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Panasonic Lumix DC-BGH1: Adaptabilidad y versatilidad, elevadas al cubo.

Panasonic Lumix DC-BGH1

Materializando la consabida máxima “menos es más”, se ha llevado la simplificación al límite para ofrecer las máximas posibilidades con el mínimo de condicionantes en esta nueva cámara, definida como “multipropósito de estilo caja”. Un laboratorio de Luis Pavía

Ciertamente nos parece todo un ejercicio de innovación y con excelentes resultados, hay que añadir. Cuando nos parece que ya todo está inventado, siempre acaba descubriéndose un nuevo hueco para la innovación. Y este es uno de esos casos que hoy traemos a nuestras páginas.

Una cámara que tiene muchísimo menos de lo que nos habríamos atrevido a imaginar en la más aligerada de nuestras ensoñaciones. Tan aligerada que en cuanto la tenemos en nuestras manos pensamos… ¿y ahora? Sin embargo, parece tener lo necesario para satisfacer las necesidades de un enorme conjunto de usuarios y clientes potenciales.

Si hace algún tiempo nos hubiesen preguntado qué sentido tendría una cámara que no tuviese ningún tipo de visor ni de mínima pantalla de información, es probable que sólo hubiésemos pensado en cámaras de seguridad. Pues imaginemos una cámara que reduce el mínimo imprescindible a mucho menos de lo que la gran mayoría consideramos ese mínimo imprescindible. Y tendremos en las manos una Panasonic Lumix DC-BGH1.

Sentimos que la denominación GH nos enlaza con las hermanas con las que comparte sensor, mientras que la B haría referencia al formato “Box” (caja) de su diseño. De hecho, haremos algunas referencias a la conocida GH5s, modelo de referencia del mismo Panasonic-Lumix, con la que comparte sensor. Aunque ambas se mueven en un entorno de precio similar, sus configuraciones, posibilidades y componentes suministrados de serie son bastante distintos.

Muy esquemáticamente, se trata de albergar un sensor M4/3 (micro 4/3) con su electrónica en una caja con una bayoneta delante, un alojamiento para la batería detrás, un dial multifunción y 9 botones estratégicamente distribuidos, todo el conjunto de conexiones en la parte trasera con tapas de protección, y 11 roscas para adosar accesorios. Una cámara en formato caja con buena refrigeración, en una carcasa de aluminio y aleación de magnesio prácticamente cúbica (93 x 93 x 78 mm) y ligera (545 gramos sin óptica ni batería).

¿A quién va dirigida una cámara como ésta? Paradójicamente, a una enorme cantidad de posibles clientes y usuarios. Y esta es una de las claves que hacen de ella un equipo diferente. Ha sido concebida para ser personalizada solo con aquellos elementos que realmente necesitamos, ya que solamente cuenta con los mínimos elementos estrictamente imprescindibles. Tanto, que ni siquiera se sirve con ningún tipo de batería, lo que en este caso tiene sentido.

Cierto que siempre habrá que contar con los que necesitemos, pero sólo con aquellos precisos para cada producción, de ahí su enorme versatilidad. Aunque es importante resaltar que casi siempre precisaremos añadir componentes adicionales para terminar de perfilar nuestra herramienta. Pero que esto no nos despiste. De la misma forma que hoy es habitual adquirir cámaras sin ningún tipo de óptica, ¿por qué no hacer lo mismo con otros elementos que en muchas ocasiones pueden resultar innecesarios?

En seguida entraremos en la relación detallada de sus características, resaltando aquellas que marcan rasgos distintivos, pero queremos adelantar una parte de nuestra conclusión personal: el diseño de esta cámara parece obedecer a la capacidad de personalización y el minimalismo como elementos fundamentales de su concepto de partida.

Siendo frecuente que los equipos que aspiran a satisfacer muchas necesidades acaban siendo ineficaces por la cantidad de elementos innecesarios incorporados, la aproximación en este caso parece haber sido la contraria. Integrar sólo lo imprescindible para que cada cliente termine su diseño personalizado exactamente a medida de sus necesidades.

El primer aspecto a determinar al elegir un equipo para afrontar cualquier trabajo es la adecuación de la herramienta al propósito. Y en las cámaras hay unos cuantos conceptos clave que determinan esta adecuación. El sensor suele ser uno de los elementos clave, porque su tamaño determina el aspecto de la imagen final, “el look”, su profundidad de campo, el rango dinámico, el ruido; pero también determina qué tipo de ópticas están disponibles. El tamaño y la usabilidad son otro de los aspectos decisivos que vendrán determinados por las condiciones de rodaje. La comodidad de uso para manejarla a mano, el tamaño para ubicarla en lugares complicados, o la ligereza para ponerla en una cabeza caliente o subirla a un dron. También hay que tener en cuenta el tipo de ficheros que proporciona y la conectividad para adaptarla a las distintas situaciones. No son las mismas para hacer cine, que documentales, que reportaje, que directos, que streaming, que cualquiera de las distintas facetas que necesitaremos afrontar.

En este caso, la cámara está concebida como cámara de vídeo, por lo que no existen límites en los tiempos de grabación. Está construida alrededor del mismo sensor M4/3 Digital Live MOS de 10,2 Mpíxel de la GH5s, de 17,3 x 13 mm de tamaño, capaz de trabajar con resoluciones DCI 4K y UHD hasta 60p, Full HD hasta 240p, o anamórfico con resolución de 3328×2496, también hasta 60p. Y como tal, cuenta con sus dos clásicos testigos de grabación en el frente y en la trasera del cuerpo.

Dado que el tamaño del sensor no es especialmente grande, mantener un número relativamente bajo de píxeles claramente favorece el rendimiento y las prestaciones en condiciones de poca iluminación. Es la manera de conseguir un tamaño de píxel proporcionalmente grande en un sensor relativamente pequeño.

Al igual que la GH5s, graba internamente DCI 4K a 10 bits en 4:2:2 a 30p, ó 4:2:0 a 60p. Y en salidas maneja los mismos muestreos y velocidades de cuadro en HDMI, mejorando a la GH5s en que cuenta con sincronización Genlock y salida SDI, aunque limitada a 3G/HD; además, presenta un conector BNC estándar sin adaptador para la entrada/salida de código de tiempo. Para terminar con las posibilidades de grabación, simplemente añadir que en formatos HD se pueden registrar tasas de cuadro de hasta 240 imágenes por segundo.

Internamente, la máxima calidad de grabación se logra registrando el muestreo 4:2:2 a 10 bits en contenedores .mov, compresión All-intra, codec H.264 y tasas de datos de 400 Mbps. El escalón siguiente sería para el 4:2:0 a 10 bits, compresión LongGOP y códec H265/HEVC a 200 Mbps. También existen distintas combinaciones para muestreos en 4:2:2 a 10 bits y 4:2:0 a 8 bits de color, en compresión Long-GOP y códec H264 y tasas de entre 100 y 150 Mbps. Por último, y ya en contenedores mp4, contamos con posibilidades para tasas de datos desde 20 hasta 100 Mbps.

Continuando con el sensor, es Dual ISO con bases 400 y 2000. El rango estándar de trabajo es de 160 a 51200, que expandido se extiende hasta el margen de 80 a 204800. Panasonic nos asegura que la latitud de exposición alcanza los 13 pasos de diafragma utilizando la curva V-Log L. Esta mejora de un paso respecto a las cifras de su hermana GH5s obedece a las mejoras en el tratamiento de las altas luces conseguido en la curva V-Log L, que en realidad es una versión mejorada de la anterior. Gracias a la combinación de ambas características, se pueden conseguir imágenes con un bajo nivel de ruido y grandes márgenes de trabajo para lograr resultados espectaculares una vez que las imágenes están correctamente etalonadas.

Una de las características que proporcionan una gran versatilidad es la capacidad de grabar interna y externamente de forma simultánea en calidades máximas, mientras también se mantiene activa la salida SDI para monitorización. Si bien a través de SDI sólo obtendremos señal en HD, es destacable que tengamos disponibles los tres flujos de datos simultáneamente: grabación interna y salida HDMI en calidades máximas, hasta 4:2:2 a 10 bit en 30p (ó 4:2:0 a 10 bit en 60p) y la señal SDI para monitorización.

También nos parece sumamente interesante la posibilidad de cargar y asignar distintas curvas de LUT a las salidas HDMI y SDI simultáneamente, facilitando los flujos de trabajo. Esto nos permite algo tan sofisticado como grabar internamente sin LUT, externamente con una LUT aplicada a través de HDMI, y estar monitorizando con otra distinta a través de SDI. ¿Tiene sentido grabar con una LUT y monitorizar con otra? Entendemos que sí, para adaptar la visualización a los distintos tipos de monitores que podamos estar utilizando en cada caso.

En estas mismas salidas se puede contar con superposición de histograma y zebra, aunque no disponemos ni de monitor de forma de onda ni de vectorscopio. Este es un aspecto a considerar con cuidado. Si vamos a utilizar un grabador externo, la configuración idónea será aquella que nos permita contar con estas herramientas integradas en dicho monitor/grabador externo, dejando en este caso la señal HDMI completamente limpia de datos superpuestos.

La ausencia de estas ayudas no nos ha parecido un inconveniente serio, pero sí que hemos echado de menos la posibilidad de algún formato Raw. Al menos en la versión de firmware con la que hemos hecho nuestras pruebas, no existía ninguna posibilidad de disponer de este tipo de datos Raw. El mejor resultado se obtiene utilizando el correcto ajuste del ISO base y la curva V-Log L. Dado que su hermana GH5s sí cuenta con esta posibilidad, nos atrevemos a soñar con que en alguna actualización futura de firmware se incluya esta funcionalidad.

Se cuenta con un amplio abanico de perfiles de color, como Estándar, Vivid, Natural, Paisaje, tres variantes de Monocromo, dos de Cinelike, 709, V-Log L, Hybrid Log Gamma y varias de foto. Las de tipo cine y 709 son las más adecuadas si no queremos obtener resultados directos sin entrar en procesos de etalonaje. En la mayoría de los perfiles se pueden configurar un amplio rango de parámetros, como “Contraste”, “Altas luces”, “Sombras”, “Saturación”, “Tono”, “Matiz”, “Efectos de filtro”, “Nitidez”, “Reducción de ruido”, “Ajuste de ISO base e ISO”, y “Equilibrio de blancos (WB)”. Aunque, lógicamente, no todos los parámetros están disponibles en todos los perfiles.

Para la grabación interna se cuenta con dos ranuras para tarjetas SD (UHS-II), que ofrecen los comportamientos habituales de grabación en relevo (salta de tarjeta a medida que se van llenando), copia duplicada (el mismo contenido en dos tarjetas), o selectiva (guardando video en una y fotos en otra). La grabación en relevo junto con la ausencia de limitación en la duración de los clips a registrar posibilitan la grabación ininterrumpida de secuencias de duración teóricamente infinita, mientras se vayan reemplazando tarjetas de memoria alternativamente y se mantenga la alimentación.

Precisamente, por el lado de la alimentación, encontramos otra serie de características singulares. Las baterías disponibles anuncian capacidades de 43, 65 y 86 Wh. Teniendo en cuenta que el consumo de la cámara ronda los 7,5 W, parece que la autonomía declarada de más de 500 minutos con la de mayor capacidad es completamente razonable. Aunque parece que el precio de esta batería no es precisamente económico. También existe una entrada de alimentación dedicada de 12v.

Pero, lo que sí resulta completamente novedoso en esta ocasión, es contar con la posibilidad de alimentación mediante USB-C PD (Power Delivery) o PoE+ (Power over Ethernet). De esta forma, especialmente en aquellos casos de uso orientados hacia el streaming, producción remota o entornos IP, se simplifica enormemente la instalación y el manejo, siendo suficiente un único cable para obtener señal de la cámara al mismo tiempo que le proporcionamos alimentación y la controlamos de forma remota.

En cuanto a sus capacidades de streaming, mediante el software LUMIX Webcam es posible utilizarla como cámara de videoconferencia con las plataformas más utilizadas del mercado, como Facebook Rooms, Google Meet, Line, Teams, OBS Studio, Skype, Webex, Whereby y Zoom.

El control de cámara es uno de los aspectos en los que merece la pena detenernos y profundizar. Porque, si bien contamos con un dial multifunción y un conjunto de 9 botones, solo 4 son personalizables: resultan escasos para acceder directamente a todas las funciones necesarias durante determinados rodajes. Además, en el cuerpo de cámara no existe ningún tipo de pantalla. Ni como monitor para ver las imágenes que estamos registrando, ni como mínima pantalla auxiliar con indicaciones de estado. ¿Esto es bueno? Como siempre, la respuesta correcta es “depende”.

Si nuestra expectativa es utilizarla como cámara de grabación al estilo convencional en entornos de tipo cine o vídeo, seguro que la echaremos de menos. Pero si tenemos intención de usar algún tipo de monitor/grabador externo, esta ausencia de pantalla será irrelevante. Y será aún más innecesaria si pretendemos usarla con un gimball o colgándola de un dron. Es más, en esos casos nos alegraremos del peso que estamos aliviando de cualquiera de estos soportes.

Para gestionar este control disponemos de dos posibilidades vía software: LUMIX Tether para tener el control completo desde un ordenador y LUMIX Sync App para controlarla desde un teléfono móvil. Aunque a fecha de redacción de este contenido aún no está disponible, está anunciado un kit de desarrollo SDK para permitir que se pueda acceder al desarrollo de aplicaciones de gestión y control remoto por terceras partes.

Pensamos que uno de los usos en los que esta cámara destacará será en aquellas situaciones de rodaje en las que el equipo esté alejado de las manos del operador. Y llegamos a esta conclusión no tanto por la ausencia de visor, sino por la ausencia de pantalla de control. La única forma de controlar la cámara por completo es mediante medios externos, a través del conector mini-jack de 2,5mm dedicado, el puerto USB-C, a través de una conexión wifi o bluetooth; o mediante un acceso de Ethernet. De la misma forma, estos también son los medios disponibles para poder visualizar sus parámetros de configuración. Y en los casos de wifi y bluetooth, también para visualizar el contenido en captación.

Esto no significa que la cámara no se pueda utilizar a mano, situación perfectamente viable una vez que le hemos incorporado los elementos necesarios como algún tipo de monitor y algún tipo de asa o soporte. De la misma forma que ubicarla en lugares complicados o atípicos. Su tamaño compacto y su ligereza permiten rodar teniéndola ubicada en lugares recónditos, como algún rincón en el interior de un coche, en una pértiga o en cualquier otro lugar tradicionalmente imposible que nos dicte la imaginación.

Cierto que con un simple teléfono móvil ya contamos con toda la funcionalidad necesaria para el control, monitorización de parámetros y pantalla de visualización. Pero es una característica que debemos sopesar cuidadosamente a la hora de pensar en nuestra configuración final. Y, según en qué situaciones, el retardo de una transmisión inalámbrica, mínimo pero existente, es algo a tener en cuenta. Especialmente en situaciones, como por ejemplo un enfoque manual, este pequeño retardo puede suponer una dificultad añadida. Aunque, por otro lado, esto también nos proporciona otras ventajas. Gracias al software LUMIX Tether antes mencionado, es posible controlar hasta 12 cámaras de forma simultánea desde un único ordenador a través de la red.

En relación con el sistema de autofoco, parece que tanto la velocidad del autofoco continuo como el sistema de detección de contraste con reconocimiento y seguimiento facial y de ojos ha sido mejorado respecto al que encontramos en la GH5s. El foco también puede ser controlado manualmente a través de las aplicaciones LUMIX Sync y Tether, aunque sólo con ciertas ópticas. Es importante recordar en este punto que, si estamos utilizando algún sistema de visionado a través de wifi o bluetooth, deberemos tener en cuenta que añaden un cierto retardo.

Otro aspecto destacado, que en este caso incide favorablemente en el uso prolongado e intensivo, es el sistema de refrigeración, para el que se establece un flujo de aire interno mediante ventilación forzada de lado a lado del cuerpo, que evita los problemas de temperatura y mantiene la cámara operativa durante largos períodos de tiempo. La rejilla de un lateral hace de entrada de aire fresco del entorno, mientras que la del lado opuesto se ocupa de dar salida al aire caliente procedente del interior. El comportamiento del ventilador, sus opciones de automatismos y las distintas velocidades se configuran desde el menú, haciendo que podamos adaptar su funcionamiento a las necesidades de las distintas circunstancias de uso.

Los menús son muy similares a los que podemos encontrar en otras cámaras LUMIX, con la grata sorpresa de conservar la misma funcionalidad de filtrado. Esto está orientado a facilitar la selección de parámetros de uso restringiendo las opciones visibles a medida que vamos limitando las tasas de cuadro, resolución, códec, frame rate variable e Hybrid Log Gamma.

En cuanto al audio, no existe ningún micrófono integrado en el cuerpo: solo las conexiones de auriculares y de entrada de micro de 3,5 mm. Útil para uso general, o para disponer de una señal de referencia. Si queremos registrar audio de mayor calidad con nuestras imágenes, deberemos contar con el módulo DMW-XLR1, que pone a nuestra disposición entradas XLR para los dos canales de audio. Existen múltiples escenarios en los que el audio se gestiona de forma completamente independiente del vídeo, así que no nos parece un problema y solo deberemos atender este punto cuando, por cualquier motivo, el audio de máxima calidad deba salir de cámara conjuntamente con los ficheros grabados o las señales en vivo.

El audio siempre se registra a 24 bits en LPCM y con frecuencias de muestreo de 96 o de 48 kHz. La diferencia de calidad vendrá dada por las distintas características de los equipos que captan y transmiten al audio a través de un tipo de conexión u otro.

El mencionado adaptador es el mismo que para otros modelos de cámara. Nos proporciona dos conectores XLR de tamaño estándar con los controles habituales de entrada para señales de línea, micro, o micro con alimentación, además de filtros paso bajo independientes para cada canal. La conexión del módulo a la cámara se realiza internamente a través de la propia zapata de tipo flash. En este caso, el audio quedaría registrado de forma sincrónica con los planos de vídeo en las ya mencionadas tarjetas SD UHS-I/UHS-II, o embebido en las señales HDMI, SDI y Ethernet.

En cuanto a la montura, es la estándar de Panasonic-Lumix para ópticas M4/3. Tenemos disponible toda la gama de objetivos nativos para esta montura, más todos aquellos otros que deseemos utilizar con los correspondientes adaptadores. No entramos en detalles en el campo de los adaptadores, ya que está fuera del propósito de este artículo. Pero sí hay un par de aspectos a destacar relacionados con la montura. Por un lado, que en la corta distancia entre la montura y el sensor no existe ningún tipo de filtro de densidad neutra ND, lo que nos obligará a contar con ellos por delante de la óptica si precisamos utilizarlos. Y por otro, que la cámara nos ofrece la posibilidad de utilizar ópticas anamórficas, porque disponemos de distintos valores de corrección de aspecto para obtener la imagen ya corregida sin necesidad de procesos adicionales posteriores. En cuanto a calidad de construcción, acabado y tacto, nuestras sensaciones son las de un buen equilibrio entre solidez y fiabilidad.

Dadas las particularidades de esta cámara, que mayoritariamente valoramos como positivas, existen algunos detalles importantes a considerar a la hora de configurarla ante cada nuevo encargo. Más allá de las clásicas de ópticas y baterías, ahora será necesario determinar la necesidad o no de diferentes accesorios como pantalla, grabador externo, un asa o algún tipo de controlador remoto. Pero incluso será interesante establecer una meditada configuración de funciones a los 4 botones asignables, por ejemplo para controlar el iris (la velocidad queda asignada por defecto al dial) o la función de disparo para foto fija, determinando cuáles van a ser asignadas a botón físico, o bien serán controladas desde cualquiera de los medios de control remoto ya mencionados.

Para ir concluyendo, otro de los puntos en los que está muy cerca de su hermana GH5s es el precio, recomendado en 1.700,00€ antes de impuestos. Esto hace que la decisión entre una u otra venga dada mucho más por lo que ofrecen a su alrededor, o el uso que les vayamos a dar. Básicamente, la GH5s es una cámara de fotos sin espejo que graba vídeo. Mientras tanto, la DC-BGH1 es una cámara de vídeo especialmente diseñada para adaptarse a las más variadas condiciones de uso e incluso con resultados algo mejores en vídeo que su hermana.

Pensamos que es una cámara suficientemente versátil como para tener un buen desempeño: desde entornos de cine y broadcast en producciones multicámara de directos, hasta videoconferencia o drones. Pequeña, ligera y versátil, está adaptada para resultar útil en las más variadas circunstancias. Además, es adecuada para resolver las situaciones en las que otros modelos, por su tamaño, peso, o limitación en el control remoto, serían menos adecuadas.

Todo este tipo de consideraciones serán decisivas a la hora de obtener el máximo rendimiento de esta cámara. Especialmente en este nuevo entorno de creación, dónde cada vez más contenidos son creados en entornos de streaming y/o de operación remota de cámaras.

Entre las excelentes noticias que hemos dejado para cerrar nuestro análisis, se confirma que la cámara tiene el sello “Netflix approved”, estando por tanto catalogada como apta para la creación de contenidos para la mencionada plataforma. Y eso, por sí sólo, ya es garantía de unos niveles significativos de prestaciones y calidad. Aunque esto no debe hacernos olvidar que ninguna herramienta por sí sola será capaz de llegar más allá de dónde sepan llevarla nuestros conocimientos y nuestras habilidades.

Este artículo fue publicado originalmente en el número 140 de la revista TM Broadcast.

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