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Proyecto Cine Accesible

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El Proyecto Cine Accesible es una iniciativa para acercar a las salas a las personas con discapacidad visual y auditiva al incorporar tecnología y mecanismos para paliar sus deficiencias auditivas o visuales. Para ello, Fundación Orange escoge filmes de reciente estreno, huyendo de los contenidos realizados específicamente por y para personas con discapacidad, y se diseñan convocatorias destinadas a acoger a todo tipo de público. Para ello, cuenta con acuerdos con productoras como Vértice 360º. Algunas de las películas que han proyectado en distintas ciudades de España son Spiderman III , Una mujer invisible, Bajo las estrellas,  Donkey Xote en A Coruña, Pagafantas, entre otras muchas.

Para las personas con discapacidad auditiva, las proyecciones que Fundación Orange prepara, junto con Navarra de Cine SL, cuentan con un subtitulado digital que se realiza sobre una pantalla de 5mx0,5m colocada bajo la pantalla de proyección, de manera que no entorpece la visión de la imagen. Los subtítulos están en castellano y siguen un código de colores, utilizado por las personas sordas, que facilita la identificación de los diálogos de cada personaje principal con un color diferente.
Por su parte, las personas con discapacidad visual disponen de unos auriculares personales, con volumen ajustable, desde los que pueden seguir una descripción de las situaciones y las reacciones de los personajes que ayuda a contextualizar y comprender mejor los diálogos y sonidos originales que se perciben a través de los altavoces de la sala.
El proyecto Cine Accesible es un buen ejemplo de cómo las nuevas tecnologías, aplicadas en este caso al ocio y al cine  favorecen la integración de personas con, un colectivo que en España está integrado por tres millones y medio de personas, el 9% de la población total.

Entrevista con Dimas Lasterra, Director de Navarra de Cine

¿Cuándo comenzasteis esta aventura?
Nosotros empezamos a trabajar en la adaptación de contenidos audiovisuales para discapacitados en el 2003. Somos una productora audiovisual de Pamplona, que además de las labores habituales de una empresa de este tipo, montamos el festival de cine de la ciudad. Todo empezó cuando el propio colectivo de discapacitados se dirigió a nosotros para ver qué podíamos hacer de forma que ellos pudiesen acudir a ese festival, antes de esto no teníamos ninguna relación con el mundo de la discapacidad, sí con el mundo del audiovisual evidentemente y es a partir de ahí cuando cogimos el guante y aceptamos el reto.  Lo primero era ver cuáles eran las necesidades que tenían las personas con discapacidad para poder acudir a las salas de cine en el propio festival. Así que hicimos una primera experiencia ese mismo año, casi improvisada, en la que incluimos audiodescripción dentro de la  propia sala con un micro en una cabina de traducción simultánea que montamos en el pasillo, el subtitulado lo hicimos con un Power Point. Por decirlo de alguna manera hicimos lo que pudimos. Pero sin embargo, el colectivo de discapacitados que acudieron a la cita quedó muy satisfecho. Entonces pensamos automáticamente que  aquello no eran formas y que era muy fácil mejorar lo que habíamos hecho en esa primera experiencia, es ahí donde nace la idea de desarrollar herramientas y métodos de trabajo específicos para el cine accesible. Así que nos pusimos a trabajar y desarrollamos tanto el método como los sistemas necesarios para poder trabajar con la película de forma previa, para ya llevar a la sala todo digitalizado con sus audios y sus subtítulos, de forma que en el momento de la proyección se sincronice con la película que estamos lanzando.
¿Cómo es ese proceso?
El proceso comienza con una preproducción, que es la base para trabajar con las distribuidoras convencionales ya que son las que ostentan los derechos de distribución de la película para las salas de cine. En ese punto nosotros les proponemos hacer la adaptación para las salas con discapacidad, de forma que la gente de ese colectivo puede ver las películas en las mejores condiciones posibles para ellos. La verdad es que al principio costó muchísimo convencer a la industria porque se mueve por parámetros férreos, que tiene su lógica. Pero conforme nos han ido conociendo,  y muy importante, han visto y entendido el trabajo que hemos estado haciendo se nos han ido abriendo todas las puertas. De hecho a día de hoy puedo decir que trabajamos con las prácticas totalidad de las distribuidoras que operan en España, tanto nacionales como internacionales. Nuestro trabajo comienza realmente en la selección de las películas, esto es algo que vamos haciendo desde comienzos de año cuando manejando los catálogos y viendo qué títulos pueden tener mayor o menor interés, y pueden adaptarse a nuestro calendario de producción. Tenemos una capacidad limitada, en estos momentos estamos entre las 12 y las 15 películas anuales, vamos prácticamente a 1 por mes. Tratamos de elegir muy bien los títulos con los que vamos a trabajar, intentando cubrir todo el abanico de posibilidades que hay, incluimos comedias, dramas, películas internacionales y un apoyo al cine español por supuesto, intentamos cubrirlo todo. Ahí es donde comienza el proceso, que es continuo y sin parones. En los comienzos nos costaba alrededor de 4 semanas ponerla en marcha, ahora mismo hemos reducido ese periodo de tiempo a tan solo dos semanas. Una de las claves ha sido el desarrollo de herramientas propias de software para poder trabajar más rápido y ganar más tiempo. Hay una parte de creatividad importante en lo que hacemos, porque hay que elaborar un guión sobre el que va a girar todo, de forma paralela hay que elaborar una locución que enganche con los tiempos de vacío de palabra en los diálogos de los actores. Después de este trabajo creativo llega otro técnico encargado de que todo engarce correctamente, que quede bien encajado. En lo que respecta a los subtítulos procuramos ser lo más fieles posibles, no intentamos dar el sentido de la frase sino meter directamente lo que se dice en la película, porque no queremos ser un filtro a la hora de que el espectador entienda un dialogo. Hacemos muchas películas que ya están dobladas y ya han pasado por diversos procesos de traducción e interpretación para llevarlas al idioma, de forma que si nosotros aplicamos otro podemos estar cambiando sentidos o se puede desvirtuar el trabajo anterior. Este trabajo de producción propia suele durar dos semanas de un equipo de profesionales de diferentes ámbitos.
¿Cómo son esas herramientas que habéis diseñado?
Hemos trabajado mucho con programas ofimáticos, básicamente porque en el mercado no encontramos nada que nos permitiese abordar todo lo que queríamos hacer. Así que lo hicimos con tratamiento de textos y hojas de cálculo, programas que todos conocemos y que nos permitían trabajar por líneas. Entonces nos dimos cuenta de que perdíamos mucho tiempo pasando de unos formatos a otros hasta que al final conseguíamos una secuencia proyectable. Decidimos que teníamos que trabajar en agilizar ese proceso, por eso empezamos a desarrollar esas herramientas que nos iban a llevar a ganar tiempo, además de eliminar esos cambios de formato del proceso. Fuimos conscientes de que necesitábamos crear cosas que nos ayuden en temas más concretos. Imaginemos que estamos escribiendo un texto y el guionista tiene un hueco de  30 segundos para decir algo, es un trabajo mecánico el meter la frase en el espacio que tiene.  Antes esto se escribía y se locutaba para ver si cuadraba, etc. Ahora hemos desarrollado una herramienta que sin necesidad de hacer todo eso, puedes ver el espacio del que dispones. Esto es posible gracias a que cuando encargamos la película sabemos los tiempos que vamos a tener para poder locutar, de forma que lo programamos y el software va avisando en pantalla según estas escribiendo. Lo hace mediante un semáforo, si estas en zona verde no hay problema, si estás en amarillo estás muy justo y si te pasas, se pone en rojo. Esto que parece una tontería reduce una barbaridad el tiempo de trabajo. Hemos incluido incluso la posibilidad de colorear los subtítulos dentro del mismo programa, porque los sistemas de subtitulado colorean en amarillo pero no en dos líneas diferentes, y eso es algo que necesitamos. Son pequeñas herramientas que evitan el tener que pasar 4 procesos distintos para conseguir algo concreto. Actualmente lo hacemos todo en red de forma que podemos estar trabajando con la misma película varios y la supervisión puede hacerse al instante, otro desarrollo que nos permite ganar tiempo en la producción. Una vez terminado este proceso se genera un tipo de archivo exportable directamente a los entornos de authoring y las maquinas que usamos para proyectar en las salas. Hasta ahora hemos estamos trabajando con un modelo que requiere de la presencia de un operador en la sala, o un operador de cabina que haya sido formado para que lo ponga todo en marcha perfectamente sincronizado, pero estamos ultimando un desarrollo comercial que nos va a permitir automatizar cualquier cabina. De hecho antes del final de este año tendremos una experiencia piloto en salas en territorio nacional que van a estar accesibles de manera permanente. Porque hasta ahora lo que estábamos haciendo eran sesiones puntuales de accesibilidad y queremos dar un paso más, llevar la accesibilidad a la vida comercial de las películas de forma que cualquier persona en cualquier punto del país que quiera ver una película, sea ciego o sea sordo, pueda acudir a una sala las herramientas que necesita para verla correctamente. Esto es una experiencia realmente pionera, se han hecho cosas a nivel internacional pero no hay nada que solucione todo el problema, y aunque está mal que yo lo diga creo que no hay nada tan ingenioso como lo que hemos construido y desarrollado nosotros. Así que vamos a instalarlo en salas creando herramientas como puede ser la implementación de un día de la accesibilidad, equiparable al día del espectador, podría hacerse en un día flojo tradicionalmente para el exhibidor que no tenga una afluencia de público alta. Esto les puede servir como herramienta para diferenciarse de la competencia atacando a un nicho de público específico.
Hay mucho futuro…
Indudablemente hay mucho futuro para la accesibilidad, la ley audiovisual lo obliga de forma que las televisiones deben incluir progresivamente estos servicios. En la ley del cine no se consiguió incluir este tema pero sí que se hay una recomendación anexa, de forma que se han abierto vías de ayuda y aunque queda mucho por pulir en ese sentido si que va a haber un dinero que va a hacer posible que los distribuidores y los productores se animen a incluir la accesibilidad en sus películas. Estamos ahora en el círculo vicioso en el que no hay demanda porque no hay salas y viceversa, por eso nosotros lo que hemos intentado es identificar toda la problemática que rodeaba a su inclusión de esto. Hay que hablar con los exhibidores y los distribuidores sobre tecnología y  aplicarlo en los títulos que sean adecuados, deben ser  novedosos y potentes porque si utilizamos fondos de catálogo tampoco llamas la atención. Nada de esto hubiera sido posible sin patrocinio privado, llevamos trabajando en ello desde el año 2003 y seguimos en esa línea. Nos ha ayudado mucho la Fundación Orange, son los que han hecho posible todo esto.

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