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Conferencia especial de TM (II) | La Vuelta: la dimensión humana del despliegue técnico

Radiotelevisión Española participa en una sesión técnica dividida en dos bloques: un primero, de carácter general, centrado en el plan estratégico de la corporación, y un segundo dedicado a un proyecto concreto: La Vuelta Ciclista a España


* Este artículo está incluido en el número de noviembre de TM BROADCAST. Puedes acceder a la revista completa aquí.

 

TM BROADCAST celebró el pasado 20 de noviembre una conferencia técnica especial con público, patrocinada por MoMe, que reunió a la plana mayor del sector. El evento, enmarcado dentro de BITAM Show 2025, encuentro anual de referencia para el mercado audiovisual español, contó con Radiotelevisión Española como gran protagonista.

La sesión se dividió en dos partes: en la primera, Víctor Sánchez, director de Medios y Operaciones de Televisión Española, ofreció una visión panorámica global de la situación de RTVE a nivel tecnológico.

El segundo bloque, narrado a continuación, estuvo dedicado a La Vuelta a España, con un coloquio coordinado por Jesús García Romero, director del Área de Ingeniería de TVE, en el que intervinieron varios de los profesionales responsables directos de la operación técnica de la carrera.

La Vuelta: un deporte que se cuenta desde dentro

El segundo bloque de la jornada estuvo centrado en La Vuelta a España, uno de los proyectos técnicos más exigentes del año para RTVE. Coincidiendo con su 80ª edición, TM BROADCAST publicó recientemente un reportaje detallado sobre la operación técnica de la carrera, elaborado por el propio equipo de RTVE.

En la conferencia se quiso ir más allá de lo técnico, dando voz a los protagonistas y mostrando la dimensión humana del despliegue. Como reconocimiento a su papel en la carrera, cada uno recibió un maillot simbólico. Participaron:

  • Antonio Urrea Fernández, cámara de moto en carrera
  • Ángel Parra Martínez, realizador de La Vuelta
  • Luis Evelio Martín Pérez, jefe de Unidad de Enlaces Móviles
  • Emilio José Gabaldón Vizqueiro, responsable Técnico de La Vuelta

Jesús García abrió el bloque recordando la vinculación histórica de RTVE con la carrera: “La Vuelta recoge la historia de los pueblos de España, de sus monumentos y de todos esos paisajes que acompañan a esta competición deportiva”.

Una de las particularidades de La Vuelta es que se cuenta literalmente desde dentro de la carrera: cámaras sobre motos, helicópteros, operadores inmersos en el pelotón y unidades móviles que mezclan en tiempo real señales aéreas y terrestres. El despliegue arranca meses antes, cuando RTVE recibe la propuesta de recorrido y comienza a estudiar orografías, accesos y puntos de seguimiento: “Nuestro equipo empieza a analizar por dónde va a pasar, cuál es la orografía y dónde pondríamos los puntos de vuelo”.

“Podemos interferir en la carrera: un ciclista puede coger el rebufo de la moto, uno puede tocarse contigo sin querer… La seguridad ha ido aumentando cada año y cada vez son más estrictos con nuestros movimientos”

 

El cámara que siempre llega “segundo”

En ese dispositivo, pocos están tan cerca de la acción como los cámaras de moto. Jesús García lo sintetizó con la siguiente imagen: “Todo el mundo sabe que cada día en la Vuelta llega un corredor diferente a meta. Lo que casi nadie percibe es que el segundo que cruza la línea de meta es siempre el cámara de Televisión Española”. Ese segundo puesto simbólico, repetido durante 30 años, es el que le ha valido a Antonio Lurrea el “maillot de la regularidad”.

Antonio empezó a cubrir ciclismo en 1990. La retransmisión desde dentro de la carrera ha marcado su vida profesional: “No recuerdo ningún otro deporte cuya retransmisión se haga desde dentro del marco de la competición”. Esa posición privilegiada implica una enorme responsabilidad. “Podemos interferir en la carrera: un ciclista puede coger el rebufo de la moto, uno puede tocarse contigo sin querer… La seguridad ha ido aumentando cada año y cada vez son más estrictos con nuestros movimientos”.

A todo ello se suma la exigencia física. Las motos pesan unos 500 kilos, trabajan en todo tipo de condiciones meteorológicas y el cámara debe mantener durante horas un plano válido. “Si la etapa dura tres horas, son tres horas de plano útil. Si yo no las veo, no las ve nadie”, resumió. El montaje de la moto —maletas traseras, reposapiés, espacio para ir de pie— se diseña al milímetro junto al equipo mecánico para que el operador pueda sostener planos largos con la mayor estabilidad posible.

RTVE apuesta para ello por cámaras de alta gama: “Llevamos ya tres o cuatro años trabajando con unas Grass Valley LDX 86N, que son como las de las unidades móviles”. La clave, no obstante, está en la óptica: un giroestabilizador de zoom con rango 8,5–128 que permite ir a 50 metros del pelotón y, aun así, ofrecer primeros planos extremos del esfuerzo. “Eso te permite ofrecer esos planos cortos en los que se ve el sufrimiento en la cara. Eso es gracias a esta óptica”.

Entre las anécdotas más extremas, Antonio Lurrea recordó una etapa en Andorra marcada por tierra, barro y una granizada tan intensa que dolía incluso a través del casco. “Veíamos a los ciclistas entrar en la zona de barro, se nos fue la señal totalmente, dejamos de oír… No sabíamos si la señal estaba llegando o no”, relató. Mientras imaginaban a los técnicos en el monte sujetando la parábola bajo la nieve, ellos siguieron adelante y, al llegar a meta, los cuatro cámaras se abrazaron, cubiertos de barro: “Hemos llegado, lo hemos conseguido”.

“En un partido de fútbol tienes una cámara máster que cubre el 80% del juego. En ciclismo no existe esa cámara máster. Hay que construirla”

 

De conseguir las imágenes… a enviarlas a la unidad móvil

Luis Evelio, responsable del transporte y envío de las señales hasta la unidad móvil, recordó los inicios: en 2008 la Vuelta se realizaba aún en analógico, con enlaces terrestres, helicópteros como relés y equipos instalados en picos altísimos para garantizar visión directa hasta meta. De ahí que Jesús García le hiciera entrega del “maillot de la montaña”.

Con el tiempo, se dio el salto al SD, luego al HD y, más recientemente, a un modelo basado en SNG, aviones y modulación DVB-T2. “Actualmente estamos utilizando DVB-T2 para la transmisión de las señales en la Vuelta, y eso nos ha dado una gran estabilidad. Nos permite enviar señales con gran calidad y establecer vanos de seguimiento de hasta 90 km, lo cual es una mejora enorme”, destacó.

El uso de dos aviones con sistemas de autotracking ha cambiado por completo la estrategia: ya no es necesario subir siempre a los puntos más elevados porque “la altura del avión es incluso mayor que la de un helicóptero”. Eso no significa que no haya incidencias. Luis recordó cómo en la etapa de la Bola del Mundo uno de los aviones sufrió una avería en el sistema de autotracking y la antena comenzó a apuntar a otro lugar. “Durante toda la etapa estuvimos cambiando alturas de los aviones, acercando uno u otro para recibir las señales con mayor estabilidad y asegurar todas las señales que necesitábamos”. Lo que en casa puede percibirse como una jornada “tranquila”, en realidad es un puzle técnico en constante reajuste.

El uso de dos aviones con sistemas de autotracking ha cambiado por completo la estrategia: ya no es necesario subir siempre a los puntos más elevados

 

El “MasterChef” de la realización

Toda esa materia prima audiovisual —motos, helicópteros, cámaras de meta— llega cada día a la cocina donde se elabora el “plato” final: la unidad móvil de realización. Allí trabaja Ángel Parra, realizador de la Vuelta, distinguido con el “maillot blanco” al joven talento por su visión y capacidad de innovar.

Ángel se incorporó al equipo en 2017, coincidiendo con la llegada de un segundo helicóptero destinado a paisajes, que permitía mantener la continuidad de la carrera mientras la Wescam se relevaba. “Siguiendo la metáfora gastronómica, yo creo que este es un producto que se cocina ‘a fuego muy lento’”, explicó. La complejidad, apuntó, está en ajustar el ritmo que el espectador debe sentir en casa al ritmo real de la carrera.

El ciclismo, retransmitido desde dentro, ofrece una riqueza visual única: “Estar dentro de la carrera te permite dar planos totalmente distintos a los de cualquier otro deporte: planos más variados, escenarios que cambian constantemente, composiciones de imagen diferentes…”. Pero esa diversidad tiene un precio: a diferencia del fútbol, no existe una cámara máster que cubra la mayor parte del juego. “En un partido de fútbol tienes una cámara máster que cubre el 80% del juego. En ciclismo no existe esa cámara máster. Hay que construirla”, subrayó.

Para ello, Ángel trabaja con cuatro motos, dos helicópteros y las cámaras de meta, reorganizándolas en función del tipo de etapa, la climatología y la evolución de la carrera. Los cámaras, recordó, solo ven lo que ocurre a tres metros de su entorno inmediato. Desde realización hay que indicarles constantemente dónde está el foco narrativo. “Cuando un cámara va en cabeza, evidentemente va primero; pero cuando los grupos se rompen, hay que decidir si quedarse con un grupo o ir a otro, dónde está el foco de atención”.

Además, la realización debe convivir con el VAR y con RTVE Play, que recibe las señales limpias de cada moto y helicóptero. Esto obliga a que “ese plano sea constante y útil”, incluso cuando se decide ofrecer al espectador una pausa. Los helicópteros son, en ese sentido, un recurso esencial: “Por un lado, relajan al espectador —un paisaje, una vista aérea, una pausa visual— y, por otro, dan descanso al operador de moto, que puede respirar un poco aunque siempre tenga que dar un plano válido por si ocurre algo”.

En ocasiones, los paisajes cumplen también una función de “truco” narrativo: se recurre a ellos cuando se rompe un enlace, se atraviesa un túnel o las señales no están estabilizadas. En los últimos años, RTVE ha experimentado con una capa adicional de inmersión: el sonido. “Este año hemos incorporado algo nuevo: sonidos en los planos de helicóptero”, contó Ángel Parra. Campanas de iglesia, chicharras, ruido de mar si la etapa discurre junto a la costa… “Es una forma de enfatizar el monumento o el entorno y ‘engañar’ un poco al espectador, como si tuviéramos micrófonos allí”.

En los últimos años, RTVE ha experimentado con una capa adicional de inmersión: el sonido. “Es una forma de enfatizar el monumento o el entorno”

 

21 etapas, 21 experiencias

La Vuelta es también una enorme coreografía logística. Emilio, responsable del compound y de las unidades móviles, encarna el “maillot rojo” en nombre de un equipo humano que supera el centenar de personas: montadores, sonidistas, operadores de EVS, mezcladores, cámaras, eléctricos… “Todos ellos son un pequeño engranaje de la cadena que genera el gran producto final: la Vuelta Ciclista que todos vemos”, sintetizó.

RTVE despliega tres unidades móviles: dos se dedican a la señal internacional —la que reciben televisiones y radios de todo el mundo— y una tercera a la señal personalizada. ¿Por qué dos unidades para la señal internacional si en un partido de fútbol basta con una? La respuesta es operativa: manejar dos vehículos ligeros -conectado para que operen como uno solo- es mucho más viable en puertos y carreteras de montaña que subir una gran unidad pesada.

Cada jornada es distinta. “Son 21 etapas, 21 experiencias distintas. No hay dos días iguales”, insistió Emilio. Cada tarde se desmonta el compound, se viaja a la siguiente meta y se aparca de modo que, a las nueve de la mañana, los equipos puedan empezar a descargar y montar. Todo ello coordinado con Unipublic, la empresa organizadora, con Telefónica (voz y datos), con los ayuntamientos y con los equipos de grafismo, invitados y prensa.

Las anécdotas ilustran hasta qué punto la tecnología actual ha cambiado la manera de resolver imprevistos. Emilio recordó la etapa del Morredero: “Cuando llegamos, no hacía viento: hacía un huracán”. Era imposible montar la meta en la cima: el bus de medios no podía desplegarse, los arcos de meta peligraban y el mástil de Movistar se tambaleaba. Gracias a que el transporte de señal se hace por satélite, RTVE pudo evacuar rápidamente y bajar al pueblo más cercano, donde montó todo el dispositivo en un campo de fútbol.

Entre reto y reto, también hay momentos curiosos: “En etapas de montaña, muchas veces invadimos espacios naturales. He llegado a tener terneras alrededor de la unidad móvil”, bromeó. En Asturias, las vacas se plantaron literalmente en la puerta, esperando a que el equipo de TVE se marchara para recuperar su terreno.

Un pelotón técnico que también se juega la Vuelta

Jesús García se encargó de cerrar el círculo recordando que, además del equipo de televisión propiamente dicho, hay otros “maillots” imprescindibles: Radio Nacional, que retransmite cada etapa con su propio bus de medios; los técnicos de soporte que montan y prueban los sistemas en las motos; el equipo de ingeniería y la oficina técnica, que diseñan y mejoran las unidades y redactan pliegos para futuras inversiones.

Todos ellos forman un pelotón que, como los ciclistas, se enfrenta cada día a condiciones cambiantes, imprevistos técnicos y desafíos de resistencia. Y que, como los corredores, se la juega para que la Vuelta llegue a casa de millones de espectadores con la máxima calidad posible.

“En etapas de montaña, muchas veces invadimos espacios naturales. He llegado a tener terneras alrededor de la unidad móvil”

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