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Guía esencial para elegir una cámara 4K

Guía para elegir cámara 4K

El entorno profesional del audiovisual tiene muy claro que la única manera de que los contenidos generados permanezcan en el tiempo depende de la tématica, el tipo de contenido y de la tecnología que se utiliza. El asunto que se abarca en este artículo tiene que ver con todo lo relacionado con la tecnología que tenemos en la actualidad en torno a los dispositivos de captación de imagen, es decir, las cámaras.

Hoy, hablar de tecnología y cámaras es obligatoriamente hablar de 4K, un parámetro técnico que ha conquistado todos los mercados y ámbitos de las cámaras de vídeo, sea para el usuario sin experiencia, para el aficionado al vídeo o para el profesional del audiovisual. Sin duda, también se ha convertido en el mayor reclamo publicitario a la hora de vender un dispositivo de captación de imagen (fija o en movimiento): móviles de última generación, cámaras de vídeo proconsumer, cámaras profesionales (cine/televisión), drones, cámaras de acción… Parece que estos equipos son del siglo pasado si no tienen este parámetro 4K en su lista de especificaciones técnicas y en su denominación comercial.

4K es un asunto complejo de entender, por ello es muy conveniente mirar lo que está pasando en la actualidad en el ámbito de la contribución y de la distribución (explotación/difusión/comercialización, en todas sus modalidades y pantallas) del producto audiovisual 4K, así como todo aquello que hace que sea posible la existencia del 4K: parámetros técnicos, codificadores, compresores, normativas internacionales, hardware, software, fabricación de equipos…

 

Por Carlos Medina, Experto y Asesor en Tecnología Audiovisual

 

 

Por tanto, lo primero es remontarse al origen. La situación actual es fruto del nacimiento del cine digital, cuyo objetivo fue conquistar poco a poco los parámetros de calidad que tenía el cine producido con celuloide (película de 35mm 4 perforaciones, principalmente). George Lucas, con la aparición de la película Star Wars: Episodio II El Ataque de los Clones (2002), fue el pionero de “rodar cine” con imágenes electrónicas.

A partir del 2015, el cine es electrónico-digital. Pero uno de los mayores cambios que ha provocado esta conquista, y que no muchos han caído en la cuenta, es la ruptura entre las líneas divisorias dentro del sector audiovisual. Ya podemos hablar de un “global media”, de un ecosistema digital donde cine, televisión, º, eventos en directo, internet, vídeo, smartphone u ordenadores están para crear, informar, comunicar, participar y disfrutar de una forma económicamente accesible a contenidos de calidad. Y eso es hablar de 4K.

Todos los agentes implicados en el audiovisual defienden y promueven el 4K: una nueva forma de producir contenidos con calidad técnica y una revolución tecnológica al alcance de todos. Esto no hubiera sido posible si se hubiera mantenido la producción del cine en 35mm, un proceso complejo y de elevado coste económico/ecológico. La ambición de muchas empresas de que las imágenes electrónicas-digitales pudieran cubrir grandes pantallas de cine ha facilitado el camino para que cualquiera de nosotros podamos tener imágenes 4K en dispositivos tan pequeños como nuestro móvil.

Pero, ¿Qué es realmente 4K cuando lo mencionamos? Pues depende. En primer lugar, si se le pregunta a la mayoría de nosotros, es decir, a los usuarios/consumidores, lo definiríamos simplemente como aquellas imágenes con calidad, enormes y que se ven muy bien. Es decir, se relaciona directamente, con lo que desde un prisma más técnico, llamamos resolución y definición de las imágenes.

La resolución es el número de líneas o de píxeles que forman una imagen en sentido horizontal y vertical (alto & ancho). Por tanto, la cantidad de líneas/píxeles que cubre un espacio también es conocido como resolución espacial. A mayor número de líneas/píxeles mayor detalle, mejor definición en la imagen, más información visual y, en consecuencia, mayor calidad.

En la Tabla 1, podemos observar la diferencia entre imágenes con resoluciones diferentes más implantadas generadas por procedimientos óptico electrónicos digitales para el ámbito de la televisión y el cine, de menor (SD) a mayor (8K).

 

 

Tabla 1. Fuente: atpformación. Autor: CMPC. (*)DCI -Digital Cinema Initiatives, LLC -, consorcio de 2002, cuyos miembros fundadores fueron los siete mayores estudios de cine estadounidense (Walt Disney Pictures, Fox Broadcasting Company, MGM, Paramount, Sony Pictures Entertainment, Universal Studios y Warner Bros). Y publicó en 2005 las especificaciones uniformes para Digital Cine.

 

Pero si esta pregunta se formula en un entorno profesional, la respuesta es más profunda y compleja. 4K es querer mejorar la imagen y el sonido. Es innovar para alcanzar una experiencia sensorial más completa. Así, ya sabiendo las diferencias existentes en resolución espacial, los cambios se están produciendo en otros parámetros, más desconocidos para el público y para algunos profesionales del sector. Es el momento de seguir ampliando nuestro conocimiento para realizar una buena elección de cámara. Para ello, es necesario empezar a introducir otros aspectos técnicos e innovaciones fundamentales para conseguir una mejora en las imágenes, tanto en su momento de grabación como en su visionado, que se suman a la resolución espacial del ecosistema 4K:

– Alto rango dinámico (HDR), High Dynamic Range. El objetivo es tener la capacidad de recoger y de plasmar una mayor capacidad de niveles de grises ampliando el margen de los niveles de blanco y negro; conseguir una mayor realidad en el contraste y en la exposición entre las zonas de una imagen.

– Amplia gama de colores (WCG), Wide Color Gamut. Principal-mente, se pretende conseguir que los medios electrónicos sean capaces de aproximarse, lo más posible, a la paleta de colores que el ojo humano es capaz de “ver”. En este caso, son gamas o espacios de color más amplios definidos por las normas de estandarización del cine o de la TV. El objetivo último: utilizar un amplio espacio de color (por eso WCG en inglés). Supone pasar de la gama BT.709 del entorno FHD (capaz de reproducir sólo alrededor del 35% de los colores que el ojo humano puede percibir) al DCI P3/YXZ, que abarca aproximadamente el 54% y a la gama BT.2020 que cubre casi el 76%. Y de cara al futuro, tendremos que seguir muy de cerca cómo se va implantando el nuevo espacio de color que ha definido la Academia de Hollywood, conocido como Academy Color Encoding System (ACES: AP0/ AP1/CC/Proxy).

– Alta velocidad de cuadro. Consiste en el registro y en la reproducción de un mayor número de fotogramas por segundo (fps) o imágenes por segundo (ips). También vinculado a la frecuencia, Hz. Se conoce también como resolución temporal. Esto nos va a ofrecer mayor estabilidad de la imagen, sin parpadeos innecesarios y mayor suavidad en las imágenes en movimiento. Todos sabemos que el cine analógico se rodaba en 24 fps y que la SDTV PAL es a 25 ips (30ips en NTSC), pues los contenidos 4K apuestan por nuevos HFR, así por ejemplo el largometraje de El Hobbit: Un viaje inesperado (Peter Jackson, 2012) fue un proyecto concebido en 48 fps observando diferencias espectaculares en la gran pantalla. Este adelanto está relacionado con VFR, Variable Frame Rate.

– Muestreos y cuantificación. Sucede en el proceso de digitalización de las imágenes (y del audio) en relación a la toma de muestras de la señal, en el caso del vídeo, en sus respectivos canales RGB. Supone aumentar la profundidad de bit (Bit Depth) o profundidad de color (Color Depth). Es decir, mayor nivel de cuantificación significa aumentar el número de bits por muestra. Y con mayores niveles en cada muestra tenemos más información y eso es estar más próximo a la realidad analógica. Este aspecto es muy valorado para los procesos de corrección de color y postproducción y efectos de vídeo/audio. Son parámetros muy importantes que definen la calidad del registro digitalizado en producciones 4K que se determina conveniente a partir de 10 bit.

– Audio envolvente e inmersivo. Supone desarrollar sistemas de sonido aportando una tercera dimensión y dar una mayor profundidad espacial en la reproducción del audio cuando proviene de diferentes zonas (por la colocación de los altavoces y el diseño en la distribución del sonido en la configuración de los canales de audio). El ecosistema 4K supone pasar de 2.0 a 5.1 o superior. Pero este parámetro no es determinante a la hora de elegir un modelo de cámara.

 

Por tanto, teniendo estas cuestiones presentes, ya podemos realizar un primer acercamiento a los modelos de los fabricantes para elegir una cámara de 4K/UHD (y algunas con resoluciones mayores) en términos comparativos de resolución, imágenes en progresivo y ratios de aspecto más panorámicos que abarcan distintos sectores y entornos de la industria audiovisual.

En teléfonos móviles, destacamos GOOGLE Pixel 4 XL y Pixel 3 (3 XL, 3a y 3aXL), ONE PLUS 7 Pro (Plus 7T, Plus 7T Pro), HUAWEI P30 (P30 Pro), IPHONE 11 (11Pro y 11Pro Max), XIAOMI Mi Note 10, SONY Xperia 5 y SAMSUNG Galaxy S10 (S10e y S10 Plus) y Galaxy Note 10+5G, llegando este fabricante a grabar 8K con su modelo Note20 (20 Ultra 5G 8K).

En cámaras de vídeo de ámbito no profesional, todavía hay un dominio de las cámaras FHD, pero ya podemos encontrar algunos fabricantes que presentan la posibilidad de grabar en UHD, como SONY FDR (AX43, AX100 y AX700), CANON Legria (GX10, HF-G26 y HF-R806), XA 40, JVC GZ-RY980, PANASONIC HC-X1E y HC-V180EC.

En el entorno de las cámaras de ámbito fotográfico profesional, que han dado el salto de la captación de imágenes fijas (fotografías) a la posibilidad de grabar vídeo 4K, existe una oferta muy abierta para el usuario, destacando los siguientes modelos: PANASONIC Lumix (G7, GX8, GH5 y GH4), OLYMPUS OM-D E -M10 Mark III, SIGMA FP45 UHD, CANON EOS 77D, EOS 1DC, EOS 5D -Mark IV y III-, NIKON D7500, FUJIFILM X-T2, SONY a6500 y Alpha A7S II.

Dentro del sector de la televisión, abarcando varios tipos de cámara para los modos de producción de estudio, EFP y ENG, podemos destacar los siguientes fabricantes: CANON XC15 UHD, PANASONIC (AK-UC4000, AK-UC3300, AJ-CX4000GJ, AG-CX350, AG-CX10, AG-UX90, AG-AC30, DVX 200, HC-X1), JVC (GY-LS300 UHD, GY-HC550, GY-HM170), SONY (NEX-FS700 EK UHD, PXW-Z750, PXW-Z450, PXW-Z90, PXW-Z150, HDC-5500, HDC 3500, HDC-4800) y GRASS VALLEY de la serie LDX 86.

El entorno del cine digital es el ámbito donde se pueden encontrar cámaras con resoluciones mayores de 4K y donde existe una fuerte competencia de los fabricantes para posicionar sus modelos. Así, nos encontramos los fabricantes ARRI (Alexa Mini y Amira Premium), RED (Ranger Mostro 8k; Weapon Monstro 8K, Epic-W 8K Helium, Epic Dragon 6K, Gemini 5K y Raven) y BLACKMAGIC (Pocket Cinema 6K; URSA Mini Pro 12K). Junto con las propuestas de PANASONIC (AU-EVA1 4K; AU-V35C1G Varicam 4K; AU-VREC1G Varicam), CANON EOS (C700, C500 Mark II 6K; C200 4K; C300 Mark II 4K), SONY (VENICE, PXW-FX9 6K; PXW-FS5M2K 4K; PXW-FS7M2K 4K; PMW-F5, PMW-F55) y PHANTOM FLEX 4K.

En cámaras 4K dispuestas en drones tenemos que mencionar al fabricante líder en este sector: DJI con sus modelos Mavic Air 2, Phantom 4 e Inspire 1; o otras marcas como: YUNEEC Q500, ROBOTICS 3DR, HUBSAN Zino Pro, XIAOMI FIMI X8 SE y Mi Drone 4K, PARROT Anafi, e incluso AUTEl EVO II 8K ya permitiendo grabaciones 8K.

En el mercado de las cámaras de vídeo que se denominan deportivas o de acción podemos encontrar modelos que permiten la grabación 4K como: GOPRO Hero7 y Hero 8; SK8, DJI Osmo Action y Osmo Pocket, Xiaomi Yi Plus y Mijia, SJCAM SJ8 y SJ7, SONY FDR-X3000 y RX0 II, o INSTA 360 One X.

Para concluir esta guía, cuando se habla de dispositivos de captación de imagen es necesario tener presente otro tipo de prestaciones de las cámaras con el fin de adaptarse lo mejor posible a las necesidades y a la modalidad de trabajo que tengamos que grabar.

En primer lugar, si nos permite trabajar con distintas ópticas y distintas distancias focales (fijas o intercambiables), siendo fundamental que el diseño y la construcción de los elementos y grupos ópticos estén preparados para imágenes de calidad 4K.

En segundo lugar, el tamaño del sensor de captación: cuanto más grande es la superficie sensible mejor nivel de respuesta se obtiene dando como resultado imágenes más satisfactorias. Así existen tamaños como de los más grandes Full Frame, Super 35, APS-H, APS-C, Micro Four Hhirds 4/3″, 1″, 1/1.7″, 1/2.3″, 1/3.2″, 1/3.6″, 1/4″, entre otros.

En tercer lugar, la operativa de la cámara. En este sentido, se debe tener en cuenta todo lo que la cámara incorpore a nivel interno: estabilizadores de imágenes, asistencia en el enfoque, automatismos, ayudas en exposición, cambios de sensibilidad y ganancia, controles de ajustes técnicos de imagen, balances de blancos y negros, entre otros; y lo que presente en el exterior, relacionado con el diseño y colocación de los botones y menús de acceso para facilitar la rutina de grabación, micrófono, tipo de pantalla de visualización, asas de agarre… Influye en este último aspecto el tamaño del cuerpo de cámara, porque las pequeñas solo presentan lo imprescindible para ser manejadas.

En cuarto lugar, tenemos que tener en cuenta lo que se denomina recording media, es decir, el tipo de soporte que utiliza la cámara para almacenar los vídeos 4K. Así, encontramos desde tarjetas de memoria de estado sólido propiedad del fabricante de la cámara, como ARRI o RED ONE; hasta soportes tan singulares como las tarjetas P2 (PANASONIC) o las SxS (SONY), pasando por otras más generalizadas entre los usuarios como tarjetas SDHC/SDXC y tarjetas Compact Flash.

En quinto lugar, el tamaño y peso de la cámara. Aunque hay una tendencia en el mercado de las cámaras a que sean lo más «mini» y «ligeras» posible, siempre tenemos que tener en cuenta la estabilidad, el equilibrio y la robustez de la cámara para su correcta operativa. En la actualidad, las innovaciones tecnológícas y los nuevos materiales de construcción han ayudado a presentar cámaras cada vez menos pesadas y con diseños basados en planteamientos modulares.

En sexto lugar, y no menos importante, es el precio de la cámara a utilizar. Hoy en día, existe un abanico muy amplio de precios y solamente podemos recomendar estudiar la oferta para ajustarse al presupuesto solicitado, al tipo de producción y a la cantidad de sesiones de grabación que vamos a llevar a cabo.

Como conclusión, tenemos que indicar que las cámaras 4K están perfectamente asentadas en todos los tipos de mercados de equipos de captación: smartphones, cámaras de vídeo de mano, cámaras de televisión, de cine, y de ámbitos más especificos como drones, de acción,… No obstante, todavía no hemos alcanzado un ecosistema real de producción, distribución y comercialización de contenidos 4K, dado que son otros factores los que van marcando su nivel de implantación en la sociedad: desde los continuos avances tecnológicos hasta la situación económica que se suceden.

El término 4K aparece en espectaculares campañas de publicidad y marketing como distintivo de “nuevo y bueno” para la compra de equipos, tanto para grabar (cámaras de fotos y de vídeo) como para disfrutar de contenidos en pantallas de TV, así como para contratar servicios de televisión o internet. Es fundamental conocer la resolución real de los equipos para no comprar “gato por liebre”: un pseudo 4K, solamente UHD o algo que ni siquiera llega al 4K.

Todo esto puede ensombrecer la llegada total del 4K al gran público. Por tanto, los contenidos 4K estarán siempre y cuando se den dos condiciones fundamentales. La primera, que los agentes de la industria audiovisual normalicen todo el proceso con decisiones técnicas que permitan mantener el 4K de una forma sencilla, estándar, económica y sincronizada en todos los ámbitos, dado que debe llegar como una solución directa y lo más global posible. Y la segunda condición, tiene que ver con la decisión del usuario/consumidor de querer comprar, disfrutar y consumir contenidos 4K (o al menos UHDTV). En un principio todos pensamos que sí, dado que las ventajas son considerables.

Este panorama 4K, que desde unos años está bien presente en todas las ferias y eventos del sector audiovisual, poco a poco tiene que resolver otras incógnitas que afectan al sector de la contribución y de la distribución de contenidos para que el espectador asimile fácilmente los cambios. Estas incógnitas afectan al ancho de banda, a los formatos de producción y de explotación, a los displays, a la conectividad entre equipos, a los soportes y sistemas de almacenamiento, al audio, e incluso a las exigencias y gustos del público.

Teniendo en mente todas estas condiciones y decisiones descritas arriba, que irán dando más y mejor forma al panorama de cámaras de vídeo 4K, podemos afirmar que cualquier usuario y/o profesional de la imagen puede encontrar un mundo lleno de posibilidades a la hora de elegir una cámara 4K.

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