Conversamos con Isidoro Moreno, Head of Engineering de Olympic Broadcasting Services (OBS), para analizar la arquitectura técnica de los Juegos de Milán y las líneas de evolución que marcarán las próximas citas olímpicas. La progresiva reducción del IBC, la consolidación de los flujos remotos, la virtualización de infraestructuras, el despliegue de redes IP y el creciente papel de la inteligencia artificial configuran una hoja de ruta que apunta hacia un modelo cada vez más flexible, eficiente y distribuido
* Este artículo está incluido en el número de abril de TM BROADCAST. Puedes acceder a la revista completa aquí.
La envergadura de los Juegos Olímpicos exige una minuciosa coordinación entre todos los actores implicados, un proceso que arranca mucho antes del inicio del evento. En el caso de Olympic Broadcasting Services (OBS), este trabajo se articula en distintas fases que comienzan prácticamente desde la adjudicación y que van mucho más allá de la mera ejecución técnica.

Antes de la implementación existe un trabajo de consultoría, acompañamiento y acotación del alcance que resulta esencial para contener la complejidad y el coste de una operación de esta magnitud. “Hay unos acuerdos que el Comité Olímpico Internacional define para cada comité organizador sobre lo que hay que entregar y hacer, pero, aun así, normalmente nosotros somos un equipo que se va repitiendo, y esa experiencia ayuda muchísimo a la hora de definir y limitar el scope”, explica Isidoro Moreno, Head of Engineering de OBS.
Esa continuidad permite a OBS, en palabras de Isidoro Moreno, “poner las cosas en perspectiva para evitar pedir soluciones que son muy costosas y, en muchos casos, innecesarias”. Ese planteamiento conecta, además, con la agenda actual del movimiento olímpico. “Con el enfoque del IOC en la sostenibilidad y la eficiencia, esto también ayuda a los comités organizadores a mantener los costes bajo control en la medida de lo posible”.
A partir de ahí comienza una segunda fase en la que los distintos departamentos trasladan esa planificación al terreno. Se visitan sedes, se revisan planes de producción, posiciones de cámara, cableado e infraestructuras. Pero el momento en el que la operación adquiere un carácter más permanente llega con el despliegue físico de los equipos en sede. En ese punto, el primer gran protagonista es el área de construcción, responsable del fit-out del IBC, el núcleo de toda la operación.
En los pasados Juegos de Invierno, ese despliegue arrancó con mucha antelación. “En el caso de Milán, si contamos hasta la entrega del espacio, han estado unos seis meses antes de los Juegos. Se desplazaron en agosto de 2025 y fueron el primer equipo en llegar”. Después toma el relevo el equipo de instalaciones, encargado de toda la instalación técnica, desde los equipos hasta el cableado. Una vez completado el IBC, el trabajo se traslada progresivamente a las distintas sedes de competición.

Un IBC cada vez más pequeño
Uno de los ejes más visibles de evolución tecnológica en los Juegos es la reducción progresiva del IBC, el centro neurálgico desde el que se centraliza la producción y distribución de todas las señales de los Juegos Olímpicos. En Milán, ese espacio ha sido aproximadamente un 25% más pequeño que en Pekín. “Los radiodifusores pueden hacer mucho más con menos presencia física”, resume Isidoro Moreno.
Durante años, la cobertura olímpica exigía el desplazamiento masivo de infraestructuras y personal. Moreno lo ilustra con un ejemplo: “Recuerdo que en Barcelona las infraestructuras de la televisión alemana, solo en grafismo, eran más grandes que las que tenía Televisión Española entre Torrespaña y Prado del Rey”.
“En el IBC de Milán había 12 estudios de televisión y otros 12 controles maestros, pero el peso se desplazó hacia la sede o incluso hacia localizaciones en la ciudad”
La razón era sencilla: no existían todavía ni la capacidad de transmisión ni las herramientas de acceso remoto que hoy hacen posible otro modelo. La comparación con la actualidad es reveladora. “Hoy en día, por ejemplo, en Milán, una televisión como la NBC ha transmitido 564 canales a Estados Unidos. No estamos hablando de 564 programas, sino de la capacidad de enviar todas las señales necesarias para hacer producción remota. En lugar de desplazar una unidad móvil con cámaras y equipo de producción, envías las señales y produces desde tu país”.
En ese contexto, el IBC pierde peso como gran centro de producción física y se redefine como espacio de trabajo, coordinación y control. Aunque eso no significa, ni mucho menos, que su papel deje de ser relevante. “En Milán, por ejemplo, había 12 estudios de televisión y otros 12 controles maestros, es decir, sigue habiendo operación relevante, pero el peso se desplaza hacia la sede o incluso hacia localizaciones en la ciudad”.
De hecho, muchos broadcasters reservan el IBC para tareas de planificación, gestión u operación técnica, mientras apuestan por ubicar parte de su puesta en escena en otros enclaves.
La pregunta que subyace es clara: ¿hasta dónde puede seguir reduciéndose? En Los Ángeles, la capacidad de estudios ya se ha ajustado a niveles comparables a los que antes correspondían a unos Juegos de invierno. Pero no se trata solo de que la tecnología permita operar con menos presencia en sede. También influyen el contexto geopolítico y la presión por reducir la huella de carbono. “La tendencia es clara: reducción por tecnología y por eficiencia, pero también influida por el contexto global. A eso se suma la presión por reducir emisiones de CO2: desplazar grandes equipos humanos tiene un impacto importante, y hay una tendencia general a minimizar viajes”.


Papel del hub de Madrid
Aunque Madrid se ha consolidado como uno de los nodos estratégicos de OBS, su protagonismo en Milán ha sido limitado. La razón tiene que ver con la propia naturaleza del evento y con la cantidad de servicios que, en unos Juegos de este tamaño, siguen necesitando desplegarse directamente en sede. “Ha habido muy poca operación remota desde Madrid en este caso”, resume Isidoro Moreno.
Moreno explica que, en citas como Milán, París o Los Ángeles, OBS no solo da servicio a los broadcasters, sino también a comités organizadores y federaciones, lo que obliga a mantener una infraestructura muy intensa sobre el terreno. Uno de los ejemplos más claros es la distribución de señales para sistemas de revisión y validación. “En Milán proporcionamos copias de aproximadamente el 70% de las cámaras al comité organizador para sistemas de revisión y validación de jugadas: lo que en fútbol sería el equivalente al VAR”.
Donde sí aparece Madrid con más fuerza es en el terreno de la experimentación y en operaciones con un perfil diferente. “Lo que sí hacemos en remoto son pruebas y desarrollos concretos. Por ejemplo, hemos trabajado en un master control virtualizado”. Esa línea entronca con un recorrido que OBS inició en Pekín 2022 con las unidades móviles virtualizadas y que ahora avanza hacia nuevas capas de la operación.
De hecho, el siguiente gran salto parece estar ya fijado en el horizonte. “De cara a los Juegos Olímpicos de la Juventud en Dakar, el master control será completamente virtualizado y operado en remoto desde Madrid. En ese caso sí tiene sentido, porque no hay presencia significativa de broadcasters en sede”. Allí, además, el trabajo remoto irá más allá del control maestro. “Será una operación remota mucho más intensa: no solo el master control, sino también parte de la producción. Es un buen ejemplo de cómo la tecnología permite adaptar el modelo según el tipo de evento”.
“De cara a los Juegos Olímpicos de la Juventud en Dakar, el master control será completamente virtualizado y operado en remoto desde Madrid”

Virtualización: del camión al software
La virtualización aparece en la conversación como una de las grandes líneas maestras de evolución técnica dentro de OBS. Ahora el siguiente eslabón es el master control virtualizado, todavía en fase de prueba de concepto, pero con opciones reales de empezar a implantarse parcialmente ya en Los Ángeles.
Para Moreno, la ventaja es evidente, especialmente en un momento en que los costes logísticos y energéticos pesan cada vez más en cualquier gran despliegue internacional. “Piensa, por ejemplo, en la situación geopolítica o el coste de los combustibles. Todo eso impacta en la energía, en la logística… Si en lugar de desplazar unidades móviles completas puedes trabajar con servidores -que además en un sitio como Estados Unidos puedes encontrar fácilmente- y virtualizar el software, es un paso de gigante”.
La reducción de costes es solo una parte del argumento. La otra tiene que ver con la eficiencia global del sistema. “Hay debate sobre el consumo de los centros de datos, pero yo creo que hay que ponerlo en contexto. El consumo aumenta porque también ha crecido muchísimo el consumo de contenido digital. Los centros de datos concentran mucha energía, sí, pero también concentran muchísimas funcionalidades”.
Moreno defiende que la consolidación en infraestructuras centralizadas tiene una lógica clara. “Si en lugar de sistemas centralizados y virtualizados tuvieras sistemas discretos para cada función, sería mucho más caro y menos eficiente. En un centro de datos optimizas recursos: energía, sistemas de respaldo, etc.”.
Balance del uso de drones
Entre las innovaciones más visibles para el espectador en Milán, el uso extensivo de drones en primera persona ha sido probablemente una de las más llamativas. Aunque no era la primera vez que OBS recurría a este tipo de recurso, sí ha sido una edición en la que su presencia ha ganado peso y en la que, además, se ha extendido a más disciplinas.
Para Moreno, esta evolución responde a una lógica muy concreta: la maduración tecnológica y la mejora radical de las condiciones de seguridad. “La clave ha sido la evolución de los drones: se han reducido mucho en tamaño y peso. Nosotros hemos utilizado drones de menos de 250 gramos, que es uno de los límites importantes. Eso reduce mucho el riesgo: pueden hacer daño, pero no es comparable con drones de varios kilos”.
A esa evolución del hardware se sumó un marco operativo extremadamente cuidado. “Establecimos protocolos de seguridad muy estrictos. Por ejemplo, el dron siempre iba detrás del atleta, para que en caso de problema cayera sin impactar sobre él. Y se incorporaron sistemas de emergencia para minimizar cualquier riesgo”. OBS buscó además perfiles de operación muy especializados, con pilotos que conocieran en profundidad las disciplinas en las que trabajaban. “También buscamos pilotos con experiencia directa en el deporte. En muchos casos eran exatletas”.
“De cara a Dakar queremos poner en marcha un canal olímpico generado por IA”
El resultado, a su juicio, ha sido especialmente potente desde el punto de vista narrativo. “En bobsleigh [descenso en trineo por pista helada a alta velocidad], meter un dron dentro del canal y seguir a los atletas es algo impresionante. Y en disciplinas como el eslalon, te permite percibir la velocidad real del deportista de una forma muy clara”.
El principal inconveniente sigue estando en el sonido. “El principal problema ha sido el ruido. Es complicado de solucionar porque el sonido del dron no es constante: acelera, frena… y eso dificulta aplicar filtros eficaces”. Aun así, indica que la valoración general ha sido positiva. “En general, ha sido un éxito. Los comentarios negativos fueron pocos y, sobre todo, vinieron de radio, donde el ruido es más molesto porque no tienes la referencia visual. En televisión hubo algún comentario, pero no fue significativo. Y, lo más importante, los atletas no se quejaron. Al contrario, cuando vieron el resultado estaban muy contentos”.
Moreno sostiene que la clave ha estado en no abusar del recurso. Y esa contención, precisamente, será importante de cara al futuro. “Yo creo que habrá que utilizarlos más, pero sin pasarnos. Porque hay cosas que, con sistemas de cuatro puntos tipo Spidercam y similares, se pueden conseguir con un efecto parecido”.
Uso de drones
“El principal problema ha sido el ruido. Es complicado de solucionar porque el sonido del dron no es constante: acelera, frena… y eso dificulta aplicar filtros eficaces”
“En general, ha sido un éxito. Los comentarios negativos fueron pocos y, sobre todo, vinieron de radio, donde el ruido es más molesto porque no tienes la referencia visual”
“Yo creo que habrá que utilizarlos más, pero sin pasarnos. Porque hay cosas que, con sistemas de cuatro puntos tipo Spidercam y similares, se pueden conseguir con un efecto parecido”

El gran reto invisible: monitorización, soporte y distancia
Si se atiende a la parte más espectacular del despliegue técnico, podría parecer que el principal desafío de Milán estaba en las nuevas tecnologías o en la propia dispersión geográfica de las sedes. Sin embargo, Isidoro Moreno identifica el gran reto de esta edición en un terreno mucho menos visible: la gestión logística y técnica de una red cada vez más compleja, distribuida y automatizada.
“El principal reto, sin duda, ha sido la distribución de todas las sedes. Curiosamente, desde el punto de vista tecnológico no era un problema”. La referencia a París ayuda a ponerlo en perspectiva. “Mucha gente me decía: ‘Esto debe de ser complicadísimo’. Y yo respondía: ‘Bueno, en París teníamos surf en Tahití, a 9.000 kilómetros’. Es decir, la tecnología hoy te permite que la distancia no sea una limitación”.
Donde sí aparece la complejidad es a nivel logístico. “Ahí tuvimos que hacer un esfuerzo muy importante para decidir cómo ubicar a la gente clave y poder dar soporte. El soporte técnico era fundamental, porque la complejidad de la red creció muchísimo: una red ST 2110, todo muy automatizado, caminos que ya no eran punto a punto como antes, sino redes muy complejas”.
Ese cambio de paradigma hace que una incidencia localizada pueda generar efectos en lugares muy alejados del punto de origen. A esto se añade una realidad habitual en los Juegos: buena parte del personal técnico solo se incorpora en la fase operativa y dispone de poco tiempo para familiarizarse con la infraestructura en profundidad. “Aunque hacemos training, incluso remoto, no puedes esperar que alguien que llega tres o cuatro días antes de empezar la operación tenga un conocimiento profundísimo del sistema. Lo que sí quieres es que sea operativo, que detecte si hay un problema y que nos avise para poder darle soporte”.
La respuesta de OBS se articuló en dos grandes frentes. El primero fue reforzar la monitorización remota de todos los elementos críticos. “Uno de los proyectos menos visibles, pero más importantes, ha sido el desarrollo de sistemas de monitorado remoto con los que podíamos ver saturación de red, configuración y todo tipo de parámetros críticos. Lo importante era tener toda esa monitorización en remoto para poder detectar problemas incluso antes de que afectaran a la señal en aire”.
Gracias a ese sistema, era posible localizar incidencias con un nivel de granularidad muy elevado. “Podíamos identificar, por ejemplo, una pérdida de paquetes en la línea de transmisión y comprobar si ocurría en la recepción, en el TOC (Technical Operations Center) o incluso en el camión”.
La segunda gran pata fue la creación de un centro de soporte centralizado. “Hemos mantenido un master control operativo -para conmutación de señales, control de audio, color, nitidez, etc.-, pero además hemos desarrollado mucho más un master control técnico. Ese master control técnico no estaba esperando simplemente a que alguien llamara, sino que tenía una función activa: muchas veces detectaba posibles incidencias antes de que llegaran a impactar en la operación”.
Esa capa de supervisión ha sido, a juicio de Moreno, una de las piezas decisivas del engranaje. “Ese master control ha sido fundamental. Incluso teníamos horarios de 24 horas para poder seguir dando soporte una vez terminado el evento del día”. En un escenario donde ya no basta con “coger un coche y llegar en diez minutos”, esa capacidad centralizada de vigilancia y respuesta se vuelve esencial. “No podía montar un mini IBC en cada uno de los hubs, y teníamos cuatro centros distintos, en Cortina, Livigno y otras localizaciones. Eso complicaba mucho la operación”.

IP, IA y servicios más flexibles para los broadcasters
Si hay una idea que atraviesa la visión de Moreno sobre la evolución de OBS es la de flexibilidad. Y buena parte de esa capacidad nace del despliegue de una red completamente IP, que en Milán ha permitido responder con más agilidad a cambios, necesidades adicionales y configuraciones complejas para los radiodifusores. “El desarrollo de una red totalmente en IP nos ha dado una flexibilidad brutal a la hora de prestar servicios a los radiodifusores”.
Ese mismo principio se ha extendido también a otros ámbitos menos obvios, como el trabajo de comentaristas distribuidos entre sedes. “Empezamos con el vídeo, pero también lo hemos llevado al ámbito de los comentaristas”. La dispersión geográfica de las sedes obligó a crear lazos de señal nuevos para dar respuesta a necesidades editoriales de los broadcasters. “Muchas televisiones querían que el comentarista fuera el mismo para ambas pruebas. Además, como las competiciones no se disputaban de forma simultánea, sino alterna, ese mismo comentarista podía participar en una sede y en otra. Eso nos obligó a crear lazos de señal que antes no teníamos”.
Junto a la IP, la otra gran línea de innovación es, naturalmente, la inteligencia artificial. OBS la ha aplicado en Milán tanto a herramientas de apoyo visual para el espectador como a flujos de automatización de contenido.
A eso se sumaban capas de información que ayudaban a contextualizar técnicamente la acción: velocidad de entrada, altura de un salto, número de vueltas o nivel de dificultad. “Todo eso ayuda muchísimo al espectador. En un país como España, donde los deportes de invierno no tienen la tradición que pueden tener en otros mercados del norte de Europa, es fundamental ayudar al público a entender qué está viendo”.
“Hay debate sobre el consumo de los centros de datos, pero yo creo que hay que ponerlo en contexto. Concentran mucha energía, pero también concentran muchísimas funcionalidades”

Resúmenes automáticos y un canal olímpico generado por IA
Donde OBS parece especialmente decidida a empujar es en el terreno de la generación automatizada de contenidos. Moreno habla de ello casi como una de las declaraciones más claras de hacia dónde quiere evolucionar la organización en los próximos años.
“Hay un proyecto del que estamos especialmente orgullosos, y que desarrollamos con ayuda externa, aunque una parte muy importante se hizo dentro de OBS con ingenieros propios. Es el sistema de generación automática de resúmenes deportivos”.
El punto de partida era una limitación bastante evidente en el modelo anterior: la neutralidad obligada de los resúmenes producidos por OBS, pensados para una audiencia potencialmente global y, por tanto, poco adaptados a las prioridades editoriales de cada país. “Nuestros resúmenes eran siempre muy neutros, porque nuestro espectador potencial puede ser de cualquier país”. La consecuencia era que muchas televisiones perdían margen de personalización.
Para resolverlo, OBS ha desarrollado una arquitectura que combina análisis visual, metadata contextual, información de resultados y capas de logging. “No analiza vídeo de forma continua, sino que analiza fotograma a fotograma, cada cierto número de segundos”. A partir de ahí, ese análisis se cruza con datos del comité organizador, resultados y otros elementos descriptivos para generar lo que internamente llaman AMD, Automatic Media Description.
“El sistema podía detectar lágrimas, pero además saber quién era esa persona y en qué contexto estaba ocurriendo”. Esa profundidad descriptiva permite búsquedas muy precisas y abre la puerta a una edición semiautomática basada en prompts. “Desarrollamos un plugin conectado a un sistema de edición, de forma que tú podías introducir un prompt del estilo: ‘Quiero un resumen de 20 segundos con la entrada de los atletas, el desarrollo de la prueba, los momentos críticos y el desenlace’. Automáticamente, el sistema seleccionaba los contenidos y te montaba una primera versión en el timeline”.
La capa final va todavía un paso más allá: la posibilidad de generar también una locución automatizada. “Como también utilizábamos la narración de los comentaristas como una capa más de información, el sistema podía incluso generar una voz y un guion para contarte la pieza. En uno o dos minutos tenías listo un resumen de cualquier deporte”.
Este desarrollo enlaza directamente con otro experimento todavía más ambicioso: la idea de un canal olímpico generado por IA de cara a Dakar. “De cara a Dakar queremos poner en marcha un canal olímpico generado por IA”. OBS ya ha probado una versión preliminar de ese concepto con resultados positivos. El sistema puede priorizar eventos, decidir qué señal debe entrar en emisión e incluso insertar resúmenes generados automáticamente cuando una prueba se prolonga y altera la escaleta prevista.
“Uno de los proyectos menos visibles, pero más importantes, ha sido el desarrollo de sistemas de monitorado remoto con los que podíamos ver todo tipo de parámetros críticos”

Reflexiones finales: escuchar siempre al usuario
En la parte final de la conversación, Isidoro Moreno introduce una reflexión clave. “Yo lo que he aprendido, no ya de estos Juegos, sino de todos, es que es súper importante escuchar a nuestros usuarios”. Para OBS, esa escucha no es solo una cuestión de relación con el cliente, sino un mecanismo imprescindible para decidir qué servicios tiene sentido desarrollar y cuáles no.
“Hicimos un taller, un workshop, dedicado precisamente a preguntar qué quería la gente de cara al futuro. Hemos creado un menú de servicios, lo que llamamos nuestro directorio de servicios, que es enorme. Pero al mismo tiempo que incorporamos cosas nuevas, como las que te estaba comentando, también tenemos que revisar si algunos servicios que dábamos en el pasado siguen teniendo sentido o no”. Esa revisión forma parte, también, de la sostenibilidad. “La sostenibilidad significa tener una oferta amplia, pero no infinita”.
Moreno destaca especialmente el valor del feedback recogido durante los propios Juegos por parte de broadcasters que ya estaban utilizando herramientas como los resúmenes automáticos. “Nos dieron información muy valiosa. Hicimos prompts, plantillas de prompts que distribuimos entre ellos, y vimos que algunos funcionaban muy bien en ciertos deportes, pero no tan bien en otros. Eso solo lo descubres realmente cuando pones la herramienta en manos del usuario”.
La conclusión es directa. “Yo tengo un equipo de ingenieros fantástico y tenemos ideas muy buenas, pero a veces esa idea que a nosotros nos parece genial luego no le sirve al usuario. Y entonces, ¿de qué me vale ofrecerte un servicio que no te aporta valor?”.
A partir de ahí, Moreno aterriza toda la conversación en una idea casi fundacional: la innovación importa, pero nunca puede desconectarse de la misión esencial del host broadcaster. “Nunca debemos olvidar que nuestro cometido fundamental es entregar un producto que funcione y que ayude al radiodifusor”.
Y concluye: “Eso tiene que ver con cosas muy poco sexys. Cuando hablamos de inteligencia artificial, de transmisiones IP, de audio inmersivo y de todo esto, suena maravilloso. Pero no hay que olvidar que detrás hay una infraestructura: hay que tirar cables, hay que tender fibra, hay instaladores que tienen que terminar conexiones, hay una logística que nos apoya en el transporte, hay servicios de soporte que nos dan alojamiento y movilidad… Todo ese equipo es fundamental”.
“Hemos desarrollado mucho más un master control técnico, que tenía una función activa: muchas veces detectaba posibles incidencias antes de que llegaran a impactar en la operación”

En TM BROADCAST, tanto en su edición nacional como internacional, hemos desplegado una ambiciosa cobertura de los Juegos Olímpicos de Milán. Estos son algunos de los reportajes más destacados:











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