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Intercoms, la importancia de la comunicación en el entorno laboral

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La mayoría de nosotros ha oído alguna vez referencias a la teoría de la comunicación a lo largo de las diferentes etapas de nuestra formación educativa. En esta ocasión, queremos recordar los seis factores determinantes para que exista dicha comunicación: el emisor, quien es que emite el mensaje; el receptor, es quien recibe la información; el canal o el medio fisico por el que se emite y/o difunde el mensaje; el código, como sistema de señales, reglas, normas y signos usados para transmitir el contenido del mensaje; el mensaje, refiriendose al contenido en cuestión (dato, orden, palabra…) por el que el emisor y receptor se ponen en contacto con el proposito de compartilo; y el contexto que tiene que ver con los condicionantes externos al propio proceso de comunicación como son la situación, el entorno, el lugar y el tiempo, pero también tiene que ver con la temática o referente propia de lo que se comunica.

El propósito de este artículo tiene como objeto central hablar del canal. En la actualidad, el medio físico que utilizamos para la comunicación entre emisor y receptor está claramente condicionado por la tecnología que se utiliza. De hecho, cada vez más la sociedad está llevando a los ciudadanos a una relación interpersonal para culminar el intercambio de información dependiente de un aparato tecnológico: el móvil. Así, se establece una interacción con los demás bien siendo una conversacion oral con una llamada telefónica; o bien con conversaciones escritas y/o con iconos o dibujos gracias a los smarthphone y distintas aplicaciones desarrolladas basadas en redes sociales.

Si trasladamos los factores de la comunicación a un entorno productivo/empresarial, estableciendo una relación interprofesional, identificamos los mismos seis factores. La diferencia es que apenas puede existir errores en el proceso comunicativo dado que hay muchas cosas en juego siendo dos de gran importancia: la repercusión económica por “el valor del contenido de la información” que se transmite, y la seguridad que conlleva el propio mensaje de cara a la posibilidad de que se produzca un riesgo propio de algún accidente laboral de los trabajadores y de los agentes implicados en el entorno laboral, sobre todo cuando hay presencia de ciudadanos, público o espectadores.

En lo profesional, es necesario inspeccionar cada uno de los seis factores. Por una parte, un aprendizaje a favor de una comunicación eficaz que repercute en el emisor, en el receptor y en el mensaje; unas garantias tecnológicas en el canal y en el código utilizado; y una adaptación precisa y personalizada para con el contexto, dado que cada trabajo tiene sus peculiaridades, necesidades comunicativas diferentes y entornos laborales heterogéneos.

Las dinámicas en gran cantidad de trabajos basan su día a a día en un proceso de comunicación casi perfecto para que se alcancen de forma satisfactoria los objetivos y la misión de cada uno de ellos: los bomberos, un hospital, la construcción, los aeropuertos, la polícia, hoteles, el transporte por aire, mar y tierra, el ejército, agencias de seguridad, viajes espaciales… y así un sinfín de entornos laborales.

En el mundo de la comunicación, audiovisual, ocio y entretenimiento, también es necesario tener éxito en los procesos de comunicación. Son muchos y bien distintos los perfiles laborales que hay detrás de un rodaje de una película, un macro concierto, un musical, una obra de teatro, una entrega de premios, un espectáculo de mapping, luces y sonido… entre otros. La toma de decisiones y la difusión de las órdenes de comunicación y operativas afecta a individuos y/o a grupos de personas que podemos clasificar de la siguiente manera:

– Profesionales de gestión (equipos de producción, de seguridad, de protocolo, directores y editores de contenido, agencias, representantes, autoridades…)
– Profesionales que tienen que ver con un perfil más técnico (iluminadores, regidores, operadores de sonido y visuales, equipos de montaje y desmontaje – rigging- , cámaras de vídeo…),
– El equipo artístico (músicos, cantantes, presentadores, actores y actrices, coreógrafos, grupo de baile…),
– y sobre todo, con la presencia y participación del público, espectador que asiste a los espectáculos, actos de inauguración, ceremonias y directos (live).

 

En la actualidad, todos los entornos profesionales y el equipo humano involucrado en cada uno de ellos tienen algo en común: su dependencia de la tecnología. Es decir, todos están unidos a las herramientas, aparatos y codificaciones que se utilizan para que los distintos profesionales que participan en los trabajos puedan desarrollar correctamente sus funciones y/o responsabilidades.
Existe una frase muy conocida que dice: la información es poder. Sin duda, esta sentencia es bastante reveladora pero, hoy en día, es tan importante lo que es o supone esa información como el correcto funcionamiento de la tecnología utilizada para establecer la comunicación en términos de emisión, transmisión y difusión.

La presencia del teléfono móvil en nuestras vidas ha provocado y permitido que cada uno de nosotros estamos casi veinticuatro horas conectados y disponibles en todo lo que afecta en lo personal pero también en lo profesional. El teléfono móvil es el canal, la herramienta, de más éxito en lo que repecta a la tecnología utilizada para los procesos de comunicación interpersonal. Pero ¿es válida en entornos laborales interprofesionales? ¿tenemos todas las variables controladas en términos de eficacia y seguridad con el uso de un móvil? ¿dónde y cuándo una comunicación personal (llamada, SMS, icono…) puede inter-ferir/contaminar una comunicación profesional?

Las respuestas a estas y otras preguntas nos conducen a cuestionarnos la utilización del móvil como el único dispositivo; y por tanto, es necesario buscar otras soluciones tecnológicas para satisfacer requisitos muy específicas, sacar el trabajo acorde a presupuestos, actuar con tiempos de respuesta muy cortos y resolver situaciones con niveles de seguridad muy exigentes.

La solución: los sistemas de intercomunicación o de comunicación, más conocidos como Intercomuni-cador / Talk Back. Son equipos y soluciones para la transmision de órdenes, vía sonido, y de carácter interno, es decir, exclusivamente, para uso del equipo humano que desempeña el proyecto, trabajo y/o evento.

En un primer nivel de comunicación en este tipo de equipos nos podemos encontrar con los conocidos walkie-talkies. Muy presentes y utilizados por dos razones fundamentales: el bajo coste económico tanto para su adquisición como durante el proceso de comunicación y la enorme facilidad de utilización, lo que supone poco tiempo en el aprendizaje para su uso.

Un walkie-talkie es un aparato de radio que puede usarse tanto como transmisor como receptor (por eso se les conoce también como «two way radio»). Su origen fue por y para usos militares con la misión de poder establecer comunicaciones portátiles entre estaciones de comunicación y las distintas unidades de las fuerzas armadas desplazadas en otros lugares.

Todo walkie-talkie se basa en lo que se conoce como PPH (pulsar para hablar – PPT Push to talk), método para comenzar a hablar en líneas halfdúplex de comunicación que permite llamadas de tipo uno a uno y/o uno a varios (llamadas de grupos).

En el mercado de fabricación de walkie-talkie nos encontramos con los PMR446. Su uso se ha extendido bastante para ámbitos de carácter amateur/domésticos siendo equipos muy básicos. Pero también es un recurso utilizado para entornos laborales, dado que existe una gama media de walkie-talkie a utilizar.

 

 

 

Tanto los básicos como los de gama media utilizan la tecnología conocida como PMR446 y así son nombrados en tiendas y catálogos. PMR446 es el acrónimo de Personal Mobile Radio 446 Mhz., espectro de radio abierto dentro del espectro UHF, que puede utilizar cualquier radioaficionado sin necesidad de pagar una tasa por licencia (completamente legal en Europa) habiendo PMR446 analógicos (NFM) y digitales TDMA (DMR). Su utilización es similar a la del FRS de los Estados Unidos pero como funcionan en frecuencias diferentes, los transmisores no son compatibles.

Se caracterizan por tener una cobertura menor en la comunicación y muy dependiente del terreno y de las condiciones metereológicas (1,5km 3km o alcanzando algo más de 8Km/10Km), fáciles de usar, ligeros, sonido nítido, alimentación dual (pilas recargables de NiMH o pilas alcalinas AA o batería de litio), pueden disponer de una base de carga, pantalla iluminada y tienen un diseño atractivo y compacto.

Cuando hablamos de utilizar un PMR466 supone tener una unidad, o también vienen en pack de 4 ó 6 (entre ellos con una completa compatibilidad). Algunos pueden incorporar manos libres como accesorio para un mejor manejo y mayor operatividad; función SCAN, protección IP y trabajan en 8 ó 16 canales más 121 códigos de privacidad (subtonos). La regulación de estos tipos de walkie-talkies permite una emisión máxima de 0.5 W (500mW) de PIRE.

Tambien hay walkie-talkie de una gama más profesional con el fin de dar solución en los ámbitos de trabajo más exigentes. Esta gama requiere de uso de licencia para ser utilizado con código de frecuencia VHF y/o UHF (por ejemplo: policía, bomberos, ambulancias, empresas de seguridad, protección civil…). No permiten la intromisión de terceros no deseados en las comunicaciones, lo que ofrece mayor nivel de seguridad, garantías y privacidad; una cobertura mayor en distancias por el uso de repetidores, mayor cantidad de canales y una calidad de sonido muy elevada.

Dado que el mundo análogico y digital conviven, existen de ambos tipos de walkies de la gama profesional y destacan unos de un alto grado de especialización como son ATEX (para entornos explosivos como mezclas de aire con niebla, vapores, gases) y TETRA (con sistemas de cifrado y protección más avanzados). Este tipo de walkies tienen una IP elevado de protección, botones personalizables con el fin de comunicaciones más rápidas y programados, sistemas de carga y baterías universales y tonos CTCSS y DCS que permiten elegir qué señales vamos a oír y cuáles no.

Las comunicaciones por radio con licencia pueden introducirnos en el apasionado ámbito del radioaficionado, un servicio de la Unión Internacional de Telecomunicacio-nes. Este asunto, quedando fuera de los objetivos de este artículo, es necesario informar de su presencia dado que permite el acceso abierto a a todas las bandas establecidas por la IARU (Unión Internacional de Radioaficionados). Los radioaficionados tienen asignados varios segmentos del espectro radioeléctrico. Se les denomina Bandas de Radioaficiona-dos o Bandas asignadas al Servicio de Aficionados. Solamente indicar que hace falta un diploma de operador, una autorización de radioaficionado de la Administración y una licencia de estación para poder hacer uso de una estación de comunicación propia.

Pero también existe el denominado Banda Ciudadana (Banda Local, Citizen’s Band o CB), un servicio de comunicación sin licencia por radio bidireccional al alcance de todos los ciudadanos. A esta banda también se la conoce como la banda de los 11 metros (longitud de onda correspondiente a la frecuencia de 27 MHz) y está situada, dentro del espectro radioeléctrico, entre las frecuencias de 26.900 Khz y 27.400 Khz aproximadamente. La Banda Ciudadana está dividida en canales o frecuencias fijas, que empiezan en el canal 1 (26.965 KHz) y acaban en el canal 40 (27.405 KHz). Uno de los gremios que más utiliza equipos CB27 (habiendo portátiles (handy), móvil y de base) son los conductores de camiones de largo recorrido.

Otro canal que podemos utilizar pero que apenas está implantado es convertir nuestro teléfono móvil en un walkie talkie con el servicio PoC (push to talk over cellular) utilizando las redes de telefonía, a través de los protocolos estándares de VoIP.

Y por último, como opción más destacable y muy extendida en el sector audiovisual es lo que se conoce de forma genérica como el intercom – talk back. La configuración de esta solución más extendida se basa normalmente en instalaciones alámbricas donde se combinan una estación base con estaciones externas (estación remota de sobremesa o tambien denominadas estación pupitre) que reciben a su vez la conectividad con los distintos puntos de comunicación, denominadas petacas.

La estación base junto con las estaciones externas son el núcleo de la comunicación en instalaciones fijas (como un plató de TV, un teatro, un auditorio…). Podemos encontrar sistemas de intercomunicación de línea (compartida de dos hilos), otros que usan matriz digital o ya con tecnología IP convirtiendo en una estación remota inteligente.

En cuanto a las petacas (Belt Pack), son unidades autónomas (alámbricas e inalámbricas) dispuestas con un micrófono, un auricular, controles de volumen de escucha y habla y un led de aviso de llamada. Los cascos o auriculares existen en diversas configuraciones: abiertos o cerrados, con una orejera o con dos, y con micrófono de condensador o electrect (headset).

Las grandes ventajas de los sistemas intercom – talk back son: full duplex (bidirecional, two-way conversations), comunicación inmediata, simultánea y continua, sin licencias ni costes de comunicación, trabajan con varios canales diferentes y permiten realizar grupos (canal seleccionable talk, broadcast to all o mute); voz HD (banda ancha de 7 kHz); trabajar con dos hilos y/o con cuatro hilos, conectividad broadcast (XLR 3), tecnología DSP de 16 bits, procesos de audio a48 kHz, con 24 bits/muestra; escuchas en monitorizado externo. Además, los intercom basados en IP cuentan con software de configuración y control junto con el cumplimiento del estándar AES67 para streaming de audio y fuentes de AoIP (como Cobranet, Dante. Ravenna, LiveWire o Q-LAN…), protocolo SMPTE 2110, balanceadas, entradas digitales no balanceadas o S / PDIF.

Respecto a los sistemas de intercomunicación inalámbricos, habiendo analógicos y digitales en la actualidad tanto fabricantes como usuarios se están decantando por los últimos. En este sentido, tenemos que indicar que lo inalámbrico digital permite de 1,9Ghz a trabajar en la banda llamada ICM (o ISM) de 2,4Ghz a 2,48Gh (tres canales de RF) o en en la banda UNII sin licencia 5GHz (hasta quince canales de RF). Es muy importante la capacidad que tiene la estación base de ampliar la cobertura por el número de repetidores con los que se puede conectar.

Citando al actor americano Chris Hardwick: “Ya no estamos en la era de la información. Estamos en la era de la gestión de la información.” Todos los sistemas y tecnologías arriba descritos son una canal fundamental en el engranaje de la comunicación. Muchas veces dependemos del buen funcionamiento de cada uno de ellos pero no podemos dejar de incluir en este artículo que tambien es importante cómo se utilizan.

Todos sabemos muy bien que pueden exisitir fallos técnicos e interferencias en el canal, por tanto tenemos que tener garantías para que algunos de los otros factores presentes en el proceso de comunicación sean eficaces.

Uno fundamental es la necesidad de mentalizar al emisor y receptor en relación al mensaje, al contexto y al modo de cómo utilizar los medios técnicos (el canal) con algunos consejos buscando la eficencia desde el primer momento, así:
– Sólo es eficaz el mensaje que se comprende a la primera.
– La utilización de mensajes breves y concretos.
– El uso de órdenes y protocolos estándar, aprobados por el conjunto de profesionales, evitando la personalización de los mensajes (el tuning comunicativo).
– Los sistemas y aparatos de intercomunicación no son un juguete de uso personal por lo que es necesario su correcto manejo conociendo todas las funciones y prestaciones que el fabricante ha puesto en manos del emisor y el receptor.
– La intercomunicación supone que todo se oye por lo que hay que evitar cualquier mensaje fuera del contexto profesional por la que se establece la comunicación.
– Las conversaciones tienen que ser simples, claras, determinantes, sin prisas; es fundamental la legibilidad del mensaje entre el que habla y el que escucha.
– No se difunden órdenes erróneas ni inventadas que puedan generar dudas y/o falsas comunicaciones.
– No se transmiten informaciones que puedan herir la sensibilidad de los distintos usuarios interconectados, así como evitar temas conflictivos (política, religión, deporte, confidencias, asuntos sindicales,….).
– Cuidar el tono de la comunicación, siempre voz normal, suave y conciliadora que transmita serenidad y seguridad.
– Saber escuchar y discernir para quién va dirigido el mensaje dado que muchas veces son varias personas las que lo reciben. Eso implica no interrumpir los procesos de comunicación.
– No dejar abiertas las líneas de comunicación en caso de estar ausentes y siempre comunicando con rigor que dejamos de estar presentes o de hacer uso de los sistemas de intercomunicación.
– Responder siempre en caso de ser requerido en el proceso de comunicación de acuerdo al protocolo de mensajes y codificación establecido.

 

En resumen, la importancia de la comunicación es responsabilidad de todos con el fin de quitar o evitar aquellos elementos, fenómenos, variables y situaciones que no favorezcan un flujo constante, limpio y eficaz. Lo que se conoce como ruido (tanto técnico como comunicativo).

Los flujos de trabajo funcionan por el éxito de una comunicación adaptada sabiendo qué medios técnicos son los necesarios. Y no olvidar algunas recomendaciones como verificar la alimentación de los intercom & talkback tools (baterías o red), comprobar botones, micrófonos y escuchas, adaptar los ajustes como potencias y/o volumen, hacer pruebas previas y determinar el rol de cada participante en el proceso de comunicación.

Por CARLOS MEDINA, Experto y Asesor en Tecnología Audiovisual

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