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Toboggan Studios

Toboggan Studios

Pocas empresas nacen siendo un referente en su sector. Sin embargo, Toboggan cayó de pie en el mercado de la ficción en sus comienzos en 2017. Tras esos primeros pasos, su camino les ha llevado también al entretenimiento. El trabajo de la compañía para acompañar a sus clientes en sus producciones y la inversión en equipamiento y en platós de última generación son muestras de que siguen avanzando.

Hemos tenido la oportunidad de preguntarle a su Director General, Juan Pedro Rodríguez, cuál es la hoja de ruta de Toboggan Studios.

 

¿Cómo surge Toboggan?
Este viaje lo empezamos David González y yo, que venimos trabajando ya desde hace muchos años juntos, e incorporamos un tercer socio, Patricio Rabuffetti. Yo estuve dieciséis años en Videoreport y en Vértice, en la que llegué a ser director de operaciones.

Hubo un momento en el que salimos hacia el grupo Secuoya para trabajar en la parte de servicios, que no la tenían tan desarrollada. Creamos una empresa que se llama Drago, que todavía funciona, y en la que estuvimos tres años. Pasado ese tiempo, entendimos que ya habíamos cumplido una etapa y decidimos ir por nuestra cuenta.

Creíamos que una empresa de servicios marca blanca y con la experiencia que nosotros aportamos podría funcionar. En el 2017 montamos Toboggan y nos ha ido muy bien, entre otras cosas, porque estamos en un mercado que, después de tanto tiempo, conocemos bien.

 

En cuatro años os habéis convertido en uno de los referentes del mercado, ¿Cuál crees ha sido la clave para conseguirlo?
No queremos ser una casa de rental de equipamiento técnico. Al final, cualquiera puede acudir a comprar el mismo equipamiento y ofrecerlo. Queremos diferenciarnos en el servicio que damos, en nuestro background, en los técnicos y en el equipo que tenemos, y esa fórmula está funcionando.

La clave fue centrarnos en lo que mejor sabíamos hacer y filtrar. Hay muchas empresas que atacan a todo, pero nosotros teníamos claro que donde nos podíamos diferenciar era en el mercado de la ficción y que tendríamos demanda. Es innegable que hay un boom provocado por las plataformas y las OTTs, aunque hemos tenido este año raro del 2020. Aun así, lo hemos toreado bastante bien.

Desde el minuto uno queríamos diferenciarnos en ese aspecto, en la ficción, aunque también hemos hecho mucho entretenimiento. Hay un montón de programas que no estaban en nuestra hoja de ruta, pero sabemos hacerlos y los hacemos.

Nos gusta medirnos cuando hay problemas, por ejemplo, cuando una cámara falla. Ahí se ve la diferencia, en cómo solucionamos los problemas, si es que los hay. El secreto también ha sido trabajar para liberar actividades de nuestros clientes gracias a nuestros trabajadores, que nos diferencia de otras empresas. Cuando nos lanzan un proyecto no nos gusta ser el proveedor, preferimos formar parte del equipo. Proponemos soluciones e ideas y no esperamos a que nos lancen una lista de material, sino que nos gusta estar ahí.

 

Toboggan Studios

 

¿Cuál ha sido el mayor reto técnico al que os habéis enfrentado en estos tres años?
Yo creo que los retos técnicos nos los están marcando los programas de entretenimiento, que han comenzado a pedir cámaras, ópticas y equipos con calidad cinematográfica. Nosotros tenemos la ventaja de que sabemos gestionar eso. Te pongo un ejemplo, hace más de un año arrancamos “G.E.O, más allá del límite”, una producción de Buendía con Amazon. Es un reality, pero que ha tenido un seguimiento como si fuese un rodaje de cine. Las primeras Alexa Mini LF las tuvimos que adquirir para este proyecto.

 

¿Qué diferencias técnicas hay entre la ficción y el entretenimiento?
La diferencia está en que los procesos de una ficción están muchísimo más medidos. Al final, la ficción no es más compleja pero sí más exigente. Tienen claro qué va a suceder, cómo lo quieren hacer, qué resultado artístico necesitan y cuál es el elemento técnico que les conduce a lograrlo.

Mientras, en el entretenimiento seguimos un poco cazando lo que va a suceder, con lo cual los elementos técnicos empiezan a multiplicarse, las necesidades a cubrir son superiores y tenemos que ser más ágiles. Tenemos programas con veinte cámaras de cine y estamos ingestando dieciséis horas al día, siete días a la semana. Esto es una auténtica locura y lo estamos haciendo ya. Creo que desde Toboggan hemos conseguido cubrir todo, desde la preproducción hasta la postproducción.

 

Desde hace unos años, las plataformas como Netflix lo han inundado todo y habéis producido mucho con ellas, ¿Qué diferencias hay entre trabajar para una producción normal y para una plataforma?
Es verdad que han aparecido nuevos agentes, pero en España creo que no ha habido una canibalización. Todo lo contrario, se han apoyado en las productoras tradicionales y han convivido con ellas, lo cual ha hecho que en gran parte el trabajo no cambie.

Me niego a pensar que las plataformas han venido aquí a enseñarnos cómo se hacen las cosas, más bien creo que es al revés. Las plataformas han venido porque vieron la gran calidad con la que se estaba trabajando en España.

Por el contrario, sí creo que en postproducción y en montaje las plataformas han dado un empujón hacia arriba con sus exigencias de seguridad y ampliando los plazos y jornadas para colorear o solarizar. En ese aspecto, han ayudado a destacar más la importancia de la postproducción y a que no se descuide la importancia que tiene esta fase, pero el reto de adaptación no ha sido sencillo.

 

 

Entrando en vuestros estudios, ¿Con qué instalaciones contáis?
Tenemos platós en Fuente el Saz (Madrid) donde estamos haciendo MasterChef. Por otro lado, en Boadilla del Monte (Madrid) tenemos dos estudios en los que actualmente se está rodando Élite.
Ahora mismo, tenemos en proyecto construir otros tres platós más, adaptándonos a los nuevos requerimientos de insonorización y flujos de trabajo internos. Hay muchas instalaciones en España, pero no dejan de ser naves que se han ido adaptando. Las nuevas plataformas y las OTT nos han traído más exigencias y ya no les vale cualquier cosa.

Además, nos encontramos platós que carecen de las facilities necesarias. Esto es: camerinos que estén en condiciones; zonas de trabajo cómodas para maquillaje, peluquería, vestuario, el propio comedor o el catering.

Nuestro estudio de Boadilla tiene casi más metros cuadrados de facilities que de plató. Creo que hemos conseguido tener uno de los mejores centros de producción ahora mismo que hay en España. En esa línea van los nuevos que queremos construir. En estos momentos, en San Sebastián de los Reyes (Madrid) estamos remodelando los platós Mila y hemos hecho una inversión de 800.000 euros para adaptarlos a estas nuevas exigencias.

 

Como has dicho, ofrecéis multitud de servicios, entre ellos, alquiler de cámaras, lentes, etc. ¿Contáis con un equipo propio permanente?
Sí. De hecho, una de nuestras claves es no meternos donde no tenemos materiales. Queremos centrarnos en lo que sabemos hacer bien. Al final, tenemos que tener el control del equipo que suministramos, porque sabemos cómo lo cuidamos y qué mantenimiento le hacemos.

Para que vayamos a un proyecto tenemos que tener el 90% de los medios técnicos. Si no, no nos embarcamos. Se sufre muchísimo y nosotros nos marcamos un nivel de autoexigencia muy alto y con la participación de un tercero no lo tendríamos controlado.

 

¿Cada cuánto lo renováis?
Somos muy jóvenes todavía, tenemos cuatro años. A pesar de ello, sí renovamos mucho los cuerpos de cámara. Por ejemplo, hemos pasado de la Alexa Mini a la LF ya que todo el mundo nos pide LF. También los trípodes y las ópticas: Hemos invertido mucho en el full frame y en el anamórfico, que se empieza a demandar mucho en la producción.

 

¿Qué equipos os suelen pedir con más frecuencia para trabajar?
La Alexa Mini LF es la reina. No hay más que mirar las estadísticas de rodaje. Es verdad que Sony o Panasonic ofrecen buenos productos también, pero yo creo que Alexa puede representar el 70% de las producciones.

En cuanto a ópticas, lo que hay ahora es un boom de experimentación y de recuperar ópticas clásicas. No podemos tener todas las ópticas del mundo, pero sí hemos hecho una red de colaboradores a nivel internacional tremenda para poder ofrecer cualquiera que nos pidan y traerlas desde Estados Unidos, Europa o desde donde sea.

 

También ofrecéis servicios de postproducción con dos centros, ¿Con qué equipamiento contáis en edición, grafismo, etc.?
Tenemos 60 salas con Avid Media Composer. Si nos piden otro sistema y hay que darle una solución al cliente, lo hacemos, pero normalmente trabajamos con Avid. Además, en color usamos DaVinci Resolve y la postproducción de sonido con Pro Tools.

Hemos participado y creado un proyecto que se llama Picnic, que es un centro de postproducción en Boadilla del Monte. Aquí hemos aglutinado a los mejores profesionales de sonido, color, efectos y de laboratorio. Gracias a ello, en esta instalación hemos logrado homologar una sala Dolby Atmos Home en 9.1.6, que es la primera que lo consigue en España.

 

Con la llegada del Covid, el trabajo en remoto se ha vuelto más importante. ¿Cómo estáis afrontando estos flujos de trabajo y qué soluciones ofrecéis?
Damos una solución remota para el montaje que creo que está funcionando muy bien y que utilizamos en “MasterChef” o “Maestros de la costura”, por ejemplo. Ponemos a disposición un centro de montaje, donde tenemos entre veinte y cuarenta cabinas que son para trabajar en local, con los almacenamientos compartidos con toda la seguridad, pero, además, le llevamos un equipo remoto al editor a su casa.

Hemos conseguido que no haya delay, ni lag y que toda la parte gráfica funcione. Te puedo decir que de verdad lo hemos conseguido. Hay veces que tenemos que decirle a los editores que no olviden que están trabajando en remoto.

 

 

Dentro de vuestros servicios de postproducción, ¿Integráis algún tipo de servicio en la nube?
En el proyecto Picnic están siendo beta tester de almacenamiento en la nube para plataformas muy importantes. Ahora mismo Netflix, por ejemplo, ya está llevando esos flujos de trabajo en paralelo. Es decir, seguimos trabajando de la forma tradicional, trayendo el material al estudio de postproducción, pero a la vez se empieza a trabajar en la nube, donde se está comenzando a almacenar los brutos. Está en proceso de prueba, pero está teniendo muy buenos resultados.

 

Otro servicio que ofrecéis es el alquiler de unidades móviles, en este sentido, ¿Qué ha supuesto vuestro reciente acuerdo con VAV?
Nuestro objetivo tiene que ser el tener la máxima capacidad para darle solución a las producciones de nuestros clientes. Por eso creo que este acuerdo entre VAV y Toboggan encaja a la perfección en esta idea.

VAV tiene un potencial de unidades móviles, retransmisión y platós que se complementa muy bien con el servicio que damos. Hemos buscado compañeros de viaje ya que no nos gusta liderar en solitario, nos gusta ir de la mano.

Al final, si nos unimos podemos dar una buena respuesta a todos los retos futuros sumando talento y capacidad técnica. Nos parecía que ese acuerdo con VAV era muy bueno para nosotros y también para el mercado.

 

¿Qué ventajas os va a aportar ese acuerdo?
VAV se ha adaptado muy bien al 4K. Ya hizo esta reconversión y tiene esas capacidades técnicas para dar servicio en 4K a producciones enormes. Para nosotros era importante estar con ellos porque tenemos clientes que nos demandan producciones con veinte cadenas de cámara en 4K en unidades móviles. Además, VAV tiene muy asumida la filosofía de televisión, que ahora está mezclando con esa filosofía cinematográfica. Creo que ir de la mano es dar el servicio completo.

 

Ante el avance de la tecnología con mochilas, el 5G y los trabajos en remoto, ¿Cómo veis el futuro de la producción remota?
Yo creo que ya se puede hacer producción remota, pero necesitas una infraestructura de conectividad que te lo permita. Es decir, una producción en la que ya tienes establecido dónde vas, con una infraestructura de red de fibras y de backups a través de satélites, etc. Y eso ya se hace.

Al final, lo que se busca es ahorrar costes a la producción, ese es el objetivo. La producción en remoto no es mejor, lo que pasa es que es más económica y eso te permite llegar a más sitios. Ya no hace falta trasladar toda la infraestructura técnica, solamente la que necesitas de transmisión. Tampoco necesitas invertir en el viaje del personal, ya que trabajan desde la sede y en vez de un proyecto podemos hacer tres. Es una realidad que nos va a acompañar y que va a ser impulsada por los avances de la transmisión y conectividad gracias al 5G y la nube.

Por nuestra parte, nos afecta en los procesos referidos a dónde guardo la media o el cómo hago los daylist. Mi laboratorio y mi software de montaje no estarán en unas instalaciones, estarán en la nube. Cualquier editor accederá, no a través de una CPU física o de un remoto que conecte a una, sino que toda la media estará en la nube.

Va a revolucionar toda la parte de montaje y postproducción. Sin embargo, creo que no va a cambiar nuestra técnica de rodaje. De momento, creo que no va a ir más allá de que podamos enseñarle a un director de fotografía que está rodando en otro país, cómo va su capítulo y que pueda verlo vía remoto en 4K o en HDR. Es decir, que pueda haber puestos de visionado en remoto. Nosotros estamos trabajando en ello.

 

¿Cuáles son los futuros retos que tiene Toboggan en su futuro más inmediato?
Nos estamos centrando mucho en la producción virtual. Creo que los modelos de rodaje tradicionales no son el futuro. Es decir, no podemos seguir construyendo decorados carísimos y producir en platós con una cantidad de metros cuadrados e infraestructuras de iluminación enormes, cuando podemos hacer producción virtual.

Ya ha habido hitos. Por ejemplo “Mandalorian”, que ha demostrado que una serie se puede hacer, en gran parte, de este modo. Nosotros estamos ya dando pasos importantes y en cuanto los tengamos los mostraremos.

Más allá de eso, lo importante es que los costes se lo permitan a la producción. En este sentido, hablamos de la producción nacional, no de una serie multimillonaria. Se trata de que las productoras, con los presupuestos que tienen ahora puedan encargar decorados como los quieran imaginar.

Ese es nuestro reto como empresa de servicio, poder aterrizar esa tecnología a los costes que tienen las producciones para que sea una revolución en la parte creativa. Es decir, que puedan escribir sin esas limitaciones. Estamos en este empeño y en el convencimiento de que lo vamos a conseguir.

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