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Blackmagic Ursa Mini Pro 4.6K G2. Cine y Televisión cada vez más cercanos.

Blackmagic Ursa Mini Pro 4.6K G2

Laboratorio realizado por Carlos Medina, Experto y Asesor en Tecnología Audiovisual y Cámaras

En 2002, con la aparición de la película Star Wars: Episodio II El Ataque de los Clones, (proyecto del director americano George Lucas), íntegramente rodada con tecnología digital, se dio el primer paso hacia la convergencia industrial del audiovisual hacia esa tecnología. Esta fecha es destacable por muchos aspectos pero, sobre todo, por romper la línea entre dos ámbitos profesionales como son el cine y la televisión. Ambos bien diferenciados cuando sus procesos de captación y manipulación de las imágenes eran analógicos.

El fabricante Blackmagic con la presentación en el sector de la cámara URSA Mini Pro 4.6K G2 (marzo 2019) aporta su granito de arena para confluir y unificar de una forma más evidente los resultados (en términos de imágenes obtenidas) tanto para el mundo del cine como para los entornos productivos de la televisión.

Blackmagic ha sabido leer los cambios que se están produciendo en la producción audiovisual y en relación a las exigencias que va imponiendo el propio espectador. Una gran ocasión para la URSA Mini Pro 4.6K G2, una cámara que hace frente a las necesidades del mercado audiovisual actual.

Es la actualización de una gama de producto de BlackMagic, en el NAB del 2014, bajo la denominación de URSA, y que tuvo su primera gran variación con la exitosa URSA Mini Pro. Por tanto, es fácil ver la evolución de este fabricante hacia una cámara más pequeña, ligera, más profesional y con más prestaciones técnicas. URSA Mini Pro 4.6K G2 es la segunda generación de la URSA Mini Pro.

URSA Mini Pro 4.6K G2 es una cámara CTV (cine y televisión) digital de cuerpo modular de 2,30kg, robusto y con óptica intercambiable. Tene-mos que indicar que encuentra su lugar natural en los procesos de producción del cine (rodajes plano a plano) y en la televisión (programas multiámara). Pero tiene más dificil hacerse hueco en el ámbito de los reportajes de calle e informativos por dos razones fundamentales: una, el peso del cuerpo al que hay que añadir toda una serie de accesorios para alcanzar su completa operativa y manejo; y dos, la colocación de los botones de acceso en la cámara no ofreciendo una respuesta inmediata a las situaciones donde se puede encontrar una grabación ENG (reporterismo electrónico).

Esta primera observación se deduce desde el primer momento que recibimos la cámara (en una maleta estanca) para conocer de cerca sus prestaciones y detalles técnicos. Junto al cuerpo de cámara nos han enviado como óptica un Sigma 18-35mm 1:1.8 DC con montura EF. Pero tenemos que indicar que la URSA Mini Pro 4.6K G2 tiene versiones para monturas PL, B4 o F, lo que nos abre un sinfín de posibilidades ópticas, y con ello poder incluir esta cámara en los procesos de rodajes cinematográficos y grabaciones televisivas.

La cámara puede controlar las ópticas bien por las conexiones electrónicas existentes entre montura y objetivo (en el caso de EF) o por un conector Hirose de 12 pines para los objetivos compatibles (sobre todo con montura B4).

Teniendo una filosofía de construcción y diseño modular debemos incorporar varios accesorios que permiten dar más prestaciones a la cámara, y por tanto una mejor operativa a la hora de ponerse a realizar las grabaciones.

 

 

En primer lugar: los visores. Son conectados por SDI 3G (salida FHD) y con alimentación 12V (XLR de 4 pines) que ofrece el propio cuerpo de cámara. Colocamos el ocular lateral de operador (URSA Viewfinder) en el asa superior. Este visor es de alta resolución FHD, pantalla OLED, con una frecuencia de imagen hasta 60 f/s, con una precisión cromática RGB de 24bits, dioptrías ajustables (-4 / +3), sensor incorporado de activación al aproximarse a mirar el operador de cámara, un tally que se enciende cuando la cámara está grabando y botones / accesos directos para modificar ajustes; por otro lado, aunque no lo hemos podido probar, el visor de estudio (URSA Studio Viewfinder) de 7 pulgadas con botones y mandos giratorios bien grandes permitiendo niveles de movilidad y angulación de acuerdo a las necesidades de cada operador y respuestas muy rápidos y acertadas (luz de tally o parasol) para cualquier producción profesional de directo. El visor de estudio se coloca directamente en la parte superior de la cámara.

También es necesario la colocación de un adaptador de batería: de base V-Lock o base Gold Mount, lo que le da total compatibilidad a las distintas soluciones de alimentación que otorgan otros fabricantes.

En la URSA Mini Pro 4.6K G2 es esencial colocar el asa en la parte superior (sobre orificios ¼”) para que se pueda coger y manejar más fácilmente. También hay orificios roscados de 6,35mm en la parte de abajo del cuerpo de cámara para una instalación directa a trípode, o bien colocar un soporte para hombro con almohadilla – con rosetas universales y con monturas para rieles – apto para liberación rápida de cámara al trípode. En el lateral derecho, una roseta lateral para poder acoplar un handgrip (empuñadura) o con un prolongador (brazo extensor) para cuando se trabaja cámara al hombro.

Una vez puesto a punto todo lo relacionado con los accesorios a colocar en torno al cuerpo de cámara, tenemos que precisar que no es un modelo difícil de entender ni manejar. En la parte frontal encontramos la montura para los objetivos según el tipo de trabajo a realizar, un botón para realizar el auto W/B y destacamos una ruleta de filtros ND con cuatro opciones: transparente, 2 pasos, 4 pasos y 6 pasos (0.6, 1.2, 1.8 o 1/4, 1/16, 1/64, respectivamente). Estos filtros ND son de excelente calidad con compensación infrarroja, fundamentales para resolver situaciones de iluminación adversas como pueden ser las que se dan en exteriores con luz natural.

En el lateral izquierdo, destaca por tamaño una ruleta de acceso a menú de cámara junto al acceso directo a ajustes de ISO, Shutter y White Balance; dos botones de acceso rápido, otro específico para activar modo HFR y por supuesto un botón de REC lateral para facilitar las operaciones de grabación. En la parte superior de este lateral, el imprescindible botón de encendido (unos 10 segundos hasta que está operativa) y apagado de la cámara.

Nos ha parecido una gran decisión y un buen diseño por parte de Blackmagic dar un mejor uso a las ya habituales pantallas abatibles que se colocan en todas las cámaras en la parte de atrás de este lateral izquierdo. En esta ocasión, en la cara externa de esta pantalla se pone a disposición del operador un display de status retroiluminado (con variación de intensidad del brillo para adaptarse a rodajes día o noche) con información de la cámara y la grabación (fps, ISO, Iris, ángulo de obturación, balance de blancos, TC, tarjeta de almacenamiento activada, nivel de batería, nivel de entrada audio) como los potenciómetros de entrada de audio (CH1/3 y CH2/4) y un altavoz monoaural en la cara externa de la pantalla abatible.

Y como pantalla abatible encontramos una de 4 pulgadas, solamente inclinable, táctil capacitiva de cristal líquido que nos muestra el motivo de nuestro encuadre con los datos de cámara o bien limpia (clean), los items de navegación del menú de cámara y poder visionar el material ya grabado con operaciones muy sencillas, directamente tocando la pantalla o deslizando el dedo sobre la misma.

Una vez la pantalla abatible está abierta, en el interior del cuerpo de cámara hay otro acceso a botón de REC, el control de entrada de sonido (MIC, LINE, AES, alimentación 48V en input 1 y/o input 2), botón de acceso menú y otros botones para reproducir, pausar y movernos entre los “media” grabados.

 

 

 

Un diseño sobrio, moderado y pensado para trabajos pausados y con tiempo para configurar la cámara. Por eso, la parte trasera de la cámara presenta el lugar para colocar la base de adaptación de batería, el conector para alimentación principal externa (4pins/ 12v a 20v), tres conectores BNC (SDI-12G out, SDI-12G in y REf. In/TC In) y salida de audio para auriculares (conector minijack 3.5 mm). En el lateral derecho de cámara, una roseta central universal ya comentada, conector SDI Out y conector out 12v (alimentación adicional) para el visor de cámara o el visor de estudio y un conector LANC y una conexión multipin para controlar objetivos profesionales.

En la parte superior de la cámara, orificios (1/4”) para colocación del asa, delante un micrófono integrado estéreo, y detrás dos conexiones XLR 3 para una grabación de audio profesional (48 kHz y 24 bits).

Lo visto hasta ahora solamente muestra un cuerpo de cámara con la identidad de su fabricante Blackmagic donde se apuesta por equipos robustos, con una gran solidez en los materiales (un cuerpo con una aleación de magnesio) para afrontar cualquier situación de rodaje o grabación: temperatura de funcionamiento de 0 °C a 40 °C y humedad relativa de 0 % a 90 % sin condensación. Entonces, ¿qué más tiene la URSA Mini Pro 4.6K G2? Claramente, podemos responder esta pregunta con dos palabras: tecnología y calidad.

URSA Mini Pro 4.6K G2 cuenta con un sensor Super35 (25.34 mm x 14.25 mm) apostando por altos niveles de resolución y dejando atrás, en el pasado, la calidad SD. Asi, conseguimos imágenes progresivas de 4.6K (4608 x 2592 pixeles) 4.6K 2.4:1 (4608 x 1920), 4K 16:9 (4096 x 2304), 4K DCI (4096 x 2160), UHD (3840 x 2160), 3K Anamorphic (3072 x 2560), 2K 16:9 (2048 x 1152) 2K DCI (2048 x 1080) y FHD (1920 x 1080). Implanta innovaciones actuales como HDR y HFR, que combinándolo con la posibilidad que tiene este modelo de realizar el almacenamiento en el códec propio Blackmagic RAW (BRAW) y con el modo Film (curva logarítmica), podemos obtener un rango dinámico de 15 pasos a la hora de realizar sesiones de etalonaje y corrección de color.

Una cámara debe estar al servicio de dos cuestiones: facilitar el trabajo al operador y conseguir niveles profesionales en parámetros técnicos como la resolución, la colorimetría, la sensibilidad y el nivel de respuesta de la señal de video obtenidas en distintas situaciones de rodaje y grabación. Por eso, este modelo tiene un valor ISO nativo de 3200 y se puede obtener una mayor gama de colores que el espacio Rec. 2020.

Blackmagic apuesta en firme por ofrecer tecnologia y calidad a un precio muy competitivo y sabiendo que la industria audiovisual incluye varias etapas que van desde la captación hasta la comercialización de los contenidos, en un mercado donde el espectador espera (y paga) por la mejor historia y por los niveles más elevados de calidad posible en las imágenes y sonidos. Esta es la premisa con la que Blackmagic desarrolla la URSA Mini Pro 4.6K G2 y con ello obtiene, nada más y nada menos, que la calidad certificada por Netflix Post Technology Alliance (PTA).

En primer lugar, la grabación en RAW, concretamente, compatible con el codec propio del fabricante Blackmagic RAW (BRAW), presentado en IBC 2018. Asentado perfectamente ya en el sector audiovisual, es un codec multiplataforma de 12 bits que consigue conservar la calidad y los metadatos que se generan en la grabación en un archivo manejable, compatible y ligero a la hora de realizar la edición y/o el etalonaje, y así, minimizar los tiempos de procesamiento que se suelen generar con los RAW.

URSA Mini Pro 4.6K G2 puede generar varios tipos de codecs BRAW dependiendo de si decidimos Constant Bitrate (3.1; 5:1, 8:1, 12:1) o Constant Quality (Q0 y Q5). Y recordamos que Blackmagic genera otro archivo conocido como “.sidecar”, un archivo de texto editable que se aloja en la misma carpeta que el BRAW y que contiene todos los metadatos (color, ISO, gamma, datos ópticos…) de la grabación.

En segundo lugar, poder terminar el proceso de elaboración de las imágenes en uno de los softwares más destacados e implantados en la edición, corrección de color y etalonaje, como es DaVinci Resolve Studio.

Pero también podemos generar archivos Apple ProRes QuickTime con distintas compresiones: XQ, 444, 422 HQ, 422, 422 LT y 422 Proxy combinándolo con todas las resoluciones de imagen que soporta este modelo y buscando la compatilibilidad de estos codecs con las soluciones y las plataformas del cine y la televisión más implantadas.

URSA Mini Pro 4.6K G2 incluye dos ranuras de grabación para tarjetas CFast 2.0 y otras dos para tarjetas SD UHS II, dando flexibilidad a la hora de elegir un soporte de almacenamiento y permitiendo grabaciones ininterrumpidas (intercambio en caliente entre las tarjetas llenas y las vacías en los distintos slots sin cortar la grabación).

Esta decisión de incorporar tan alto número de slots de grabación puede verse como un esfuerzo desmesurado o incluso poco acertado por lo que puede afectar al diseño del cuerpo de cámara o el encarecimiento final del equipo, pero tenemos que comentar que es otro de los aciertos de este modelo pensado para dar respuestas al mercado audiovisual actual. Las tarjetas CFast 2.0 para trabajos que sean grabados en formato Blackmagic RAW de 12 bits, más propio del ámbito cinematográfico; y las tarjetas SD UHS II, algo más ecónomicas, permiten almacenar archivos Blackmagic RAW 5:1, 8:1 ó 12:1 con el fin de dar respuesta a las producciones de mayor calidad del entorno televisivo (series y/o publicidad).

 

 

 

Pero, además, este modelo nos ofrece un puerto de expansión USB-C de alta velocidad que permite conectar accesorios externos, tales como unidades flash o SSD, a fin de grabar durante más tiempo. Esto es de vital importancia al filmar en formato Blackmagic RAW de 12 bits sin pérdida de información o incluso a una frecuencia de imagen de 300 fps (FHD). También, este modelo permite la posibilidad de grabar archivos Blackmagic RAW de 12 bits (4K y 4.6K) en unidades SSD comunes de 2.5 pulgadas, que son más rápidas y estables. El grabador (Blackmagic URSA Mini SSD Recorder) se coloca directamente en la parte trasera de la cámara, entre el cuerpo y la batería, y funciona mediante la conexión SDI compatible con 6G.

Respecto a las posibilidades en grabación HFR (con un botón de acceso directo) es posible grabar en BRAW 8:1 a 4.6K empleando toda el área del sensor hasta 120 fps, mientras que si la reducimos a DCI 4K puede llegar hasta 150 fps, y con una calidad FHD 1080 hasta 300 fps. En caso de utilizar el codec ProRes 422HQ a 4.6K empleando toda el área del sensor hasta 120 fps, mientras que a DCI 4K la frecuencia puede llegar a 120 fps, y con FHD 1080 hasta 240 fps.

Este modelo destaca por ofrecer imágenes con distintos tipos de rango dinámico: modo Film permite filmar contenidos utilizando una curva logarítmica con un rango dinámico de 15 pasos; modo Video bajo el ajuste del estándar REC. 709 propio para imágenes FHD para televisión donde prima la rapidez de la entrega de los contenidos que los procesos de postproducción; y el modo Extended Video, una solución equilibrada entre los dos primeros modos mencionados.

Habilita la posibilidad de importar, exportar y aplicar tablas de conversion LUTs a la señal que transmite la cámara. Solo se emplean como herramienta de previsualización, no modifica el material grabado en los dispositivos de almacenamiento. Incluye 4.6K Film to Extended Video, 4.6K Film to Video, 4.6K Film to REC 2020 Hybrid Log Gamma y 4.6K to REC 2020 PQ Gamma (recomendada para la codificación eficiente de imágenes HDR).

Con tan cantidad de datos, de combinaciones de posibles resoluciones y codecs, de metadatos, nos embarcamos en la grabación de distintos supuestos siempre en exteriores, dado que nos encontramos con variables menos controlables para ver el nivel de respuesta de la URSA Mini Pro 4.6K G2. El material ha sido archivado en una tarjeta CFast 2.0 AV Pro CF de 256GB y visionado en DaVinci Resolve. Los resultados han sido muy positivos en todas la combinaciones posibles pero destacamos la respuesta tan favorable y comprometida que se obtiene con BRAW 8:1 y el espectáculo visual que ofrece su variación de fps hasta 300 (calidad FHD).

Por último, la conectividad de este modelo de Blackmagic es también digna de señalar. Tiene una salida trasera en BNC en un solo cable de SDI 12G pudiendo transmitir imágenes de 2160p 60 y compatible con SDI 6G, SDI 3G y SDI HD. En la parte lateral derecha, una conexión SDI 3G que ofrece solamente FHD. Cuenta con tecnología Bluetooth que permite transmitir y recibir comandos desde una distancia de hasta nueve metros con una tablet o smartphone.

URSA Mini Pro 4.6K G2 es tecnología y calidad al servicio del operador de cámara. Ya hemos comentado que en su cuerpo de cámara está lo imprescindible para que podamos dar respuesta en la operativa y en la grabación. En la misma línea, la sencillez del menú de cámara y la forma de navegación entre los distintos items y parámetros. Tiene seis items principales: RECORD (que a su vez permite ir a tres secciones de configuración: CODEC AND QUALITY -BRAW y ProRes-; DYNAMIC RANGE y TIMELAPSE); MONITOR (con dos secciones); AUDIO (con dos secciones); SETUP (con cinco secciones); PRESETS y LUTS (con dos secciones).

Nos ha parecido una solución muy ágil y efectiva la posibilidad de poder activar táctilmente los parámetros que aparecen sobre la imagen en la pantalla abatible. Acceder a FPS, shutter, iris, ISO, WB, TINT, opciones de monitorización, por ejemplo. Algunos parámetros a tener en cuenta en la configuración de cámara son: FRAME GUIDES: 4:3, 14:9, 16:9, 1.85:1, 2:1,2.35:1, 2.39:1, 2.40:1; Focus Color: red / Green/blue/White/ black; Zebra levels: 100%, 75%, 80%, 85%, 90%; 95%; WB (2500ºk a 10.000ºK); ISO (220 a 3200); SHUTTER (1/50 a 1/2000) timelapse (número de fotogramas a capturar y el intervalo de tiempo para realizar la grabación).

En lo que respecta a los metadatos, se almacenan los propios de la configuración técnica de la cámara, también los datos que comparte con las ópticas profesionales (datos automáticos en objetivos EF, B4 y PL compatibles con i/Technology) y la claqueta digital permitiendo almacenar datos como el nombre del proyecto, del director o de operador de cámara y sobre todo datos del clips como el número de reel, scene y take o bien notas especiales (int/ext; dia/noche…).

URSA Mini Pro 4.6K G2 no pone freno ni a la creatividad ni a emprender proyectos de cine o televisión. Es una cámara preparada para ambos entornos de trabajo donde la diferencia solamente está en las dinámicas de rodaje/grabación y en los perfiles profesionales que dan forma al contenido audiovisual.

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