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Taller de creación audiovisual independiente (I-II)

Saber manejar la cámara

Manejar una cámara con acierto no tiene la complejidad de operar a corazón abierto a una persona. Digo esto porque algunos operadores hablan de su trabajo, y por extensión los directores de fotografía, como si fuese algo religioso, algo al alcance de muy pocos y que deben ocultar. Es un trabajo que requiere formación y buen gusto, nada más. Lo difícil, nuevamente, es tener la mente abierta a lo nuevo, seguir con objetividad el presente y recuperar aquello del pasado que puede ser en la actualidad útil. Quien opera la cámara básicamente determina la luz que debe entrar y lo que debe estar enfocado, el control del resto de los aspectos, que sin duda son muchos, sencillamente se le suponen a quien trabaja en esto. Saber de velocidad de obturación, codecs, gamas, presets, nuevos formatos, flujo de trabajo, problemas potenciales, problemas actuales, su forma de evitarlos o reducirlos, etc. no es para nota. No saber desenvolverse con soltura en estos aspectos es una  muestra de incompetencia, y si además se opina de lo que no se conoce bien, entonces es inmoral.
El manejo técnico de la cámara desde donde se opera el foco en una lente o como se baja la saturación de color si fuese preciso, se estudia en una escuela o bien se trabaja al lado de alguien que tenga solvencia, tanto en lo que hace como en saber explicarlo. Es obligatorio dominar los conceptos y los mecanismos de la cámara, así como conocer las relaciones entre cada acción que llevemos a cabo. Como esta lectura va dirigida a personas iniciadas nos centraremos en problemas típicos que desmerecen el resultado de nuestro trabajo. Si aún no tienes asumidos los fundamentos, no te preocupes, estudia y en poco tiempo los tendrás. Otra cosa es ser músico, necesitarás unas mil horas de práctica rigurosa en muchas áreas para por ejemplo, tocar cumpleaños feliz al piano con soltura, buena pulsación, ritmo estable pero sugerente y matices como una sexta o una novena cuando el oyente no lo espera. En cambio nosotros, con una pequeña cámara HD y un software de edición gratis en versión de evaluación podemos esa misma tarde grabar, editar, subir a vimeo y empezar a recibir críticas. Ahora hablando algo más en serio, nosotros podemos dedicar tiempo y aprender de nuestros errores, y hace años los costes que suponían cualquier grabación lo hacía imposible.
Primero comentaremos cómo situar la cámara y cómo moverla, si es que hay que moverla. Como idea para polemizar, soy de los que piensan que la cámara se mueve si se mueve la acción. No restaré valor a movimientos de cámara que sin aportar información relevante son bellos, como el travelling lateral mientras la rótula que soporta la cámara gira suavemente en la dirección contraria a la del travelling manteniendo el encuadre, pero gradualmente cambiando la perspectiva o añadiendo nueva información. O un plano grúa que partiendo de un primer plano del rostro se eleva 10 metros hasta mostrar la ubicación del personaje. Una buena idea es plantear la grabación sin más recursos que el trípode o la cámara al hombro, (o en mano, ya muchos grabamos regularmente con cámaras de tamaño medio). Después veremos qué verdadero valor aportan otros medios. Escucho a muchas personas que creen que lo que hace que sea bueno un audiovisual es el acceso y empleo de estos medios. Yo soy de los que primero exige un buen guión y una buena interpretación. Hay mucho, muchísimo cine independiente, o de bajo presupuesto, o como queramos llamarlo, rodado con una única cámara y un trípode, y a veces sin él.
Una recomendación, hay que ver mucho cine y televisión intentado entender qué hace la cámara, cómo se mueve,  qué distancias focales y aberturas de diafragma pueden estar empleando, etc. El objetivo sería saber cómo lo están haciendo, y dependiendo más de los medios a mi disposición intentar llevarlo a cabo. Cuando mis clientes me muestran vídeos de referencia para que hagamos algo parecido tengo que poder decirles cómo se han hecho, qué dificultad técnica tiene, qué costes significaría y de no poder abordarse, qué alternativas habría con efectos similares.

Errores comunes en el manejo de la cámara

Como primera aproximación, la cámara debe estar situada a la altura de los ojos del personaje que convoca la atención o desde la posición del observador si esa es la narrativa. Basta que la cámara, por ejemplo en una escena de una conversación de dos personas sentadas en una mesa, esté a la altura de sus ojos para que mejore sustancialmente respecto a estar picada o contrapicada. Mantener esa altura en las distintas tomas, contraplanos y recursos, sería un buen punto de partida. En los cortometrajes veo muchos planos en los que se coloca arbitrariamente la cámara. El plano del personaje uno, a una altura, el contraplano del personaje dos, a otra altura…
Segunda aproximación, si no cambia la narración, no cambiar ni la distancia focal ni el diafragma. Es muy frecuente cuando se ruedan cortometrajes de iniciación emplear dos cámaras diferentes. Y son diferentes porque son las que hemos podido encontrar, sin más. Se  pretende rodar la escena desde dos puntos de vista, (por ejemplo el plano y el contraplano a la vez para favorecerse de una sola interpretación), pero ni los balances de blancos responden igual, ni los sensores responden de la misma manera a la cantidad de luz presente, ni tienen focales comparables, etc. El resultado son planos que no casan, que requieren un trabajo excesivo en postproducción que pocas veces satisface. Y lo que es imposible, es que si un plano está rodado con un 28 mm en f2 sin ganancia ( o equivalente), case con su contraplano  rodado con un 50 f 3,5 (o equivalente) y 9 dbs de ganancia.
Tercera aproximación, mover la cámara o cambiar de plano sin aportar nueva información resulta injustificado. Veo constantemente grabaciones a dos cámaras que alternan planos que simplemente reencuadran lo que encuadra la otra. Si no añades nada nuevo como un detalle que se ve al estar más cerca o un punto de vista diferente no lo hagas, y menos por el hecho de disponer dos cámaras para esa toma. Que cambie el eje de la cámara no es la verdadera razón de añadir información. Bergman reencuadraba planos generales en planos más cortos pero con ello creaba uno nuevo cuadro, con diferente disposición de los elementos o con montaje interno, normalmente los actores modificaban su posición en el nuevo reencuadre. Ver cine te enseñará a encuadrar. Respecto a mover la cámara, piensa en cuando mueves tú la cabeza cuando estás observando algo, casi siempre será porque lo que observas se mueve o bien porque es demasiado amplio y debes hacer una panorámica. En ambos casos el movimiento ofrece nueva información.
Cuarta aproximación, un balance equilibrado entre tipos de plano. En muchas ocasiones veo vídeos en los que los planos son repetitivos, más de lo mismo. Echo en falta un plano general que me ubique o bien me muestre la lógica de los movimientos de los elementos en el contexto en el que están, o echo en falta planos cortos o de detalle que me muestren aspectos que solo se observan en las distancias cortas. Como norma general, hay que pensar en que una persona está haciendo vídeo con su vista. Desde lejos  verá el conjunto y cuando desee ver algo en concreto se acercará. Este planteamiento es el que hace que algunos nieguen el uso del zoom en la cámara. En si mismo su uso no es acertado o desacertado. En documentales y noticias es algo habitual, ya que el espectador sabe que esa es la forma de poder acercarse a algo sin desplazarse. En el cine tradicionalmente se ha tratado de reproducir el punto de vista del ojo. No soy de los que piensan que las normas están para saltárselas. En nuestra profesión lo que hay es formas de proceder, que bien responden a una lógica funcional humana o bien, porque así se nos han enseñado y por repetición, hemos asumido. Emplearlas es facilitar la transmisión de la idea. Pero todo cambia, nuevos encuadres, nuevos movimientos de cámara, etc. y debemos seguir de cerca todos estos cambios.
Podemos contar una historia sólo con planos cortos y forzar al espectador a que deduzca el escenario global. O podemos emplear sólo planos generales y forzar al espectador a que deduzca los aspectos emocionales que transmite el rostro que no vemos con detalle. Con sus movimientos corporales, la ausencia de ellos, o la interacción de otros elementos con el personaje. Lo importante es saber que los planos responden a nuestra distancia con la realidad que está ante nuestros ojos, y saber cómo emplearlos para comunicar. En el cine tildado como intelectual, es frecuente ver recursos narrativos que permiten un aporte importante del espectador en el discurso audiovisual. En un cine más inmediato, la realización no suele dejar espacio a interpretaciones muy distantes. Son productos diferentes, buenos o malos en función de la respuesta del público al que van dirigidos.
Retomando la idea inicial, domina la lógica del encuadre y al tiempo de forma automática del montaje,  sabrás qué planos te pide la historia que estás contando.

Txt: Alvaro Bernal
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