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JVC GY-HM700E, versatilidad para un mundo en evolución permanente

JVC GY-HM700E

El modelo de JVC que hoy traemos a nuestras páginas es uno de esos que todavía nos sorprenden porque además de estar pensados para facilitar la vida del operador de cámara, tienen muy en cuenta las necesidades del resto de áreas implicadas en el flujo de trabajo de una producción audiovisual.
El modelo se presentó en el primer trimestre de este año y el conjunto que hemos tenido ocasión de probar, facilitado por JVC constituía un paquete equilibrado, potente y muy interesante. El corazón del conjunto está constituido por el cuerpo de cámara GY-HM700CHE, asomándose al mundo a través de una óptica Canon KT20x5.5 BKRS, y con el respaldo de un grabador de tarjetas SxS KA-MR100G.
Esquemáticamente es un equipo pensado para ENG, broadcast y cinematografía digital, en formato ProHD, con óptica intercambiable, 3 CCDs de 1/3 de pulgada. El codec es Quicktime (en MPEG2, long GOP, MP@HL) hasta 35 Mbps en tarjetas SD-HC de estado sólido intercambiables en caliente. Destaca la grabación en formato QuickTime en ficheros «.mov». y formato MPEG en ficheros «.mp4». Graba vídeo en 1920 x 1080 (a 24/25/30 progresivo, y 50/60 entrelazado) y 1280 x 720 (a 24/25/30/50/60 progresivo). También 1440 x 1080, pero sólo en ficheros «.mov». El grabador opcional de tarjetas SxS permite grabar en soporte y formato XDCAM EX de Sony a 35 Mbps.
Todos los elementos integran un camcorder compacto de hombro, con una gran semejanza estética a los modelos 250/251 del mismo fabricante, pero con una importante diferencia: en el lugar donde esperamos encontrar el alojamiento para la cinta, se encuentran dos pequeñas ranuras independientes para tarjetas SD-HC, el soporte principal para registro de audio/vídeo. Y entre el cuerpo y el soporte de baterías V-Lock se aloja la unidad opcional de tarjetas SxS, el otro soporte que acepta. Esta unidad desplaza la batería unos 5 cm hacia atrás y ligeramente hacia arriba, y si bien es cierto que no hemos notado desequilibrio, hay que considerar que la óptica 20×5.5 disponible para la prueba es algo mayor que la 14×4.4 de referencia.
El visor y pantalla integrada son nuevos, así como el mando circular que permite manejar tanto el menú como algunas funciones de cámara, y que se ilumina en distintos colores en función del modo de funcionamiento: cámara, player, media, etc. En el menú es dónde reside uno de los puntos fuertes de este equipo, aunque entraremos en sus detalles mas adelante, porque merecen mención aparte. Y porque el primer punto fuerte radica en que este camcorder se anuncia como  el primero del mercado en gama profesional capaz de grabar ficheros «.mov» aptos para editar directamente en Final Cut Pro, y además lo hace en tarjetas estándar SD- HC de precio asequible. Sólo hay que cuidar que sean de la velocidad adecuada.
El formato titular es «ProHD» y flujo de trabajo interno se basa en codecs Quicktime para los ficheros «.mov» y codec XDCAM EX para los ficheros MPEG2. En la tarjeta SxS del módulo KA-MR100G sólo se puede grabar en formato «.mp4» 100% compatible con el estándar XDCAM EX, mientras que las SD-HC admiten ambos formatos «.mp4» y «.mov». Trabajando en formato «.mp4» se puede grabar en los dos soportes simultáneamente.
Pero… ¿realmente importa tanto el formato del fichero? ¿no importa más la calidad de la óptica?, o ¿cómo de sensibles y libres de ruido son los CCDs?, ¿qué pasa con todo lo que sabíamos?, ¿realmente tiene tanta importancia el codec y el encapsulado? Pues va a ser que sí,, veamos por qué.
Ya casi nadie se acuerda que hubo un tiempo en el que el vídeo era analógico y lineal, en cinta, con botones de «REW» y «FF», y algunos lo recordamos con cariño, pero sin nostalgia. También hace tiempo que quedó atrás el mundo analógico, y pensamos que lo podemos declarar «pasado» y que ya todos estamos en el mundo digital. Y también estamos convencidos que, gracias a los precios que hoy tienen los equipos HD, prácticamente todas las nuevas adquisiciones de equipo lo son en este formato.
Pero, de aquí a la convergencia de formatos, sistemas, codecs, ó soportes (si es que algún día se llegase a producir) todavía nos queda mucho camino por recorrer. Así que, de momento, estamos sujetos a nuestro conocimiento del entorno para acertar en nuestras decisiones a la hora de elegir el equipo necesario para afrontar un trabajo, (o mejor más de uno, que con los tiempos que corren…).
Antiguamente se batallaba por los sistemas de vídeo, más en doméstico que en profesional, pero las claras diferencias en calidad, y enormes en precio hacían que cada sector del mercado tuviese su parcela muy acotada. Y cuando parecía que todos nos íbamos a poner de acuerdo con el digital, en DV, vuelven los grandes al frente de batalla con formatos divergentes. Todos digitales, sí, pero divergentes. Cuanto más digital, más divergente. Con distintos métodos de compresión, encapsulados y contenedores dispares, no siempre compatibles entre ellos, y con variados soportes de almacenamiento. Tanto que incluso las cintas digitales están cediendo terreno al trabajo basado en ficheros.
Y hoy este es el punto de inflexión: una vez que tenemos un nivel de calidad inicial que no supone una diferencia radical entre unas marcas y otras, no me digas que tu compresor es mejor o tu soporte mas conveniente, sólo quiero que me garantices que tu formato/codec/encapsulado/fichero es compatible con mi sistema de edición o postproducción. Porque esa es la diferencia entre acabar el trabajo, o perderlo. Y ésta es la fibra sensible que JVC ha venido a pulsar.
Porque con el fin de ofrecernos el máximo de compatibilidad con los sistemas de edición y postproducción, JVC se ha adelantado con un equipo capaz de grabar directamente ficheros «.mov» de formato QT (quicktime), además de ficheros «.mp4».
Bueno…  ¿pero eso aporta tanta ventaja? Pues sí, porque en estos momentos se está produciendo un relevo en la hegemonía del mercado de la edición de alto nivel, pasando de morado a blanco. Y QT es el formato del software que corre en blanco. Y en este caso no se trata de decantarse por una opción u otra, sino de llevar ambas al hombro.
No entramos aquí a cuestionar si uno es mejor que otro o no, o de la precisión de las cifras de mercado, sino de la ventaja competitiva de poder suministrar brutos a distintos editores sin necesidad de transcodificación, o de poder trabajar para distintos entornos sin cambiar de equipo.
No es la primera vez que comentamos que no se trata de que los equipos sean «mejores» o «peores», sino que resultan «adecuados» o no al trabajo que se afronta con ellos, y es el profesional que lo elige quien acierta o se equivoca. Hay equipos para todos los presupuestos y necesidades, y vamos a ver qué ofrece el que hoy nos ocupa.
El primer punto fuerte es el registro basado en ficheros, grabados tarjetas de estado sólido, siempre en HD pero en cualquiera de sus variantes habituales (1920×1080, 1440×1080 ó 1280×720), y con la novedad del formato dual «.mov» y «.mp4». Esto se traduce en una optimización directa del flujo de trabajo porque se elimina no sólo la fase de transcodificación, sino que también se puede prescindir de la fase de copiado de ficheros, pudiendo proceder a conectar la tarjeta al lector y comenzar a editar directamente sobre ella. Incluso sin necesidad de copia de seguridad, si hemos grabado en los dos tipos de tarjetas (SD-HC y SxS) simultáneamente. Actualmente es el mayor nivel de eficiencia que podemos encontrar.
Incluso sin necesidad de la unidad de tarjetas SXS, se puede contar con hasta 64 Gb entre dos tarjetas SD-HC que pueden registrar entre 3 y 6 horas, en función del formato seleccionado. Gracias a las dos ranuras SD-HC del cuerpo de cámara, se pueden hacer grabaciones «infinitas», ya que conmuta automáticamente y sin saltos entre ellas cuando se llenan, y la que no está siendo utilizada se puede reemplazar en caliente.
Existen muchas otras novedades, entre las que se encuentra el bloque óptico de CCDs, de formato full HD progresivo nativo, nuevo diseño y con nueva tecnología patentada por JVC que, aseguran, permite ofrecer el mismo rendimiento de sensores de mayor tamaño.
La montura de bayoneta para la óptica es la estándar de JVC, que también admite ópticas prime para cine mediante un adaptador opcional, y la electrónica cuenta con la opción de enderezar las imágenes habitualmente invertidas de este tipo de ópticas.
También son nuevos el visor y la pantalla. El primero, denominado LCOS (Liquid Cristal on Silicon – cristal líquido sobre silicio) y de 1,2 Mpixel ofrece una resolución mucho mayor que las habituales de visores en color. La segunda es una pantalla abatible y rientable de 4,3 pulgadas (10,9 cm) que también se utiliza para la gestión de clips y la navegación por el menú en modo reproductor.
El audio se graba en dos pistas PCM de 16 bits y 48 kHz, y la situación de sus controles no va a dejar indiferente a nadie, porque se encuentran muy a mano. Tan a mano que están junto a uno de los botones de arranque/parada de grabación. Indudablemente habrá usuarios que lo agradecerán, pero también habrá otros para los que resulte un inconveniente. Creemos que sería bueno que tuviesen algún tipo de bloqueo o protección, para evitar su manipulación accidental, especialmente cuando se trabaja en modo manual. El nivel se puede monitorizar con vúmetros sobreimpresos en el visor y/o a través del altavoz integrado en la trasera del asa superior.
En cuanto a peso y manejabilidad, poco que añadir a lo ya conocido: compacta, de hombro, y bien equilibrada. Resulta mucho más cómoda de manejar que las «de mano» o de falso hombro que cargan todo el peso en la muñeca, y mas ligera que las tradicionales «grandes» de hombro, con 3,5 Kg sólo cuerpo y que estará entre 4 y 5 Kg, en función de óptica y batería, contibuyendo la hombrera desplazable a lograr fácil y rápidamente el equilibrio perfecto. El altavoz integrado permite girar sobre uno de sus extremos, para ubicarlo correctamente una vez lograda la posición de equilibrio.
Cuenta con un modo totalmente automático, además del manual que tiene sus controles principales fácilmente manejables desde el nuevo control circular, como son la compensación de exposición y la velocidad de obturación. También  cuenta con nuevas funciones de ayuda, como el fotómetro de spot que indica el nivel de luminancia de un punto concreto o, en modo rango dinámico, resalta sobre el visor los puntos de máxima y mínima luminancia de la escena. El sistema de ayuda al enfoque resalta los contornos de los objetos que están a foco, característica especialmente bienvenida al grabar en HD. La gestión de archivos integrada permite incluso la posibilidad de cortar los ficheros en la propia cámara. También cuenta con los ya habituales botones personalizables para asignar accesos directos a determinadas funciones seleccionables por el operador a través del menú.
Trabajar con ficheros aporta nuevas y convenientes funcionalidades. La posibilidad de marcar escenas como «OK» durante el proceso de grabación facilitan la vida del editor, ya que se pueden identificar inmediatamente planos buenos y no se pierde tiempo en localizarlos cuando hay varias tomas del mismo plano. La grabación en ficheros combinada con una memoria caché permite registrar sucesos acaecidos hasta 3 sg antes de pulsar el botón «REC». También se cuenta con un modo de variable frame rate, para obtener planos rodados en cámara lenta/rápida real. Esto modo sólo está disponible en 1280 x 720 progresivo y se puede ajustar desde un mínimo de 10 hasta un máximo de 50 (ó 60) fps en función del frame rate en uso (50 para 25p, 60 para 24/30p).
En conectividad «tradicional» se cuenta con salida SDI conmutable entre HD y SD, vídeo compuesto y componentes, así como un puerto IEEE conmutable DV/HDV. También hay un puerto de control de remoto de 6 pines que permite utilizar la cámara como equipo de estudio o asociado a una unidad móvil. Por supuesto, también se cuenta con un puerto USB, para poder volcar el contenido de las tarjetas directamente a disco duro en modo fichero, mientras que el puerto IEEE se puede utilizar para el volcado «a tiempo real» del vídeo registrado.
Y hemos dejado deliberadamente para el final el segundo punto fuerte, citado desde el principio del análisis. No hemos encontrado reseñas significativas a estas características en los anuncios y comentarios del modelo y nos ha parecido que precisamente en ellos reside una de las claves de este equipo.
De hecho, los lectores echaréis de menos más comentarios relativos a la «calidad de imagen» que proporciona esta cámara, pero la calidad que proporciona no está ligada sólo a sus características de diseño y construcción, sino que está profundamente implicado el operador que debe configurarla para obtener el máximo rendimiento.
Existe una opción denominada «Camera Process» en el menú, clave para obtener imágenes adecuadas a nuestro propósito. Entre otras opciones, y para no perdernos en detalles destacaremos tres de ellas que nos resultan decisivas.
«Skin detail» permite tener dos ajustes distintos de nitidez simultáneos, discriminados por rango tonal. Así, podemos conseguir que la imagen tenga una nitidez sobresaliente en todo el encuadre excepto en los tonos piel, y ajustar para éstos un detalle más suave que seguro que todos nuestros protagonistas agradecerán. Evidente-mente, esta opción requiere que, antes de hacer la toma, ajustemos en cámara cuáles son los tonos que pretendemos suavizar y establecer el nivel de detalle para cada uno de los dos espacios.
De un modo parecido, «Black stretch» permite controlar el tratamiento de las sombras, expandiendo el rango dinámico aparente mediante el ajuste del punto a partir del cuál las sombras van a ser comprimidas o expandidas. Nos recuerda al ajuste que antiguamente podíamos pedir al servicio técnico del punto de knee, pero que ahora está a mano, disponible para cada toma, y configurable por el propio operador.
Y por último, pero a nuestro criterio el más importante, «Color matrix adjustment». Mediante 13 parámetros de saturación y 3 de tono, podemos ajustar con precisión la respuesta colorimétrica manipulando los vectores cromáticos sobre una vista de vectorscopio en el propio visor de la cámara. Además, también son manipulables los niveles de luminancia Y. De esta forma podemos ajustar un grupo de cámaras a la misma respuesta para facilitar enormemente el proceso de posterior etalonaje, o bien generar tomas con la respuesta preajustada a los gustos o necesidades de nuestro realiza-dor/director/productor/cliente. Evidentemente, estos no son botones para que se ponga a jugar un operador que no esté familiarizado con ellos, y que cuente con herramientas precisas y suficiente experiencia para hacer una evaluación cromática adecuada.
Por supuesto, «preset files» ofrece un conjunto de archivos que permiten almacenar distintas configuraciones y cargarlas rápidamente en función de las circunstancias del momento.
Intentando dar respuesta a los comentarios que se ven «por ahí…» en relación con el «ruido» que genera esta cámara en comparación con otras de gama y precio parecido hay que hacer dos observaciones: la primera es que los CCDs tienen una respuesta distinta a los CMOS, y la segunda es que posiblemente haya parámetros que no están debidamente ajustados para el plano que se está rodando. ¿O es que alguien se compraría una guitarra y se pondría a tocarla sin afinarla antes? Pues con esta cámara pasa algo parecido, no es un equipo para sacar de la caja, darle al botón, y ya está.
Por esta razón cerramos el artículo recomendando consultar el manual antes de decidir su adquisición, y aconsejándola fundamentalmente para aquellos operadores que están familiarizados con el ajuste de todos sus parámetros y puedan así sacar todo el partido que ofrece, ya que de otra forma podríamos quedarnos a medias en sus enormes posibilidades.

Texto e imágenes: Luis Pavía
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