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Audio para operadores de vídeo (IV-I)

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Pongámonos en situación. Suena nuestro móvil y recibimos la indicación de ir a grabar una entrevista para una cadena de televisión. Generalmente el operador sale disparado hacia la sede del cliente con su cámara y un micro, sin pensar en las necesidades técnicas. Se sirve de una antorcha por si las condiciones de luz no son óptimas y junto con un ayudante, marchando a grabar.
Ahora, después de haber terminado estas tres entregas, en la cabeza de muchos habrán sonado diferentes alternativas para solucionar este reto y,  seguro que en todas, habréis pensado en el audio. ¡¡Bien, objetivo conseguido!!
Como no sabemos realmente con lo que nos vamos a encontrar, al igual que nos cubrimos en lo que a luz respecta, habrá que considerar qué tipo de micro y accesorios elegimos para que la toma de sonido sea la correcta.
Los cables de audio que portemos para realizar nuestra grabación deberán de cumplir con la codificación de los conectores de nuestra cámara, ya sabemos que la fase es algo crítico. No estaría demás comprobar el estado de las soldaduras del cable para evitar ruidos y cortes en la señal. Se supone que esto siempre debería de estar comprobado, pero el asegurarnos nos puede evitar un disgusto posterior.
En una entrevista, generalmente uno de los factores más importantes es que el micrófono elegido sea muy direccional. ¿Por qué?, pues sencillamente porque no sabemos el ruido ambiente que vamos a encontrar en el lugar de la grabación y cuanto más direccional sea nuestro micrófono más nos aislaremos del ruido que podamos tener. Por lo general la elección de un micrófono de cañón, un micrófono del tipo lavalier o solapa, o un micro direccional dinámico sería la elección adecuada. Cada operador o ENG tendrá una preferencia de entre estas tres posibles opciones válidas. Como añadido sugerir que, siempre que sea posible, colocaremos el micro en sentido contrario a la fuente de ruido no deseada. Esta situación siempre vendrá condicionada por el tiro de cámara, la imagen es lo principal.
Un micrófono de condensador con un patrón polar omnidireccional sería la opción errada. Curiosamente este tipo de micrófono es el que viene montado en las cámaras de serie y su función es precisamente captar el sonido ambiente, tanto en situaciones estéreo o mono. Esta opción es la que, en una situación como la que planteamos, no debemos elegir y sin embargo, en otra situación distinta podría ser la opción acertada.
Bien, teniendo clara la elección del micro, debemos de pensar en cómo conectarlo a la cámara. Es obvio que podríamos necesitar que el cable de conexión no se vea en la imagen y en consecuencia deberíamos tratar por todos los medios de ocultarlo. La mejor solución es usar un lavalier con una petaca inalámbrica, ojo con las interferencias. Los emisores/receptores de micrófonos y los walkie talkies de la policía o cuerpos de seguridad, emiten en la misma banda y si tenemos a uno cerca, el lío está asegurado. En la medida de lo posible, pedir amablemente  que corten el walkie durante la grabación de la entrevista sería la solución a nuestro problema. En el caso de usar un micro direccional de cañón debemos de hacer uso de una pértiga, y si no tenemos pértiga ni a quien la sujete, lo que podemos hacer es algo muy simple. Incluiremos en nuestro set de trabajo un pie de micro con un accesorio de jirafa o extensión. Lo que hacemos es colocar, cerca del entrevistado, el pie y haciendo uso de la extensión, elevaremos el micro 1m sobre su cabeza, apuntando hacia la fuente de emisión de sonido, en nuestro caso su boca, en un ángulo de 30º. Nunca debemos de situar un micrófono frente a la boca de un locutor o lo que es igual, un eje perpendicular a la fuente de emisión. Esto se debe a que la voz es accionada por una columna de aire procedente de los pulmones, y el aire, al ser expelido perpendicularmente al diafragma del micrófono, provocara incontables problemas de saturación en las P  (bilabiales).
La distancia del micro a la fuente de sonido ha de ser la suficiente como para que la señal directa, la voz, sea mucho más presente que la que genere el campo reverberante, o sea la sala en la que nos encontremos. ¿Cómo sabremos si la proporción es la adecuada? pues sencillamente, haciendo uso de unos auriculares, preferiblemente de estructura cerrada y así aislarnos del exterior, focalizando nuestra escucha en el audio que el micrófono esté captando y que vamos a grabar. Os recomiendo los Beyer Dynamic DT770Pro.
Las cámaras profesionales traen la posibilidad de trabajar con impedancia de línea o micro, al igual que traen habilitada la posibilidad de alimentar con +48v (phantom) cualquier micrófono de condensador que lo necesite. Si el micrófono requiere ser alimentado, podemos hacerlo desde la propia cámara. Ahora ya sólo nos falta probar sonido y ver que el nivel es el adecuado. A todos los que habéis seguido los anteriores artículos os será fácil controlar la señal para que esté perfectamente grabada. Recordemos que el audio en una cámara se graba en digital y debemos conseguir que nuestra señal esté lo más cerca a 0 db sin que llegue a saturar. No debemos nunca, si es que queremos obtener una buena grabación, utilizar la función auto de la cámara. La función auto de cualquier cámara lo único que hace es tratar de controlar la señal subiendo y bajando la ganancia en base a la señal entrante. Cualquier pico en la señal será motivo suficiente para que la cámara se “asuste” y por consiguiente baje de forma automática la ganancia, para inmediatamente volver a recuperar el valor anterior. Muchos creen que esta función es un compresor y no lo es. Es muy fácil caer en la trampa y lo que nos encontraremos, si usamos esta función, no es otra cosa que una señal de audio mediocre.
Utilizando el control del audio en manual, obtendremos una señal estable y, pase lo que pase en la sala donde se esté realizando la entrevista, nuestro audio permanecerá fijo al ajuste que hayamos establecido. Está claro que si de pronto cae un plato al suelo, al lado  nuestro, la señal podría llegar a saturar y la toma que estuviéramos haciendo no serviría, y aunque la cámara ajustara de modo automático la ganancia de audio no nos servirá de gran cosa, sino todo lo contrario.
Lo que sí es importante tener en cuenta es que, para ajustar la señal de audio manualmente, tendremos que hacer uso de un accesorio añadido que nos permita tener controlada la señal de audio. Me estoy refiriendo a un compresor/limitador, y este sí es necesario. En el mercado existen compresores muy buenos y eficaces y de un tamaño muy reducido, además pueden ser alimentados con acumuladores. Con sólo hacer uso de un limitador en la señal que vayamos a grabar, evitaremos que un pico llegue a saturarla. Esto es suficiente como para asegurarnos que la señal de audio grabada que entreguemos sea la correcta.
Hay veces que el operador de cámara quiere grabar el audio de forma separada en un grabador externo tipo DAT. Esto no nos supone ninguna diferencia ni complicación añadida. La técnica empleada para realizar la grabación es exactamente igual, sólo que en vez de ser registrada en las pistas de audio de la cámara, son grabadas en las del DAT. El audio que graba una cámara de vídeo es idéntico en calidad y características al que podemos registrar en un grabador externo. La única diferencia estriba en el número total de pistas que podemos registrar. En los grabadores de audio externos podemos llegar a registrar 8 canales de audio, a diferencia de los 2 canales que son grabados en una cámara, y para que éste pueda ser sincronizado al vídeo, ha de tener la posibilidad de grabar código de tiempo embebido. Si no lo tuviera, es fundamental asegurarnos grabar, junto con el vídeo, el audio producido por la claqueta para luego sincronizar vídeo y audio.

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