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Comienza la segunda transición de la TDT

Una vez cerrado con éxito el proceso de transición a la TDT, apagadas las luces de las últimas celebraciones, publicados los informes finales y resueltos, o en vía de hacerlo, los escasos problemas puntuales que han ido apareciendo en distintos puntos del país, todo el sector audiovisual se apresta a digerir la avalancha de cambios introducidos en el último año casi sin tiempo para prepararse de cara al nuevo escenario, que dará comienzo en septiembre con el estreno de la temporada de televisión 2010-2011 para la que se esperan importantes novedades, y cuyo primer paso será la asignación de nuevas frecuencias digitales para los operadores de la TDT.
Pero en el horizonte próximo, junto a la puesta en marcha de los canales adicionales que completan el desarrollo de la TDT, también está prevista la incorporación  de importantes modificaciones en las frecuencias de emisión de los canales de la TDT. Los 72 MHz de la banda 800 (entre los 790 y los 862 MHZ), que afectan de lleno a los canales que se sintonizan en España entre los números 61 y 69 del dial (casi todos los nuevos canales nacionales y autonómicos de la TDT), deberán dejar de utilizarse por los actuales servicios de televisión en un plazo de algo más de 4 años para que puedan ser utilizados por nuevos servicios de telecomunicaciones móviles de banda ancha en una operación de refarming (cambio de asignación en las bandas de frecuencias) auspiciada desde la UE. Estos 72 MHz forman lo que se conoce como el Dividendo Digital, la parte del espectro que se obliga a abandonar a los servicios audiovisuales debido a la mejora en la eficiencia de las transmisiones de televisión que han introducido las nuevas emisiones digitales respecto a las analógicas.
Desde un punto de vista más práctico, todo lo anterior significa que a partir de ahora se abre una nueva etapa para la TDT recién implantada: por una parte, el Ministerio de Industria tiene que planificar tres nuevos múltiplex nacionales y otro autonómico para otorgar los 12 canales adicionales (contemplados en el Plan Técnico de la TDT) a los radiodifusores de ámbito nacional hasta completar un MUX (en el caso de los 6 radiodifusores privados) y 2 MUX para RTVE y para cada Comunidad Autónoma. Y, a continuación, tendrá que volver a planificar nuevos múltiplex en la banda 470-790 MHz (entre los canales 21 y 60) para sustituir a los canales nacionales y autonómicos de la TDT que están emitiendo actualmente entre el 61 y el 69.

Un proceso largo y complejo

Estamos de nuevo ante un proceso largo en el tiempo, con un plazo de ejecución de más de cuatro años, hasta principios de 2015. Como ocurría con la transición a la TDT, esta migración de frecuencias también está siendo armonizada a nivel europeo.  El desarrollo de este plan afectará, en distinta medida, a las distintas Administracio-nes públicas, a los operadores de red, radiodifusores y a los espectadores finales, como ocurría con la transición que acabamos de terminar. Su complejidad desde el punto de vista operativo ha hecho que algunos de sus protagonistas ya hayan bautizado a este nuevo proceso de ampliación y traslado de frecuencias de la TDT como ‘la segunda transición digital’, un nuevo proceso de adaptación a gran escala que anticipa sin duda un futuro lleno de cambios tecnológicos o, mejor dicho, un futuro en permanente cambio.
El diseño general de la operación ya ha sido aprobado por el Ministerio de Industria. Unos días antes de que terminara la transición a la TDT se aprobó la Hoja de Ruta para la asignación de los nuevos múltiplex digitales tras el cese de las emisiones analógicas. El texto legal donde se recogía (RD 365/2010) salía publicado en el BOE el mismo 3 de abril de 2010, la fecha simbólica que ponía punto final al primer gran proceso de transición digital y que abría, paradójicamente, el segundo.
Los criterios utilizados por el Gobierno para la asignación de las nuevas frecuencias se basan en tres pilares: la gradualidad de las actuaciones, con dos fases sucesivas y varias etapas intermedias, su continuidad en el tiempo, garantizando una transición no traumática que asegure la recepción permanente de los actuales canales de la TDT, y la equidad entre los operadores privados, que dispondrán de la misma capacidad de emisión y en similares circunstancias de antenización durante todas las fases.
El proceso se divide en dos grandes fases que separan los hitos temporales a desarrollar:
Fase 1: se desarrollará, en principio, durante el año 2010 y los primeros meses de 2011. Durante esta Fase se desplegarán los tres nuevos múltiplex nacionales de la TDT (MUX 1, MUX 2 y MUX 3) en la parte del espectro liberado por el cese de las emisiones analógicas de forma que entre ellos y los tres múltiplex actuales (SFN 67, SFN 68 y SFN 69) cada radiodifusor privado contará para su explotación con la capacidad equivalente a un múltiplex digital de cobertura estatal. También se desplegarán los dos múltiplex digitales de la Corporación RTVE (el actual RGE 1 y el nuevo RGE 2) y los dos múltiplex de ámbito autonómico (el actual AUT 1 y el nuevo AUT 2).
Dentro de esta Fase 1 se distinguen también dos etapas:
–    Etapa 1: Tiene una duración prevista de seis meses a partir del momento en que los radiodifusores tengan acceso a la nueva capacidad espectral de un múltiplex. Si este acceso fuera efectivo a finales del próximo mes de septiembre, su desarrollo se extendería hasta finales de marzo de 2011. Durante estos meses se seguirían utilizando los canales radioeléctricos 66, 67, 68 y 69 junto a los 3 nuevos planificados ya por debajo del canal 60. Cada uno de los operadores televisivos privados de ámbito nacional tendrá dos canales en los múltiplex antiguos (67 a 69) y otros dos canales en los nuevos múltiplex, de forma que se repartirán a partes iguales los costes (no sólo económicos) que acompañan la puesta en marcha de los nuevos canales de emisión.
–    Etapa 2: Su duración será de tres meses, hasta finales de junio de 2011, siguiendo el modelo de calendario utilizado. Durante esta etapa se dejará ya de utilizar el canal 66 (actualmente compartido entre TVE, Veo TV y Net TV). Los operadores privados deberán alcanzar una cobertura mínima del 96% de la población en los tres nuevos múltiplex digitales planificados por debajo del canal 60, tomando como base las áreas geográficas definidas en los Proyectos de Transición a la TDT. La Corporación RTVE también deberá abandonar el canal 66 y alcanzar una cobertura del 96% en el nuevo múltiplex digital (RGE 2). La red autonómica también contará desde este momento con dos múltiplex digitales.
Fase 2: Su objetivo es la puesta en marcha de otros tres nuevos múltiples digitales de cobertura estatal por debajo de 790 MHZ (MUX 4, MUX 5 y MUX 6)  para sustituir a los canales 67, 68 y 69 de la TDT. También se desplegarán por debajo de esa franja, si fuera necesario, los nuevos MUX para RTVE (RGE 3) y para las emisiones autonómicas (AUT 3). Los nuevos canales deberán alcanzar una cobertura y un grado de antenización similares a los actuales de la TDT. Para ello se contempla un periodo de emisión en simulcast (en las antiguas y nuevas frecuencias) antes de apagar definitivamente las emisiones audiovisuales en la banda de 790-862 MHz que deberá estar libre para nuevos usos a finales de 2014.
Esta segunda Fase también está dividida en varias etapas intermedias:
–    Etapa 1: En el plazo de nueve meses desde la asignación de los nuevos múltiplex digitales, éstos deberán alcanzar una cobertura similar a la de los nuevos múltiplex planificados en la Fase anterior. Para finales de marzo de 2012, según este calendario, el operador de red Abertis Telecom debería tener desplegada la nueva red de la TDT llamada a sustituir a la actual.
–    Etapa 2: Se abre a partir de este momento un periodo no concretado temporalmente, pero que podría durar entre 18 y 24 meses, para comenzar las emisiones desde los nuevos múltiplex. Para facilitar la nueva antenización de las comunidades de vecinos y de los receptores de la TDT en los hogares, se realizará una emisión simulcast de la misma programación sobre los canales antiguos (SFN 67, SFN 68 y SFN 69) y los nuevos múltiplex (MUX 4, MUX 5 y MUX 6).
–    Etapa 3: Cuando el grado de antenización de los nuevos múltiplex sea similar al del resto de canales de la TDT se pondrá fin a este  nuevo proceso de transición: se abandonarán definitivamente las emisiones por los canales 67, 68 y 69 y cada radiodifusor privado de alcance nacional dispondrá un múltiplex completo y definitivo. Esta fase debe estar terminada, como fecha límite, antes del 1 de enero de 2015.
A diferencia de la primera transición digital, que contaba con el atractivo para los espectadores de mejorar la calidad de la señal y poder acceder a nuevos canales, esta segunda parte ofrece muchas más aristas ya que la complejidad técnica de trasladar los canales 60-69 a otra parte más baja del espectro y los elevados costes de la adaptación no van acompañados por ventajas adicionales para radiodifusores y espectadores que favorezcan este proceso de migración. Por ello, desde los sectores afectados, se reclama que la Administración corra con los costes derivados de la operación (con cargo a la venta del espectro incluido en el Dividendo Digital) y que se lleve a cabo una amplia campaña de ayuda e información a los consumidores para evitar que queden al margen del proceso. También han surgido voces desde el propio sector audiovisual solicitando la creación de una nueva Asociación, tipo Impulsa TDT, que recoja el testigo del trabajo realizado con éxito por esta Asociación de radiodifusores durante la primera transición digital.

Situación del Dividendo Digital en otros países

Durante la Conferencia Mundial de Radiodifusión de 2007 (CMR-07) se abrió la posibilidad de que los servicios móviles tuvieran el mismo rango primario que los servicios de radiodifusión en la subanda de frecuencias de 790 a 862 MHz. Eso en Europa, porque en otros países como Estados Unidos, China, Japón, India o Corea el carácter co-primario de las aplicaciones móviles se otorgó a un espacio mucho más amplio, los 164 MHz situados entre la subbanda de 698 a 862 MHz.
Sin embargo, la situación no es la misma en todos los países. Dependiendo de su situación geográfica, del tamaño y topografía de cada uno varía el uso de las frecuencias y el coste de dedicar una parte fija del espectro para el Dividendo Digital. España tiene una gran ocupación de frecuencias tanto por la cantidad de MUX planificados (de ámbito nacional, autonómico y local) como por las dificultades orográficas del territorio. En nuestro país el 44% de los canales de la TDT (especialmente los de carácter nacional y autonómico) se emiten entre los canales 61 y 69, que son los que se van a ver directamente afectados por el Dividendo Digital. El porcentaje es, con diferencia, el más alto de los países europeos (Reino Unido tiene afectadas el 7% de sus emisiones de la TDT por el Dividendo Digital, Francia el 12%, Italia el 13% y Alemania el 16%) lo que implica un mayor coste y mayores dificultades técnicas para liberar el espectro.

La Comisión Europea publicó, en octubre del año pasado, una Comunicación  (‘Transformar el Dividendo Digital en beneficios sociales y crecimiento económico’) para recomendar la liberación del Dividendo Digital en Europa. Poste-riormente, en mayo de 2010, ha dado a conocer una Decisión sobre las condiciones técnicas armonizadas que deben regular el uso del Dividendo Digital.  Hasta este momento son nueve los países europeos que ya han tomado la decisión de dedicar la banda de 800 MHz para prestar servicios de comunicaciones electrónicas y otros ocho están tomando en consideración la propuesta de la Comisión Europea, mientras que el resto aún no han tomado una posición al respecto.

Concurso o Subasta

A mediados del pasado mes de junio se ha presentado desde el Ministerio de Industria una consulta pública sobre las alternativas que se barajan a la hora de repartir las nuevas concesiones del espectro radioeléctrico. Alemania acaba de cerrar una subasta de espectro, que servirá como referencia para otros países, con una recaudación de 3.600 millones de euros sólo por la banda de 800 MHz, la del Dividendo Digital, la banda más valorada, la ‘frecuencia de oro’ del espectro por sus excelentes condiciones de propagación. En Estados Unidos, a primeros de 2008, la recaudación superó los 12.000 millones de euros aunque, en su caso, el Dividendo Digital incluía  las subbandas de 700 y 800 MHz.
Con estos precedentes, el Ministerio quiere conocer la opinión del sector afectado sobre el procedimiento de licitación del Dividendo Digital en España. La posición del Gobierno español pasa por limitar la disponibilidad máxima de frecuencias en un mismo operador por debajo de 1 GHz (800 y 900 MHz). La licitación se realizaría en el primer semestre de 2011, de forma conjunta o separada con los bloques de 900 MHz disponibles en 2015 y sería por un periodo, incluida la prórroga, hasta 2030. Los operadores que resulten adjudicatarios de las licencias deberán compensar los costes de la liberación de la banda, cuya cuantía, aún sin determinar oficialmente, puede ser elevada. Con ello se pretende garantizar un impacto neutro, desde el punto de vista técnico y económico, para ciudadanos, radiodifusores y operadores de red.
La consulta se refiere, en primer lugar, al modelo de licitación: por concurso, como ocurrió en España con las licencias UMTS en el año 2000, convocando una subasta, como acaba de hacer Alemania, o mediante un procedimiento mixto. También se cuestiona sobre un posible adelanto en el acceso a la banda de 800 MHz si el proceso de transición hubiera finalizado antes del 1 de enero de 2015. Otra cuestión importante a la hora de optar por uno u otro modelo de licitación son los compromisos de las empresas de telecomunicaciones en materia de cobertura para zonas rurales, velocidad de acceso y plazos de puesta en marcha. Finalmente, ante la preocupación de los radiodifusores sobre la existencia de posibles interferencias de los nuevos servicios móviles sobre los canales de televisión adyacentes o sobre los receptores de cable, la consulta anima a explicitar las medidas necesarias para evitar estos casos de interferencia entre señales y añadir, si fuera preciso, cláusulas de protección adicionales.
Durante el encuentro europeo de medios de comunicación, celebrado en Madrid el pasado mes de junio, coincidiendo con la presidencia española de la UE, los medios escritos y audiovisuales han solicitado un apoyo explícito y decidido de las autoridades hacia las televisiones hertzianas europeas que asegure su pervivencia frente a nuevos modelos audiovisuales fruto de la convergencia de medios. Como parte de este apoyo, los medios audiovisuales han pedido que en las licencias de adjudicación del Dividendo Digital se exija a los servicios móviles una certificación técnica, a modo de cláusula de protección, para garantizar que no haya interferencias sobre los servicios de la TDT ya implantados.

¿Hacia un segundo Dividendo Digital?

Una vez completada la nueva transición digital, a partir del año 2015, es muy posible que vuelvan a ponerse sobre la mesa nuevas demandas de espectro para servicios móviles. Estados Unidos, China y Japón ya han decidido reasignar también la banda de 700 MHz (698 a 790 MHz) para servicios móviles de banda ancha y, aunque en Europa no se ha seguido esa opción, no resulta descabellado pensar que a partir de 2015, o incluso antes, se plantee con fuerza el debate ante los organismos europeos competentes. De hecho la consultora Analysys Mason, que viene trabajando para la UE en todo el proceso del Dividendo Digital, ya ha desarrollado una serie de escenarios de oferta de espectro a partir de 2015 en función de la demanda de servicios audiovisuales de TDT y de servicios de banda ancha inalámbrica.
La perspectiva que se baraja no es exclusivamente economicista, sino que incorpora otras variables sociales y políticas como el ‘broadband para todos’ o la ruptura de la brecha digital con el acceso a la banda ancha inalámbrica en zonas rurales. El acceso universal a Internet de banda ancha (para todo el mundo y en cualquier lugar) es una de las banderas políticas que la UE vincula a las posibilidades reales de innovación y crecimiento económico.
Frente a ello se quiere hacer valer la importancia de la plataforma terrestre de televisión, la que cuenta con mayor número de seguidores en Europa, la única que ofrece cobertura universal, servicio gratuito y calidad constante, independientemente del número de usuarios que la utilicen al mismo tiempo, la más eficaz desde el punto de vista de los costes de distribución y recepción y la que mejor combina los beneficios sociales y económicos.
La pregunta sería entonces: ¿cuánto espectro necesita esta plataforma terrestre?. No es posible ofrecer una respuesta concreta ya que las condiciones son cambiantes como el propio marco en el que se mueve todo el sector de las nuevas tecnologías. En principio podría decirse que la TDT necesita espacio para desarrollar sus contenidos en HD y, un poco más adelante, en 3D, para poder ofrecer paquetes de contenidos Premium bajo fórmulas de acceso condicional, para que pueda despegar la televisión en movilidad, para permitir contenidos en HD y conectividad IP (TDT 3.0) y para desarrollar nuevos servicios como una plataforma competitiva que garantice la libertad de elección de los ciudadanos.
Para mantenerse competitiva, la TDT tiene que contar con diversidad de programas (incluidos contenidos de pago) y mantener una elevada calidad de recepción, sin interferencias, incorporando todas las mejoras que ofrezca el mercado. Y eso es especialmente significativo en países tan dependientes del sistema terrestre de recepción como España.
Para evitar que una reducción del espectro disponible pueda convertir a la TDT en una plataforma de calidad inferior, la Comisión Europea ha abierto la vía para dar un nuevo salto en la mejora de la eficiencia espectral. Si DVB-T ya significó multiplicar el número de canales disponibles respecto al universo analógico, la generalización de emisiones terrestres en HD requiere sustituir los receptores de MPEG-2 por otros dotados de MPEG-4 AVC- H.264.
Los países que van más retrasados en su migración analógico-digital ya utilizan el sistema de compresión de señal más avanzado, MPEG-4 AVC, mientras que el resto de países (entre ellos España) deberán ir adaptándolo sobre la marcha, aprovechando la renovación natural del parque de receptores. Con el RD que regula en España la TDT en alta definición (BOE, 2 de junio de 2010) se obliga a que desde el 3 de diciembre de este año todos los receptores que se vendan a partir de 21 pulgadas deberán incorporar obligatoriamente un sintonizador para las emisiones en alta definición. Según datos facilitados por la industria, desde mayo de 2008 se han vendido unos 4 millones de receptores adaptados para las emisiones de la TDT HD y a finales de este año la cifra puede llegar a 7 millones.
Junto al estándar de compresión MPEG-4, se empieza a extender la idea de que las redes DVB-T2 también serán algo inevitable en el futuro para mejorar la eficiencia de la plataforma terrestre. En Reino Unido el servicio público de la BBC junto con el operador de red Arqiva ya están gestionando conjuntamente una nueva red de emisión DVB-T2 que, junto con el sistema de compresión de señal MPEG-4 AVC, permitirá emitir por uno de los múltiples digitales de la BBC hasta 5 canales en alta definición. Otros países que están mostrando interés por DVB-T2 son los que ya han completado el apagado analógico, como Suecia o Alemania, por lo que su desarrollo puede empezar a multiplicarse entre los años 2012 y 2015.
Esta solución puede ser una buena alternativa ante la progresiva reducción del espectro de la TDT, aunque obligará a replantear las actuales redes y cambiar de nuevo los receptores ya que los actuales televisores con MPEG-4 no son actualizables para las emisiones desde redes DVB-T2. Estamos, sin duda, ante la ley del cambio permanente que anticipa la llegada de futuras migraciones y procesos de transición más allá de 2015.

Txt: Antonio Moral
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