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Servicios de pago en TDT: una oportunidad para España

Servicios de pago en TDT

Tras la experiencia fallida de QuieroTV, la TDT se relanzó en España en diciembre de 2005 como una plataforma multicanal gratuita, siguiendo el modelo iniciado en el Reino Unido con la plataforma Freeview. La evolución de la TDT en este periodo ha sido razonablemente exitosa, habiendo alcanzado en junio de 2008 una penetración del 37% de los hogares españoles y una cuota de pantalla del 14,9% (según el último informe mensual de Impulsa TDT).

Hay varias razones que explican estos resultados: en primer lugar, una amplia oferta de 20 canales de ámbito nacional, hasta 8 canales autonómicos según la comunidad autónoma y algunos canales locales que si bien han tardado en incorporar contenidos específicos han empezado a hacerlo de forma decidida en los últimos meses. En segundo lugar, mejoras evidentes en la calidad de imagen y sonido frente a la televisión analógica, especialmente en áreas geográficas que sufrían niveles de recepción insatisfactorios. Y, por último, una decidida apuesta por parte de la industria de electrónica de consumo, así como del sector de la distribución, que ha facilitado la existencia de un mercado de receptores a precios muy competitivos, tanto descodificadores externos como sintonizadores integrados en televisores planos de última generación.
La implantación de la TDT “progresa adecuadamente”, por tanto, aunque el ritmo de crecimiento de la penetración no es en la actualidad lo suficientemente alto y parece necesario un nuevo impulso para garantizar que España estará, en Abril de 2010, en disposición de realizar el apagado de la señal analógica tal como prevé la ley.
Además de cambiar la forma en que los usuarios consumen e interactúan con la televisión, la TDT va a cambiar de forma irreversible el modelo de negocio de los radiodifusores. Así, la multiplicación de la oferta de canales generará (de hecho, ya está ocurriendo) una acusada fragmentación de la audiencia. Y por tanto el modelo tradicional basado en los ingresos por publicidad dejará de ser sostenible, pues si bien el mercado de la publicidad en televisión crece (o crecía hasta este año, antes del empeoramiento de la situación económica), no crece lo suficiente como para absorber el efecto de dicha fragmentación. Esta situación supone un reto para el sector, que no tendrá más remedio que buscar fuentes de ingresos adicionales mediante la prestación de servicios de valor añadido. Entre éstos podemos contar por ejemplo la interactividad y la publicidad dirigida, si bien estas áreas se encuentran en un estado incipiente de desarrollo y su potencial está toda-vía por demostrar.
El servicio de valor añadido más obvio de todos es probablemente la difusión de contenidos de pago sobre TDT.
Quizá sea necesario subrayar en este punto que la TDT de pago es ya una realidad en muchos países de nuestro entorno: Finlandia, Francia, Holanda, Italia, Reino Unido o Suecia ya cuentan con operadores de pago en TDT, mientras que Portugal está completando el proceso de adjudicación de las licencias correspondientes. A finales de 2007 había en dichos países casi 4,5 millones de hogares receptores de servicios de pago en TDT, según e-media Institute, lo cual supone aproximadamente un 8% de todos los hogares con recepción de televisión de pago en Europa Occidental.
El modelo de negocio elegido por los distintos actores difiere en cada uno de estos países. En algunos casos, por ejemplo Canal+ en Francia, el modelo es el de un operador de pago tradicional: se ofrecen uno o varios canales premium o “semi-premium” a cambio de una suscripción mensual. En otros casos el modelo elegido es más novedoso y creativo. Es el caso de TopUp TV, en el Reino Unido, que debido a las limitaciones de ancho de banda en TDT no difunde contenidos en vivo, sino que descarga por la noche una selección de contenidos de diversos canales de entretenimien-to al disco duro de un descodificador PVR (Personal Video Recorder), también a cambio de una cuota mensual. Mientras, en Italia, varios operadores ofrecen de forma coordinada y tecnológicamente interoperable servicios de pago por evento (pay per view) soportados por tarjetas prepago recargables, copiando el modelo prepago popularizado por los operadores de telefonía móvil.
Así como existen distintos tipos de oferta y modelos de negocio en cada uno de los países mencionados, existen distintos modelos de distribución de los equipos necesarios para la recepción de la TDT de pago. En la mayoría de los países se da un mercado vertical, generalmente ligado a los modelos de suscripción. Es decir, es el operador el que especifica o define el receptor y lo comercializa en régimen de venta o alquiler, con o sin subsidio. Sin embargo, en Italia los principales radiodifusores han sentado las bases para la creación de un mercado horizontal al acordar una especificación mínima común para los receptores compatibles con la TDT de pago, de forma que los propios fabricantes pueden diseñar sus equipos y comercializarlos a través de la distribución de consumo. Gracias a ello, en el mercado italiano se comercializan hasta 70 modelos de receptores de 20 fabricantes distintos, y a precios muy competitivos.
Cada uno de los modelos mencionados tiene sus ventajas e inconvenientes. Ahora bien, ningún país se acerca siquiera al número de usuarios activos de TDT de pago alcanzado en Italia (2,2 millones a finales de 2007 según e-media Institute, un 32% de los hogares con televisión de pago en Italia). Parece por tanto que la combinación de una oferta de pago por evento de “bajo coste” -soportada en tarjetas prepago recargables- y un mercado horizontal de receptores, constituye la mejor opción para alcanzar una alta penetración en un plazo de tiempo reducido. Pero el éxito de una operación de televisión de pago no puede medirse únicamente en términos de penetración sin atender a su rentabilidad. Y es precisamente la (baja o nula) rentabilidad el principal problema de los modelos basados en pago por evento, especialmente si el contenido ofrecido es premium y tiene un coste elevado (por ejemplo, fútbol). Así, es probable que aparezcan modelos híbridos que ofrezcan tanto servicios de (pre)pago por evento como servicios de suscripción: los primeros se utilizarán para captar usuarios minimizando las barreras de entrada, y los segundos para rentabilizar la base de usuarios adquirida.
¿Y en España? ¿Se dan las condicio-nes para lanzar servicios de pago sobre TDT? Tal como se ha mencionado, la penetración de la TDT es alta, muy alta en relación con los países de nuestro entorno, de forma que el público objetivo potencial es amplio. A su vez, el número de hogares abonados a cualquier tipo de oferta de televisión de pago es significativamente inferior en España (22% en España frente al 42% de media en Europa Occidental incluyendo el acceso básico por cable en Alemania, según e-media Institute). Es decir, se trata de un mercado no saturado. Uniendo ambas premisas parece claro concluir que sí existe una oportunidad para la TDT de pago. Lo cual es una gran noticia para el sector en su conjunto, pues como decíamos al principio los ingresos derivados de los servicios de pago deben complementar los ingresos por publicidad para asegurar la viabilidad de los radiodifusores. Además, la TDT de pago puede actuar como un catalizador o acelerador del proceso de migración digital al ofrecer contenidos atractivos adicionales a los telespectadores, tal como ha ocurrido en otros países, y por tanto contribuir a alcanzar el objetivo colectivo de apagar las emisiones analógicas en abril de 2012.
Queda pendiente definir el modelo de TDT de pago a aplicar en España. Las experiencias en otros países, como se ha visto, aconsejan aunar servicios prepago de bajo coste para lograr altas cotas de penetración, y ofertas de suscripción que permitan rentabilizar las operaciones, bien simultáneamente o bien una vez alcanzada una base de usuarios mínima. Asimismo dichas experiencias aconsejan generar las condiciones que posibiliten un mercado horizontal de receptores liderado por los fabricantes y la distribución de consumo, dinámico y competitivo. En este punto será clave dotarse de un mecanismo que asegure la interoperabilidad de receptores y servicios, al igual que existe en Italia. En este país el DGTVI (asociación de radiodifusores que juega un papel similar al de Impulsa TDT en España) gestiona el proceso de certificación y permite a los fabricantes homologados usar una etiqueta fácilmente reconocible por los consumidores.
Po último, un aspecto importante a tener en cuenta es la conveniencia de reutilizar al máximo posible las tecnologías y plataformas utilizadas en otros países, pues eso permitirá a los fabricantes optimizar los desarrollos ya realizados y generará la masa crítica necesaria para asegurar la disponibilidad de numerosos receptores en el mercado, en un corto espacio de tiempo y a precios competitivos.

Ignacio Sanchís Director General de Nagravision Ibérica
Roland Edirol VC-300
Pasado, presente, y