HomeContenidos AudiovisualesDiagonal TV (Banijay Iberia): con la producción histórica por bandera

Diagonal TV (Banijay Iberia): con la producción histórica por bandera

Diagonal TV

En poco más de dos décadas de existencia Diagonal TV (Banijay Iberia) ha cosechado grandes éxitos dentro y fuera de nuestro país. La marca de la casa es la producción histórica y de época, con producciones tan emblemáticas como Isabel, La catedral del mar o Amar es para siempre, una ficción diaria que lleva en antena desde 2012. Pero en esta productora hay mucho más. Para descubrirlo hablamos con Jordi Frades, Director de la compañía.

 

Diagonal TV se acerca a sus 25 años de trayectoria, ¿cómo dirías que ha evolucionado la industria audiovisual en ese período?
Creo que ha habido un salto cualitativo importante y aunque parece que se ha hecho muy recientemente como con un paso de gigante, en realidad se viene gestando desde hace muchos años. Todos los que llevamos tiempo trabajando en televisión y haciendo series, hemos tenido siempre como meta que las producciones fueran cada vez mejores, técnica y argumentalmente, mirando un poco el reflejo de las series americanas que se hacían ya desde los 90, un poco por ver lo que hacían ellos y cómo lo podíamos trasladar a nuestro universo. Creo que todos los que somos de la generación que algunos llaman “la televisión de antes”, que para mí sigue siendo la misma, hemos estado luchando por dignificar la televisión día a día.

En los últimos años, sobre todo desde la eclosión de las plataformas, este cambio ha venido apoyado por muchos factores. Antes existía la tendencia de hacer series que llegaran a todas las audiencias y tenías que producirlas de 70 minutos, con multi trama, que gustaran a los niños, a la gente mayor… y eso dificultaba enfrentarnos a un tipo de serie distinto. Ahora esto ha cambiado, sobre todo con la llegada de las plataformas, aunque sigo pensando que muchos de estos grandes saltos cualitativos se han producido también en cadenas en abierto, como es el caso de La casa de papel.

 

¿Cuál es el rasgo que más os distingue¿ ¿qué os diferencia de otras compañías del sector?
Yo creo que al final hacemos todos un poco lo mismo, aunque cada uno tiene su sistema.

Nosotros, para bien o para mal, tenemos una marca por la que más se nos conoce que es la serie histórica o melodrama de época, gracias al éxito de producciones como Isabel o series diarias como Amar es para siempre.

La señora fue el primer paso a la vuelta a las series de época que se habían dejado de hacer; y además abrió una puerta a otra gran cantidad de productos de distinta índole que funcionaron muy bien. Luego dimos el paso al género histórico con Isabel y continuamos con este tipo de producción. Creo que nos marca este melodrama histórico, aunque es cierto que hemos hecho otros proyectos muy diferentes, como Sin identidad, que tuvo mucho éxito aquí y fuera, Matadero, que era algo más “friki” y que tuvo su ventana, o recientemente El nudo. Han ido bien, pero pienso que la gente nos distingue más por La señora, La Catedral del Mar, Isabel… por esta clase de proyectos. Me gustaría que también se nos conociera por otro tipo de productos, por otro tipo de formatos. Pero al final ocurre, por mucho que uno lo intente, y me consta que les pasa a otras productoras porque lo he hablado con ellas, que al igual que les pasa a los actores, se nos encasilla en un determinado tipo de trabajo. Pero eso es buena señal, porque indica que hay al menos algo en lo que has tenido éxito.

 

Jordi Frades en el rodaje de Matadero

Jordi Frades en el rodaje de Matadero. © Mario Martín.

Siempre digo que cuando me ofrecieron llevar la dirección de Diagonal, propuse desde ese mismo momento ampliarnos hacia otro tipo de formatos y lo sigo intentando. También digo que sería del género tonto renunciar a aquello que también nos ha dado un poco la fama. Creo que hay ampliar registros sin prescindir de aquello que, supuestamente, sabemos hacer.

 

Has citado Amar es para siempre, tenéis también Mercado central, dos series de ficción diarias con un ritmo de trabajo, imaginamos, altísimo. ¿Cómo se organiza el equipamiento técnico para la producción de este tipo de series? ¿Contáis con recursos propios?
Normalmente nosotros no tenemos casi recursos propios. Siempre que se hace una producción se alquila el plató, las cámaras, la postproducción, el laboratorio…, porque los medios técnicos evolucionan a la velocidad del rayo y esa es la forma de estar al día.

Series como Amar, por ejemplo, dieron un salto en su momento a la alta definición y del 4:3 al 16:9. Pero es verdad que en series que llevan tanto tiempo los cambios son más pequeños. Las inversiones son más largas, tardamos más en cambiar los métodos técnicos. Sin embargo, en las tres últimas semanales que he hecho las cámaras que he usado han sido diferentes cada vez.

 

Cuando es una producción para una plataforma como Netflix se os imponen unos requisitos técnicos mínimos…
Así es, aunque también es algo que nos apetece como directores. Obviamente te gusta que tu serie luzca lo mejor posible y, evidentemente, estamos siempre intentando ver con los directores de fotografía qué cámara y qué nueva tecnología es la adecuada para la serie que queremos hacer.

Muchas veces ha costado convencer a producción de usar, por ejemplo, un 4K porque es más caro, así que cuando la plataforma o la cadena te lo pide casi te hace un favor, porque ya no tienes que argumentar ni discutir nada.

 

En una ficción diaria una parte fundamental es la gestión de los assets que se generan ¿cómo realizáis este proceso de la producción?
Pues hay un equipo de postproducción que se encarga del día a día y que es como el de una serie normal pero multiplicado por cinco. Normalmente son dos platós trabajando a la vez muchas horas, aunque ahora con la pandemia se ha rebajado la jornada de rodaje, así que se genera muchísimo material. Ese equipo de producción va ingestando todo ese material que sale diariamente, va pasando las tarjetas, llegan a producción y al día siguiente se montan; y es un proceso que no se detiene, no se detiene nunca.

Requiere de una coordinación muy grande por parte del director de la serie, Eduardo Casanova en el caso de Amar, porque es mucha gente, muchas horas y muchos equipos.

 

Rodaje de La catedral del mar.

Rodaje de La catedral del mar.

 

Cuando se trata de otro tipo de producción, como por ejemplo El nudo o en la que estás ahora mismo trabajando, Los herederos de la tierra, ¿son diferentes los recursos técnicos que empleáis?
Esto también es algo que va cambiando. Porque hace unos años, no demasiados, normalmente se generaba una dotación técnica determinada, que era una pequeña grúa, una steadycam y trípode. Era lo que había y lo que permitía el presupuesto. Y no existía la tradición, que sí hay en el cine, de pedir el material según las necesidades de la secuencia. Eso está cambiando, y de la misma manera que varían las estéticas de las series varían las cámaras.

El nudo, por ejemplo, la rodé con solo una cámara, como si fuera una película como las de antes. Quería hacer una cosa que fuera cómoda de rodaje, que no hubiera gran parafernalia técnica y teníamos una sola cámara con un solo operador que hizo toda la serie y que llevaba también la steadycam, la cámara en mano y lo que ahora llamamos slides. Fue una serie que no tuvo grúas, más que en una secuencia del capítulo 1 que usamos una telescópica.

En el caso de Los herederos de la Tierra, he tenido una dotación de diferentes tipos de grúa, diferentes tipos de slide y también, según la secuencia, algunas telescópicas. Todo se ha planificado un poco más a priori porque es una serie que tienes todos los guiones, la preparas toda entera y luego la ruedas del tirón y puedes planificar mínimamente las localizaciones técnicas y qué material es el más adecuado.

Antes solía tener siempre una dotación, la que producción presupuestaba, y constaba de una grúa y una steadycam. Cuando había una doble unidad, pues nos repartíamos uno la grúa y el otro la steadycam. Con el cambio de la tipología de las series esto se ha modificado. Ahora no tenemos un esquema concreto para todas las series, sino que se tiende, con toda razón y con toda lógica, a que igual que el presupuesto se hace con la serie escrita más concreto, toda la petición de material técnico y lo que se necesita se hace también pensando específicamente en las secuencias y en los capítulos, y no tanto en un global de producción.

 

¿Es diferente trabajar para una cadena o una plataforma?
Yo no veo mucha diferencia. Es verdad que muchas veces piensas que como es una plataforma, puedo dejar de preocuparme un poquito porque todo se entienda a la primera. Cuando trabajas para un público generalista, en los cinco primeros minutos del capítulo tienes que enganchar al espectador. Cuando trabajas en plataforma, muchas veces, a lo mejor equivocadamente, pensamos que el espectador tiene un poco más de paciencia y que no todo se tiene que entender desde el principio y que no hay que darlo todo tan masticado, y puedes experimentar un poco más con la narrativa.

Antes, cuando trabajábamos únicamente para las televisiones en abierto, a medida que las pantallas de televisión en casa fueron cada vez más grandes decíamos bueno, aquello de que es plano corto todo para que sea televisión, pues ya no es tan necesario. Pero ahora resulta que llega a las plataformas y la gente lo ve desde el móvil. Y entonces ya no tengo tan claro que el plano general todo el rato sea más cinematográfico y a la vez valga para para ver la serie en un móvil. Porque, obviamente, si lo haces más en planos cerrados, en un móvil o una tablet la gente la disfrutará más que si haces un gran plano para una pantalla grande. De manera que hay elementos un poco contradictorios en todo esto, por lo que poco a poco iremos dilucidando y descubriendo un poco cuál es la narrativa que aglutine todos los formatos posibles.

 

Rodaje de La catedral del mar

Rodaje de La catedral del mar. © Javier de Agustín.

 

¿Cómo crees que va a evolucionar la producción audiovisual para televisión o para plataformas de aquí a los próximos años?
Qué difícil pregunta. Obviamente, no vamos a negar que la llegada de las plataformas ha sido como una corriente de aire, un huracán que lo ha movido todo para bien, en la gran mayoría de los casos. Pero también es verdad que cuando me retiro de la parte Jordi director o Jordi productor y me pongo en Jordi espectador, tengo mis problemas porque dispongo de muchas plataformas para ver y no sé qué elegir. Me paso horas navegando por los menús, como la mayoría de espectadores, y no sé qué serie ver. Pruebas una que no te ha dicho nadie, pruebas la que te han recomendado. Ves dos capítulos de una, te ves una entera…. Cuando esto lo traslado a la parte de creador, pues me da pánico porque digo madre mía, ¡cuánta competencia hay! Y tienes la sensación que tu producción, que es tu vida durante más de un año, tus sueños, tus anhelos, es un grano de arena en una playa.

Por eso existe un elemento muy contradictorio: por una parte piensas qué bien, cuánta oferta, cuánta demanda; y al mismo tiempo te preguntas: ¿qué le doy yo al público para no pasar desapercibido y que tenga un sentido lo que hago? Y eso seguramente es de las cosas más complejas.

De cara al futuro, yo tengo la sensación que llegará un momento en que ciertas plataformas se acabarán fusionando, para que la oferta no sea tan grande y tengas un lugar donde puedas acceder a todo. Por otra parte, creo que por la propia lógica de mercado, aunque es verdad que a día de hoy son relativamente baratas la mayoría de plataformas, esto irá cambiando. A lo mejor a muy largo plazo acabarán uniéndose quizá en cinco o cuatro grandes grupos.

 

También depende un poco del rango de edad del público ¿no? Porque para la gente más joven toda oferta es poca, son devoradores de contenidos.
Exactamente. Hace poco colgaron Sky Rojo, y en esa misma tarde la gente ya estaba pidiendo la segunda temporada. Madre mía, esa misma tarde! Hacer una serie como esa es trabajo de mucho tiempo y se la ven en una tarde! ¿Qué es una alegría que te pasa esto? Sin duda, porque indica que has hecho un éxito. Cuando hicimos Isabel, estuvimos tres años recibiendo comentarios positivos de la gente sobre ese trabajo.. Pero ahora estás un año trabajando como mínimo, sino dos, porque lo normal entre que gestas el proyecto y lo emiten has estado dos años trabajando, un año de guión si quieres y luego un año de producción, y en una tarde se ha terminado aquello. A nivel profesional a veces es un poco frustrante por esas dos razones: la que te decía antes de que tu serie pasa a ser un granito de arena en una playa; y la segunda, es que si encima tienes un éxito su vida no es muy extensa, porque cada semana aterriza “la mejor serie del año”. Empezamos La unidad, maravillosa. ¿Quién se acuerda ahora de La unidad? y no hace ni un año. Porque ha habido Antidisturbios y Patria. Y luego 30 monedas. Y todas son fantásticas. Pero parece que cuando se emite una, el resto se apartan porque la gente ya las ha visto en una tarde. Esto, a los que trabajamos en las series nos produce un poco de desasosiego.

Pero también es cierto que las series que he hecho han tenido vida en distintos sitios. El nudo estuvo en A3 Premium, luego en abierto, ahora en HBO. La catedral del mar está en Netflix, la puedes ver todavía y la emisión se acabó en ocho semanas. Es muy positivo el tener ese banco de series.

Panasonic desarrolla
Atos lanza Computer