profundidad, queremos recordar que hoy ya no hay equipos «buenos» o «malos». Gracias a la especialización en todas las gamas de equipamiento, los equipos son adecuados, o no, a la tarea asignada. Por tanto, el calificativo de «bueno» o «malo» recae ahora en el profesional que selecciona el equipo que usará en cada tarea. De ahí la importancia de conocer qué nos ofrece cada componente: poder elegir el adecuado para cada situación. Porque cada característica inicialmente favorable se puede convertir en una desventaja, y viceversa, en función de las circunstancias.
Primero, por partes. Como se puede apreciar en las imágenes, la antorcha se reduce a un pequeño cilindro, ligero y con un disco de mayor diámetro en un extremo. Su tamaño es similar al de otras antorchas, pero tiene particularidades que la convierten en un equipo «distinto». Comenzaremos viéndolas detenidamente «por partes», para acabar valorando el  conjunto montado.
Lo que mas llama la atención, y lo que verán nuestros protagonistas, es el disco del extremo, que aloja en sus 10 cm. de diámetro los 144 leds que constituyen la fuente de luz. Suministra hasta 500 Lumen a 3.200 ºK en un cono de 45º, pero se puede sustituir fácilmente por otros discos con distintas características, mediante una rosca. Para nuestra prueba también hemos contado con el de 5.600 ºK, que suministra 560  Lumen y también con cono de 45º.
Y esto… ¿cuánta luz es?. Para una cámara moderna (f11 a 2000lux) y en un entrono sin otras fuentes de luz, podremos trabajar cómodamente a f4 con nuestro sujeto a un par de metros de distancia. Eso significa bastante luz. Además, los leds no emiten calor y se pueden atenuar sin alterar su temperatura de color.
Los 45º cubren suficientemente el campo angular de una óptica media, y siempre podemos utilizar la cubierta protectora como difusor si necesitásemos ampliarlo o suavizarlo. El haz cónico permite disponer de una cierta cantidad de luz reflejada, que debemos cuidar y aprovechar en función de nuestro plano y/o protagonista.
El fall-off del cono es suave. Si disponemos de un gran angular, podemos llegar a percibir un ligero viñeteado que nos alerta si llegamos a excedernos abriendo campo.
Nuestras dos unidades de prueba generan un haz uniforme en el interior del cono de luz, pero detectamos una sutil pérdida de intensidad en el centro del haz, que varía en tamaño e intensidad en función de la distancia de la antorcha al plano iluminado. Esta variación no compromete el resultado en absoluto y será inapreciable en la mayor parte de las situaciones: medido con un fotómetro de spot de mano, la diferencia máxima no llega a 1/4 de punto de diafragma.
Si los discos de led están a la última, la batería también da la talla. De iones de litio, ofrece una importante autonomía a máxima potencia. Se encuentra alojada en el interior del cuerpo y merece un comentario detallado. ¿Porqué una batería distinta e interna? ¿Esto es bueno o malo? Como siempre… depende.
Convierte a la antorcha en un elemento completamente independiente de la cámara, así que podemos utilizar la misma antorcha con distintas cámaras, sin preocuparnos por su tensión de alimentación o consumo. Al ser interna, podemos trabajar en entornos mas difíciles o complicados con menos riesgos, ubicándola donde convenga, o combinándola con otras, sin un solo cable. Así se gana en estanqueidad y solidez para el conjunto. Aunque no se trata de un equipo ideado para el trabajo en condiciones extremas, resulta menos vulnerable a golpes o pequeñas salpicaduras.
Su capacidad de 22Wh permite alimentar los 12w máximos de los leds durante unos 100 minutos a máxima potencia, o aún más si están atenuados. Se puede reemplazar, pero hay que recurrir a la caja de herramientas para llegar a ella, por lo que no es una maniobra rápida, ni recomendable en medio de la mayoría de las situaciones. Pero no parece que esto vaya a suponer ningún problema. Veamos por qué.
Si bien necesita 3 horas para alcanzar el 80% de carga, en la primera hora ya supera el 40%, lo que permite salvar multitud de situaciones. Unido al mínimo efecto memoria de las baterías de litio, a que el cargador es poco más grande que el del móvil, y al elevado tiempo de mantenimiento de carga, necesitaremos pocos cuidados para tenerla siempre disponible.
Además, hasta que el fabricante lo ofrezca como accesorio propio, sería muy fácil fabricar un cargador para el coche. Pero ¡mucho ojo!, con electrónica y nunca enchufando directamente, ya que su tensión nominal son 7,2 v y el cargador suministrado es de 8,4 v.
La energía de la batería llega a los leds a través de un dimmer (atenuador) que permite controlar la intensidad de la iluminación. El mando conjunto interruptor-dimmer enciende siempre a máxima potencia, lo que facilita la operación y minimiza el riesgo de dejarla consumiendo de forma accidental.
El cuerpo que aloja todos los sistemas es un cilindro metálico de 6 cm de diámetro y 8 de longitud, con la rosca para el disco de iluminación en el frente y todos los controles en la parte trasera.
Entre los controles, además del mando del dimmer, se cuenta con tres leds que indican el estado de carga: desde menos del 10% hasta más del 45%. Un cuarto led, testigo de encendido, ayuda a evitar que la dejemos encendida accidentalmente. También aquí encontramos el conector para el cargador.
Por cierto, en caso de necesidad, la antorcha puede permanecer encendida por tiempo ilimitado, siempre que mantengamos el cargador alimentándola.
Cuenta con dos soportes, el clásico en la parte inferior para fijar la antorcha a la zapata de la cámara, y otro que podemos situar en la superior, para utilizar otros accesorios, como por ejemplo un receptor de micro inalámbrico. Este detalle viene especialmente bien cuando la cámara no tiene mas soportes para accesorios.
Y ahora, todo junto.
El equipo es suficientemente robusto para un uso intenso, pero suficientemente ligero para ser transportable. Pesa 460 g con el disco montado, que no es mucho, pero en función de la ubicación del punto de anclaje en la cámara, que suele ser fijo, debemos tener en cuenta un posible reequilibrado de la cámara en el cabezal del trípode.
La intensidad es comparable a la que ofrece una antorcha halógena de 100w, con la ventaja de poder trabajar con distintas temperaturas de color. Incluso podríamos prescindir de algún disco, ya que los filtros «de toda la vida» funcionan, con el añadido de no sufrir calentamiento.
El peso de la Camlight es algo mayor que el de una cabeza clásica de antorcha halógena, pero infinitamente menor que el del conjunto antorcha halógena + batería, para una autonomía mucho menor. Si además pretendiésemos igualar la autonomía de una antorcha halógena a la que hoy traemos, harían falta más de dos baterías… ¿alguien se anima a montar ese conjunto en la zapata de su cámara, o en sus hombros?
El atenuador aporta una mayor versatilidad de uso, ya que permite rellenar sombras sin quemar al protagonista, facilitando enormemente el trabajo, especialmente si nos desenvolvemos en espacios muy reducidos, o muy amplios.
El único detalle que echamos en falta es un soporte, para colocar aletas de control de haz, o portafiltros. Aunque es posible que aparezcan en el futuro como accesorios adicionales del sistema.
La modularidad e independencia de esta antorcha nos parecen sus características mas destacadas. Hacen de ella un equipo versátil, capaz de adaptarse a distintas necesidades de uso, y ampliable sin necesidad de sustituir un equipo completo por otro diferente.
En resumen, un equipo a tener en cuenta, y cuya versatilidad nos ayudará a resolver multitud de situaciones sin grandes esfuerzos.

Texto e imágenes: Luis Pavía
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