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Yamaha MSP3, equilibrio en formato mini

MSP3

La búsqueda de una pareja de monitores compactos de alta calidad y buena relación calidad / precio, no es tarea fácil, ya que el mercado nos ofrece una cantidad ingente de productos de aparente buena calidad, precios similares y muy contenidos. Muchísimas marcas de audio profesional, tienen en un sus catálogos una gama de monitores de estudio de campo cercano, en principio muy coherentes y bien estructurada. La nipona Yamaha, es una de ellas, y de entre sus gamas, hemos seleccionado una caja que ya lleva dando bastante guerra unos años en el mercado: La MSP3
Los monitores que vamos a analizar en este banco de pruebas, no son novedad en el catálogo de Yamaha. Son los benjamines de la serie MSP de la casa, superados por arriba por los MSP5 y por los MSP7.  A la gama se suma y completa un subwoofer activo SW10, ideado para extender la parte baja del espectro de cualquiera de los tres hermanos de gama, tanto en monitorización estéreo como en Home Cinema. Toda la serie cuenta con diseños muy acertados, buenos ingredientes, precio bastante atractivo y un volumen bastante compacto.
El tamaño de las MSP3 sorprende ya que solo levantan un palmo (23,6 x 14,4 x 16,7 alto, ancho y fondo respectivamente), y la marca promete un sonido «grande». Vamos a ver qué encierran y nos ofrecen estos liliputienses monitores…

Transductores

Yamaha fabrica sus propios transductores (siempre lo ha hecho) y una ventaja de ello es poder fabricarlos en función de un tamaño de recinto elegido. Las marcas que no diseñan sus propios transductores, tienen que ajustarse a los modelos que les ofrece el mercado, ó a dictar modificaciones al fabricante sobre modelos existentes, lo que hace que el coste de los mismos suba considerablemente. Es verdad que el mercado nos ofrece infinidad de opciones, pero Yamaha, en esto, juega con ventaja de salida respecto a otros fabricantes de monitores por lo anteriormente comentado.
En general, los altavoces diseñados para este modelo, no son nada del otro mundo ni utilizan soluciones espectaculares. El woofer (mid-woofer para ser exacto) es un diseño de 4 pulgadas, con membrana fabricada en pasta de papel, sobre el que se le ha aplicado un tratamiento que le da una muy buena rigidez y aguante ante los cambios de temperatura y condiciones adversas. La suspensión está fabricada en tela tratada, algo que nos asegura la resistencia y mantenimiento de sus características a lo largo de los años. La bobina es de una pulgada, no autoventilada, y de largo recorrido. El grupo magnético si tiene unas muy buenas dimensiones (exuberantes si te tiene en cuenta el blindaje), pese a ser un transductor de reducido tamaño. Algo determinante en la escucha que ya veremos más adelante…
El tweeter, también Yamaha, es un modelo de cúpula blanda fabricada en tela tratada,  aunque si la vemos de lejos nos parecerá una cúpula metálica, gracias al estudiado teñido del mismo. Las cúpulas metálicas son más caras (su fabricación es más crítica) y muy utilizadas en audio pro gracias a sus normalmente superior definición y detalle respecto de las blandas. Por algo la marca quiso darle ese tono a su tweeter.
Al igual que el mid-woofer, tampoco utiliza soluciones de altura. No lleva cámara de resonancia trasera, ni imán de neodimio, pero en general, presenta una muy buena construcción con unos sellados correctos. La parte del recinto donde se inserta el mismo, lleva una guía de ondas y un modificador de dispersión-Ecualizador, que hace las veces de protector de la cúpula. Con estas dos soluciones, los ingenieros han intentado que la salida del tweeter tenga una dispersión coherente y sea lo menos direccional posible, algo inherente a la reproducción de las altas frecuencias.
Ambos transductores incorporan  el ya necesario blindaje magnético de sus imanes para que sus campos no interfieran en monitores TRC ni cintas.

Amplificación y circuitería interna

La MSP3 es una caja activa, ya que incorpora amplificación, pero no es una caja activa al uso como consideran los profesionales porque no es multi-amplificada. Las ventajas, de la multi-amplificación activa, son muy grandes respecto a un diseño mono-amplificado como el presente (las MSP5 y la 7, si son multi-amplificadas). Comentar todas estas ventajas punto por punto, nos llevaría muchas páginas y no es el objeto del presente artículo, pero por encima, en el primero el filtraje es activo previo a la etapa amplificadora y no dependiente de los cambios variables que sufre el altavoz durante su funcionamiento. Con ella podemos diseñar la amplificación acorde a cada vía del sistema, sin elementos intermedios, ni «comernos energía» con la utilización de filtros pasivos. Podemos variar parámetros en el filtraje con gran facilidad, exigir menos a las amplificaciones…etc.
El circuito de amplificación del presente diseño, en sí, es bastante simple, y está realizado en torno a un circuito monolítico LM1875T. Este integrado necesita de muy pocos componentes electrónicos asociados, por lo que es muy utilizado en diseños donde el espacio es crítico, como en el caso de estas cajas. Puede llegar a entregar hasta 30 vatios de potencia continua con altavoces de 8 ohmios y tensiones máximas de alimentación. Yamaha se ha curado en salud y ha preferido no forzarlo al máximo, haciendo que su entrega se quede en unos aparentemente 20 modestos vatios, más que suficientes para el uso al que están destinados estas cajas que es el de una escucha cercana.
Sobre el papel, este circuito, tiene una distorsión muy comedida a bajos y altos niveles, una ganancia muy alta, un tiempo de subida (slew rate) bastante bueno, un ancho de banda más que suficiente (hasta 70 Khz) y una alta capacidad en corriente máxima de 4 amperios (no perdamos de vista que estamos hablando de un integrado). Está claro que a base de componentes discretos y un buen diseño electrónico de los mismos, la cosa mejoraría, pero con ello subiría el precio de la realización final.
Este integrado esta compensado térmicamente, lo que hace que no cambie sus características según se vaya calentando. Esto hará que las cajas varíen poco en su sonido de principio a fin de una escucha musical, al menos por la parte amplificadora. Otra cosa son los transductores…
Asimismo, incorpora varios tipos de protección, como contra cortocircuitos, CC, y calentamiento excesivo. Asociado al mismo, tenemos un relé de retardo, que hace que la salida del mismo llegue a los altavoces con varios segundos de retraso evitando los molestos picos de señal habituales  al encender cualquier amplificador de audio.
Para que esto funcione a la perfección, necesitamos una fuente de alimentación suficientemente musculada y acorde (muy superior a los cálculos estáticos, desde mi punto de vista), al consumo máximo del amplificador y Yamaha lo ha tenido en cuenta. La marca Nipona, fue pionera en incorporar fuentes de alimentación sobredimensionadas en sus  amplificadores. Con el tiempo se demostró que son bloques críticos en cualquier componente de audio, y más en las etapas de potencia. Para ello la marca ha diseñado una fuente simple, compacta, eficiente y de configuración clásica. El transformador de alimentación es de tipo EI, con sección oval, y los condensadores de filtraje / almacenaje tienen un valor total de 9400 uF, capacidad más que suficiente para los requerimientos de la etapa de potencia. El encendido de la etapa se hace por un interruptor trasero, algo criticable si decidimos meter en un rack los altavoces. Asimismo un led nos da testigo del funcionamiento de las cajas.

Recinto

En el sonido de cualquier caja acústica, uno de los componentes que más influencia tiene, es el tipo y material con el que se ha construido el recinto, ya que en él se «cargan» los diferentes transductores. En este caso, Yamaha ha decidido «cargar» el altavoz de medios-graves mediante la técnica Bass-Reflex. Con ello, extendemos la respuesta en graves del sistema unos cuantos hercios (depende del sistema altavoz-caja elegido), algo crucial en cajas tan pequeñas como las que analizamos. Yamaha reza en su manual que la respuesta en frecuencia total del sistema es de 65 Hz a 22 Khz,  creíble por la parte alta, pero no asumible por la parte baja del espectro. Además, en el manual de operación, la marca ha tenido el detalle de incorporar una gráfica de la respuesta en frecuencia, grafica que echa por tierra las especificaciones dadas por el fabricante en la zona de graves. La misma nos muestra una respuesta util de unos 85-90 Hz a – 3 dB, con una frecuencia de sintonización del tubo reflex (doble, en este caso) de unos 95 Hz. A esto hay que sumarle que en este tipo de configuración, la respuesta cae a razón de 18 db / oct. Además el Q total es algo alto (deducible por la gráfica), cosa que tiene sus ventajas y desventajas, algo que comentaré en las impresiones de escucha.
La verdad es que a un sistema de este tipo no se le puede pedir mucho más, por volumen del recinto y superficie efectiva del radiador de graves, pero no estaría de más que las especificaciones dadas en catalogo se ciñeran más a las reales, ya que lo único que hacen es confundir al potencial comprador.
El material elegido para la fabricación del recinto es ABS ó similar, cosa que a mí, particularmente, no me hace demasiada gracia. Si es verdad que ha sido fabricado con mucho esmero y con buen grosor, pero ninguna caja actual de gran calidad que se precie utiliza este material, y por algo será. Parte del sonido radiado por los altavoces se encuentra » contaminado » por las vibraciones del recinto, y dependiendo de su masa,  tipo de material utilizado, robustez  y capacidad de no vibrar, hará que el sonido final cambie de manera sustancial. Y el ABS, no es que presente las mejores características…

Versatilidad

Las MSP3, en mi opinión, fueron diseñadas pensando en un público muy amplio, desde los sectores prácticamente caseros, pasando por el sector semi-pro, hasta ciertas aplicaciones totalmente pro. De ahí su buena versatilidad. Por ello dispone de entradas totalmente balanceadas tipo Cannon y Jack en paralelo (Neutrick, por supuesto), y entrada no balanceadas de tipo RCA. Cada una tiene su propio control de volumen, algo con lo que podemos escuchar distintas fuentes sin andar conectando y desconectando continuamente cableados, además de poder mezclar la escucha de las dos entradas a la vez.
Un detalle más casero que pro, es la adición de un control de tonos de graves y agudos independiente, centrados en 100 Hz y 10 Khz ( +- 3 dB ). Está bien para poder hacer una escucha informal de las mismas, pero si lo que queremos es monitorear  una mezcla estricta, su variación lo único que hará será falsearnos el resultado final.

Escucha

Tuve la oportunidad de disponer de la pareja de cajas bastantes semanas, por lo que creo que las conclusiones, al menos se ajustan bastante a «mi realidad» (ya sabemos lo importante que es la parte subjetiva del análisis de este tipo de equipamiento). Para las pruebas, utilicé la salida balanceada y la no balanceada de un lector de CD de alta gama y todo tipo de géneros musicales.
Lo primero que destaca del sonido de estos minimonitores, es el impacto de la parte medio baja y la capacidad que tienen de abrir la escena sonora en la parte alta. Debido al alto Q elegido para el recinto-woofer, la pegada en la zona medio baja del espectro es muy buena, pero peca de cierta artificialidad. Este tipo de Q y carga tiene el defecto de hacer que empeore la rapidez de la respuesta impulsional de woofer, por lo que al final se emborrona un poco la zona. La ventaja es que se ganan unos pocos dBs en la frecuencia de sintonización de la abertura Reflex ( los 95 hz en este caso ). De ahí esa pegada, en la que también influye el potente grupo magnético de woofer.
Los medios son bastante presentes, pero algo emborronados por lo anteriormente comentado. El midwoofer, no lleva ningún filtraje pasivo, por lo que su salida está recortada en frecuencia solo por las propiedades mecano-acústicas del mismo. Algo bueno si el altavoz no tiene una «zona de ruptura» muy caótica. Este parece ser el caso, algo casi habitual en woofers con diafragma de papel.
Los agudos están siempre muy presentes, pero no son nada cansados ni fatigantes. Son bastante cristalinos, pero les falta algo de finura, por otro lado normal en cajas de esta gama. La ausencia de cámara trasera del tweeter, a altos volúmenes, los hace a veces algo tensos pero muy resultones después de todo.
El filtraje pasivo del tweeter se realiza en 4 Khz, con un filtro de primer orden ( 6 dB / oct ). El componente elegido es un condensador de tipo electrolítico, algo que la marca podría pensar en mejorar dada su baja calidad de este tipo de componente aplicaciones como la presente. Con la sustitución del mismo por algo de mayor nivel (mica, metal o polipropileno), en mi opinión podríamos ganar algunos puntos en el sonido global de las cajas. Barato, simple y eficaz…
El sonido final del conjunto es bastante coherente, aunque con ciertas coloraciones y carencias.
No debemos perder de vista que estamos ante unos minimonitores de precio comedido, y no podemos pedir mucho más. Por el precio al que nos son ofrecidos (su precio PVP ronda los 250 euros), existen bastantes opciones de muchas marcas de audio pro, cada una con un sonido particular, pero dada la gran versatilidad, tamaño ultracompacto, y buena calidad general, puede ser una buena opción para monitorización de campo cercano, evidentemente, no de altos vuelos.

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