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El mercado audiovisual español, un mercado en alza

 

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Una de las frases que suele frecuentar los certámenes donde coincidimos algunos de los profesionales del sector es la de “los españoles no estamos acostumbrados a pagar por ver la televisión “, sobre todo cuando nos referimos a la oferta del ente RTVE, ya que damos por hecho que el resto de ofertas no nos suponen un coste en nuestro bolsillos, pero evidentemente hay ingresos generados por la publicidad que han legitimado su presencia ante la falta de otras alternativas hasta la fecha. Esta frase parece sentenciar y nos obliga a admitir con benevolencia la oferta televisiva que podamos disfrutar, independientemente de los problemas de antenización que a día de hoy continúan existiendo , las reposiciones de contenidos que justifican las ventanas de publicidad , los horarios que conllevan que un largometraje llegue a las dos horas largas como media de emisión. Pero sin embargo, el telespectador español siempre ha contemplado el pago de una oferta de contenidos y tal vez el problema esté en las ofertas y alternativas que el telespectador tiene para disfrutarlas a cambio de un precio razonable.

 

Hagamos un poco de historia

A la aparición de los primeros canales públicos por el año 1956 y 1966 para la segunda cadena, se sumaron años más tarde las primeras autonómicas 1983 (País Vasco), 1984 (Cataluña) y 1985 (Galicia). No fue hasta 1990, con la entrada de Antena 3 y Telecinco, la aparición de proyectos privados de  televisión, curiosamente un panel muy parecido al actual en cuanto a compañías, si bien se ha ampliado la oferta de las señales distribuidas por estos dos grupos que actualmente aglutinan entre ambos el control de la ventana publicitaria.
En algunas zonas de España junto a las grandes corporaciones convivían otros medios con dos perfiles singulares, uno formado por las televisiones de cercanía, generalmente llamadas televisiones locales y por otro lado los pequeños operadores de telecomunicación, más conocidos en el entorno como cableros. Los primeros, las televisiones locales arraigadas en pequeñas y medianas localidades, funcionaban con un modelo sostenible de ingresos. Generalmente su origen estaba relacionado por los acuerdos publicitarios cercanos a las administraciones locales y con unos costes adaptados a estos únicos ingresos, lo que daba como resultado una programación centrada en la cobertura de noticias y eventos locales con la limitación de acceder a producción ajena para incluir en sus parrillas de emisión. La gestión de venta de publicidad era y es en su mayoría una asignatura pendiente, a lo que se une una incertidumbre en cuanto a datos suficientes para que las agencias contemplen a estas televisiones como ventanas aptas para sus anunciantes. Esta situación era similar a la que se encontraban los operadores de cable, algunos de ellos compartían el ser televisión local con emisión por ondas a una oferta de servicios, pero el principal atractivo de estos pequeños operadores era la solución de antenización que ofrecían, cobrando una pequeña cuota por la distribución de las señales tanto públicas como privadas a las que unían la emisión local, de esta manera el modelo de ingresos se contemplaba a través de la cuota de suscripción de cada abonado a su servicio. Dicha oferta y su cercanía a los clientes ha sido el común denominador del éxito que les ha mantenido a la mayoría de ellos hasta la fecha. Teniendo en cuenta que en aquellos años la oferta de canales temáticos no existía, fueron tiempos difíciles más dedicados al cableado de viviendas con la esperanza de que llegaran propuestas de canales para incrementar la oferta que ofrecían. Las primeras compañías en tomarse en serio el asunto no fueron españolas curiosamente, ya que Sogecable no contempló hasta años más tarde acuerdos formales con estos operadores. Fueron Eurosport y Turner los que comenzaron a personalizar señales para España, la primera con unas horas de emisión en español, y Turner con la adaptación de TNT Cartoon y Cartoon Networks. De esta manera el cable podía ofrecer una canal de deportes, otro de animación y un tercero de cine, si bien quien ofreció una alternativa más completa fue TPS, gestionada por un grupo de emprendedores españoles que contó con el apoyo del Grupo Urbina, uno de los grupos de televisión más importantes de Venezuela y Argentina con ramificaciones en otros países de Latinoamérica. La compañía sufrió varios cambios accionariales que le han convertido en uno de los mayores generadores de canales temáticos, actualmente es AMC Networks (antes Chellomedia y Multicanal TPS). Fue TPS en el año 1993 quien realmente ofreció el despliegue de los cuatros primeros canales temáticos encabezados por Hollywood (Cine), Panda (Animación), Teleuno (Series de Aarón Spelling) y NBC (Noticias). Todos estos cambios en el sector curiosamente se formularon tras reuniones en algunos de los eventos que se realizaban en Madrid (Ibérica-Link) liderados por personales históricos como Salvador Magdaleno, editor de alguno de los medios escritos de aquella época, que fomentaron la aparición de estas y otras posibilidades tanto a nivel de contenidos y canales como de conocimiento de tecnologías y fabricantes.
A nivel de telespectadores nos encontrábamos una situación curiosa. Si bien en los principales entornos urbanos la oferta prácticamente era la de la emisión en abierto o de pago por satélite, Canal Satélite, Vía Digital o Canal Plus, a la oferta en la zonas de Andalucía, Levante, Murcia y algún otro punto del territorio se sumaba la posibilidad de abonarse al cable, con algunos canales no incluidos en las plataformas de satélite. En Madrid y Barcelona, salvo zonas muy pequeñas, la oferta del cable no tuvo aceptación y en parte los problemas de licencias de obras impidieron que el servicio llegase a un número importante de viviendas. En Andalucía, Levante y Murcia los pequeños operadores se mantenían frente a las ofertas de ONO y Supercable, el éxito de la cercanía y del servicio de “El de las Antenas“, como se les conocía en algunas localidades, ganaba la batalla a las grandes compañías.
En Madrid y Barcelona, la oferta de pago se centró en la tecnología de recepción por satélite unida a la distribución por cable en manzanas de viviendas, lo que se denomina SMATV (Small Master Antena TV), algo que contribuyó a una penetración aceptable de Canal Satélite y Vía Digital.
Con este panorama no podemos decir que el español no quiera pagar por ver televisión, las ofertas  razonables han conseguido fidelizar abonados y son más de un 25% de hogares los que están suscritos a alguna modalidad de servicio, sin embargo, destacamos que España es uno de los países donde más contenidos piratas se descargan, la falta de información y las falta de acciones legales favorecen esta práctica.

 

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Cuál es la situación actual

Estamos ya en el siglo XXI y en lo audiovisual las cosas han dado muchas vueltas, pero analicemos qué ha cambiado. La oferta en abierto se ha desbordado, la ley de TDT ha facilitado la aparición de canales temáticos que normalmente en otros países solo están en ofertas de pago, bien por satélite o cable. Mientras tanto, las televisiones que emitían por TDT, salvo en el caso de los dos principales grupos mediáticos, se han visto obligadas a desaparecer por cuestiones económicas, dejando en el aire una oferta que tiene una única explicación, la de los ingresos por publicidad gestionados por las agencias que controlan los principales anunciantes, y que complementan su aparición en los principales canales privados con canales temáticos. Este hecho va unido a la difícil gestión por parte de las productoras para ofrecer sus formatos a las televisiones y competir con producciones que se están dando en España pero también en señales internacionales. Luchar por vender producción a una televisión que intenta competir en documentales contra Discovery o con animación contra Disney es muy complicado. Pero, ¿es lógico que Discovery y Disney mantengan una oferta en abierto en TDT? ¿Esta situación favorece a las productoras? Podríamos pensar que el beneficiado es el telespectador, que puede disfrutar de un canal temático de forma gratuita, pero realmente no es así porque estas versiones de canales temáticos ofrecen un número importante de anuncios publicitarios. De alguna manera el objetivo está cumplido, el telespectador indirectamente ayuda a que se generen ingresos, si bien no paga directamente por dicha oferta. ¿Ha sido realmente la TDT una tecnología que ha ayudado a las compañías audiovisuales españolas a crecer? Está claro que no ha sido así. ¿Qué piensa la administración sobre esta cuestión y sobre el daño colateral que se le hace a la industria española? Tal vez la ausencia de líderes con conocimientos en el sector es la respuesta, digamos que sigue siendo una asignatura pendiente.
¿Pero qué ocurre con los cableros y las locales? Los operadores de telecomunicación han sabido ofrecer junto a una oferta televisiva una propuesta de servicios de voz y datos a lo que se sumará la telefonía móvil en breve. La unión y el interés por sobrevivir y no desaparecer en este difícil sector ha originado la aparición de grupos como Open Cable, que actualmente puede ser considerado el cuarto operador español por detrás de Telefónica, ONO & Vodafone y Orange & Jazztel. En las televisiones locales sin embargo, el hecho es que las agencias no contemplan a estas televisiones como ventanas para sus anunciantes, los presupuestos limitados para la compra de producción ajena que adornen sus coberturas de noticias y el peaje del transporte de señal, han generado la desaparición de más de un 60 % de estas empresas, esta situación unida los problemas que existen de antenización siguen generando una agonía en el día a día de estos medios de cercanía.
Curiosamente, los avances en tecnología han originado que el telespectador a través de internet tenga la posibilidad de visionar contenidos en su mayor parte gratuitos, también otros de pago pero que son descargados ilegalmente. La relación de los medios audiovisuales e internet es extraña. Mientras las propuestas  en las dos grandes corporaciones privadas no terminan de funcionar, las televisiones locales en su mayoría no contemplan los servicios de streaming ante los problemas de antenizacion dedicando recursos a cargar contenidos en Internet, posiblemente por el desconocimiento que esto implica de cara a la utilización de estos contenidos por terceros. Internet y el acceso mediante datos se está implantando muy lentamente, tal vez el manejo de internet no está siendo comprendido y las ofertas de conectividad dedicada a medios de comunicación no están bien descritas.

 

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Qué nos depara el futuro a corto plazo

El futuro que viene nos obligará a analizar modelos de ofertas que ya están implantándose en otros territorios, principalmente EEUU y Latinoamérica. La gran diferencia está en que en España el número de canales españoles es limitado en cuanto a número y por pertenecer a dos grupos privados que están en una indefinición en cuanto a su distribución en el futuro, y es entendible ya que el modelo publicitario y los ingresos en los mercados que vienen son muy diferentes y hacen peligrar su papel en cuanto a las agencia de anunciantes. Los canales alternativos temáticos y en especial las televisiones locales, habrán de adaptarse en cuanto al control de sus contenidos y los territorios para los que tienen licencias de emisión, una asignatura complicada que lamentablemente hará difícil su supervivencia salvo que imiten el modelo que han seguido operadores de cable, o por ejemplo, las televisiones locales de Cataluña, que es un modelo a seguir en cuanto a contribución y colaboración en producción audiovisual. Mientras tanto las productoras españolas siguen sin poder ofrecer sus formatos y/o productos a un panel de compradores nacionales abiertos a dinamizar el mercado, mientras que en EEUU y Latinoamérica se valora muy altamente la creatividad de la producción española.

 

España en un mercado global

La presencia de las compañías audiovisuales españolas en un mercado internacional es pequeña pero muy apreciada. El talento español genera que sus producciones se comercialicen en un importante número de países y a un gran número de televisiones. Lamentablemente, estas compañías productoras tienen claro que su mercado no es el nacional, al menos actualmente, ya que como decíamos anteriormente se encuentran con un número limitado de posibles adquisidores. Pese a los costes que supone la presencia en eventos internacionales la industria de la producción audiovisual tiene puestas sus miras en un mercado Internacional.
Es muy posible que los nuevos modelos de televisión que lleguen a nuestro territorio a corto plazo sean capaces de integrar una oferta cruzada de canales y de contenidos temáticos donde el idioma español sea predominante, como ya lo está haciendo en territorios como EEUU y Latinoamérica, donde ejemplos como Hola TV o Mis Películas están demostrando que la internacionalización de los proyectos españoles es ya una realidad con garantía de éxito. Ambos proyectos están ofertando sus señales a través de plataformas de cable y multipantalla con una penetración rápida.
¿Qué nos falta entonces? Digamos que a nivel audiovisual deberíamos tener claro que el mercado español tiene un factor importante que es nuestro idioma, un idioma que facilitará cada vez más la posibilidad de estar en un mercado que junto a la colonia hispanohablante de EEUU y Latinoamérica conlleva el poder estar en uno de los mercados más importantes.
Por otro lado la tecnología y la conectividad facilitarán la posibilidad de ofrecer contenidos unidos a los servicios de voz y datos. A la oferta ya existente, muy pronto llegarán nuevas propuestas que necesariamente deberán personalizar la oferta para el mercado español ofreciendo contenidos alternativos a los que actualmente se están dando y curiosamente existe un número importante de producciones que sorprendentemente aún no se han emitido en ninguna ventana y son inéditos.

 

El audiovisual español, ¿un mercado en alza?

Es evidente que el mercado audiovisual español, pese a las circunstancias que lo rodean, es un mercado muy importante y como partida hacia un mercado global tanto en tecnología como en territorios está muy bien posicionado. Son varios los factores que debemos contemplar y, como ya ocurrió en los años 80 y 90, tal vez debamos empezar por coger posiciones de presencia internacional, tenemos un gran aliado que es nuestro idioma.
El mercado internacional tiene unos puntos de conexión que han demostrado a través de los años la línea a seguir. Si bien en tecnología Las Vegas supera con creces la presencia de fabricantes y desarrolladores del IBC, NATPE (Miami) supera los acuerdos de ventas y adquisición que se cierran con respecto a otros certámenes europeos. Es evidente que Las Vegas y Miami se están convirtiendo en ejes de un futuro audiovisual en cuanto a eventos se refiere, sin embargo existe un mayor número de empresas españolas que, por cuestiones de costes, viajan a certámenes europeos ante la falta de posibilidad de llegar al mercado americano y latino, y así dar a conocer sus formatos ante un número importante de canales o la posibilidad de adquirir producciones de Latinoamérica o EEUU. ¿Es Europa la línea a seguir para una gran mayoría de compañías españolas? Es evidente que no.
Tenemos todos los factores para que el mercado español emprenda un puente hacia su camino lógico, hacia el mercado hispanohablante y a la inversa. Este puente es un factor que multiplicará y abrirá las posibilidades de negociación entre productoras, televisiones, operadores de cable, agencias de anunciantes, propuestas tecnológicas para usuarios y soportes publicitarios, etc. En definitiva, debemos ser conscientes de que la tecnología favorece la desaparición de las reglas actuales de juego para reconvertirlas en nuevos modelos de servicios de televisión y servicios de valor añadido sostenibles.
Creemos que España ofrece una gran posibilidad para ser un extremo de ese puente, de ese mercado global que nos permitirá derribar algunas fronteras y que conllevará que la interrelación con un mayor número de compañías dentro del mismo sector, muchas de ellas verdaderas factorías de producción, facilitarán la adquisición de contenidos a precios razonables que conllevarán la adaptación presupuestaria dedicada a la producción ajena. Canales de televisión que optarán por incluir cine, animación o documentales producidos en España como ya están materializándose. En definitiva, un mercado audiovisual mundial con foco en el idioma español.
Este Mercado Audiovisual Mundial será una realidad en muy breve espacio de tiempo y se integrará junto al salón que por segundo año ha integrado a un gran número de compañías internacionales relacionadas con la tecnología y el sector broadcast.
Mercado Audiovisual Mundial ofrecerá  un puente internacional con presencia en Madrid y con participantes de los siguientes sectores relacionados con el audiovisual sumados a los que ya vienen  siendo fieles participantes en el BITAM SHOW:
–    Productoras Audiovisuales
–    Televisiones Locales y de cercanía
–    Canales Públicos y Privados
–    Canales temáticos
–    Agencias de Medios
–    Empresa de Gestión de Medios Publicitarios Digitales
–    Freelances
–    Operadores de Telecomunicación por Cable
–    Operadores de Telecomunicaciones Voz y Datos (Fijos y/o Móviles)
–    Entidades de gestión de derechos de propiedad intelectual
–    Compañías especializadas en explotación de Marketing y Publicidad en soportes audiovisuales
–    Medios y Agencias de Noticias. Prensa Digital
–    Compañías especializadas en Derechos Deportivos
–    Plataformas B2C y B2B
–    Exhibidores Cinematográficos y de Contenidos Digitales
–    Operadores Satélite
–    Administraciones relacionadas
–    Compañías especializadas en gestión de contenidos en Hostelería y Transporte
–    Agencias de Actores
–    Asociaciones de productores Cinematográficos
–    Compañías especializadas en Doblaje
–    Compañías de Gestión de Crowdfounding
–    Compañías Inversoras en Proyectos Audiovisuales

 

TXT: Carlos González
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