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Vídeo de bolsillo

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Aunque desde los tiempos del Súper 8 la grabación (o en ese caso, filmación) de eventos en movimiento estaba al alcance del ámbito doméstico, lo cierto es que la evolución más dramática se ha producido con la instauración de los soportes digitales en nuestro día a día. La velocidad del registro de la información, la extraordinaria evolución de los formatos de compresión de vídeo y la fenomenal ampliación de las capacidades de los soportes han permitido que cualquiera pueda tener auténticos estudios de vídeo producción en el hogar, con tan sólo disponer de un teléfono móvil y un ordenador.
Ahora bien, no todos los dispositivos están capacitados para este menester, ni todos los usuarios sabrán sacar el partido que corresponde.

¿Teléfonos Móviles o Videocámaras Digitales?

No deja de resultar curioso que, pese a que el ordenador doméstico más capaz en la edición de vídeo, el Mac, tenga el teléfono menos apropiado para la labor. El iPhone, pese a su enigmática fama, no es ni una buena cámara fotográfica ni un buen dispositivo para el registro de vídeo (no en vano, no graba vídeo). Sin embargo, su enorme pantalla y la velocidad de proceso del que goza le permiten ser un excelente reproductor. Sus mínimos 8 Gb de memoria no volátil le permiten almacenar grandes cantidades de vídeo en formato MPEG4, aunque con las características propietarias que Apple impone (los vídeos tienen que ser importados desde iTunes y obedecer a un formato específico).
Sin embargo, distanciándonos de las modas, existen terminales sorprendentes que nos permiten a falta de un zoom óptico tomar secuencias de vídeo de gran calidad. El terminal LG Viewty es un buen ejemplo de ello. Concebido como un «iPhone Killer», o competidor directo del iPhone, se caracteriza por tener una cámara fotográfica de 5 megapíxeles con flash de Xenón. Aunque lo más llamativo es su capacidad para grabar vídeos en formato VGA (640 por 480 píxeles) en tiempo real (25 frames por segundo), vídeos en formato WVGA (panorámico) y lo que es más sensacional, el registro de vídeos en formato QVGA (320 por 240 píxeles, similar al S-VHS) a una velocidad de captura de 120 frames por segundo. Ésta última cualidad nos permitirá detectar el movimiento hasta sus últimas consecuencias, otorgándonos la capacidad de trabajar con cámaras «super lentas», con el efectismo y la practicidad que esto supone. Todo en un formato MPEG4 estándar que, si bien tiene algo de ruido de compresión, es perfectamente viable para captar eventos de todo tipo.
Nokia también ha trabajado duramente para entrar en esta competición de vídeo digital en los terminales móviles. La introducción del N95 ya hizo sus pinitos dentro de este mercado, pero su «iPhone Killer» el 5800 XpressMusic es una buena muestra de cómo lograr sacar partido a terminales tan diminutos y polivalentes. Su cámara de vídeo es capaz de capturar vídeos MPEG4 en todos los formatos de tamaño antes mencionados. Su memoria de 8Gb nos permitirá disponer de grandes tiempos de grabación. Y aunque no disfruta de un modo de registro a 120 frames por segundo, sí nos deleita con la posibilidad de utilizar su flash de xenón como luz de soporte durante las grabaciones, lo cual evitará la generación de desagradables ruidos en la imagen por la falta de luz. Es, por tanto, un candidato idóneo para salir del paso en cualquier situación.
Ambos terminales mencionados tienen grandes capacidades en el ámbito de la reproducción, dado que disponen de brillantes pantallas TFT antireflectantes con una resolución WVGA (panorámica 480i). En el caso del Nokia, cabe añadir que trae de serie un cable de vídeo compuesto para poder reproducir de forma instantánea nuestras grabaciones o contenidos digitales directamente en cualquier televisor que disponga de dichas entradas. Además, al precio al que se encuentran y dada la polivalencia de los mismos, son lo bastante tentadores para dejar de lado cámaras fotográficas de gama baja o videocámaras digitales de grabación en SD de bajo coste (como aquellas de EnergySistem o BenQ).

Con el reproductor a todas partes

Mucho más allá de los DVD portátiles, que han proliferado espectacularmente, se puede disfrutar a día de hoy de dispositivos mucho más tentadores que, además, tienen una cabida espectacular en el mundo profesional.
La firma más especializada en reproductores de vídeo digital portátiles es Archos (www.archos.com). Bajo la denominación de «Portable Media Players» o reproductores de medios portátiles, ofrece una interesante gama de productos orientados al mercado doméstico pero con gran solvencia en otros ambientes.
Así pues, el modelo Archos 405 de 30 Gb es un multireproductor con pantalla incorporada con gran capacidad (en sus 30 Gb podremos almacenar fácilmente 40 películas en formato MPEG4 con calidad cercana al DVD). Su polivalencia le permite reproducir, sin restricciones, otros formatos como Windows Media Video (con o sin DRM), MPEG2 (DVD), VOB (DVD), o H.264 (una variante del MPEG4). La reproducción puede además no sólo limitarse al propio dispositivo, sino también a través de salidas de vídeo compuesto podremos visualizar los vídeos en cualquier televisor.
Con el accesorio opcional DVR Station Gen 5, podremos grabar programas de cualquier fuente de vídeo analógica en calidad MPEG4.
Con un precio menos asequible, aunque al alcance del usuario de a pie, nos encontramos con el Archos 705 WiFi. Con unas características de reproducción similares a las de su hermano pequeño el 405, cabe añadir una extraordinaria pantalla táctil de alta resolución con 800 por 480 píxeles (panorámico). Disponible en modelos de 80 y 120 Gb, su capacidad de almacenamiento nos permitirá disponer de auténticas programaciones para días en calidad DVD. Pero es su cualidad WiFi (de redes inalámbricas) la que le diferencia de otros modelos, ya que podemos reproducir cualquier contenido digital compatible (entre vídeos, fotografías o música) a través de la propia red inalámbrica, pudiendo acceder a los contenidos multimedia de nuestro ordenador sin movernos de nuestro sitio.
En ambos casos y con el uso del accesorio de grabación, podremos registrar de una fuente externa en calidad MPEG4 a 640 por 480 píxeles, el escalón más modesto de la High Definition, aunque nada desdeñable; por supuesto, asume compatibilidad con los formatos PAL, SECAM y NTSC.

¿Se desvanecerán los soportes ópticos?

En la vorágine actual en la que ya podemos encontrar discos duros externos con cualidades multimedia de 1 Terabyte (1000 Gb), no es de sorprender plantearse si los formatos ópticos como el DVD o el BlueRay podrían tener los días contados.
La proliferación del contenido digital por Internet, y la predisposición de los usuarios (y demanda) de adquirir dichos contenidos audiovisuales de pago invita a pensar que en un futuro no muy lejano los soportes de vídeo doméstico desaparecerán, dejando paso al contenido digital adquirido en Internet. Compras y alquileres de películas y programas estarán a la orden del día, ofreciendo espacio para los reproductores con memorias no volátiles, que son portables, ocupan poco espacio y nos permiten disfrutar de todas nuestras películas, series o programas en un aparato de bolsillo… ¡y en alta definición!.
Ya son cada vez más corrientes los teléfonos móviles que nos permiten reproducir vídeo streaming de Internet (a través de YouTube, por ejemplo, o los Vídeo PodCasts de Apple). Los dispositivos de reproducción portátiles como los Archos se unen a las redes inalámbricas y comienzan a ofrecer servicios de streaming. Esto implica que, en ese incierto futuro, toda nuestra videoteca pueda ir en nuestro bolsillo en forma de teléfono móvil. Y esto atañe tanto a profesionales como a usuarios de pie.

TXT: Guillermo Enrich Serra
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