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La televisión vive una revolución. La pandemia ha acelerado la evolución del broadcast de un mundo muy específico y cerrado a un mundo mucho más liberado y ultraconectado. Y la transición es un imperativo

El mundo entero es IT y solo el 0,1% del mundo es broadcast. Ante esta situación, adaptarse a transmitir mediante redes IP es la única opción para los servicios de radiodifusión del futuro. Viviremos esta transición en la que los entornos cerrados se abrirán para ampliar enormemente las posibilidades de comunicación. Vizrt está en ello y promete la capacidad de transformar la narrativa a través de sus soluciones gráficas y, también, ofrecer la capacidad de salir del edificio clásico del broadcaster hacia un entorno global, ultraconectado y ajeno a las herramientas canónicas. Solo hace falta un cambio de mentalidad, como argumenta Pablo Herrero, Head of Business EMEA de Vizrt, porque la tecnología ya está disponible. Y la transición no es algo optativo, sino que ha adquirido el grado de obligatoriedad “gracias” a las consecuencias de la pandemia.

El broadcast se ha transformado como consecuencia de las medidas sociosanitarias impuestas por la Covid-19. El modo de trabajar en remoto se ha impuesto, ¿Cómo fue esa transición?
Respecto al Covid nadie tenía un plan. No existía ningún plan de emergencia en el que se contemplara la imposibilidad de acceder al edificio. Podían tener planes para usar edificios alternativos, pero nadie tenía un escenario que implicase no poder acceder a tu puesto de trabajo.
El mundo del broadcast sigue siendo tradicional y tiene muchas complejidades técnicas. Básicamente, el lugar donde están almacenadas las cámaras y donde se encuentran los estudios de producción determinan el centro de producción y todo está agrupado alrededor. Y, de repente llegó la gran sorpresa: la mayor parte de la gente no podía acceder a la tele a consecuencia de la pandemia.
Esto supuso un gran drama y nosotros quisimos sacar una conclusión a través del testimonio de nuestros clientes. Por lo tanto, les hicimos varias preguntas. La primera, ¿qué has aprendido? y luego otras dos que están muy relacionadas: ¿qué vas a dejar de hacer?, sobre cosas que el cliente se ha dado cuenta de que no tienen ningún sentido; y ¿qué vas a empezar a hacer?
Tras este simple cuestionario, hemos podido comprobar que cosas muy simples no estaban preparadas para el trabajo en remoto. Como, por ejemplo, casi nadie tenía un portátil para trabajar en casa. Eso es lo más básico. Después, tras este primer cimiento, hay que dar acceso a todos esos dispositivos. Pero hay más cosas que plantearse, ¿es esto seguro? ¿Saben conectarse?
El remoto no es tan simple ni llegó como una panacea. La gente se las tuvo que apañar mucho para abrazar esta situación. Empresas más pequeñas y, por lo tanto, dinámicas han reaccionado muchísimo mejor que monstruos empresariales de mil personas. Cuando rompes el contexto de un sistema, simbólicamente y literalmente, se rompe lo más básico de tu infraestructura. Y además, aparte de la Covid, se ha desarrollado otro gran cambio de paradigma como consecuencia del vídeo masivo y el streaming online.

Entonces, si el problema de la adaptación hacia el remoto ha estado en la raíz del sistema, ¿cómo puede variar ese sistema?
Eso responde a la pregunta de ¿qué vas a empezar a hacer? Lo que nos encontramos en estas respuestas es que hay una enorme transición de un mundo muy reglado con una tecnología de los años 80 y 90 hacia un mundo IP. Y quizás haya reticencia para dejar atrás el destornillador y cambiarlo por la password que tienes que introducir todos los días desde tu casa, pero la Covid-19 ha demostrado que no queda otra opción.
La televisión siempre ha estado aislada y ahora se está dando cuenta de que el mundo está avanzando mucho más rápido por una carretera paralela. Es decir, existe la posibilidad de producir contenido con una tecnología mucho más accesible y con la misma calidad o incluso mejor.
Como ejemplo, cualquier persona que intervenía en televisión antes de la pandemia y no podía estar en cámara, porque se encontraba fuera del edificio, contribuía mediante el teléfono. En pantalla aparecía el rótulo con los datos y fotos de quien hablaba. Hoy entra mediante una videollamada. No volveremos a ver una conexión telefónica. Es un ejemplo de lo que se va a quedar. Lo curioso es que antes de la pandemia era posible hacerlo, pero no era correcto.
Por lo tanto no queda más que adaptarse a esta transición que ha acelerado la Covid-19 y empezar a desarrollar una infraestructura conectada que te permita salir del edificio. Y, por supuesto, cambiar la mentalidad para que la radiodifusión acepte medios y formas que antes eran inaceptables.

Está claro que es necesario salir del edificio, pero ¿por qué hablas de un cambio de mentalidad?
La Covid ha sido un catalizador en todos los sentidos, tanto para salir del edificio como para cambiar la mentalidad. Con la pandemia el entorno tecnológico propio de la televisión se ha visto forzado. La gente implicada en la radiodifusión llegó a hacer herejías, como por ejemplo emitir un vídeo H264. Y es que esto también está derivado de la influencia del vídeo online. Es una industria muy potente que ha dejado la calidad de emisión broadcast a un lado. Hacia 2015 esas posibilidades ya estaban ahí, se puede comprobar por la cantidad de publicidad que hay en YouTube. Ya se invertía en un contenido que era ajeno al mundo cerrado del contenido televisivo. Y, además, se consumía mucho. Da exactamente igual cómo se produce, con qué equipo, con qué gente, dónde se ve y cómo se consume, si hay algo atractivo y que tiene una buena narrativa, es totalmente imparable.
Está transformándose esa mentalidad que mencionábamos. Ahora el profesional más purista dice primero: escuchemos todo, veamos qué podemos hacer y dejemos de lado el hecho de si las normas clásicas acompañan o no a esta posibilidad.
Para concluir esta cuestión del cambio de mentalidad y la salida del edificio: el mundo televisivo va a cambiar de un entorno cerrado, aislado y delimitado por sí mismo a un mundo IP. Se dejarán atrás los modelos clásicos del edificio y las herramientas para acercarse hacia un entorno informático que esté compuesto por usuarios, que existan medidas de seguridad, herramientas, una red de deslocalización, etc. Y, por supuesto, la nube.

¿Acabará la nube por convertirse en el modelo de producción estándar?
Siempre se intenta ser lo más eficiente posible y las cosas que pasan en un plató, se tratan en un plató y delante de las cámaras de un plató. Entonces para qué te llevarías toda esa infraestructura a la nube, sería una locura. Dieciséis cámaras en la nube, para mezclarlas en otro sitio y volver a mandar el producto al mismo sitio en el que estabas. Esta idea es ineficiente cuanto menos. Pero otra historia es que tengas que irte a un evento con doce equipos y cubrir una carrera de caballos. En ese otro caso, a lo mejor y si te salen los números, la nube puede ser una buena opción.
Otra ventaja es deslocalizar a las personas. Imagina que tienes un técnico de audio en Sevilla y es buenísimo, pero está ocupado y no puede desplazarse. Gracias a la deslocalización puedo hacerle estar en dos sitios al mismo tiempo. También es importante destacar que se pueden deslocalizar las herramientas. Imagina que tienes muchas producciones en muchos sitios distintos y que tienes que mover equipos de un lado a otro. En ese caso el tiempo y el espacio son una limitación. Pero con herramientas en la nube que puedes usar solo cuando las necesitas, el tiempo y el espacio dejan de ser un impedimento.

Y, ¿qué hace Vizrt al respecto? ¿Cómo se adapta a esta transición?
Nuestra prioridad siempre ha sido la producción. Nos hemos centrado en que las herramientas se puedan encender cuando se necesita y apagar cuando ya no sean necesarias. Pero claro, no todas las herramientas pueden estar alojadas en el cloud. Por ejemplo, una base de datos de media no tiene sentido que esté ahí porque un broadcaster no quiere apagarla y encenderla cuando vaya a buscar cierto archivo. Otra cosa sería, siguiendo este ejemplo, tener una copia de seguridad.
Todas estas cuestiones que hemos investigado han llevado a los radiodifusores a plantearse si realmente son capaces de usar sus herramientas en entornos remotos. Y, por supuesto, faltaban cosas. Con lo cual, migrarlo todo hacia una plataforma independiente y hacia un entorno web se convirtió en un una de nuestras prioridades. La parte más importante era poder mover información de un entorno LAN a un entorno WAN, y para ello nos apoyamos en el protocolo NDI. Nos ha permitido pasar de forma transparente por diferentes redes, porque este es uno de los problemas del mundo abierto, supone un entorno desconocido y menos seguro. El NDI consigue eso precisamente, convertir cualquier red, y con cualquiera me refiero también a la que puedas tener en tu casa, en una red conocida. Para el broadcaster esto era un problema, ya que se planteaba qué ocurriría si tengo que usar Internet para transmitir información y necesito que llegue al otro punto de la misma manera en la que fue enviada. Para eso ha nacido NDI 5, para ofrecer esa seguridad al transitar por redes desconocidas.
Otro de los puntos que vamos a desarrollar es la edición en el cloud. Prácticamente todas las herramientas basadas en software pueden estar virtualizadas y ser alojadas en el cloud. Eso sí, también existen herramientas muy esenciales en el broadcast que no pueden dar este paso como una señal SDI o 2110 ya que tienen una dependencia de hardware. Por ejemplo, algo que hemos desarrollado mucho últimamente es algo tan simple como una licencia. Nuestros sistemas dependían de licencias físicas, un pincho conectado a una máquina, para que nos entendamos; y ahora estamos desarrollando licencias basadas en software a través de un servidor de licencias. También estamos desarrollando plataformas virtualizadas que permitan poner en marcha sistemas de producción para retransmitir, por ejemplo, un campeonato de tenis. Es un buen ejemplo porque al principio tienes muchos partidos y luego solo uno, y por ello necesitas equipos que sean escalables y fácilmente implementables, que sea solo cuestión de minutos armar toda esa infraestructura y adaptarla a las herramientas que ya tienes.

¿Estas herramientas ayudan a un sector de la industria de la radiodifusión tan exigente como el del deporte?
Lo que ha ocurrido es que, debido a la pandemia, este sector ha sufrido una incertidumbre total. No hay público, es posible que el evento se cancele, no sabremos si podremos ir a retransmitirlo hasta el último momento. Estos hechos han convertido a un entorno que exigía mucha preparación previa en un entorno muy voluble.
Antes había tres clases de eventos: superpremium, intermedio y regular y ya se empezaron a aglutinar en los eventos superpremium y regular. Lo que quiero decir es que se ha de tomar una decisión basada en estas condiciones y, por ejemplo, deportes como el baloncesto o la natación en España entrarían en la categoría de regular, por mucha gente a quien le pese. Por esta razón que se ha impuesto, deportes que entrarían en estas categorías ya no disponen de los medios y de la infraestructura que antes podrían tener. Hace unos años no había otra alternativa y se destinaban las mismas herramientas para cada uno de estos eventos, aglutinaran mayor o menor público. Ahora, con menor público habrá menos publicidad y, entonces, habrá menos presupuesto. También ha influido el aumento de la competencia en el que otras empresas han entrado y han optado por otros modelos de difusión que han pasado de la antena pública a pago por vista. Esto se traduce en peores sueldos, peores dietas y menos herramientas. Quizás lleve cinco cámaras en lugar de cinco o, a lo mejor, produzco en remoto.

Volviendo a las preguntas que me comentabas, ¿qué cosas han cambiado en la retransmisión del deporte a raíz de la pandemia y cuáles se van a quedar?
En Vizrt vaticinábamos mayor publicidad virtual. El espacio físico puede ser aprovechado de una forma mucho más optimizada. Y también puedes ofrecer publicidad diferente por cada destino al que la señal es enviada. Por supuesto, la dificultad técnica añadida a este servicio no es baladí .Nosotros tenemos mucha experiencia en platós virtuales, en virtualización de publicidad y estamos trabajando en mejorar estas prestaciones en entornos sobre los que pueda existir menor control y condiciones cambiantes, así como imprevistos.
Como ejemplo, en la pandemia Vizrt movió esas inserciones virtuales del campo de juego a las gradas. No se ha desarrollado un sistema distinto para hacer esto, es el mismo que se ha usado siempre. La diferencia ha sido que nuestros sistemas desarrollaban púbico virtual durante 95 minutos frente a las flechas o informaciones virtuales que aparecen durante 30 segundos para ilustrar una jugada memorable ya desde hace unos años. Otro ejemplo de esta tecnología lo hemos desarrollado durante las finales de la NBA. En la pandemia todos los jugadores se mantuvieran en una burbuja y todos jugaron en el mismo pabellón. Nuestros gráficos fueron capaces de hacer que el pabellón fuera distinto en función de quien fuera el equipo local. La pintura del pabellón se diseñó para hacer que tanto los fans de los Lakers como de los Bucks se sintieran en casa.
Esto se va a desarrollar hasta el punto de cambiar la narrativa. Los gráficos son capaces de hacer que la experiencia narrativa sea muy distinta. El mejor ejemplo es la natación y la línea del récord mundial. Cuando el nadador la alcanza la emoción para el espectador se incrementa. Si esa línea no existe, solo ves a un nadador intentando dar lo mejor de sí mismo. Por eso es tan determinante. En Vizrt estamos creando una experiencia gráfica que cambiará el modo en el que el espectador vive el deporte.

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