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Entrevista con Chechu Graf: Conduciendo la revolución visual de “Los Hombres de Paco”

Chechu Graf

Solemos utilizar el término “evolución” para referirnos al salto técnico y estético de las ficciones españolas durante los últimos años. No se emplea erróneamente, ya que alude a la perfección al cambio que han vivido formatos, guiones, metodología de rodaje y acabado.
Aun así, si fijamos nuestra mirada en el talento humano, podemos decir que no solo ha habido un progreso, sino también una transición. Numerosos perfiles técnicos procedentes del mundo del cine han visto un mercado creciente con numerosas oportunidades tanto creativas como tecnológicas.
Chechu Graf, director de fotografía, es uno de estos casos. Tras firmar films como ‘The Stranger’ o ‘Campeones’, comenzó su camino en la ficción televisiva recientemente con ‘La víctima número 8’. Actualmente está inmerso en el renacimiento de ‘Los Hombres de Paco’, donde está teniendo la oportunidad de revitalizar una de las series con más éxito y calado de las últimas décadas con una factura visual valiente y acorde a nuestros tiempos. Hablamos con Chechu para profundizar en este proyecto y conocer su manera de entender la profesión.

 

¿De dónde nace el interés por la dirección de fotografía? ¿Cómo te metes en este mundo?
En un principio, soy ingeniero técnico agrícola, paisajista. Aunque no lo parezca, estuve trabajando en ello durante años. Sin embargo, era un gran aficionado a la fotografía e incluso tenía mi laboratorio de blanco y negro en casa. También me apasionaba el cine. Un día encontré un cursito en el TAI (Taller de Artes Imaginarias), el único sitio en el que se podía estudiar cine antes.

Empecé a meterme poco a poco en el mundo y a rodar. Dejé mi profesión anterior… ¡y hasta aquí! Todo fue casi fortuito.

 

Tu trayectoria ha estado marcada por tu dedicación a las películas. De hecho, tu vinculación con las series comenzó en 2018 con tu trabajo en ‘La víctima número 8’…
Así es. He empezado en este mundo hace relativamente poco. De hecho, ‘La víctima número 8’ fue mi primera serie y ‘Los hombres de Paco’ está siendo la segunda. Hay que tener en cuenta que es ahora cuando el mundo de las series ha empezado a tirar fuerte. Antes, meterse en el mundo de las series no era tan fácil; había gente especializada en el cine y gente especializada en la televisión. Ahora, la calidad de las series ha subido muchísimo, lo que ha hecho crecer las oportunidades para el mundo de la dirección de fotografía.

 

¿Dirías que ahora mismo hay grandes diferencias a nivel de recursos y tecnologías entre rodar una película y una serie de televisión?
No hay ninguna diferencia. Trabajas con el mismo material técnico y el mismo equipo. La principal diferencia puede ser los tiempos. Tienes la mitad de tiempo, más o menos, que cuando ruedas en cine. Otro aspecto que difiere es que en las series se suele trabajar con dos cámaras. Aunque también te digo que es algo curioso, porque en las últimas pelis que se están haciendo en España se está empezando a meter dos cámaras solicitadas por los directores, quienes a su vez provienen del mundo de las series. ¡Es como un círculo vicioso!

Trabajar con dos cámaras al principio te da un poco de vértigo. No solo tienes que iluminar bien para una cámara, sino que tienes que hacerlo para dos. En el set no suelo llevar el peso de la cámara A, sino que me encargo de la B para estar más tranquilo, hacer cosas más sencillas y tener más tiempo para estudiar la iluminación. Hay que tener en cuenta que en un rodaje a dos cámaras tienes las señales en un monitor, tienes que operar la tuya, hay que estar pendiente del DIT…

 

¿Consideras que las plataformas de vídeo bajo demanda han sido impulsoras en la revalorización estética y presupuestaria de las series?
Obviamente, sí. Si te pones a comparar ‘Los hombres de Paco’ de hace 10 años con la serie de ahora, la evolución es tremenda. Anteriormente, todo se hacía en formato multicámara con cámaras de estudio. El mismo operador de cámara llevaba el foco, el dispositivo estaba en un soporte con ruedas, no había maquinista, todo se iluminaba para las tres cámaras, el foquista no era necesario… Ahora, las televisiones han visto que se están haciendo series con una calidad cinematográfica muy buena, equiparable al cine. Ahora, la gente solicita esta calidad en cualquier serie que se emita, por lo que no se pueden echar para atrás. Nadie aceptaría ahora mismo ver una serie, a no ser que fuera una sitcom tipo ‘Friends’, con la factura anterior. El lenguaje televisivo se ha alejado a favor de un lenguaje cinematográfico.

Creo que es normal que los directores de fotografía de cine nos pasemos a las series, ya que este trabajo es muy afín técnicamente. Además, existe la demanda: hay una necesidad de series y estas plataformas demandan mucha calidad, ya que los formatos tienen una proyección internacional.

 

Chechu Graf

 

¿Cuál es tu sensación actual de cómo está el mercado de las series o, por lo menos, de la producción audiovisual en España? ¿Dirías que está activa y con fuerza?
Durante la crisis del 2008, nuestra profesión fue de las más perjudicadas: no había dinero para nada, nos fuimos al paro, trabajábamos muy poco, los sueldos se bajaron porque había mucha demanda de trabajo… Ahora creo que es todo lo contrario. Creo que nuestra profesión ha sido la menos perjudicada con este tema de la Covid-19, porque durante el confinamiento se ha visto que la gente demandaba muchas series.

Ahora se están rodando muchísimas ficciones. Se van sucediendo diversos desafíos dadas las circunstancias, pero los vamos superando. En el mundo de las películas sí que se nota que hay menos rodajes, porque los cines están cerrados y la gente que quiere rodar en cine quiere exhibir en cines. Por ello, hay muchos directores que en vez de hacer películas están haciendo series: es el caso de Amenábar.

 

Ya nos adelantaste que tu perfil no es excesivamente técnico para ser un director de fotografía. ¿Cuál es tu relación con la tecnología? ¿Es un problema o una solución?
Soy muy poco técnico. Nunca me han gustado los “cacharritos” y los cierto es que la tecnología actual está cambiando continuamente. Al final, tenemos que estar pendientes todo el día de revistas técnicas para ver por dónde va la industria. A mí, sinceramente, nunca me ha interesado. Lo que capta mi atención son las historias y poder dar la luz adecuada a cada proyecto que hago.

Preparado estoy, porque obviamente cuando formo parte de un proyecto no me queda otra que empollarme todos los manuales. Aun así, me apoyo muchísimo en la gente que elijo para mi equipo: los ayudantes de cámara y el DIT. Con ellos, la colaboración es absoluta. Ellos sí que están más preparados técnicamente, quizá por sus perfiles, más jóvenes y tecnológicos. Yo ya te digo, el paso del fotoquímico al digital lo hice sudando mucho (risas). En definitiva, la tecnología me interesa relativamente. Me interesa más lo que puedo conseguir con ella.

Es tal y como lo comentas. Suele haber dos perfiles muy diferenciados en los directores de fotografía: los que les apasiona la técnica detrás de los dispositivos y los que, como tú, buscan gestionar la luz de la mejor manera posible siempre en pro de la narración…
Eso es. Obviamente, hay avances técnicos que sí que nos interesan y que hemos enganchado bien, como la grabación en logarítmico o el RAW. Esos avances sí que nos interesan y estamos al día. Pero si hablamos de todos los dispositivos que están detrás, es otro tema. Yo cuando veo mi cámara conectada a unas 100.000 cosas… ¡Yo soy incapaz de montar una cámara de esas! Lo tengo que hacer un día solo y me pongo a llorar. No sabría por dónde empezar (risas).

 

Nos gustaría profundizar en tu último proyecto, ‘Los Hombres de Paco’ para Antena 3. Sin entrar en spoilers o cosas que no se puedan decir, ¿en qué se diferencia visualmente la serie original y esta nueva etapa?
Si te soy sincero, no he querido ver demasiado de los ‘Hombres de Paco’ de antes. He visto algunos capítulos de la última temporada… y bueno, lo que he visto es una cosa muy antigua. Soy de los que prefieren no “envenenarse” viendo demasiado la etapa original. Al final, yo tengo mi manera de ver la luz y la cámara. Prefiero seguir siendo puro. No obstante, la diferencia es abismal…
Es decir, vamos a asistir a una absoluta ruptura estilística.

Por supuesto. No hemos mantenido nada. Se ha querido dar un vuelco completo a la serie. De hecho, uno de los objetivos es que la gente que haya oído hablar de ‘Los Hombres de Paco’ se pueda enganchar, en parte, gracias a una estética muy diferenciada, cerca de lo cinematográfico.

Sería un error volver a lo de antes. Todo estaba en 4:3, se hizo la temporada final en 16:9 y ahora hemos conseguido convencer a Antena 3 para rodarla en formato 2:1. Originalmente lo propuse y algunas personas del equipo me dijeron que no iban a estar de acuerdo. Insistí en intentarlo e hice un escrito explicando la sugerencia. Al final, aceptaron. Desde ahí, ya ves que la cadena está dispuesta a hacer un movimiento importante a favor del cambio.

Alejandro Bazzano, un director muy comprometido con la imagen, ha dirigido el primer capítulo. Lo hemos hecho de una forma muy diferente a como se hacía antes: hemos trabajado con muchos angulares, con cámaras contrapicadas, aires un poco más extraños… ¿sabes? Nada convencional. Decidimos arrancar la serie con esto y los responsables de la serie han flipado con la estética.
Otra cosa que quería señalar es que cada capítulo, en realidad, es una historia diferente. La serie tiene dos directores de fotografía, José Luis Pecharromán y yo. Esto, unido a que cada capítulo cuenta con directores diferentes, hace que haya una cierta variedad en los rodajes. Al final, somos los directores de fotografía quienes aunamos que el estilo no salga demasiado de madre y la serie tenga una unidad.

 

¿Con qué cámara y ópticas estáis rodando ‘Los hombres de Paco’?
Estamos trabajando con dos Alexa Mini y ópticas Leica, las Summilux de 1.4 de diafragma. Fue todo un reto conseguirlas, ya que son ópticas cotizadas con una estética muy especial. Contamos con el juego completo, que va desde el 18 hasta el 135 milímetros, con ópticas intermedias que antes no se utilizaban en cine, como el 21, el 29, el 40 o el 65. Es un juego maravilloso.

 

Suponemos que la serie se está rodando en 4K. ¿También os habéis lanzado al HDR?
Es obvio que el 4K es obligatorio, pero con respecto al HDR no se ha previsto nada. No habría ningún problema en realizar esta adaptación, ya que podríamos “reetanolar” todo en postproducción, ya que tanto las cámaras como las ópticas están preparadas. En cualquier caso, durante el rodaje estamos monitorizando todo en SDR.

 

Para terminar, ¿cuál ha sido el mayor desafío que habéis afrontado durante esta nueva etapa de ‘Los hombres de Paco’?
En un principio, planeamos los 7 primeros capítulos de la serie con la idea de hacer los exteriores y el plató de forma alternativa. ¿Qué pasó? Cuando empezó a atacar la Covid-19 después del verano, los productores tomaron la decisión de hacer primero todos los exteriores. De esta forma, si nos confinaban, podríamos seguir trabajando desde plató. Fue una decisión muy acertada, pero lo cierto es que a nivel de producción y del equipo de rodaje ha sido una locura.

De repente, tuvimos que abrir muchísimos decorados exteriores con muy poco tiempo y, en ocasiones, con dos unidades. Al final, era como hacer dos películas a la vez, ya que se tenían que gestionar paralelamente permisos, necesidades técnicas, doblar perfiles… Ha sido un reto realmente agotador, pero maravilloso.

Dentro de este desafío, a veces, debido a los tiempos, no puedes localizar el decorado que quieres. En ocasiones, en las series se buscan que varios de esos decorados estén juntos para optimizar las secuencias. Esto implica coger un decorado bueno y el otro, el que tienes que compaginar, quizá menos bueno. Entonces, a veces te encuentras con espacios que te hacen pensar: “Cómo cojones ataco esto” (risas).

Recuerdo una secuencia. Teníamos que rodar una sesión de terapia desde los sótanos del Hotel Palace, donde almacenaban las sillas y las mesas. ¡No tenía ni una sola ventana! Entonces llega la directora, Sandra Gallego, y me cuenta que tengo que hacer una luz bonita, así como de atardecer. Es entonces cuando piensas, “¿pero qué me estás pidiendo?” (risas). Al final pusimos un gorro de luz arriba, un HMI como si fuera una ventana inventada y la secuencia salió. Después, Sandra vino y me dijo “muchas gracias” como diciendo: “Sé que te he metido en un marrón… pero lo hemos sacado”. No es que sea un trabajo excesivamente brillante, pero es el decorado con el que más contento estoy, porque era el más difícil. También te digo que a mí me gusta mucho este rollo de improvisar y de salir adelante como puedas. He sido reportero gráfico durante mucho tiempo y he estado en Telemadrid durante 20 años. Esa experiencia te hace agilizar mucho y resolver problemas rápidamente con los recursos a tu disposición. En esta profesión, todo suma.

 

También añadiremos, a modo de broma, que quienes estáis en esta profesión es porque os gusta la caña (risas).
Sí, sí (risas). Aunque muchas veces también nos gustaría tener tiempo para hacer las cosas más tranquilamente. Pero sí, nos gusta porque es muy adrenalínico. Luego llegas a casa y dices: “A ver cómo duermo yo”. Estás atacado, pero es emocionante. Por eso, el equipo humano es fundamental. No es por pelotear a Globomedia ni a nadie, pero te puedo decir que en esta serie no hay egos y se ve un equipo humano unido. ¡Todos van a favor de obra!

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