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Criterios para comprar una cámara de video (I)

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Comprar una cámara de video en muchas ocasiones es una decisión importante para el profesional, dado que su coste puede ser muy relevante y su uso estar condicionado por sus limitaciones inherentes. Como bien sabemos, no hay cámara de video que cubra todas las posibles expectativas. En este artículo vamos a adoptar el punto de vista del profesional “freelance” que trabaja con sus propios medios o el de pequeñas productoras con bajos presupuestos. En ambos casos lo sensato es pensar en términos de qué tipo de trabajos hago habitualmente y buscar la mejor opción.

No deberíamos dejarnos llevar por lo que nos gustaría hacer, producciones con un excelente acabado técnico, y comprar una cámara que cubra expectativas my altas en términos de resolución, luminosidad y rango dinámico, por ejemplo, dado que va a resultar muy difícil amortizar la inversión. En este artículo no contemplamos el punto de vista de televisiones, productoras de mayor dimensión o empresas de alquiler, aunque  como el mercado está demostrando, guste o no, incluso las empresas con recursos han apostado por cámaras económicas que dan un resultado que sus audiencias o clientes no cuestionan. Con frecuencia discuto con compañeros de profesión sobre esta realidad que muchos niegan. Cada vez hay menos proyectos que permitan unos costes y ritmos de rodajes como los de hace unos pocos años. Podemos sentirnos mal con la calidad técnica de mucho de lo que vemos, pero no son los equipos empleados los causantes, son las personas que los usan. Otra cosa es que alguien “venda” un video, (spot, documental, etc.) y cree una expectativa imposible de conseguir con recursos limitados. En este caso, el profesional, (por llamarlo así), o estará mintiendo o no sabrá qué se puede y qué no se puede grabar con cada tipo de cámara.
Siempre que pensamos en comprar una cámara tenemos que valorar distintos aspectos. Voy a tratar de clasificar los tipos de  cámaras que actualmente podemos comprar en distribuidores solventes que puedan ofrecer productos acabados y funcionales y contextualizar este análisis en un escenario que no superé los 10.000 euros. Descartaré aquellas cámaras, que aún estando el cuerpo en el precio dado, al completarlas con lentes y accesorios elementales se salgan de esa cifra y también descartaré todo aquello en podemos ver en internet y que tanta expectación crean y nunca llegan, y si llegan, no da suficiente soporte técnico como para arriesgarse a empezar un proyecto audiovisual en esas condiciones. No hay nada más frustrante como empezar a grabar y descubrir sobre la marcha conflictos con otros dispositivos, incompatibilidades o flujos de trabajo que requieren de un chaman a tu lado. Finalmente reflexionaremos tratando de dar consejos útiles para la compra.

Pero, antes de nada, ¿comprar o alquilar cámara?

Parece sensato pensar que si trabajas con poca frecuencia y tus proyectos pueden absorber el precio de alquilar, esta sea la opción. Lo primero de todo es preguntarte si tienes experiencia suficiente como para operar una cámara y lo que ello conlleva, el flujo de trabajo especialmente. Si ya has trabajado anteriormente con esa cámara en concreto no representara un problema, pero alquilar un equipo que cambia en cierto modo la filosofía de trabajo respecto a lo que conocemos no parece serlo. Imagina por ejemplo que habitualmente grabas con cámaras tipo ENG de hombro y alquilas una cámara de sensor de 35 y ópticas intercambiables y esa es la primera vez que la usas. Sin duda muchos aspectos son afines pero otros podrán bloquearte e impedir que cumplas con lo que se te pide. He visto situaciones tan aparentemente tontas como que alguien muy sólido en 35 no ha sido capaz de cambiar en una mini cámara Go Pro de 30p a  25p cuando el resto del proyecto iba en 25. Grabó en 30, y posteriormente hubo que calentarse la cabeza para resolver con solvencia el problema. Sus palabras al alquilar la cámara fueron, “esto no puede tener ningún misterio”.
Vivir es decidir. Si tienes cámara en propiedad podrás practicar y dominarla y podrás, además de trabajar, abordar proyectos de bajo presupuesto o ninguno si a ti te representa alguna utilidad. A su vez podrás  alquilarla a otras  personas de confianza y sacarla mayor rendimiento. Podrás aceptar trabajos que aparezcan por sorpresa. Muchos de nosotros estamos en la lista de contactos de agencias que nos llaman para dentro de media hora porque alguien ha fallado. En el otro lado, comprar supone un desembolso de dinero, (que puede ser importante) y aceptar la obsolescencia técnica, (el mercado no para y parará de sacar novedades  y actualizaciones) que en  ocasiones es una cuestión emocional por querer lícitamente tener lo último y lo mejor, pero en otras será una restricción real, por ejemplo disponer de equipo en definición estándar y que el requisito del proyecto sea HD. Si habitualmente trabajas con equipos caros y se te supone que los controlas, el alquiler sin duda será tu opción. De lo contrario piénsatelo dos veces. Conozco personas que han comprado equipos completos, cámara, lentes, accesorios, etc. con la expectativa de trabajar y además alquilar con regularidad y lo están pasando mal porque las previsiones no se han cumplido.

Teléfonos móviles y cámaras de fotos compactas que graban video

Aún hay gente que niega la obviedad. Estos dispositivos desde hace un par de años dan señal HD. Los actuales lo hacen con un rendimiento excelente en situaciones de buena luz. Sin duda tienen muchas limitaciones si se comparan con cámaras de video concretas. Pero la comparación de un móvil o cámara de fotos compacta de 600 euros con una de video de 6.000 no parece lógica. Estos dispositivos generalmente proporcionan una lente más o menos angular, entre 26 y 35 mm habitualmente, fija en los móviles y con cierto grado de zoom en las de fotos. Tenemos que pensar en qué situaciones puedan ser útiles y no lo que evidentemente no pueden hacer. Podemos colocar en un soporte muy económico un teléfono o cámara compacta y hacer time lapses mientras operamos con nuestra cámara por ejemplo. Cuando grabo eventos con mi cámara de video, si procede o resulta interesante hacer un time lapse, lo hago con el móvil o con una compacta pequeña. El requisito es que haya suficiente luz. En otras ocasiones, los coloco en el parabrisas del coche con una pequeña ventosa. Son situaciones en las que la resolución es suficiente para videos que irán a la web o a DVD para consumo interno o formación. Aportan una profundidad de campo casi total que en muchos planos es lo que se pretende, por ejemplo en planos aéreos en un pequeño helicóptero. En el caso de los teléfonos las opciones de software son muchas y cada día aparece una aplicación que aporta un extra, desde intervalómetros hasta detectores de sonido o movimiento que inician la grabación de video o captura de fotos. El reto es pensar cómo me beneficio de estas herramientas y no que no pueden hacer. Depende de la cámara que tengas de video, pueden hacer de cámara “B”. Hay muchos videos que no exigen que la segunda cámara tenga exactamente la misma señal que la cámara principal. Cada vez es más frecuente ver programas de televisión que insertan planos “subjetivos” de cámaras de menor calidad. Dedica tiempo a ver en qué medida lo que puedas hacer con tu móvil es compatible con algunos videos de los que hagas. Su pequeño tamaño y presencia amateur te permitirán captar cosas que de otra forma no sería posible. Sus limitaciones evidentes son: el bajo rendimiento con poca luz, mínimo rango dinámico y las limitadas opciones manuales. Te corresponde a ti emplearlos en las mejores circunstancias, por ejemplo con la luz suave del amanecer o el atardecer. He grabado en un circuito a un piloto con dos “iphones” en sendas ventosas, una apuntado a la pista y otra al piloto. Ambas cámaras gestionadas con una aplicación que me permite controlar el foco y la exposición. El audio se captó con un micro Zoom H1 de 75 euros.  El material se ha emitido y empleado en videos de formación para conductores. Entre  400 y 600 euros tenemos cámaras de foto que ya aportan controles manuales, zoom y un rendimiento con poca luz decente. Muchas de ellas ofrecen grabación en Full HD y 50p, valioso para cámaras lentas en edición y mejor sensación de definición en panorámicas. El material 50p se integra correctamente en proyectos 25p. En general estás cámaras de fotos compactas permiten grabar videos con un tope de unos 25 minutos por clip y la respuesta es menos ágil que en una cámara de video. Emplean tarjetas SD o evoluciones de las mismas y sus baterías originales permiten grabar entre 60 y 90 minutos. Es fácil encontrar baterías extra a precios asequibles y la mayoría se cargan por USB. El mercado ofrece alternativas costeables para captar un audio acorde a la calidad de imagen. El interés de lo grabado le dará sentido o no a su utilización. El reto es que adaptes tu forma de operar la cámara y en especial, tu forma de pensar, tu forma de realizar, en función de que dispositivo uses. Antes de prejuzgar busca en Vimeo o Youtube videos hechos con este tipo de dispositivos, si ves algo que te parece bueno y útil, indaga en los detalles de cómo se han hecho e incorpora estos dispositivos en tus videos si procede.

Mini cámaras

En un rango de precio entre 400 y 600 euros cada vez hay más mini cámaras. Todos conocemos las “Go Pro”, pero el resto de marcas se han metido en ese mercado. Se caracterizan por ser muy angulares y pensadas para colocarse en situaciones que aporten puntos de vista subjetivos. Están mejorando los codecs implementados y los accesorios para sacar el máximo partido. Son sumergibles y en producciones de presupuesto suficiente se emplean para asumir riesgos y captar imágenes imposibles de otra forma. En algunas situaciones estas mini cámaras son complementarias o sustitutivas de las anteriores. El rendimiento con poca luz y el rango dinámico es igualmente limitado. Su operativa es limitada dado que como hemos comentado están pensadas para que sean disparadas y se desentiendan de ellas hasta el momento de dar al stop. Aún así, sus menús ofrecen ciertas opciones, pueden hacer fotos, time lapses, etc. En términos de tarjetas de grabación y autonomía son similares a las de fotos antes comentadas. Tienen entrada de micro lo que simplifica el proceso de captar audio sin la necesidad de sincronizarlo posteriormente, pero para ello trabajaremos con carcasas abiertas perdiendo su capacidad de trabajar en entornos húmedos, incluso sumergidas. He  grabado el mismo video del circuito con dos Go Pro y el resultado ha sido igualmente válido. Únicamente destacar que al ser tan angulares, cuando la toma no es frontal, la imagen de personas es desproporcionada y poco favorecedora. Mientras el motivo principal esté en el centro de la imagen la distorsión no perjudicará. De hecho ya asociamos a ciertas tomas ese efecto de “mirilla”.

Cámaras de fotos réflex que graban video

Hace unos cuatro años la Canon 5D marcó un antes y un después en la producción de audiovisuales con su estética de 35mm de bajo coste. Realmente nunca fue la misma estética, pero estaba mucho más cerca de lo que se podía conseguir con cámaras de video ENG. Siguen siendo igualmente atractivas pero en sus generaciones posteriores no han mejorado en los problemas originales, (de ergonomía principalmente), que no eran otros que los propios de ser una cámara de fotos y no de video. Todos los fabricantes han implementado en sus réflex la grabación de video pero no ha habido cambios sustanciales en la calidad del mismo, principalmente para no canibalizar productos de los mismos fabricantes. Entonces fueron ampliamente criticadas por los que ahora las usan como si siempre lo hubieran hecho. Con el tiempo el mercado ha diseñado todo tipo de accesorios para mejorar su operatividad, siendo la mayoría compatibles con las actualizaciones de estas cámaras. Dado que el coste de estos accesorios, mandos de focos, barras, mateboxes, estativos, etc. superan el coste de la cámara, es frecuente que sus propietarios las actualicen aún no habiendo grandes mejoras. Estas cámaras son muy sensibles a la calidad de la lente que empleemos, pero aún así, lentes de gama alta en foto son más asequibles que en video. Muchas personas ya han interiorizado la forma de operar y el workflow, (captación de sonido por separado incluida), y siguen empleándolas regularmente. Destacan por la escasa profundidad de campo, casi todas emplean sensores entre 35mm a Super 35mm  de video con lo que la profundidad de campo es reducida, algo muy deseado en ciertas estéticas. Son muy luminosas, toleran bien altas sensibilidades y se benefician además de lentes con gran apertura a precios asequibles. Dada la respuesta de fabricantes de cámaras de video, tratando de aportar las mismas cualidades positivas y reduciendo las negativas en un intervalo de precio similar, mi pronóstico es que no evolucionen más en términos de ergonomía y se ciñan a lo que son, cámaras de foto. Canon parece demostrar este argumento con sus nuevos lanzamientos. No obstante seguirán mejorando en sensibilidad y siempre tendrán su mercado. Donde aún no han dado el salto es a la grabación 50p en Full HD, no hay duda de que son motivos empresariales y no técnicos, más aún cuando ya en algún modelo se han aventurado con resoluciones de 4K. Mi opinión personal es que los fabricantes consolidados en foto y video se han visto con el paso cambiado ante un mercado que ha demostrado que son las ideas y los resultados lo que mandan. Si uno analiza en Vimeo qué se puede hacer con las cámaras citadas hasta este punto del artículo, comprende que una parte de los espectadores solo entiende y solo quiere entender de historias, narrativa y emociones. Aquellos que cuando inician un proyecto audiovisual solo piensan en la posibilidad de “pantalla de cine” deberían revisar su ego. La difusión de operas primas en internet es la alternativa más sensata y acorde a la situación económica. El director ya debe saber de marketing como el que más. Tu obra no es ni buena ni mala si no sé que existe. Los cineastas noveles, (aquellos que tengan el ego a ralla siempre se sentirán así con independencia de lo logrado) deben pensar en pequeños cines o incluso salas improvisadas con proyectores HD, y por descontado la red.
En este tipo de cámaras ha irrumpido Black Magic con su cámara de “estilo cine”y 2,5 k de resolución, una medida en mi opinión muy acertada por el margen extra que ofrece respecto a la HD. Aún es pronto para opinar ya que apenas sabemos de ella en la práctica. Mi opinión personal es que es la herramienta de marketing que creará un efecto llamada para otros productos de su catálogo. Su precio contenido entorno a 3.000 euros y sus monturas acordes al abanico óptico existente seguro que le arrebatan el mercado a Canon, Sony y Panasonic que han reaccionado en ese referente de precio con sus propias alternativas. Quizás menos llamativas pero más asequibles si entendemos el work flow completo. Como tantas veces digo, será el producto final que logremos lo que coloque a cada cámara en su sitio.
Cada vez hablo con más realizadores, mayores especialmente, (ya han superado la fase anal de los recursos técnicos como finalidad y no como lo que son, herramientas para lograr un fin que no es otro que contar una historia), que me dicen “esta escena será con la Sony FS100 y la lente canon 50 1,2 a f4, la siguiente será un plano desde el coche con voz en off con la GO Pro, y esta otra tendrá rollo ENG y la haremos con una EX1R con look callejeros”. Buscan la practicidad y la verosimilitud, pero no obstante han hecho mil pruebas de “cómo va a quedar todo esto después”.

Cámaras de video con sensores de Super 35mm

Sony y Panasonic reaccionaron contra el efecto 5D dos años después. Presentaron soluciones con sensor de Super 35, menor tamaño que el de la 5D argumentando que en cierto modo la estética era la misma que en el cine. A sus usuarios muchas veces se les olvido que en el cine, además de la cámara importa lo que está delante de la cámara. Todo lo que veas hecho con buen gusto y que finalmente logré su objetivo, contar una historia, habrá hecho los deberes delante de la cámara. El problema para estos fabricantes es que las cámaras con las que respondían tenían un coste del doble aproximadamente y realmente no eran todo lo ergonómicas que se podía esperar. Sí tenían operativa de video, controles habituales y visores decentes respecto a los “apaños” que se empleaban en las DSLR. A su favor el rendimiento con bajas luces era aún mejor que en las DSLR y los accesorios “no necesarios” respecto a las cámaras de fotos equilibraban en cierto modo los precios. La segunda generación de estas cámaras de video de Super 35, en especial la Sony FS700 ya dan un salto cualitativo pero el precio se aleja igualmente, pasando la barrera de los 6.000 euros. En este tipo de cámaras hay por decirlo de alguna manera dos escenarios, uno entre 4.000 y 6.000 euros y otro que ya pasa de los 12.000 y que como comentamos no analizaremos. Las primeras están orientadas a producciones donde la estética de cámara es la razón de cambiar por profesionales que ya trabajan en la estética ENG y quieren que algunos de sus trabajos tenga un “toque diferente” y no quieren convivir con los inconvenientes de las DSLR. Las segundas, por encima de 12.000, son las elegidas por profesionales que cuidan las producciones con recursos y tiempos más cercanos al cine. Las vemos en spots, documentales y video clips con pretensiones y por supuesto en cine de bajo presupuesto pero que mantiene las formas de proceder del cine. Aportan códec más tratables en edición, robustez y conectividad de alta gama, así como actualizaciones de software que incrementan de forma real su rendimiento. Son cámaras que en operación, lentes, accesorios de rodaje, etc. ya pasan de los 25.000 euros y son frecuentes en las empresas de alquiler. Estás cámaras son las que ahora tienen que pelear con las cámaras de cine digital con solera justificando que se pueden hacer trabajos de mucha calidad con ellas sin incurrir en costes exagerados. Sony con su F3 y Red son los principales productos en este segmento. Pero dado como está el mercado, el mismo realizador emplea unas u otras en función de presupuestos.

Cámaras de video ENG

Esté término cada vez es más difuso, pero hacemos alusión a cámaras para captar rápido y sin complicaciones situaciones en las que poco o nada podemos condicionar. Desde noticias a piezas documentales en las que no existe la posibilidad de hacer otra cosa que “graba desde aquí y no desde otro sitio, lo que mejor sepas hacer” Hace poco grabé un video sobre ganado en el campo e inicialmente me pidieron la estética de la 5D. Tras explicar cómo funcionan estas cámaras entendieron que hacerlo con una EX1R era la opción lógica. Este tipo de cámaras ofrecen  buena respuesta a bajas luces, operativa ENG, baterías de más de 4 horas, grabación en tarjetas profesionales, workflow rápido, etc. Son de estética “semi hombro” o de mano, por lo que abundan los estativos que asemejen su forma de trabajar a las cámaras de hombro. Se sitúan entre 4.000 y 7.000 euros. Las primeras graban en tarjetas SD y evoluciones y códec de menor postproducción, las segundas graban en tarjetas propietarias, (existiendo accesorios para hacerlo sobre SD), y los códec son más sólidos. Las de mano tienen ópticas fijas y las de hombro ópticas con bayoneta que podrás cambiar. En este sentido debes tenerlo claro. Para las de óptica fija existen muchos conversores, originales de la marca y de otros fabricantes que aportan más angular o más tele, suelen ir roscados a la propia lente fija de la cámara y requieren de un parasol extra. En este mercado actualmente  Panasonic aporta más zoom que Sony, y ésta mejor rendimiento con poca luz. JVC, algo desconectada en los últimos años, presenta ahora productos con buenas expectativas. En la barrera de los 12.000 euros y algo menos incluso encontramos cámaras de hombro y estilo ENG con ópticas intercambiables pero aportan poco más que la ergonomía y algunas conexiones a las ya citadas. De hecho suelen compartir sensor. Cambiar la óptica que viene de serie, (se venden en opción con y sin óptica) en ocasiones vale más que la cámara. Para algunas personas, (tal vez para muchas personas) la forma de trabajar al hombro y la presencia, hablando sin rodeos, “que la cámara parezca más” es importante. Desde hace un par de años los fabricantes también han modificado  cámaras de consumo añadiendo alguna prestación profesional, en especial accesorios que permitan emplear dos micros de “canon” y cubrir correctamente el audio, algo problemático con las cámaras de consumo. Todas las marcas principales tienen en su catálogo estos productos entre 1.500 y 3.000 euros. En muchos trabajos son más que suficientes y su principal inconveniente es el escaso rendimiento con poca luz y un manejo lento debido a que funciones importantes, (foco, exposición, velocidad de obturación, ganancia y balance de blancos), se controlan por menús en pantalla restando agilidad al trabajo. Todas graban en tarjetas y/o memorias sólidas internas que han sustituido a los discos duros internos.

Txt: Alvaro Bernal
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