HomeDivulgaciónTaller de creación audiovisual independiente (IV). Iluminar o no iluminar.

Taller de creación audiovisual independiente (IV). Iluminar o no iluminar.

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Una parte importante de la “atmósfera cinematográfica” es la iluminación. Veamos qué se puede lograr con pocos medios. El sentido de esta serie de artículos es lograr el mejor acabado posible sin entrar en los costes y dinámica de producción de un largometraje tradicional. En cierto modo, tenemos que readaptar nuestra mente constantemente cuando trabajamos con presupuestos limitados, (¡si no inexistentes!), para saber qué es posible llevar a cabo respecto a nuestra expectativa inicial, pero al mismo tiempo, podemos descubrir nuevas herramientas, trucos y formas de proceder que nos darán resultados muy llamativos.

Por evidente que resulte, haré una distinción inicial. Una cosa es iluminar para que la cámara pueda registrar una imagen digna y otra cosa es iluminar para crear una atmósfera. Lo esencial es entender lo que no hace una cámara (vídeo, cine, DSLR), respecto a nuestros ojos. En primer lugar el nivel mínimo de iluminación con el que nosotros podemos percibir es muy superior. Cuando entras en una entorno con poca luz, imaginemos una habitación al atardecer, un bosque que no recibe luz directa, un restaurante íntimo… situaciones típicas en el cine, lo que nosotros vemos tiene un nivel de luz “válido” e incluso una atmósfera visual adecuada. Pero una vez que encendemos nuestra cámara de vídeo y miramos por el visor, todo se vuelve oscuro y desprovisto del encanto mencionado. Sencillamente la cámara es mucho menos competente con poca luz que nuestros ojos. Imaginemos la visión de un felino comparada con la nuestra, ocurre lo mismo. El felino ve mucho más que nosotros con poca luz. Esa primera característica la denominamos luminosidad en las cámaras. Hacemos alusión a cómo trabaja tal o cual cámara con poca luz. De hecho con un fotómetro medimos la luz en Lux, por ejemplo, y comparamos qué diafragma y ganancia propone la cámara. Únicamente hablamos de la capacidad de grabar, pero ya nos podemos hacer una idea. Como no puede ser de otra manera, cámaras más luminosas son generalmente más caras. La luminosidad de la cámara además, obviamente, depende de la lente, lentes más luminosas (números “f” más pequeños) trabajarán mejor con poca luz y si juntamos cámaras luminosas con lentes luminosas, la combinación simplificará la tarea de iluminar.
Al respecto siempre digo lo mismo, compra la cámara/lente más luminosa que puedas comprar. Todo será más fácil y fluido en entornos con poca luz. En esta serie de artículos estamos mencionando frecuentemente las cámaras DSRL (réflex que graban vídeo)  Son en general más luminosas que las cámaras de vídeo y con ópticas luminosas, (también las veréis denominadas como “rápidas”), la combinación es inigualable en un cine fresco, con pocas ganas de modificar la escena tal como la encontramos. Todo tiene sentido cuando una producción tiene poco presupuesto para iluminar. Porque como después comentaremos, una cosa es subir el nivel de luz ambiente hasta un punto en el que la cámara pueda grabar y otra cosa bien distinta es alcanzar una atmósfera y estética determinada. Por ello, es el primer concepto que debe quedar bien asentado y cuanta luz extra requiere una escena para que la cámara registre correctamente lo que pretendemos.
Lo primero de todo es aclarar que cuando empleamos la ganancia de la cámara, (el ISO en la réflex), gradualmente la calidad de la imagen se resiente. Da igual que lo llamemos “grano” o “ruido”, en cualquier caso vemos esa pérdida de calidad. Cada director decidirá cuándo un punto más de ganancia ya no es aceptable, como ya comentamos cuando hablábamos de los efectos de la compresión de la señal. Pero no está de más recordar, que películas emblemáticas se grabaron en blanco y negro con un ISO (ASA) muy alto, con grano más que evidente, y momentos casi totalmente oscuros y nadie habló de ello. Se habló y se habla de la narración, del guión y de la interpretación. Eso sí, los que creen que la finalidad del vídeo o cine es que la señal tenga unos niveles de calidad determinados, los mismos que ahora critican la compresión del video DSLR y lo consideran inaceptable, piensan que así no se puede trabajar. Con la falta de corrección política que me caracteriza, diré que cuanto peor sea tu película, más te debes preocupar de que las escenas nocturnas se vean cristalinas. Pero en el caso de que lo que cuentas tenga gancho, con las réflex digitales no tienes límite. Estamos grabando en la 5D a ISO 6.400 en blanco y negro… tenemos ruido en la imagen, mucho ruido, pero los planos en foco son rotundos. Trabajamos con el objetivo de 50 f 1,4 y de noche en entorno de ciudad tenemos una libertad total, ¿cómo iluminamos? Sencillamente no iluminamos. Esta forma de trabajar es muy válida si te gusta ese estilo de narración, casi de improvisación, planos robados en el metro, en un restaurante, dentro del coche. Siento que es un renacimiento de nuestra profesión. Observad algunas películas francesas de los 60, pésimamente iluminadas para algunos, rotundas para otros.
Esta serie de artículos, lo diremos una vez más, pretende ayudar en las producciones de bajo presupuesto. Nunca pretenderé entrar en un debate estéril sobre si es mejor cortar la castellana e iluminar plano por plano que grabar con una réflex digital sin luz extra. Creo que es evidente que son conceptos distintos. Pero algo debemos tener claro. Iluminar un plano corto, una persona sentada en una mesa de un restaurante por ejemplo, es bien distinto que iluminar el plano general del salón completo del restaurante. Sencillamente, en producciones pequeñas esto último es inabordable. Subir el nivel general de una estancia grande, y qué decir de la calle por ejemplo, es imposible para nosotros. Por ello, vuelvo a la idea original del conjunto cámara – lente luminoso. Sé coherente, comprueba que sin luz extra el plano general se puede grabar con tu cámara dentro de los mínimos que has determinado. Piensa que en planos generales, con diafragmas abiertos y sensores pequeños, el resultado es decepcionante. Es el ejemplo de una cámara HDV con sensor de un tercio y óptica modesta. Percibimos una falta clara de nitidez. Cámaras con sensor de media pulgada o dos tercios y ópticas manuales de mayor calidad, rendirán claramente mejor. Pero salvo que empleemos conversores para lentes de cine – foto, la estética, básicamente profundidad de campo y proporciones, no será de nuestro agrado. Las réflex digitales son la alternativa. Poco ergonómicas, desesperantes con el foco, defectos de compresión… pero maravillosas en luminosidad y estética. La decisión es tuya.
Debéis de alguna manera desarrollar la habilidad de saber sin la cámara qué condiciones de luz hay en el plano que estáis viendo. Imaginad para ese punto de vista qué diafragma – ISO (o ganancia) requerirá. ¿Cómo se aprende? Sencillamente, mirando sin la cámara y acto seguido midiendo con vuestra cámara. Tras cientos de veces, llegarás a un lugar, una habitación por ejemplo y dirás con el 50 a 2,8 e ISO 2.000, si además relleno con un poco de luz de leds tengo la escena resuelta. Como todo… horas de práctica. Las réflex digitales nuevamente son un aliado. Yo suelo llevar conmigo la 5D con el 50 f 1,4 puesto. No ocupa demasiado y puedo practicar regularmente ese ejercicio de medición. Además, e igualmente importante, aprendemos que el cerebro cuando vemos una escena con gran contraste, zonas muy claras y zonas muy oscuras, se queda con la información parcial de las dos mediciones y las unifica sin prestar más atención. La cámara o expone para las luces o expone para las sombras, no ambas. Ese es el encanto del celuloide y hacia dónde camina el vídeo, a aumentar la capacidad de registrar imagen válida en la zona de luz y sombra. Por ello, aunque tu cámara te sirva sin apenas iluminar, verás que esa escena en una habitación con solo la luz de la ventana, deja los objetos o personas muy oscuros en el lado que no recibe la luz directa. Es por ello que si puedes permitirte un pequeño refuerzo en esa dirección, mejoraras sustancialmente el cuadro. Finalmente tendrás una limitación, nunca la luz extra creará sombras en la dirección opuesta a las que crea la luz principal.

En los exteriores…

Como todos sabemos, con mucha luz casi cualquier cámara graba bien. Al atardecer, zonas en sombra o durante la noche (nos referimos en zonas urbanas con puntos de luz), es donde comprobamos el rendimiento real. Ya aceptamos que no vamos a iluminar los planos generales. Planos generales ajustados pueden beneficiarse del uso de grandes reflectores durante el atardecer con luz rasante. Antes que aprender a iluminar debemos controlar la luz existente, bien filtrándola o bien rebotándola, realmente eso también es iluminar. Si ya es de noche, como resulta obvio en el cine independiente, llevaremos las escenas donde haya luz. No es casual que muchas escenas se rueden debajo de farolas o iluminación de ciudad, en gasolineras, a la salida de supermercados, etc. Básicamente se pretende que la iluminación existente nos aporte ese nivel mínimo para grabar. Es obvio que no todas las calles tienen la misma cantidad de luz, por ello repasa tu guión, y nuevamente al escribir o planificar la dirección, piensa como si fueras de producción. Si pretendes rodar donde no hay luz, en esas condiciones en las que el ojo puede ver pero la cámara no, piénsatelo dos veces, el resultado será pobre y/o artificial. Huye de iluminar sólo a los personajes y que parezcan que están dentro de una caverna. Si optas por la “noche americana” tú verás, el resultado es poco creíble en general, con independencia de que en el cine americano se acepte normalmente. Escenas en las que está justificado por guión que los faros de un coche estén encendidos o fogatas, son frecuentes. Si os dais cuenta, el planteamiento es el de justificar una luz extra en un entorno en el que normalmente no la habría. Los precios son muy competitivos e incluso se puede emplear luces de leds que no son específicas de la profesión. Sorprende el rendimiento que ofrecen “farolillos de camping” con leds y pilas normales. Dos o tres bien ubicados resuelven escenas en interiores de coches en la calle, refuerzo en planos cortos y medios, y por descontado en interiores como comentaremos. Suelen encontrarse en temperaturas de interior y exterior, y sin estar perfectamente calibrados, el resultado es más que aceptable. La tecnología de leds está ya muy presente, es económica, las baterías duran mucho y no producen apenas calor. Finalmente repara en la mezcla de diferentes temperaturas de color y el caos que ocasiona en el balance de blancos. Si la iluminación existente es normalmente rojiza, tu refuerzo de leds debe ser de 3.200ºK. De no serlo, puedes cubrirlos con filtro corrector pero sabiendo que perderás más o menos la mitad de la potencia de la lámpara. Si empleas tungsteno, en principio no tendrás ese problema, pero sí generarás ruido y calor.
Grabar a pleno sol, no significa que no iluminemos. Como ya hemos comentado, será cuestión principalmente de rebotar luz existente a las zonas que menos reciben y/o filtrar el exceso. En principio es más fácil rebotar que filtrar. La extensión de tejido difusor que tenemos que emplear para filtrar un plano medio es muy superior que la necesaria para rebotar luz a ese mismo plano. Si el guión lo permite, y no se busca ese efecto, evitad fuertes contrastes, (más presentes en las horas centrales del día y difíciles de corregir en la edición). El sol vertical produce feas sombras en los rostros, y aunque se compensa rebotando luz desde abajo, el resultado no deja de ser justo. No insistiré más en que si se busca un efecto dramático es un buen recurso, pero en general, lo que buscamos son imágenes más suaves. Lleva la escena a zonas de sombra si procede. Una de las ventajas de la ficción es que el espectador no sabe lo que va a ver respecto al documental o noticia, donde previamente su cultura audiovisual le permite saber que estamos ficcionando la realidad.
Los reflectores diseñados para la profesión son más ergonómicos y adaptados a lo que deseamos, pero cualquier superficie plana con alta reflectancia hará las veces. La ventaja principal de los reflectores profesionales es que se pliegan, se encuentran en muchas dimensiones,  tienen varias caras, normalmente plata y blanco o blanco y oro, y están correctamente balanceados de color. En el cine de “guerrilla”, la portabilidad de los accesorios es esencial.

Interiores…

Los interiores con luz día, la que entra por las ventanas, normalmente supone que las zonas próximas a las ventanas estén 2 ó 3 diafragmas más iluminadas que las zonas más alejadas. Paredes blancas harán las veces de reflector, pero uno específico de grandes dimensiones y que obviamente no interfiera en el cuadro, dará buen resultado. Un foco rebotado con temperatura de color similar a la exterior será bien recibido siempre que no cree sombras nuevas. Lo cierto es que sólo hay una luz, que es la del sol, y si simulamos el interior de una vivienda en el que no hay luces encendidas, no está justificado que haya más sombras que las que crea la luz del sol. Es evidente, pero a medida que disminuya la intensidad de la luz exterior, la utilidad del reflector mermará en mayor medida. Al atardecer, ya nos beneficiaremos de un refuerzo con luces de leds. Una forma cómoda de ubicar estas luces en planos abiertos de salones o habitaciones es colocar puntales de decoración, (para cortinas o estanterías), próximos al techo de pared a pared, a medida que los giras, aumentan su extensión y se encajan entre las paredes. Éstas no sufren daño alguno porque la presión que ejercen es mínima pero permiten colgar pequeñas luces de led entre uno y dos kilos. Insisto en que sorprende cómo tres de ellas suben la iluminación ambiente de un salón de unos 20 metros cuadrados sin que en cámara se perciba ni una sola luz. Dan esa maravillosa luz difusa que tanto buscamos.
Ya de noche, tanto si simulamos una situación con luces de hogar encendidas como si sumíamos un dormitorio que solo recibe la luz que de la calle entra por la ventana, los leds darán buen resultado. Muchos de ellos incluyen un dimer por lo que es fácil regularlos. Si los colocamos en la pared de la propia ventana, incrementaremos la luz que se supone que entra de la calle. Otro en el otro extremo de la habitación compensará levemente. Éste último en general estará a una intensidad menor, bien actuado sobre el dimer si lo tiene o alejándolo de la escena. El objetivo es mantener la máxima fidelidad de lo que el espectador cree que es una escena nocturna.

Txt: Alvaro Bernal
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