HomeEn portadaSony PXW-FX9. ¿Maxi FS-7 o Mini VENICE?.

Sony PXW-FX9. ¿Maxi FS-7 o Mini VENICE?.

Laboratorio realizado por Luis Pavía.

Cada nueva cámara presenta características novedosas y diferenciales para destacar de su competencia. Perfilando las tareas que mejor desempeñan, es como establecemos su público objetivo. Veamos qué gratas sorpresas nos encontramos en esta ocasión.

 

La cámara que traemos hoy a nuestro laboratorio lleva ya algunos meses en el mercado, y nos planteamos esperar aún un poco más para tener ocasión de probarla con las funcionalidades que incorporará con la actualización de su firmware, ya que una buena parte de sus novedades sólo estarán disponibles a partir de esta versión 2.0 del firmware prevista para este otoño, y que será gratuita.

Pero finalmente hemos decidido no demorarlo más para compartir las características que hacen de esta cámara algo tan diferente como es la nueva tecnología de color S-Cinetone que incorpora. Heredada de la reconocida VENICE, y que realmente la sitúa en un nivel diferente de su competencia natural.

Pero, con vuestro permiso, sigamos un cierto orden. Muy similar en apariencia, tamaño y peso a la FS7, y sin intención de reemplazarla, aporta una serie de importantes diferencias, como son:
– El sensor retroiluminado Exmor-R full frame de 6K de resolución nativa. Aunque las imágenes grabadas nunca sobrepasen los 4K en ninguno de los formatos disponibles.
– El sistema de autofoco híbrido, sumamente rápido y preciso, con la expectativa del seguimiento de enfoque a los ojos a partir del firmware v 2.0.
– La ya mencionada tecnología de color S-Cinetone, que nos ha impresionado y a la que dedicaremos algunos párrafos.
– El primer filtro de densidad neutra variable de formato full frame con variación continua.
– El rango dinámico, ligeramente por encima de los 15 f-stops de latitud.
– El ISO dual, con bases en 800 y 4000, capaz de proporcionar excelentes resultados en un rango muy amplio de condiciones de iluminación.
– WiFi y 12G SDI integrados, junto con las conexiones de entrada salida de código de tiempo y Genlock en el cuerpo de la propia cámara, aunque seguiremos necesitando su adaptador opcional XDCA-FX9 para grabar internamente en formato RAW, en esta ocasión hasta 16 bits.
– Y otros detalles menores, que iremos viendo poco a poco a lo largo de este laboratorio.

Así que empecemos a profundizar.

Puede resultar paradójico montar un sensor 6K en una cámara que no ofrece, al menos de momento ni está anunciado a corto plazo, ninguna posibilidad de grabación en resoluciones superiores a DCI 4K. Desconocemos si es una opción que se podría ofrecer en el futuro, pero desde luego no hay ninguna información que nos permita intuirlo. Entonces, ¿tiene sentido? Pues sí, y mucho.
El sensor presenta una resolución nativa de 6008 x 3168 píxeles en formato académico 17:9 con un área útil de 35.7 x 18.8 mm.

Contar con ese extra de resolución proporciona varias mejoras importantes. Por un lado se incrementa sensiblemente la resolución espacial, minimizando las limitaciones inherentes al sensor Bayer. Dado que no todos los píxeles tienen todos los colores, cuántos más píxeles tengamos, más precisa será la información obtenida en la captura. Tanto a nivel de resolución, como de color, como de reducción de ruido.

Y por otro lado, esa mejora en la nitidez captada, se traduce inmediatamente en datos más precisos para el sistema híbrido de autofoco. Así, combinando las tecnologías de detección de contraste y detección de fase, y apoyándose en esa colección más grande de datos más precisos, se logra un sistema de autofoco sensiblemente más rápido y preciso de lo que conocemos hasta ahora. Siendo la diferencia clara y agradablemente perceptible.

 

 

Si añadimos la ya conocida funcionalidad de seguimiento facial, que no se limita al reconocimiento de caras humanas, sino que va un paso más adelante y es capaz de discriminar y reconocer personas concretas, podremos resolver multitud de situaciones con mucha mayor facilidad que hasta ahora. La cámara es capaz de reconocer y seguir a nuestro protagonista, volviendo a identificar a la misma persona aún después de haber salido de cuadro. Contamos con opciones para gestionar el comportamiento del autofoco a objetos en general, sólo caras humanas en general, o una cara concreta que hayamos memorizado. Facilitando el seguimiento de sujetos en acción, aumenta su versatilidad de uso para muy diferentes entornos.

Salvo en aquellas situaciones en las que contemos con posiciones de acción marcadas y foquista, estamos convencidos que en bastantes ocasiones el automatismo de la cámara proporcionará mejores resultados que el que lograríamos una buena parte de nosotros, distribuyendo nuestra atención entre foco, exposición, encuadre, etc.

Siguiendo con el sistema de autofoco, y a la espera de la nueva versión 2.0 de firmware en la que se anuncia la funcionalidad de seguimiento ocular, tener la certeza de que el autofoco será capaz de seguir este detalle facilitará el rodaje de planos mucho más cerrados con un nivel de precisión que estamos deseando probar. Ya no sólo enfocará a la cara, sino que será capaz de mantener el foco crítico en el ojo seleccionado. Aumentando la precisión incluso en planos comprometidos con mucha más flexibilidad.

¿Por qué somos tan categóricos afirmando la importante diferencia de velocidad y precisión del autofoco híbrido? Sencillamente porque nuestra unidad de prueba venía con una óptica FE PZ 28-135 F4 G OSS, idéntica a la que se suministra con el kit de la FS-7, que en su momento también tuvimos ocasión de probar y de la que no os vamos a descubrir nada nuevo.

Por delante del sensor encontramos el filtro de densidad neutra variable en rango de ND2 a ND7 (de 1/4 a 1/128), con dos importantes novedades. Una, que se trata del primer filtro de densidad neutra variable de formato full frame, y otra que, al retirarse, se coloca un vidrio transparente en su lugar, para prevenir cualquier tipo de efecto de back-focus.

El filtro se puede configurar para responder en modo continuo o con tres niveles diferentes de intensidad al estilo convencional, pudiendo configurar cada uno de ellos en cualquier valor a través del menú.

Ya hemos comentado en otros laboratorios cuánto nos gusta esta solución. Ser capaces de ajustar la exposición sin tocar iso, iris ni velocidad, y consecuentemente no alterar la narrativa visual al no modificar sus correspondientes niveles de ruido, profundidad de campo o sensación de movimiento nos pareció extraordinario desde la primera vez que tuvimos ocasión de probarlo con una FS5.
El uso del filtro no altera en absoluto la reproducción de color, ni añade tintes, ni se percibe ninguna diferencia en la uniformidad del filtrado. Y la variación es suficientemente progresiva como para no mostrar ningún efecto visible. De esta forma se puede utilizar con la certeza de que no alterará la imagen ni obligará después de delicados procesos de postproducción.

Por delante del filtro nos encontramos con la montura E-Lock. Presentada con la FS7-MII requiere un cierto hábito de uso, al estilo PL. Necesitaremos las dos manos para montar y desmontar las ópticas con seguridad, pero el anclaje, conceptualmente similar al de las mencionadas monturas PL, es mucho más robusto y fiable que los tradicionales de bayoneta, y está concebido para montar y desmontar ópticas sin girarlas, lo que hace que el manejo con accesorios tipo follow focus, controles remotos o mate boxes sean más ágiles. Al mantener toda la versatilidad de la montura E de Sony, se consigue maximizar el aprovechamiento de las ópticas que ya tengamos.

En este sentido sí es importante destacar que, al menos hasta el momento de redactar estas líneas, parece que los adaptadores de terceros fabricantes no dan el resultado esperado, perdiéndose o quedando limitadas algunas funcionalidades. Tampoco es algo alarmante, porque en estos tiempos en los que incluso las ópticas y los adaptadores disponen de firmware interno, estamos convencidos que sus correspondientes actualizaciones harán que todo vuelva a su lugar.

Esto es debido a todo el intercambio de información que se produce entre el cuerpo de cámara y la óptica, ya que en los metadatos se guardan incluso datos de estabilización que posteriormente se podrán utilizar para estabilizar los planos en postpro. Pero a esto llegaremos más adelante.

 

 

En el cuerpo nos encontramos con multitud de controles, estando la mayoría repartidos entre el costado izquierdo y la empuñadura. Todo bastante familiar para los acostumbrados a la marca. Además del selector de filtro ND y su rueda de control, existe un nuevo gran botón giratorio con pulsación muy accesible y muy útil para distintos propósitos, como el control del iris o el acceso y manejo del menú directo. También se cuenta con control directo de los cuatro canales de audio y 10 botones personalizables repartidos por el cuerpo y la empuñadura.
Los tres botones de grabación repartidos en el propio cuerpo, en la empuñadura y en el asa superior también facilitan el manejo en muy diferentes situaciones de rodaje.

Dado que las posibles combinaciones de resoluciones, formatos y tasas de cuadros se ampliarán con el nuevo firmware, os remitimos a las tablas publicadas para no extender ahora este contenido innecesariamente, que además pronto crecerá.

Los canales de audio 1 y 2 entran a través de las clásicas conexiones XLR, pudiendo seleccionar para cada uno de los canales si registran señal de estos conectores o del micrófono interno integrado. Una función cómoda para tener un audio de referencia sincronizado cuando el registro se hace en dispositivos externos. El acceso a los canales de audio 3 y 4 se realiza a través de la zapara inteligente, con una interesante novedad. Hasta ahora, el audio inalámbrico de las petacas se transmite entre emisor y receptor con tecnología digital. Esa señal debía ser convertida a analógica para entrar a través de los conectores XLR de la cámara, y luego volver a digitalizarse en cámara. Ahora, mediante el uso de los micrófonos inalámbricos de la serie UWP y el nuevo adaptador SMAD-P5, el audio digitalizado en el transmisor entra directamente en cámara en formato digital, haciendo innecesarias las conversiones digital-analógico-digital intermedias.

El visor cuenta ahora con mejoras en la resolución, el contraste y la reproducción de color, ofreciendo 1280 x 720 píxeles. E integra el décimo botón de función personalizable. Las barras de soporte tienen forma, para evitar que se gire accidentalmente como sucedía con algunos de los primeros modelos de la serie FS. También tiene previsto en la actualización de firmware disponer de funcionalidad táctil de la que, por ahora, no hemos podido disfrutar. Pero aquí hemos encontrado un aspecto que nos parece que aún se puede mejorar en el ocular. Siendo mejor que modelos anteriores, que los pulsadores para simplemente abrirlo o desmontarlo por completo estén tan juntos y sean tan suaves, nos hace temer que sea fácil que lo desmontemos inadvertidamente con facilidad. Debemos ser cuidadosos en este aspecto.

En cuanto a la empuñadura, muy parecida a las conocidas en las FS5 y FS7, encontramos los botones personalizables 4, 5 y 6, la rueda de control, de funcionalidad también personalizable y muy adecuada para, por ejemplo, realizar el ajuste del filtro ND variable. El conector ya no es el mini-jack de 2,5 mm de los modelos anteriores, sino que es un mini USB 3.0. Cambia también el diseño del botón tipo mini-joystick para moverse por los menús, y no terminamos de tener claro cuál nos gusta más, si el antiguo diseño o este nuevo. Damos por hecho que será cuestión de habituarse a su tacto, que nos ha parecido muy diferente del anterior.

Nos encanta el concepto de empuñadura en el brazo ajustable. Nos gustó desde su aparición con la primera FS7. Y el manejo del equipo una vez ajustado es excelente. Pero todo lo que tiene de bueno con la cámara en uso, lo tiene de incómodo a la hora de dejarla en reposo si no lo hacemos en un trípode. Sabemos que existen brazos de terceros fabricantes para hacer el giro del brazo mucho más rápido y seguro que con el diseño actual. Y lo recomendamos si el uso de la cámara se va a producir en entornos de estilo ENG.

Además de las conexiones habituales SDI y HDMI, TC y Genlock, ya comentadas sin necesidad del adaptador externo opcional, nos llamó la atención que aparentemente no existe el clásico puerto USB que permite conectar la cámara directamente a un ordenador para hacer volcado de contenidos. Sorprendentemente, y gracias a la variada e ilustrativa información que nos proporcionó Álvaro Ortiz, especialista de producto de Sony, supimos que ese puerto ahora es el mismo USB 3.0 que utiliza la empuñadura.

Para ir terminando con la parte física de la cámara, poco más que añadir que no sea ya conocido por semejanza con sus predecesoras. 2 zócalos para tarjetas XQD y un hueco muy profundo para las baterías tipo BP-U. Dado que el consumo de esta cámara es superior al de la FS7, se han desarrollado nuevas baterías de mayor tamaño y potencia.

Entrando ya en la parte de software, sólo desarrollar el menú en detalle nos daría para hacer un monográfico, así que vamos a destacar aquello que nos ha parecido más interesante.
En primer lugar, la sincronización de metadatos entre la óptica y el cuerpo de cámara, facilitando por ejemplo que los datos de estabilización se puedan emplear después desde algunas aplicaciones de software como Catalyst.

Una función que también nos gusta mucho, y que a menudo pasa bastante desapercibida, es el “pre-record”. La facultad de “grabar el pasado”. En función del formato y códec seleccionado, se puede recuperar una ventana de tiempo del pasado de entre 4 y 28 segundos. Siempre que hayamos estado apuntando en la dirección correcta, evidentemente. Con esta función activada, se mantiene permanentemente en bucle una memoria caché cuyo contenido se vuelca a la tarjeta de memoria en el momento de pulsar el botón de grabación y continúa grabando hasta que se vuelve a pulsar, como en cualquier grabación normal.

 

 

 

Lo cierto es que en cuanto a formatos de grabación y tasas de cuadro, esta primera versión tiene algunas limitaciones, que desaparecerán en cuanto se actualice al nuevo firmware 2.0. Por ejemplo actualmente sólo graba en HD y UHD, con algunas limitaciones en cuanto a las combinaciones disponibles entre el formato de video (HD o UHD), la zona escaneada del sensor (FF o S35), el códec (XAVC-I o XAVC-L, además de MPEG2) y el frame rate (23.98, 25, 29.97, 50 ó 59.94). Siendo por ahora la tasa de cuadro más alta disponible de 120 fps para HD, y 60 fps para UHD. En cuanto a tasas de datos, como siempre en función de los distintos parámetros seleccionados, generaremos contenidos con tasas variables entre 25 y 600 Mbps.

Con la actualización de firmware, ya sí dispondremos por ejemplo del DCI 4K a 17:9, y tasas de cuadro hasta 180 fps en HD como mejoras más significativas.

Lo que sí nos ha llamado mucho la atención es la ausencia de la grabación a 24fps. Que de seguro no es una limitación técnica ya que puede grabar tanto en 23.98 como en 25. Queremos creer que este es uno de los puntos en los que se centra el propósito de esta cámara más hacia el entorno “broadcast” o “video”, que el entorno “cine” puro. Que para eso está la VENICE, con todas sus excelentes cualidades.

Es una decisión probablemente de marketing más que de ingeniería, que tiene sus defensores y detractores. Seguro que esto también nos daría para otro monográfico.
En cuanto a los dos ISO base, veamos lo que significan. Y qué sentido puede tener cambiar el ISO base cuando luego se puede reajustar el ISO para resolver distintas situaciones de iluminación. Por hacerlo sencillo, no se obtiene el mismo resultado visual rodando un plano a ISO 1600 partiendo de un ISO base de 800, que rodar la misma escena al mismo ISO 1600 partiendo de un ISO base de 4000. En cada caso, y colocando siempre al mismo el nivel de señal el gris medio de referencia, se nos ofrece una textura de imagen diferente en cuanto a grano y en cuanto a ruido.
Como hacemos tantas veces, os invitamos a valorar los contenidos grabados con este fin por vosotros mismos, ya que no todos nuestros ojos comparten las mismas exigencias y una opinión sin el contraste de la propia experiencia en un aspecto tan delicado como este, puede inducir a error con demasiada facilidad.

A la hora de grabar, contamos como no, con curvas S-Log 2 y S-Log 3, además de todos los otros estándares habituales. Pero donde sí hay una gran novedad es en la curva S-Cinetone, que merece una cierta dedicación.

Cuando se desarrolló hace relativamente poco tiempo el nuevo buque insignia, la Sony VENICE, se puso mucho esfuerzo en obtener una reproducción de color especialmente bien cuidada, destacando además un delicado tratamiento de los tonos piel. Se trabajó estrechamente con prestigiosos directores de fotografía y se llegó al resultado por todos conocido que hoy hace de la VENICE el referente de Sony en las producciones de máximo nivel.

Pero para conseguir ese excelente resultado se requiere de un correcto procesado de las imágenes registradas con curvas logarítmicas. Y eso siempre lleva implícito un proceso de etalonaje delicado en el proceso de postproducción, caro en recursos y con impacto significativo en el tiempo de entrega del producto final. Haciéndolo adecuado, lógicamente, en esas producciones de máximo nivel, y menos recomendable cuando los plazos y los presupuestos se van ajustando.

Trabajar con la FX9 en formato S-Cinetone permite aproximar el resultado del aspecto del vídeo en tono y color al estilo cinematográfico etalonado sin necesidad de tratamiento posterior. Entendámonos bien: estamos hablando de aproximar, dentro del entorno vídeo, no de igualar. Aprovechando el desarrollo de los LUTs s709 (no confundir con espacio de color R709) para aproximar el resultado de una grabación RAW en S-Log3 a los monitores de previsualización, se ha tomado esta referencia como punto de partida para desarrollar este S-Cinetone, siendo así capaz de crear contenidos con un excelente aspecto final directamente en cámara sin necesidad de pasar por el laborioso, delicado y caro proceso de post-producción.

Reduciendo gradualmente el contraste en las altas luces por encima del 70% del nivel de vídeo hasta el límite superior, estas áreas presentan un aspecto suave al tiempo que conservan el nivel de detalle. En cambio, al aumentarlo en las sombras al tiempo que también se aumenta la saturación, se consigue un aspecto general fácil de modular simplemente controlando la exposición en cámara. El nivel de negro se reduce al 1.5% frente al 3% tradicional en vídeo. Siendo el color piel el más importante y delicado, simplemente cambiando el nivel de exposición se modifica su aspecto con bastante sencillez.

Disponer de un sistema de este tipo, que posibilite controlar el resultado de las pieles simplemente controlando el nivel de exposición en cámara y sin necesidad de tratamiento posterior, y que ofrezca un resultado excepcional con esta inmediatez y aparente simplicidad nos parece que es otro de los puntos que sitúa a esta cámara en un nivel diferencial.

El rango dinámico de esta curva alcanza el 460%, que siendo inferior al de una S-Log3 ofrece un equilibrio entre rango dinámico y nivel de ruido excelente para imágenes de vídeo. El propósito no es obviar los resultados que se obtienen con el proceso completo, sino lograr unos resultados de elevada calidad mediante un flujo de trabajo extremadamente eficiente y sencillo de controlar. Siendo además apto para ser utilizando tanto en grabación como en visionado en el monitor, en las salidas, o a través de la monitorización inalámbrica. Es decir, tenemos la previsualización directa sin necesidad de aplicar LUTs.

Todavía dentro del apartado de software, cabe destacar que en línea con las últimas tendencias, la cámara incorpora su propio Wi-Fi, soportando redes tanto de 2,4 como de 5 GHz. Además de capacidad dual link con el XDCA-FX9. El wi-fi es configurable tanto para conectarse a la red a través de un router externo, como para gestionar la red de forma autónoma y dar servicios a los dispositivos remotos que se conecten a la cámara. De esta forma, y con el software Content Browser Mobile, se puede tener tanto el control remoto como la monitorización con un retardo bastante razonable desde el teléfono móvil o la tablet, en el entorno de 1 segundo, y variable en función de las condiciones de la red y de propagación en la que se base nuestra conexión.

¿Y la experiencia de uso? Extremadamente familiar. Cualquier usuario habituado a las cámaras de la familia FS5 y FS7 se encontrará con una herramienta con la que se sentirá “en casa” desde el primer momento y las manos sabrán dónde está todo sin apenas mirar. En ese sentido nos parece de agradecer que haya similitudes que faciliten la transición entre equipos, al menos del mismo fabricante.

La cámara se nota algo más pesada que la FS7, pero el resultado que se consigue con la combinación de sensor full frame de 6K, el autofoco mucho más rápido y preciso, la versatilidad del filtro de densidad neutra variable y la facilidad de trabajar con la nueva curva S-Cinetone, hace que trabajar con este cámara sea una delicia, porque conseguimos excelentes resultados con una facilidad asombrosa.

Antes de finalizar, os dejamos una referencia a algunas de las nuevas características que estarán disponibles a partir de octubre de 2020 de forma gratuita, una vez que se lance la versión 2.0 del firmware:
– Grabación 4K 50/60p full frame.
– Grabación HD a 180 fps y DCI 4K 17:9.
– Salida de raw a 16 bits y soporte para receptores de audio DWX con el adaptador opcional XDCA-FX9.
– Capacidad de enfoque automático con seguimiento de ojo de nuestro protagonista.
– Conectividad 6G-SDI.
– Capacidades HDR con Hybrid Log Gamma.
– Funcionalidad de pantalla táctil en el visor.
– Incremento del límite superior de ganancia.

 

Gracias a sus extraordinariamente amplios límites de captación y capacidad de configuración y personalización, ofrece versatilidad suficiente como para afrontar encargos de alto nivel, incluso como cámara B junto a una VENICE. Pero el mismo tiempo es capaz de desempeñar un buen cometido en entornos de operador único al estilo ENG gracias a la eficacia de sus opciones y automatismos.

Nuestra conclusión es que se trata de una herramienta que nos permitirá concentrar todo nuestro esfuerzo y creatividad en contar las mejores historias sin preocuparnos demasiado por los demás condicionantes, gracias a todas las facilidades que nos ofrece su tecnología.

 

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