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Sony VPL-VW520ES

4K, HDR, 3D… La primera impresión es: impresionante. Y las siguientes, también

Txt: Luis Pavía

Ya todos nos vamos acostumbrando al nuevo salto en calidad que se va introduciendo en nuestras vidas, y a todos nos suena lo del 4k, o UHD (ultra alta definición), pero vayamos dejando los conceptos claros, porque no son lo mismo. Mientras que el genuino 4k genera imágenes de 4096 x 2160 puntos, con una relación de aspecto de 17:9, el formato que se ha consensuado como UHD para el mercado doméstico es de 3840 x 2160 puntos. Es el que cumple con la relación de aspecto 16:9, y es que ya vamos encontrando en las pantallas domésticas de gama más alta. De la misma forma que la alta definición HD (1920 x 1080) procedía de la adaptación del formato cinematográfico de 2k (2048 x 1080). Usando una analogía matemática, podríamos decir que “UHD es a 4k, lo mismo que HD es al 2k”.

 

Recordemos que en los principios del salto a la alta definición (HD, 1920 x 1080), muchas pantallas se anunciaban como “HD ready” porque eran capaces de aceptar esa señal, aunque luego reducían su resolución (downscale) para presentarla en una pantalla de 1280 x 720 puntos. Y es lo que aún hoy sucede con muchos proyectores, especialmente los más económicos: se anuncian como HD porque aceptan éstas señales, pero la proyectan con una resolución inferior (1280 x 720, 1440 x 960, …) Esperamos que con el UHD no suceda lo mismo.

 

Volviendo a nuestro proyector, desde luego que no es el caso. Es más, ofrece la resolución con la que se trabaja en los medios profesionales, y no sólo en términos de resolución, sino también de espacio de color. Esta característica hace que las imágenes no sólo sean más nítidas por tener más puntos, sino que son más “ricas” en matices de color, ofreciendo al mismo tiempo unos niveles de luces y sombras más amplios: blancos más intensos y negros más profundos. De hecho respecto a alguna de estas características podemos considerar que supera a un buen número de proyectores con los que se está proyectando en salas comerciales.

 

Entonces, ¿podemos montar un cine comercial con este proyector? Lo cierto es que no. Porque si bien todas sus características son sobresalientes, los proyectores comerciales necesitan un nivel de luminosidad significativamente más alto. Y esto no significa que el nuestro ande escaso: 1800 lumen nos permiten disfrutar de imágenes perfectamente visibles en una habitación grande, de día, con las persianas abiertas.

 

Y por tamaño de pantalla tampoco nos quedamos cortos: en unos dos metros ya puede crear una imagen de 60 pulgadas. Esto es una imagen de (aproximadamente) 132 x 75 cm, y es fácil hacerse a la idea, porque ya todos hemos visto pantallas de 60”. Lo que no es tan fácil es hacernos una idea de su otro límite, porque alcanza a crear imágenes de hasta 300 pulgadas, con la que llenaríamos una pantalla de (aproximadamente) 660 x 370 cm. Sí, habéis leído bien: una imagen de casi 4 metros de alto. Y en este extremo es donde la luminosidad podría llegar a verse comprometida.

 

Pero después de tan entusiasta introducción, vamos a ver ya con más detenimiento todo lo que nos ofrece. Porque nos encontramos ante un proyector en el que se han primado las prestaciones por encima del resto de características.

 

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Comenzando por su centro neurálgico, el procesador óptico y los paneles donde se genera la imagen, con novedosas tecnologías denominadas SXRD y “Triluminos”, que permiten ganar nitidez y contraste. Recordemos que la nitidez no proviene sólo del número de puntos, sino que también influye la “calidad de cada punto” y la “correcta separación entre puntos adyacentes” lo que permite maximizar la calidad de la imagen proyectada. Además, la precisión se puede llevar al límite mediante la función “alineado de panel electrónico” que permite ajustar los paneles con una precisión de 0,1 punto.

 

El correcto manejo de la luz a través de los paneles de cristal líquido facilitan el mejor contraste, declarando un contraste dinámico de 300.000:1 con tiempos de respuesta de 2,5 milisegundos. Traducido: por muy rápido que sea el cambio de cada punto en las imágenes proyectadas, la respuesta es mucho más rápida de lo que nuestros ojos detectan, haciendo que el resultado sea visualmente aún más gratificante.

 

También en este sentido influye el hecho, más allá de las propias cifras, que la calidad de reproducción de color es extraordinaria. Tanto por la pureza de los blancos, bien establecidos en el estándar D65, equivalente a la luz día natural, como por la cantidad de matices tanto en altas luces como en sombras.

 

El proyector es capaz de proyectar imágenes 4K hasta 60 cuadros por segundo con color 4:2:0 a 8 bits (el que conocemos en HD, denominado BT709). Con 30 cuadros por segundo el color ya es 4:2:2 también a 8 bits de profundidad de color. Y a 24 cuadros por segundo el color alcanza el mejor resultado, en 4:2:2 a 10 bits (denominado Rec2020). Sólo nos queda añadir que el contenido HDR  y el espacio de color Rec2020 estarán disponibles en los nuevos discos Ultra HD Blu-ray o a través de proveedores de servicio de contenidos online.

 

De la resolución 4k y el amplio rango dinámico HDR ya hemos hablado antes, pero nos queda por añadir la función “creación de realidad”: esta es la que se encarga de hacer el aumento de resolución (upscaling) de los contenidos en HD para proporcionar la mejor visualización posible, y lo cierto es que esta mejora es perceptible. Y no sólo por la mejora del detalle, sino porque es capaz de hacerlo sin añadir ni exagerar el ruido de las imágenes. Por otro lado, la tecnología “motionflow” es la encargada de representar imágenes menos borrosas cuando la acción es muy rápida, aunque entre todas sus opciones debemos encontrar el modo que mejor adapte a nuestros gustos personales.

 

Y respecto al 3D, del que también es capaz, cuenta con un transmisor RF integrado, que se sincroniza con todas las gafas 3D RF. Aunque debemos tener en cuenta que con el proyector no se suministra ningún tipo de gafas 3D, acaso haciéndose eco de las auténticas demandas del mercado, donde parece que esta tecnología no ha calado lo suficiente como para hacerse masiva, pero sin limitar su disponibilidad para quienes sí la desean.

 

La lámpara, caballo de batalla y partida de mantenimiento a considerar siempre en los proyectores, además del rendimiento suficiente para generar esos 1800 lumen, nos ofrece 6.000 horas de vida, que resulta una cifra muy superior a lo habitual, incluso para modelos sin características tan sobresalientes. Además, contamos con un modo de calibración automática que, mediante un sensor incorporado y sin necesidad de ningún dispositivo adicional externo, compensa los desajustes que se producen durante el desgaste normal de su vida. La lámpara tiene una potencia nominal de 280w, y el consumo del equipo en condiciones de máxima intensidad es de 410w. Las 6.000 horas se consiguen utilizando la lámpara en modo “bajo”, aunque para conseguir los mejores resultados si queremos explotar todo el potencial del modo HDR, debemos utilizar en modo “normal”.

 

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El elemento que nos queda por analizar, también crítico en la creación de imagen, es la óptica. Se trata de un objetivo zoom con un amplio rango de desplazamiento tanto en horizontal (31%) como en vertical (85%), que facilita enormemente la ubicación del proyector. Y no sólo por su capacidad de ajuste, sino por lo tremendamente simple que resulta. Contando también, evidentemente, con corrección de la distorsión trapezoidal. Además, al activarse estas funciones de corrección (zoom, foco, posición) se proyecta automáticamente una plantilla con líneas de puntos que indican los formatos más habituales: 1,33:1; 1,78:1; 1:85:1; y 2,35:1. Estos patrones coinciden con las posiciones de memoria con las que contamos para disponer de ajustes de imagen y que la reproducción de los contenidos se realice con la mayor precisión y fidelidad posible. Todos los ajustes de enfoque, zoom y desplazamiento están motorizados, así que resultará cómodo controlarlos desde nuestro sofá mediante el mando a distancia.

 

Respecto al diseño, alrededor del objetivo se distingue una curiosa corona que resulta ser una de las entradas de aire para refrigeración. La otra está a lo largo de la parte inferior, también en el frontal. El hecho de estar dispuesta alrededor del objetivo parece una buena idea, porque así aleja el polvo de las lentes, aunque por otro lado llama la atención que no tenga ningún tipo de filtro. La salida de aire caliente también está dispuesta en el frontal, dirigiéndolo hacia los lados. Esta configuración, junto con el hecho de disponer de botones y conexiones en los laterales, permite que la trasera esté completamente libre, lo que permite ubicarlo muy pegado a la pared trasera de nuestro espacio de proyección. De hecho, el propio manual admite en sus recomendaciones una distancia de sólo 1 cm por detrás. Así se optimiza la distancia y se maximiza la imagen proyectable.

 

En el lado de las conexiones nos encontramos con: dos entradas HDMI, soportando una de ellas el protocolo HDCP 2.2, necesario para poder reproducir los contenidos cifrados que previsiblemente tendrán los nuevos dispositivos reproductores, diseñados para evitar las copias no autorizadas. La conexión USB sólo es apta para actualizaciones del software del propio proyector, habitualmente conocido como firmware. Para conectarse con el resto de nuestros elementos asociados a una instalación de home cinema, contamos con una conexión de infrarrojos IR, dos disparadores (“triggers”) de 12v, un puerto RS232C y una conexión de red RJ45.

 

Por el otro lado contamos con la botonera que nos permite manejar la mayor parte de funciones, pero que normalmente realizaremos desde el mando a distancia, mucho más completo, e iluminado para poder utilizarlo cómodamente en ambiente de oscuridad.

 

Entrando en los ajustes disponibles, cabe destacar la cantidad de opciones de calibración y ajustes de imagen: desde configuraciones preestablecidas para hacer nuestra vida más fácil, con botones de activación directos en el mando a distancia, hasta detallados ajustes de balance de blancos, gestión de color, gamma, contraste, escalado, sistemas de procesado, etc. Las opciones son interminables y, se deben manejar sin perder de vista que cada una de ellas afecta de un modo u otro al resto de parámetros. Así, nosotros valoramos que para conseguir el mejor equilibrio entre brillo, contraste, y reproducción de color, había que desactivar el control dinámico y dejar el realce de contraste en “bajo”. Del mismo modo que la “creación de realidad” puede llegar a crear un efecto falso si exageramos el parámetro de nitidez, o los distintos resultados que proporcionan los distintos ajustes de “motionflow”.

 

En este apartado, nuestros gustos personales serán los que tengan la última palabra para establecer nuestra configuración favorita. El hecho a resaltar es que, por parte del proyector, tenemos todas las opciones a nuestro alcance.

 

En cuanto al ruido, sus 26 dB resultan imperceptibles durante el uso en condiciones normales.

 

Para ir terminando, debemos mencionar que el peso y el tamaño están en proporción a todo lo que ofrece: unos 46 x 50 x 20 cm y un peso de 14 Kg para albergar los últimos avances fruto de la experiencia de Sony en el campo de la proyección profesional. La pega que todos nos imaginamos desde el principio, es que su precio es igual de “doméstico” que el resto de sus características: 9.990€ de precio de catálogo (sin iva).

 

En resumen, la calidad de imagen es absolutamente extraordinaria. Insistimos: impresionante desde todo punto de vista.

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