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Hollyland Mars 300 y Cosmo 600

Dispositivo de transmisión desarrollado por la marca Hollyland retransmitiendo un concierto

Hoy tenemos la oportunidad de probar dos productos de la casa Hollyland que harán nuestra producción mucho más fácil. Se trata de los transmisores de vídeo Mars 300, en su versión doméstica, y Cosmo 600, en su versión profesional. Veámoslos más en detalle.

Laboratorio realizado por Yeray Alfageme, Service Manager Olympic Channel.

Mars 300

Dispositivos transmisores y receptores Mars 300 de Hollyland

Lo primero que hay que destacar en el modelo doméstico, el Mars 300, es su nombre. El 300 significa que tiene un alcance de 300 pies, o 100 metros. Esto ya nos da a entender que Hollyland ha realizado un gran esfuerzo para dotar a sus sistemas de una fiabilidad y alcance por encima de lo normal.

Este sistema está pensado para entornos de producción y se puede montar fácilmente sobre una cámara de vídeo ENG, DSLR o incluso en una steadycam o un gimbal para evitar tener cables conectados de nuestra cámara limitando nuestros movimientos.

Dentro de la caja encontramos un transmisor y un receptor hechos de aluminio y realmente pequeños. Aunque son más anchos que un smartphone actual, sí que son bastante más pequeños en tamaño y muy ligeros. Un buen ejemplo de la fiabilidad que Hollyland ha buscado en este sistema es la posibilidad de alimentarlo tanto con un alimentador de corriente incluido como a través de baterías Sony NP-F estándar.

En cuanto a su conectividad el receptor dispone de dos salidas HDMI y el transmisor de una entrada y una salida HDMI, la cual nos puede servir como loop para un monitor local.

Dentro de la caja también encontramos las antenas. Todas ellas son iguales, facilitando el montaje y evitando errores que podrían menguar el alcance de la señal o incluso dañar los dispositivos. Cada equipo usa dos antenas, sin embargo, nos encontramos que en la caja Hollyland incluye una antena de repuesto para un total de cinco, todo un detalle.

Una sorpresa que nos llevamos fue que el kit solo dispone de un alimentador, eso sí, con clavija Jack asegurada mediante un seguro de rosca, con lo que uno de los aparatos, típicamente el transmisor, deberá ser alimentado mediante baterías. Esto tiene todo el sentido, ya que normalmente es el receptor el que se encuentra fijo y el transmisor el que nos tiene que garantizar libertad de movimiento, con lo que no tiene sentido alimentar este último mediante un sistema cableado.

Los dos accesorios de montaje que vienen incluidos nos ayudarán a la hora de colocar el transmisor sobre nuestra cámara, especialmente en sistemas DSLR pudiendo hacer uso de la zapata del flash. Para poder completar el sistema hace falta tan solo un par de cables HDMI, uno para cada extremo y la anteriormente mencionada batería Sony NP-F.

Prueba de alcance

Para la prueba de alcance realizamos dos tests: uno en campo abierto y otro dentro de un edifico. Veamos los resultados.

Outdoor

En campo abierto el sistema comenzó a dar problemas de señal en torno a los 100 metros, sin embargo, tan pronto como dejamos de dar la espalda al emisor la señal se recuperó permitiéndonos continuar con la prueba y señal estable hasta los casi 200 metros sin ningún obstáculo. Esto nos lleva a decir que el rango real de transmisión asegurando que ningún objeto cotidiano interferirá en nuestra señal se sitúa en torno a los 100 metros pero que, en entornos controlados, podríamos llegar hasta los casi 200 metros manteniendo siempre la línea de visión directa. Algo realmente bueno para este tipo de sistemas.

Indoor

Para probar su comportamiento dentro de un edificio dejamos la cámara con el transmisor dentro de estudio y nos movimos por los pasillos del edificio libremente. Tan pronto como cerramos la puerta del estudio y nos alejamos unos 10 metros de las paredes el sistema comenzó a perder la señal, demasiados obstáculos y demasiado grandes. Con lo que, si queremos usar este tipo de sistema en entornos de interior o más exigentes, mejor decantarnos por otros sistemas de Hollyland como el siguiente que vamos a probar, el Cosmo 600.

Un detalle sobre cómo optimizar fácilmente el alcance, sobre todo en entornos de interior. En lugar de colocar las dos antenas paralelas es recomendable colocarlas en un ángulo de 90 grados una respecto de la otra en ambos extremos, tanto emisor como receptor. Con esto logramos aumentar el alcance hasta los 20 metros, el doble que, con ambas antenas paralelas, pero lejos de los 200 máximo conseguidos en campo abierto.

Calidad de imagen y delay

La calidad de imagen, siempre que nos encontremos en el rango de alcance adecuado, es muy buena. Visualmente no se nota la compresión introducida por el sistema y puede usarse como transmisor para realizar una grabación de la señal sin comprometer la calidad. Lo primero que comienza a perderse es el audio, oyendo algunos glitches, y tras ello la señal de vídeo. Pudimos medir un delay de menos de medio segundo, unos 430 milisegundos concretamente, algo aceptable. En cuanto a la duración de la batería llegamos hasta las 5 horas con una batería Sony estándar, con lo que, con una de alta capacidad podríamos superar una jornada completa de trabajo sin problemas.


Cosmo 600

Dispositivos transmisores y receptores Cosmo 600 de Hollyland

A diferencia de su hermano pequeño, el Mars 300, el Cosmo 600 está orientado al mercado profesional, ofreciendo otras características mucho más avanzadas en otro rango de precios por supuesto.

Hollyland dispone de varios modelos Cosmo en función de su alcance. El Cosmo 400, con un alcance de 500 pies o 150 metros, la versión que vamos a probar, la Cosmo 600, con 200 metros de alcance, y la Cosmo 1000+, con 1000 pies o unos 300 metros de alcance máximo. Incluso disponen de las versiones 1200 y 2000 con alcances realmente impresionantes de 360 y 600 metros respectivamente. Centrémonos ahora en el rango intermedio, el Cosmo 600.

Lo primero a destacar es el empaquetado del producto. Sin duda está pensado para que la caja en la que se nos entrega el kit sea su transporte durante toda la vida útil del mismo. Se trata de una caja tipo pelicase con una esponja interior protegiendo todos sus elementos encajados en esta sin holguras evitando que se golpeen y deterioren durante el transporte.

El transmisor puede alimentarse ya sea mediante un conector de alimentación Lemo o mediante una batería Sony NP-F estándar, al igual que el modelo anterior. El receptor, algo mayor que el transmisor, también dispone de entrada de alimentación Lemo pero en este caso la batería es de tipo V-Lock e incluso una salida de alimentación para poder alimentar otros equipos directamente.

El kit dispone de diversos accesorios como las antenas, en este caso de 5 GHz en lugar d los 2.4 GHz utilizados por el Mars 300, un par de accesorios de montaje para poder colocar el sistema en nuestra cámara o soporte y un par de cables específicos con la distancia y conectores apropiados para evitar que resulten incómodos.

Uno de los aparatos dispone de una pequeña pantalla OLED monocromo haciendo muy fácil la configuración del sistema y su monitorización, presentando desde la potencia de la señal hasta el nivel de batería restante o el canal de transmisión utilizado.

El transmisor tiene una entrada HDMI y otra 3G-SDI, y una salido SDI en loop con su entrada para monitorizar la señal a transmitir. El receptor dispone de una salida HDMI y de dos salidas 3G-SDI.

Su construcción es realmente robusta, hechos 100 % de metal, excepto para el soporte de la batería hecho de plástico, incluso los conectores no sobresalen de la carcasa evitando que se golpeen o rompan con facilidad. Estos detalles denotan un cuidado diseño pensado para entornos profesionales y exigentes.

Prueba de alcance

Al igual que con su hermano pequeño realizamos dos pruebas, una exterior en campo abierto y otra interior en nuestro estudio. Veamos los resultados.

Hay que destacar que el sistema dispone de dos tipos de antenas, las estándar planas y unas tipo “champiñón” optimizadas para entornos interiores al ser más direccionales. Hemos de decir que no encontramos diferencias de rendimiento entre ambas.

Outdoor

La prueba en exteriores cumplió ampliamente con las expectativas incluso en un entorno con algunos obstáculos. Fue realmente complicado encontrar un lugar con 200 metros de visión directa en línea recta con lo que tuvimos que admitir ciertos compromisos.

Al llegar a los 200 metros de distancia, y como comentamos sin visión directa y con nuestro cuerpo entre el equipo, no se produjeron más que un par de caídas de señal, en torno a los 90 metros y al llegar a los 200 metros, las cuales achacamos más bien a interferencias externas que al propio sistema.

Indoor

La prueba interior la realizamos de manera inversa que la anterior al Mars 300, dejando el receptor en el estudio y moviendo la cámara libremente fuera del mismo. Tras ellos, revisamos la grabación para comprobar el alcance y la calidad de la señal.

El sistema nos permitió moverlos libremente por toda la planta del edificio, el cual dispone de puertas metálicas y tabiques tradicionales con lo que el número de obstáculos son más que numerosos y potentes. Si bien es verdad que en el otro extremo de la planta, a más de 100 metros de distancia, el enlace no era correcto, podemos decir que entre diferentes estancias el sistema se comportó de una manera aceptable.

Ilusionados realizamos la prueba cambiando de planta del edificio, hacia una planta superior e inferior, pero en este caso, ni siquiera con las antenas direccionales mencionadas anteriormente, logramos un enlace correcto. Parece que los techos y suelos de un edificio de oficinas son demasiado, como es lógico.

Calidad de imagen y delay

El sistema Cosmo 600 se presenta como un equipo de transmisión inalámbrica de vídeo sin delay ni compresión. Además, la señal transmitida está encriptada mediante un protocolo AES de 1024 bits. Si bien es cierto que hay unos pocos frames de delay en el sistema, apenas 6-8 frames, la calidad de imagen es igual que la señal transmitida por cable. Realmente se nota que no se trata de un sistema de compresión.

Este delay vendrá introducido por la transmisión en sí, pero también recordemos el sistema de encriptación, el cual es seguro que añadirá algo de tiempo de procesamiento, especialmente en la recepción.

Conclusiones

Si bien ambos sistemas se enfocan a mercados muy diferentes, sí que podemos afirmar que son sistemas de calidad y con una construcción y características que los hacen una muy buena opción.

El Mars 300 es un sistema de bajo presupuesto con un alcance en exteriores increíble y con una calidad de imagen magnifica, mientras que el Cosmo 600 es un sistema profesional de transmisión ya con características avanzadas como señal 3G-SDI, encriptación y transmisión sin compresión.

Una gran diferencia entre ambos es el sistema de transmisión, siendo de 2.4 GHz en el caso del doméstico Mars 300 y de 5 GHz en el caso del profesional Cosmo 600. Es recomendable revisar la normativa vigente en cada lugar para evitar problemas.

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