HomePanoramaEl fin de nuestra profesión o el cambio disruptivo (II)

El fin de nuestra profesión o el cambio disruptivo (II)

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No hay ninguna profesión que en mayor o menor medida no cambie. La nuestra no es la excepción, pero para muchos, los cambios se han producido a una velocidad que nos ha cogido desprevenidos.

Aceptar el cambio personal empieza por entender, y lo que es más importante, aceptar de buen grado otros puntos de vista y en especial que vivir es adaptarse. Es difícil actualmente hacer una sola cosa como grabar, salvo que seas uno de los mejores operadores y los clientes te busquen por ello. Me entristece ver algo frecuente en nuestra profesión, personas que han trabajado con buenos presupuestos, altas responsabilidades y sobre todo, buenas dosis de ego, ahora niegan y se niegan a emplear medios económicos, flujos de trabajos más simples, en definitiva que el contenido sea el objetivo y no el proceso. Guste o no, empresas potentes están grabando una parte de sus contenidos con equipos de consumo. Contenidos que con toda seguridad irán a la web y si por algún motivo un programa de tv los quiere emitir lo hará en la resolución que tengan sin que nadie piense que es inaceptable. Obviamente este espacio no pretende profundizar en aspectos que atañen a la personalidad, pero sí alarmar de qué posturas fijas nos expulsan del mercado. Muchos de nosotros hemos vivido unos años en los que nuestra profesión estaba sobrevalorada y quizás ahora lo esté en el otro extremo. Tiempos pasados no pueden boquear nuestra capacidad de adaptación. Es muy recomendable que dirijas tu reciclaje (de no haberlo hecho ya) en los siguientes aspectos fundamentales: uno, Idiomas; dos, redes sociales bien empleadas; y tres, nuevas tecnologías y nuevos equipos, en especial las sinergias que se producen y los nuevos productos y servicios que de esas sinergias se puedan plantear.
Hablar correctamente inglés debería ser un objetivo no negociable con independencia de la edad o el punto de partida. Una persona inteligente no se agobia con lo que aún no sabe, disfruta de lo que acaba de aprender. Nuestro país está a la cola en el uso fluido del inglés. Muchos de nosotros leemos “más o menos” pero somos incapaces de desarrollar nuestro trabajo en un entorno en el que el único idioma es el inglés. La información actual primero está en inglés así como el software, menús de equipos, presentaciones, video en la red, todo lo bueno está en inglés. Aprender un idioma supone una sobrecarga importante para el cerebro, pero además del fin genérico se sabe con certeza que mejora otras destrezas. Esto es también extensivo, por ejemplo al estudio de la música. Si pasas por un periodo de poca actividad dedica varias horas al día a estudiar y en poco tiempo te sentirás con más confianza. El error, nuevamente, es detenerse en lo que no se entiende en vez de centrarse en lo que sí.

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El uso que le demos a las redes sociales habla mucho de nosotros. Resulta patético ver como se malgasta tiempo contando nuestro aburrido día a día, “después de una jornada de duro trabajo, una buena ducha” o “cereales para empezar el día” y encima con un icono de sonrisa. Las consabidas frases célebres, autoayuda, descubrimiento personal, chascarrillos, videos y artículos ridículos, etc. Todo eso requiere tiempo y es una forma de interpretar tu inteligencia. Muchas empresas te pedirán que les agregues a Facebook, créeme, dedican tiempo para saber si eres una persona que está fascinada consigo misma, lo que suele indicar que no serás un buen colaborador. Un Facebook limpio, con entradas coherentes a tu perfil sumará, lo contrario restará, no lo dudes. Si aún así no puedes evitar contarle al mundo qué desayunas, cómo te sientes y educarnos con links a páginas de pseudociencia, al menos ten distintas identidades, ponte un nombre que no te haga reconocible y ten una red social profesional en la que solo aparezca tu trabajo y todo aquello que mejore tu credibilidad. Lo que necesitas es conocer qué personas y qué grupos aportan información valiosa, que sea rigurosa y contrastada. Es ridículo leer muchos twits de gente de  nuestra profesión que anuncia cosas que todos podemos leer en las fuentes originales. Lo que nos interesa es qué webs son referentes en estilos creativos, en pruebas de equipos, en iniciativas empresariales, etc. La web debe ser tu escaparate y tu fuente de reciclaje pero no un vampiro de tu tiempo. Igualmente debes seguir la activad en la red de tus clientes, competidores y de todo aquello que esté conectado con tu profesión, para nuevamente estar al día en el concepto “contenido”. Emplea las redes con objetivos concretos. Si por ejemplo dices voy a ver videos hechos con la Blackmagic y no acotas lo que pretendes, dos horas más tarde estarás leyendo sobre la rentabilidad del Ave que va a Alicante. Céntrate y di, voy a buscar videos con la Blackmagic en los que hay mucho movimiento de cámara, seguimientos, planos secuencia, etc. Lo que pretendes es ver cómo se comporta en este tipo de usos, qué medios extra han empleado y qué se puede esperar. Si te dejas fascinar por trabajos hechos con muchos medios y nada más, habrás pasado un buen rato, pero no habrás cubierto tu objetivo. Esto es extensivo a lo que hagamos en grupos y foros, se trata de documentarse, no de leer sin un fin concreto. Tu tiempo vale. El último aspecto que quiero comentar es el que hace alusión a las audiencias, seguidores, “likes”, etc. Sí, tu ego estará contento, pero no necesariamente hay una compensación laboral. Muchos compañeros de profesión me cuentan que dedican bastantes horas a “postear”, comentar, debatir, enseñar gratis, etc. y de todo eso sale poco trabajo. Creo que es mejor buscar clientes potenciales y dirigirte a ellos. La idea de si no estás con una presencia constante en la web te hace perder clientes es falsa en nuestra profesión. Es cierto que para ciertos perfiles, formadores principalmente, una actividad regular y sólida es beneficiosa, pero eso no quiere decir que cada día tengas que publicar algo; sencillamente, es imposible que todos los días hagas algo que verdaderamente merezca la pena. Resumiendo, emplea la web para formarte, promocionar tu trabajo inteligentemente, no te disperses, y sobre todo no te ridiculices a ti mismo.
Dejo para el final el permanente reciclaje en nuevos equipos y entornos tecnológicos. Debemos estar al día de qué herramientas están a disposición de la profesión. Eso no implica cambiar de cámara cada vez que sale una nueva, pero sí saber qué nuevos usos podemos dar y como crear nuevos servicios. No tengo duda que lo inmediato será la transmisión de foto y video en tiempo real a costes que pequeños trabajos puedan asumir. Igualmente, la interacción con los dispositivos de los clientes. Que estos reciban en su whataspp fotos de lo que está sucediendo, es un ejemplo. En el momento en el que escribo este artículo, muchos fabricantes ya están ofreciendo sus primeras versiones de estas prestaciones, pero aún no son suficientemente sólidas (en el entorno del bajo coste), como para ofrecerlas como servicios seguros. No falta mucho para que estemos haciendo fotos en un acto social y que sea habitual que en un proyector se esté viendo ese trabajo. Pequeñas realizaciones en directo en conciertos, centros de formación, sanidad, etc. serán habituales cuando el coste de transmitir la señal y el coste de los equipos necesarios para ellos encajen en los cada vez más ajustados presupuestos. Será normal, por ejemplo, grabar un concierto de música en un bar de copas y que fotos y video estén llegando en tiempo real a la web del bar o que a los clientes que lo deseen les llegue a sus móviles parte de ese contenido y que éstos puedan interactuar con los mismos. “No puedo esperar a que eso esté pasando para ver de qué va lo cosa”. Es ahora cuando me tengo que preparar.

Txt: Alvaro Bernal

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